
De las discusiones bizantinas, libera nos domine. Y no hay nada mas bizantino -o inútil- que el discutir de temas (propiamente) teológicos en el mundo de hoy, mas de lo que lo eran en la edad media las disputas sobre el sexo de los angeles. Y es sin duda porque la misma teologia y su credibilidad murieron ya hace rato.
Algunos pusimos de data de su defuncion -y lo seguimos haciendo- el concilio vaticano segundo y en lo que me concierne afinaba un poco más y situaba en la segunda mitad de los sesenta y particularmente en lo que me parece un hito cronológico clave, a saber el año de 1966 cuando yo entré en la Universidad, ese fenómeno de mutación cultural profunda en la sociedad española -una década antes de la muerte de Franco- a la que aquí ya tantas veces habré aludido.
Y por eso me huele un poco a muerto -y que se me disculpe, lo siento- el tic o reflejo teológico (condicionado) que sacan algunos ahora a relucir en un entorno próximo al mío, como si mi persona, mi actitud o mis escritos soliviantasen en ellos ideas y convicciones antiguas, y actitudes de cuando eran jóvenes (de hace cuarenta años)
Y es lo que me viene a la mente inevitablemente a la vista de un escrito de Ceferino Maestú de un tono innegable de beligerancia ideológica -"Sólo los papas hablan de revolución"- que sus devotos sacan ahora a relucir como si fuera palabra/de/dios; de datacion indefinida como si quisieran con ello acentuar todavía un poco más la impresión de intemporalidad -un eufemismo a penas- que da el autor del texto, en ese y en otros muchos suyos que nos viene prodigando desde hace algún tiempo.
Pensé mucho durante las jornada de la huelga general en Ceferino Maestú, lo confieso, como venía pensando en él a medida que se ultimaban los preparativos de los huelguistas y seguí pensando en él y mas aún si cabe -como es lógico- tras el fracaso estruendoso de la jornada "revolucionaria", que eso y no otra cosa pretendía ser sin duda en la mente de sus principales mentores y organizadores.
Y di por sentado que un fiasco tan clamoroso de la huelga y de su instigadores entre los que se encontraba indiscutiblemente el propio Ceferino Maestú -a tenor de sus últimos escritos- sonaria el toque de finados a la tarea de adoctrinamiento llamémosla social que el veterano sindicalista (ex-falangista) tiene últimamente emprendida entre un sector bien preciso y determinado de sus adeptos antiguos -a saber, los antiguos miembros y simpatizantes del FES (de hace cuarenta años)-, digamos desde principio de año.
Y pensé, es cierto, que el (co) fundador de comisiones obreras se aplicaría el cuento del fracaso -tan polvoriento y estrepitoso- de sus (viejos) amigos y camaradas (o compañeros de viaje) Pero se ve que ni por esas. Porque se diría que sus patrocinadores -y apologetas- se ven en la necesidad de seguir teniéndole en danza (a sus años) sin dárseles un ardite a lo que parece el el que ello les obligue a tener que servirnos viejos refritos de una época ya muerta y enterrada (tras la caída del Muro)
"Hispaniainfo" que ya presenté -de forma polémica, "concedo"- en una de mis entradas hace unos meses a mis lectores, publica ahora con gran destaque -sin indicación de fecha alguna, como si se tratase una gran novedad periodística- un escrito antiguo de Ceferino -"Sólo los papas hablan de revolución"- con un tufo a rancio inconfundible, como las fotos papel sepia de nuestros (bis) abuelos.
Como una confesión de fe o un "vademecum" de doctrina/conciliar (y posconciliar) -de la iglesia y de los papas del concilio- en materia "social", que era el punto fuerte o prioritario -en el orden del tiempo y también de la dignidad que diría Maurras- de todos ellos. Pero a modo de preámbulo y de ilustración Ceferino sitúa al lector en el marco histórico que más le tira, el de la guerra civil y mas aun el de la inmediata posguerra. Cuando evoca el despachar del rancho a los niños pobres de San Roque, localidad donde su padre fue fusilado (por los nacionales)
O cuando evoca el "hambre, miseria y calamidad" que según él reinaba en la España de entonces. O el pueblo (jiennense) de Quesada -cercano a Mancha Real- donde dice que estuvo destinado (?)- que según él ofrecía un aspecto sepulcralmente vacío en pleno día y era porque sus habitantes estaban dentro de sus casas "durmiendo el hambre" (en expresión de uno de sus vecinos de entonces). Lo que nos ambienta histórica e ideológicamente ya de entrada antes de leernos el resto del texto.
Ceferino Maestú -lo dije y lo mantengo- arrastra una memoria histórica familiar de la guerra civil -del lado de los vencidos- que condiciona y mediatiza fatalmente su visión de la España de la posguerra tal y como la guarda a todas luces en sus recuerdos. Y está claro que lo mismo que la figura de José Antonio y su sus obras (casi) completas le proveerían de una caución que ni pintada en su trayectoria política disidente, el concilio y los papas del concilio -y sus encíclicas y enseñanzas- reforzarían su cortada mental, beligerante y guerra/civilista entonces como ahora. Por mucho que la suavice el talante conciliador, afable, y campechano que le atribuyen los que le conocen bien (que no es mi caso)
Quesada -en las lindes de la sierra de Cazorla y la de Segura- me es familiar de siempre(de oídas) pero no lo alcancé a conocer por más que su linea de autobuses tuviera parada en Mancha Real que sí conozco bien en cambio como todos aquí ya saben. El otro día, el pasado miércoles 29, jornada de huelga general comenté la situación de la provincia de Jaén en esas horas en relación con el movimiento huelguístico y en particular una noticia de agencia en la que se daba cuenta que el polígono industrial de Mancha Real se hallaba controlado por los piquetes.
