Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Convidados de piedra incómodos en la ceremonia de los nobel de este año (el premio a Mario Vargas Llosa)

07.10.10 | 21:29. Archivado en Arte, Cultura y Literatura
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Cuentan de Martín Heidegger que llegaba a sus clases de filosofía abarrotadas de alumnos y comenzaba su disertación preguntando a alguno de los estudiantes que tenía mas a mano en tono de confidencia, "y díganme ¿qué se cuenta del Ser?" Con lo que daba muestras de vocación verdaderamente, de querer a toda costa actualizar lo difícilmente actualizable (...)

Y una pregunta parecida se me ocurre en relación con una realidad durable y a la vez tan actualizable o mas que la especulación metafísica (sobre lo que no cambia) Y así, a la pregunta de cómo van las cosas con la lengua española cabría responder con un comentario de la noticia de la feria internacional (del libro) de Frankfort, dedicada este año como por casualidad a la Argentina.

No recuerdo -que se me corrija si me equivoco- que esa feria internacional (la más importante del mundo en el ámbito editorial) le haya dedicado una edición anual de su feria a España y a la literatura española de la posguerra. En Frankfurt estarán no obstante en los puestos de honor Juan Gelman, poeta argentino de ascendencia judía -y de un pasado notorio de militancia política de signo izquierdista (y violenta)- encargado de clausurar la feria y con él un plantel de escritores de aquél país de los que la mitad -los conté uno por uno- llevan nombres extranjeros (no españoles), en una delegación que se verá presidida por la presidenta, señora de Kirchner.

El certamen -según la mandataria argentina- se verá dedicado a tres nombres de gran destaque en el mundo de las letras de aquel país hispano, Borges, Cortázar, y el Martín Fierro. Una de cal y otra de arena. Un afrancesado (de izquierdas) y un anglófilo (de derechas), con la caución inatacable del gaucho (resabiado)

Y para completar -se diría- esta pequeña apoteosis de literatura del otro lado del charco la apertura de la feria coincide con la adjudicación del premio Nobel de Literatura a otra nombre de gran destaque del "boom" latinoamericano de la década de los sesenta, el peruano Vargas Llosa. Quería comentar a toda costa esta noticia pero no sabia bien lo que decir de su protagonista porque tengo mucho que decir de él y a la vez no sé por donde empezar y es que para saberlo tendría que haberme leído de pe a pa todos sus libros y su biografía lo que no llego (ni por asomo)

En crudo, no he leído ni un libro siquiera de esta nombre tan cotizado de la literatura en lengua española pero se diría que como me ocurrió un poco también con el psicoanálisis y su creador -del que no leí práctica mente nada en mi vida- Vargas Llosa me habrá acabado entrando al cabo de los años un poco por ósmosis a fuerza de cruzarme con su nombre y con su fotos a tiempo y a destiempo en el transcurso de los años.

¿Por qué no me dio nunca por leer -en detalle- a Vargas Llosa (como no me ocurrió tampoco con García Márquez y otros nombres insoslayables del celebre "boom" de los sesenta)? Bonita pregunta de respuesta difícil pero no imposible que me he propuesto abordar en esta entrada.

He estado pasando en revista (urgente) sus principales títulos uno tras de otro y está claro que en la obra del recentísimo premio nobel la novela histórica prima sobre otros géneros. Todos sus libros mas divulgados se ven revestidos de fuerte ambientación en la materia, inspirada en capítulos señalados de la historia de los países hispanos del otro lado del charco, que sigue siendo para mí y para y muchos españoles (neófitos) poco menos que un libro cerrado.

En simultáneo -se diría- con la amnesia que nos legó el traumatismo innegable que la emancipación americana provocó en la memoria colectiva de los españoles. Un darse la espalda mutuo y recíproco de este y del otro lado del charco, lo que fue sin duda aquello por mas que un tabú espeso siga rodeando a ese fenómeno, innegablemente histórico y del dominio al mismo tiempo de la psicología colectiva.

Y atrajo mi atención en el tema un pequeño incidente casi trivial y fue la censura un tanto insólita que me mereció un mensaje -extenso- que quise colgar a principios de la década en los foros del Mundo, entonces muy abiertos, por cuenta de una biografía de reciente aparición entonces sobre Gabriel García Márquez que titulé "la tragedia de la emancipación americana" (o algo parecido) Con lo que me di cuenta que sin saberlo y sin proponérmelo había dado en la llaga.

El Perú de la década de los cincuenta bajo gobierno del general Odría, la república dominicana de los tiempos de Trujillo, son poco conocidos para una inmensa mayoría de españoles por apatía y desinterés sin duda o si se prefiere en razón de una ignorancia (moralmente) invencible agravada por la desinformación y y deformación resultantes de un abordaje al biés de la temática aquella en función de criterios y "a priori(s)" de natura histórica e ideológica.

Menos sujeto a deformación en cambio aunque aun mas desconocido lo sea sin duda para los españoles la historia del Brasil de finales del siglo XIX y principios del siglo XX de la que Vargas Llosa tomaría prestado el tema de uno de sus títulos principales -"La guerra del fin del mundo"- sobre un episodio cargado particularmente de colorido en la historia del Nordeste brasileño, una región un tanto atípica de la gran nación luso/hispana; "sertao" de fanáticos y cangaçeiros que fue teatro de una rebelión de signo profético, milenarista, en los albores del siglo XX, liderada por un personaje de fuerte carisma popular que predicaba la venida del reyno/de/dios (en la tierra) y la vuelta del rey Don Sebastián que daría inicio al Quinto Imperio (...)

