
Sin novedad señor baronesa. Una foto en la Moncloa, lo que unos y otros ya se esperan; el gobierno y los sindicaleros. En política y mas aún en democracia las victorias y las derrotas no existen mas que sobre el papel (y en cifras) Y los grandes derrotados de la jornada de ayer amenazan con salir de vencedores del trance con la ayuda del gobierno y tal vez también de los otros (quien sabe)
La jornada de huelga general deja un saldo de descrédito generalizado en la opinión no solo de las dos centrales hegemónicas sino también del sindicalismo en su conjunto que muchos viejos como jóvenes juzgan algo anacrónico que no se lleva ya por el mundo, por lo menos con los carices de los que se reviste (aun) entre españoles, tras la transición democrática.
Un dato poco subrayado, pero que se me antoja a mi cargado de significación en cambio: Mercedes (España) no secundó la huelga (por más que tuvo que parar por falta de proveedores a media tarde) , quiere decir que el mito de la hegemonía sindical -y de izquierdas- en el sector de la automoción sale digan lo que digan tocado del ala de esta jornada.
Llevo yo clavada una espina en ese punto del sector automovilístico desde los tiempos de mi reinserción/profesional (forzosa) en Bélgica que aquí ya habré explicado, y lo fue por culpa de la discriminación de la que me sentí objeto en relación con uno de los jóvenes que me acompañaron en el circuito de reinserción (tan angosto) aquél, con el que coincidí casi un año en un taller (subvencionado) de montaje y reparación de bicicletas.
Al cabo del periodo de un año previsto en el contrato, a él le ofrecieron para proseguir su reinserción un puesto en la Volkswagen de Bruselas, yo me tuve que contentar en cambio con un nuevo puesto -de trabajo/esclavo, de duración indefinida sin posibilidad de preaviso siquiera (...)- de obrero agrícola en una explotación de agricultura biológica en las afueras (periferia flamenca) de Bruselas.
¿Cualquier parecido con la realidad pura coincidencia? Es posible. Pero se daba la circunstancia que la fabrica de la Volkswagen en Bruselas, de notoriedad pública, se veía repleta de españoles emigrantes e hijos y nietos de emigrantes de los sesenta. Lo que ayudaba poco se me reconocerá a "curarme" de la idea de discriminación a mi costa, en aquel trance, por las razones que fueran (...)
Unos años antes, en el marco de la errancia en todos los planos que habrá sido mi suerte los años ya largos que llevo ya aquí residiendo, se me ofreció un contrato temporal en una fábrica de medianas dimensiones -del sector de la construcción (para marcos de puertas y ventanas)- situada en zona flamenca, de traductor y el tiempo escaso que allí permanecí me sorprendió un detalle sin duda todo menos trivial y fue que por decisión de los dueños me veía obligado a tener mis almuerzos en privado, a solas, sin posibilidad de acceso a la cantina del personal de la fabrica tan siquiera.
Como si quisiesen -en mis contactos conmigo en aquella empresa- el mantener un sistema (estricto) de compartimentos estancos, por lo que fuera. ¿Secuelas a penas de mi expatriación, de perfiles sin duda un tanto problemáticos, en la esfera de las relaciones humanas (me refiero) dentro de aquella empresa, como así me sentí inclinado a pensarlo entonces?
Es posible. Pero desde entonces todos nos hicimos mas serios (en las cosas del espíritu) y hoy veo aquello de un prisma un poco distinto a como lo veía. Como el resultado de una especie de compromiso de orden político y social a la vez; como un juego de cartas marcadas al interior de la empresa aquella al igual que en el conjunto de aquel sector integrante del mini/universo industrial belga
Porque esta hoy para mí claro que el no poseer un carné sindical -del signo que fuera (pero que en mi caso, español, no podía ser que uno solo, de izquierdas o de extrema izquierdas) y también mi extracción social -de clase media- y mi formación universitaria me autoexcluían por definición de ciertos espacios al interior de aquel mundo industrial.
Como si los factorías de Stalingrado que cavaron la tumba del poderío militar del III Reich (en su cenit entonces) hubieran provisto "in aeternum" los moldes del espacio industrial modélico venidero tras el 45, a éste o como al otro lado de telón de acero, y como si las conquistas/obreras se hubieran visto materializadas tras el final de la segunda guerra mundial en espacios (materiales) "acotados" en base a criterios ideológicos dentro de la estructura de producción misma de la economía de los países occidentales, de sistema capitalista sin duda alguna, pero llamados por así decir a verse transformados a corto o a medio plazo -conforme a los esquemas marxistas- en países de economía colectivizada.
Y está claro que un taller de montaje industrial -por ceñirnos al ejemplo que evoqué al principio de esta entrada- era uno de aquellos cotos/cerrados con su propia autonomía y chesión interiores y su propia atmósfera, ideológica como sociológica, herméticamente cerrada y más o menos irrespirable (para los de fuera)
En esas condiciones, la industrialización que emprendió resueltamente la economía española en la posguerra y en particular tras la crisis interna del régimen del 56-57 cuando se optaría por un desarrollo conforme al modelo vigente en el resto de los países occidentales dejando de lado sueños y visiones de una etapa anterior del régimen favorables a un proyecto económico de autarquía, ofrecería el flanco a la gestación de un obreraje industrial que se vería "ipso facto" en el punto de mira de las visiones geoestratégicas y en los planes subversivos de la segunda gran potencia de entonces, la ex-Unión Soviética.