El polígono de Mancha Real nació a finales de los sesenta, de un parto casi milagroso se diría a tenor de la imagen (tan negra) en visión retrospectiva que se desprende de lo que escribe Ceferino Maestú sobre aquella zona geográfica (andaluza) Y como tal, se le puede considerar botón de muestra -uno más- de la industrialización de la economía española en los años del tardo/franquismo, y del progreso social y económico indiscutible de la sociedad española de la posguerra, de la España de Franco para dejarnos de eufemismos.
Y el texto de Ceferino Maestu que aquí estoy comentando no ofrece en cambio mas que un amasijo de los lugares comunes mas manoseados de magisterio pontificio, de los tiempos del concilio y del posconcilio -amén de citas bíblicas y de padres/de/la/iglesia- sobre el "problema social" que ya ocupaba las mentes y los desvelos de nuestros bisabuelos (y tatarabuelos)
"Si su señoría sigue atacando la propiedad privada con las doctrinas de los padres de la iglesia, va a dar lugar a que nos hagamos cismáticos griegos", replicaba provocador y no sin tino y acierto un diputado tradicionalista en las cortes de la II República, a un ministro de la CEDA que había equivocado su sitio (en política); como Ceferino se equivocó de puerta alistándose en el Frente de Juventudes y como se sigue equivocando hoy de época, o "de noche" como dicen los belgas (...)
Mis antiguos y camaradas del FES me dieron la espalda (unánimes) entonces y se diría que me la vuelven a dar ahora en el nombre de Ceferino y el de su doctrina, de sus enseñanzas y de sus posturas, mayormente de inspiración conciliar (y pontificia) como aquí vengo manteniendo. No guardé rencor de una actitud que fue la regla entonces por cuenta mía lo dije y lo mantengo y ya di pruebas abundantes en mi abono y estaría dispuesto a seguir haciéndolo...Vaarwel! (¡buen viaje!) como dicen los flamencos...A condición de no meneallo, por cierto; de no seguir dale que te pego en los puntos de discordia y en un espíritu polémico (antes como ahora)
Porque está claro que la moral y la religión -que no las obras/completas (de José Antonio Primo de Rivera)- les ofrecieron la caución práctica y teórica indispensable para ignorarme entonces, cuando me vi puesto en la picota "grosso modo" en los medios del mundo entero. Uno de ellos -no doy nombres para no tenerla (de nuevo)- hizo unas declaraciones cautas acerca mío entonces a los periodistas que le asediaban y usó a la virgen por testigo de sus palabras (y de sus silencios)
Me "encomendó -hasta hoy- en espíritu" como quien dice, entonces. Y el muerto al hoyo y el vivo al boyo (...) No se lo reprocho ya digo. Pero que dejen por lo menos de importunar tantos años después y de querer ponernos a algunos la cabeza como un bombo con ese prurito de recordar la (buena) doctrina -de los papas del concilio- a tiempo y a destiempo.
Pablo VI del que Ceferino por lo que se ve tanto gustaba -como del papa polaco, cura/obrero en la economía de guerra nazi ("obrero manual como Jesús de Nazaret", dice de él)- fue tal vez, del trio (conciliar) que en el texto que aquí comento se evoca, el que más maestría alcanzó en el arte de la provocación hipócrita y sibilina, con ese giro de formas interrogativas que era uno de los trazos mas inconfundibles de su prosa (y de su oratoria)
¿Acaso no se dice que todos los ricos roban y explotan...(que me diga, robáis y explotáis) a los pobres? Era -"grosso modo"- lo que venía fatalmente a decir (o a sugerir) en sus discursos y alocuciones pontificias (clericalmente por cierto, que el que se pica ya saben) ante exponentes de las instancias dirigentes de la sociedad y de sus clases mas pudientes-aquel papa que pasa a la historia de la iglesia y de la salvación (un eufemismo a penas) por haber echado tanta leña al fuego del enfrentamiento social y de la agitación política e ideológica (de izquierda) como lo ilustraría el asesinato de su amigo íntimo Aldo Moro -figura emblemática del "compromesso storico" con el comunismo, y víctima de las tempestad que el mismo había contribuido a sembrar- pocos meses antes de la muerte (prematura) de aquel papa/de/izquierdas, tan funesto.
Ceferino a todas luces sigue profesando la idea o la doctrina o el principio de la lucha de clases como en los buenos/tiempos -tan nefastos para la sociedad española en ciertos puntos- del tardofranquismo y de su militancia en las comisiones/obreras junto con los comunistas (de la guerra civil); y los papas del concilio -y sus enseñanzas tan equívocas y extraviantes en ese tema- vienen como anillo al dedo a confortarle en su convicciones y en sus opciones antiguas, tantos años mas tarde.
Antes y después -por lo que se ve- del estrepitoso fracaso de la huelga general del pasado miércoles. A la vejez viruelas. Y como para rubricarlo, termina su texto con una mención honorífica de su ángel de la guarda (particular), el cura Arizmendi, fundador de las cooperativas de Mondragón (amén de nacionalista/vasco); un caldo de cultivo de etarras durante décadas.
"Quien ha bebido beberá" reza la biblia en uno de sus pasajes mas pesimistas (sobre la naturaleza humana) Y está claro que los que se pasaron alegremente a los bárbaros hace cuarenta años -armas y bagajes (un eufemismo a penas)-, dando así olímpicamente la espalda a los romanos, amenazados y desahuciados (por el viento de la historia), siguen estando "de motu propio" del otro lado de la barrera. Y a fe mía que tomamos nota.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català