Un mito -impregnado de tintes innegablemente anti-españoles- persistente en la literatura portuguesa e incluso en la política del país vecino por sorprendente qu pueda parecer a algunos como tuve ocasion de calibrarlo en directo durante mi estancia (preso) en aquel país, tal y como traslucía en algunos discursos del entonces presidente de la república Ramalho Eanes.

Nada de extraño pues que la historia de ese mundo (luso) hispano -en ebullicion después de habernos dado la espalda- nos dejara un tanto indiferentes (e ignaros) a los españoles y suministrase en cambio un filón literario de una riqueza inagotable a los exponentes de mayor destaque del "boom" de la literatura hispanoamericana. "La fiesta del chivo" discurre en la República Dominicana de tiempos del general/presidente Rafael Leónidas Trujillo, chivo expiatorio por excelencia de la historia de los países hispanos en los últimos cincuenta años.

Y me habré afianzado en esa impresión leyendo la última novela del autor norteamericano James Ellroy que aquí todos ya conocen por haberlo evocado en algunas de mis entradas. Trujillo, paradigma de dictador caribeño para muchos, compite en el último título de la trilogia de ese niño prodigio de la literatura policíaca anglosajona (del otro lado del charco) -dedicada a la historia contemporánea de los Estados Unidos- y también en el universo (implacable) de la mitología del crimen y del mal absoluto (sin destronarlos del todo), con los grandes capos de la mafia italo/americana.

Pero la visión histórica del autor, adolecente de un etnocentrismo cultural (anglosajón) indiscutible, se revela injusta y tendenciosa a todas luces. Y cabe conjeturar que de manera análoga, en el cosmopolitismo anglo o afrancesado de los principales nombres del "boom" de los sesenta se escurriesen toda un serie de clisés y prejuicios inspirados de cerca o de lejos en la leyenda negra (antiespañola), en versión anglosajona. Como sea, esta claro que el presidente dominicano asesinado -en vías de rehabilitación entre los suyos (...)- es uno de los grandes convidados de piedra -se me antoja- de la ceremonia de entrega de los Nobel de este año.

Y otro de no menor destaque lo sea sin duda también Francisco Umbral que sobresalió en vida por su beligerancia notable en relación con el fenómeno del "boom" que el autor ahora galardonado encarna mejor sin duda que ningún otro...junto con su rival/intimo, el colombiano Gabriel García Márquez.

Y en descargo de aquél quepa sin duda decir que la guerra civil española que él supo como nadie convertir en literatura -como lo declararía él mismo- tiene otro alcance y dimensiones que los episodios más o menos locales o regionales de los que se sirve Vargas Llosa en su narrativa, por más que el cuño autobiográfico no esté exento en modo alguno en ninguno de los dos autores.

Pero está claro que en el estado endémico de inferioridad en que se encuentra la literatura española, de la península (y de la posguerra)-en el mercado editorial extranjero me refiero- es lógico que así ocurra. La literatura es inmortal en sus pretensiones al menos y sin embargo algunos galardones como el que nos ocupa se tienen vedado el verse concedidos a titulo póstumo; como si sus mentores y patrocinadores viniesen a cumplir un papel subalterno y no menos indispensable de enterradores de autores muertos, por brillantes y actuales que sigan siendo.

¿Mario Vargas en vida vale aún mas que Francisco Umbral tres años después de muerto? Me permito el dudarlo desde luego. No es más profético en sus denuncias que el otro lo fue, desde luego, ni mas despierto y alerta en su memoria histórica, ni tampoco mas barroco ni más dotado de maestría en su manejo del lenguaje tanto hablado como escrito.

El Instituto Cervantes de Frankfurt -leo al margen de la noticia- se suma ahora a esa apoteosis de la literatura hispanoamericana a costa y en detrimento de la literatura española contemporánea (de la posguerra) Peras al olmo, sin duda, el esperar hoy por hoy de esa influyente institución otra cosa. Pantalla reflectora mas que faro (potente) de luz, o de irradiación y transmisión de la cultura y la literatura española a través del ancho mundo.

Peras al olmo también sin duda el pedir mayor riqueza...o menos pobreza cultural y lingüística -en lengua castellana me refiero- a los emigrante/españoles allende los pirineos -tan enriquecidos en culturas foráneas- en el estado en que se encuentra la (gran) empresa de difusión de nuestra cultura y literaria en otras áreas culturales (del hemisferio occidental me refiero)

Darse más bien, cabría, con la cabeza contra un muro, el quejarse o lementarse -como tanto lo habré aquí ya hecho- que aquellos se acaben afrancesando o algosojonizando -a costa de sus propias raíces- si todo lo que se les ofrece son imitadores de literaturas foráneas-por brillantes que lo sean- como lo denunció en los inicios de aquel fenómeno del "boom" antes de morir el malogrado crítico literario Antonio Iglesias Laguna. Y ahí se encuentre sin duda la clave de la relativa atonía y desinterés que nos inspira a mucho de antiguo la literatura del "boom" que se ve ahora de nuevo galardonada.

Ese toque innegable de postizo, de falso, de oropel, en los grandes nombres de la literatura latino/ché de los sesenta (como escribió el maestro) Diálogo de sordos, me temo, de este y del otro lado del charco. Y sin embargo en algunos nombres de la literatura hispanoamericana más actual -que se habran quedado en lista de espera en Estocolmo- apunta el resurgir de una veta de autenticidad inseparable de los filones mas arcaicos e inagotables de la lengua castellana tal y como los españoles la trasplantaron a América.

Vargas Llosa nacionalizado español -para vivir en Europa (fuera de España), se diría- no nos sigue resultando a algunos menos cosmopolita...y extranjerizante. Cuestión de gustos sin duda. Por lo menos en los que nunca pudimos desprendernos a pesar de la expatriación del gusto -irresistible- de lo castizo (y de lo nuestro)


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