Con la ventaja que les daba a los agresores el atraso industrial (relativo) de España entonces. Y no es fortuito ni aleatorio en modo alguno tampoco si la subversión acabo adquiriendo gran fuerza en el sector industrial de la economía española en el tardofranquismo y si el mas grave incidente que conoció la transición -salvedad hecha de la matanza (primera) de Atocha- lo fueran los incidentes de Vitoria protagonizados por trabajadores de una planta siderúrgica (Forjas Alavesas) La industrialización española se consolido no obstante y se prosiguió (hasta hoy) sin que se hubiera seguido ruptura/democrática alguna lo que rompía esquemas e invalidaba las previsiones mas firmes propias a un pensamiento economicamente/correcto -de innegable signo marxista- imperante entonces "urbi et orbe" como quien dice, y que en caso español encallaría de todas todas.
Pero la planta industrial, el taller de montaje, la nave industrial de trabajo en cadena, guardaron hasta hoy algo de reducto obrero (de clase) -en su sentido marxista- y sus integrantes pasaban "ipso facto" a verse revestidos lo quisieran o no de la condición de rehenes de su propio medio (ambiente) un poco como en esos secuestros tan frecuentes en Bélgica desde que aquí resido, de directivos de empresas en huelga que se ven obligados a permanecer contra su voluntad durante horas, por lo general una noche entera retenidos en su propias oficinas el anterior de las instalaciones teatro del conflicto, por los piquetes de huelga.
Y un análisis como el que acabo de exponer aclara no poco desde luego el dato revelador en extremo que el sector industrial fuese ayer el mas afectado por la huelga insurreccional fracasada en casi todas partes fuera de él y explica también la circunstancia que en ese sector de la automoción se pactaran -y respetaran- con mucho mas facilidad que en otros los servicios mínimos.
Y por eso me parece tan revelador y cargado de significado que una empresa puntera como es el caso de la Mercedes escapase al movimiento huelguístico. Y nos hace abrigar a algunos la esperanza que lo que fueron antaño espacios/acotados por no decir reductos precintados de de un marcado signo ideológico de (extrema) izquierda, acaben convertido en espacios de libertad donde el derecho a trabajar se vea realmente garantizado por mas que el derecho de huelga en su formas y modalidades actuales sufra un duro golpe en el empeño (y los que les esperan)
¿Y ahora qué? La pregunta se impone otra vez. Porque pese al fracaso flagrante y estruendoso de la huelga insurreccional está claro que la economía nacional sufrió la jornada de ayer un serio arrechucho,que se ve en la prensa de hoy contabilizado -cifras mayores- entre las mil quinientos y tres mil millones de euros.
¿Quien va pagar lo cascos rotos pues? Lo lógico es que fuesen los propios fautores del desaguisado, los sindicatos y en su defecto -de forma subsidiaria (conforma a derecho)- el gobierno socialista que los habrá tolerado y mas aún incentivado. Y en su defecto aún, la otra gran pirámide de poder del estado y me refiero a la corona, y no pretendo expresándome en estos términos prestar un flanco cualquiera a que se me acuse de demagogia. La fortuna inmensa y cuantiosa del monarca reinante -como el de cualquiera de sus congéneres en el ámbito de la Unión Europea se me dirá- es un secreto a voces.
Y la opinión publica vería desde luego de muy buen grado un gesto en esa dirección por simbólico que fuera, de natura a paliar aunque solo fuera un poco el mal efecto creado por la inacción egregia en el tema de la huelga general que muchos habrán interpretado como complicidad mas que otra cosa, y por la protección y tutela por parte de la corona de la que las centrales sindicales gozan de antiguo, tan abusivamente a ojos de un sector aburmadoramente mayoritario de la opinión pública, tal y y como se habrá puesto de manifiesto ayer a modo de balance final tras la jornada de huelga.
El rey, del que se nos había dicho y asegurado a modo de desmentido que tendría ayer una jornada de trabajo como otra cualquiera, reaparece hoy como por arte de magia "totalmente recuperado" -en el comunicado oficial emanado de la Zarzuela- tras haber sufrido exámenes médicos ayer y anteayer. La coartada perfecta.
¿Enfermo de cáncer de pulmón el rey borbón? Si así fue ya esta curado (a tenor del comunicado de a Zarzuela) Porque lo mismo que la fe de cosa juzgada vale lo que vale -en su ámbito estricto- igual se puede decir de la verdad clínica (o medica) Como si la convalescencia del monarca hubiera venido de anillo al dedo a algunos a rehacer su imagen dorada cada vez mas deteriorada; y a afianzar cada vez mas la impresión en la opinión de una abdicación aplazada, ¿hasta cuando?
Las Cortes de Cádiz siguen ahí en el recuerdo -ahí están ahí están como la puerta de Alcalá (de la canción madrileña de los ochenta) Sin duda por el fondo de verdad -o verdad a medias- que arrastraría hasta hoy (pese a su liberalismo congénito)
Y era sin duda la repulsa categórica que traducían de una voz perceptible entre la población española de entonces -como surgiendo de lo mas hondo de la memoria colectiva- a seguir siendo gobernados por dinastías extranjeras.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català