Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Pedido de extradición de un etarra protegido de Hugo Chávez (Bélgica y Venezuela, comparaciones odiosas)

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Historia y Memoria -la dos con mayúsculas-, un binomio inseparable so pena de muerte o extinción de una y otra como si de hermanos siameses se tratara. Y la Historia de América me refiero de la América española, como no dejé de señalarlo ya ayer, es tan mal conocida y divulgada entre españoles -salvo entre estudiosos- por culpa del hecho colectivo de la independencia (o de la emancipación) americana y del olvido recíproco que se seguiría; y también de un fenómeno de amnesia colectiva involuntaria, fruto (envenenado) del traumatismo que trajo consigo para España la pérdida de sus posesiones de América.

Lo que hace que la historia de América sea para muchos españoles amantes e incluso apasionados de historia una especie de libro cerrado, como también la biografía de los principales protagonistas de la independencia americana tanto del lado de los vencedores como del de los que perdieron. Y lo que hace que el halo luminoso -e iconográfico- que acompaña en la historiografía oficial a algunas de la figuras mas destacadas de aquel período histórico del otro lado del charco proyecte en cambio negras sombras -de incomprensión, de desconfianza y animadversión- de este lado del atlántico.

Y ahí reside y estriba sin duda la principal baza de guerra psicológica, especie de arma secreta, que le brinda hoy al régimen de Chávez en Venezuela -mas aun que sus yacimientos petrolíferos- la figura de Simón Bolívar.

En la revolución cubana el elemento catalizador lo fue el sentimiento de hostilidad fuertemente anclado en el conjunto de la población de la isla en contra de los Estados Unidos; en el caso del chavismo en cambio es la historia y en particular una memoria histórica beligerante, de la independencia y de la guerra contra España, lo que asegura la ligazón y ensamblaje entre los diversos elementos del magma heterolítico de corrientes y tendencias más o menos encontradas que arrastra el régimen venezolano.

¿Cuántos españoles se conocen la vida del libertador (de Colombia y de Venezuela)? Pocos sin duda y menos aun los que se la conocen al dedillo en los datos y detalles más ditirámbicos y apologéticos que le atribuye la hagiografía en vigor en los países de la América española, especialmente entre venezolanos.

El régimen bolivariano de Venezuela le lleva haciendo en secreto la guerra a España -sin declarársela de forma abierta -en el tema del apoyo y del santuario innegable del que gozan los terroristas de ETA en aquel país hispano, y en nombre del libertador Bolívar.

Apoyan -en pura lógica independentista- a los terroristas vascos que declararon hace ya cuarenta años la guerra a España y a los españoles, lo mismo que el libertador se había alzado en armas contra la madre patria de la que precedía, hasta el punto de acabar convirtiendo su guerra de independencia -a partir sobre todo del decreto "guerra a muerte"- en una guerra de razas o rebelión mestiza contra los españoles de América.

Y es indudable que hasta que no acabe imponiéndose un nuevo revisionismo histórico entre españoles en el tema de la independencia americana que resucite de una forma u otra la memoria de los vencidos -de Carabobo, de Pampa de Junín, de Ayacucho- y "pari passu" del pasado de España América (de la época de la colonia) seguiremos en cierto modo a merced de los desafíos y los desplantes y amenazas y provocaciones -y del vernos impunemente tratados (colectivamente) de fascistas y de racistas- del actual hombre fuerte del Caribe y de todos los que tras sus pasos se apresten a enarbolar la bandera de los libertadores esgrimiendo la historia oficial de aquellos países de arma de propaganda inmejorable contra España, su gobierno y sus habitantes.

Venezuela y el régimen de Hugo Chávez son hoy por hoy el baluarte o reducto último y principal de los propagadores de la leyenda negra anti-española del otro lado del charco. Por lo que habrán acabado asegurando el relevo del indigenismo (anti-español) de décadas anteriores que no dejó nunca -salvo contadas excepciones- de verse revestido de un carácter minoritario en los países hispanoamericanos.

El APRA peruano, Rigoberta Menchú, y más recientemente el movimiento indígena boliviano que respalda y sostiene la presidencia de Ivo Morales no dejan de ser -hoy como ayer- particularidades locales en suelo americano más o menos llamativas. La rebelión mestiza de los tiempos de la independencia resurge ahora en cambio con el chavismo venezolano.

Y en ese sentido cabe decir que la neutralidad completa no es de recibo en lo sucesivo entre españoles en relación con las diferentes tendencias que se perfilan desde ya hace un rato en el panorama que ofrece a diario la actualidad política ibero/americana. Entre los bolivarianos y los pro/americanos, las opciones de la política y la diplomacia española deben verse guiadas por el imperativo de nuestras prioridades y para los españoles la prioridad de las prioridades lo sigue siendo el combate anti-terrorista.

En todos su frentes dentro y fuera de las propias fronteras. Y así, en el gran conflicto de rivalidad regional entre países hispanos que protagonizan desde ya hace un rato Colombia y Venezuela -entre un régimen aliado de los Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y otro que lidera la resistencia a la hegemonía norteamericana en aquel hemisferio- está claro de qué lado van nuestras preferencia...ciegamente supeditadas por cierto a nuestros propios intereses (nacionales), y por una razón elemental aunque solo sea de supervivencia.

Lo que se ve reforzado además por la evolución del contencioso -amenazando con degenerar en conflicto diplomático- suscitado los últimos días por las revelaciones de dos etarras sobre el adiestramiento que recibieron en Venezuela y la presencia en aquel país de una base operaciones importante de la banda terrorista, seguidas de una demanda oficial de extradición por parte española.

Y tras ellas, las subsecuentes declaraciones de responsables colombianos seguida de la iniciativa de uno de los jueces de la Audiencia nacional de cursar a la autoridades de aquel país una demanda de investigación de los lazos entre la ETA y la guerrilla colombiana (que encuentra refugio de antiguo en territorio venezolano )

Mal asunto, tal y como se viene perfilando en los últimos días el contencioso hispano/venezolano en torno al pedido extradición del etarra Cubillas allí refugiado -por los negros presagios (de fracaso) de los que se ver surcada- con el que amenaza repetirse un nevo fiasco como aquél con el que se saldaría el caso de la pareja de (presuntos) etarras reclamados por la justicia española y refugiados en Bélgica.

¿Jugará el patriotismo de los españoles allí residentes -en gran número- un papel mas relevante en esta nueva crisis entre los dos países que el que jugaron -nulo en la practica por no decir contraproducente- la comunidad de españoles residentes (de antiguo) en Bélgica, entre los que encontraron precisamente refugio los dos (presuntos) etarras perseguidos?

No ignoro la montaña de suspicacias susceptibles de verse levantadas cada vez que saco a relucir este tema como las creadas de antiguo entre populares y socialistas en el país vasco en materia de estrategia anti-terrorista, que vendrían a saltar clamorosamente a la luz con motivo del asesinato de un concejal socialista en vísperas de las últimas elecciones generales.

Porque para nadie es un secreto la posición hegemónica del PSOE entre los españoles aquí residentes procedentes de la emigración de los sesenta. Lo que se ve reforzado además por la evolución del contencioso -amenazando con degenerar en conflicto diplomático- suscitado por las revelaciones de dos etarras sobre el adiestramiento que recibieron en Venezuela, y la presencia probada en aquel país de una base operaciones importante de la banda terrorista, seguidas de una demanda oficial de extradición por parte española.

Y tras ello, por las subsecuentes declaraciones de responsables colombianos seguida de la iniciativa de uno de los jueces de la Audiencia Nacional de cursar a la autoridades de aquel país una demanda de investigación de los lazos entre la ETA y la guerrilla colombiana (que encuentra refugio de antiguo en territorio venezolano )

Brasil, la excepción que confirma la regla en la lucha entre pro/españoles y anti/españoles del otro lado del charco. Ayer se evoco aquí, con motivo de mi entrada sobre el nobel de Vargas Llosa, un capítulo crucial de la historia de aquel gran país (luso) hispano; a saber, la rebelión milenarista, monárquica y anti-republicana (a finales del siglo XIX) del Nordeste brasileño que me era pefectamente desconocida como otros capítulos y episodios sin duda de historia (hispano) americana.

Culpa sin duda más del olvido recíproco entre españoles y portugueses que de un fenómeno de amnesia o de un traumatismo cualquiera en la historia entre las dos naciones (y sus respectivas descendencias ultramarinas o transatlánticas), en comparación con los países americanos de lengua española con los que nos liga en cambio una historia propia (y traumática) más o menos reciente.

Y es curioso que en el tiempo que anduve en la órbita de la TFP -de matriz brasileña como aquí ya saben- no oyera nunca la mera evocación o comentario de aquel episodio tan emblemático de la historia contemporánea del gigante sudamericano. La TFP nació en el sur del país, en Sao Paulo, y de los vagos recuerdos que guardo de mis contactos con sus miembros y de mis estancias (cortas y fugaces) entre ellos en las sedes de su cuartel general paulista, guardé la neta impresión de un sello un tanto regionalista en los orígenes y en la formación de aquel movimiento integrista.

De lo que recuerdo de ellos como sea, el Nordeste brasileño, el "sertaô" (de santos y "cangaçeiros"), les interesaba poco o nada -ni en su historia ni en su geografía- y una idea en cambio de atraso y de subdesarrollo y superstición y magia (africanas) se veía fuertemente anclada en la imagen que daban de aquella zona geográfica brasileña los militantes de la TFP en sus comentarios

Ocurre no obstante que la impronta católica, monárquica y tradicionalista, de la insurrección nordestina fue tan innegable como lo eran los lazos de la TFP y de su fundador con la familia real brasileña -algunos de cuyos miembros pasarían a forma parte de la TFP- descendientes de último emperador del Brasil, Don Pedro de Orleans y Bragança.

Tampoco lo eran menos, no obstante, los lazos personales y familiares del profesor Plinio con el estado brasileño (republicano) del que llegó a ser diputado en la inmediata posguerra, formando parte de la asamblea constituyente que redactaría la constitución brasileña (liberal y democrática...) en vigor aún de nuestros días.

Brasil, tierra incógnita para españoles. A pesar del fuerte contigente emigrante español afluyente allí de antiguo. El gobierno de Lula da Silva -devoto que fue del papa polaco que lo honró entre sus mas estrechos e incondicionales amigos y partidarios- ostenta pretensiones de liderazgo regional en la medida que no se alinea del todo ni con los unos ni con los otros; ni con los países miembros del grupo del ALBA ni con los más pro-yankis o anti-castristas o anti-Chávez.

Es un gobierno de izquierdas pero la idiosincrasia cultural brasileña del signo luisíada los mismo que su pasado histórico sin traumas ni guerra de idnependencia contra la madre patria como en los países de luso/americanos de lengua española, le confieren sin duda un papel de mediador innegable en el contencioso de la extradición del etarra de Venezuela, que ante la indecisión y complicidad del gobierno venezolano y de su primer mandatario amenaza con eternizarse.

En Europa, España hoy por hoy carece de mediadores (eficaces) en el supuesto de un contencioso con otro país europeo, como se pondría clamorosamente de manifiesto en el que nos opuso a Bélgica, hace ya más de una década.

La América española ofrece un panorama distinto en cambio. Y está claro que nuestra diplomacia tiene que jugar la carta del aislamiento del regimen venezolano en su postura pro/etarra cómplice, entre los demas paises de la región que no la secundan de entrada en modo alguno, salvedad hecha por cierto de la Cuba de Fidel Castro.


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