Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Los silencios y los equívocos del abad/mitrado del valle de los caidos (un valioso aliado del gobierno Zapatero)

24.09.10 | 18:32. Archivado en Arte, Cultura y Literatura
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El senado acaba de aprobar una moción que insta y recomienda el "uso democrático del Valle de los Caídos. La caja de Pandora otra vez de par en par abierta. Pero no por la moción en sí -tímida y moderada así a primera vista- sino por las declaraciones explosivas que la habrán acompañado del senador vasco nacionalista Anasagasti -el de la ensaimada/capilar tan proverbial y característica que lleva acompañando (en los medios) la odisea de algunos, mi expatriación sin ir más lejos, desde hace décadas.

Quien no tuvo empacho en aludir en tan augusto asamblea -heredera del conejo nacional del Movimiento de ates de la democracia "la dinamitación" del Valle (con todo lo que encierra dentro) A otro, de una significacion política distinta me refiero, ya se le hubiera caído el pelo, pero en su caso como se deduce de lo que acabo de decir no es tan fácil que eso ocurra, porque estos "peneuves" -por lo que sin duda que nos hacen tan poco tilín a algunos, residentes en el extranjero (...)- se diría que gozan de une estatuo de protección especial en España...y también fuera de ella.

Son un poco en el mundo de hoy -estos vascos nacionalistas- como lo eran en el antiguo régimen los judíos de corte -"juifs de cour"- a los que nadie podía tocar un pelo ni por lo que hicieran ni por lo que dijeran sin atenerse de inmediato a las consecuencias. Por eso sin duda que sea él solo en permitirse ahora decir lo que sin duda otros muchos piensan o dicen en voz baja aunque sea, dentro o fuera de esa augusta asamblea. La amenaza sigue en pie pues y mas enhiesta y amenazante que nunca.

Amenaza contra el sitio, y sobre todo contra las tumbas que alberga de Franco y de José Antonio junto con las de otros muchos. Y amenaza también contra la Cruz gigantesca y contra el resto del conjunto monumental -del mas alto valor artístico- que allí se encierra. Un alto lugar de reconciliación entre españoles y de homenaje público a la memoria histórica de la guerra civil, eso es lo esencial que el valle de los caídos representa o significa. ¿Y la basílica, y la comunidad benedictina, y el lignum crucis, y la hospederia (con sus "kikos" y otros huéspedes)?...Aparta de mi ese cáliz.

Y me refiero al aspecto propiamente religioso/eclesiástico -de política/religiosa- del sitio y de los símbolos que en él se encierran. Pero no tengo más remedio que agarrar el toro otra vez por los cuernos abordando el delicado problema. Porque está claro para mí que si se quiere salvar a la larga el Valle y mantener vivo el recuerdo de todo lo que significa es de importancia capital y de la urgencia mas extrema el saber discernir bien claro lo que se trata de defender y de conservar, sin dejar de tener bien presente un sentido (elemental) de las prioridades.

Y es lo que se ve en peligro desde hace rato sin que la la actitud ni las palabras del abad mitrado (actual) hagan mucho por evitarlo. Porque para rezar juntos o por separado por la reconciliación entre los españoles sobran en España los templos y las iglesias (vacías) por todas partes. "Despolitización del Valle", una consigna emanada de la ley de la memoria que el superior de la comunidad benedictina enclavada en aquel sitio junto a la basílica habrá hecho suya sin necesidad a lo que parece de estrujarse mucho la cabeza ni de retorcer en lo mas mínimo sus ideas y convicciones mas firmes.

Figura emblemática si las haya el sucesor de fray Justo Pérez de Urbel -o como le llamaba don Eugenio d'Ors, Pérez de Urbel a secas-, de silencios tan estruendosos como los de sus predecesor (en el concilio y el postconcilio), y hábil también sin duda como aquél en tratar con los medios.

He estado leyendo ahora despacio y en detalle algunas de las declaraciones del abad/mitrado de la abadía (benedictina) de la santa cruz del valle de los caídos en el tema de la polémica levantada en torno al sitio que él y su comunidad tienen encomendado el custodiar, y lo menos que se puede decir es que el insigne benedictino sabe esquivar los ardides de la prensa con gracia torera sin perder la compostura ni la unción eclesiástica (o "eclesial") lo que no es fácil, lo reconozco.

Y a sus palabras haya sin duda poco que objetar, pero lo que de mayor significado se reviste en esta figura eclesiástica tan emblemática de la iglesia española a mi juicio, no lo son las ideas que profesa o dice profesar ni el modo o manera de expresarlas, sino el testimonio que pretende encarnar de lo que cabe convenir en llamar una memoria/irredenta de la guerra civil española.

El actual abad/mitrado del Valle de los Caídos, madrileño de nacimiento, es como un símbolo vivo...iba a decir de la guerra civil pero reteniéndome diré mas bien de las dos Españas que siguen enfrentándose entre ellas hoy como hace mas de setenta años -en un terreno dialéctico de momento- algo de lo que el ilustre eclesiástico se diría que ofrece en su postura y en toda su persona un campo de batalla mas que otra cosa (...)

Estoy hablando en un terreno ideológico no propiamente eclesiástico ni limitado al terreno de la practica litúrgica o religiosa. Porque por detrás de sus propósitos irénicos y reconciliadores algunos no preguntamos si el abad mitrado no les esta haciendo hace el juego en el fondo a los los iconoclastas enemigos encarnizados del sitio y de lo que representa, y echando leña al fuego en definitiva del odio y de la revancha guerracivilistas.

Y me refiero por cierto a la consigna -de despolitización- que parece haber hecho suya sin reparos pero sobre todo al mensaje -en el plano de la memoria histórica- que parece insinuarse en su palabras, y sobre todo en los testimonios de orden personal autobiográfico que en ellas se recogen.

El abad mitrado del valle de los caídos -como el que fue presidente de la conferencia española, Gabino Díaz Merchán- es hijo de padre fusilado por los rojos "por sus convicciones católicas" No específica más y cabe pues deducir de lo que se recoge en su declaraciones que su padre sufrió muerte (puramente) "por odio a la fe" como tantos otros que se vieron atrapados -y desarmados- en Madrid en zona roja al principio de la guerra.

El mensaje testimonial del abad/mitrado se agrava no obstante y se complica cuando cuenta que su hermana de trece años fue víctima (inocente) de un bombardeo de los nacionales contra la capital madrileña -los primeros meses de la guerra cabe deducir de lo que dice-, algo que se podría haber pefectamente callado -al igual que acontece con el curriculum personal de Ceferino Maestú referente a su propio padre- en aras precisamente de la reconciliación, e insinua ya de entrada un elemento de acusación -de testigo de cargo- poco reconciliador para una figura emblemática como nos la presentan de la reconciliación entre españoles.

Una de cal y otra de arena, un tanto oportunistas, y desconcertantes. En la medida sobre todo que su mención viene a representar como una neutralización, sino una antítésis en toda regla no solo del testimonio precedente sino del tono general reconciliador, edificante del mensaje que se desprende de sus palabras.

Porque mencionando a su padre asesinado por motivos de fe en una lógica puramente eclesiástica y clerical (y psconciliar) acusa y a la vez perdona (por fuerza)- pero mencionando expresamente la muerte de su hermana (inocente) de trece años en las circunstancias aquellas, el arma del perdón queda en manos y a la merced de un sólo testigo directo -el propio hermano de aquella-, aunque solo contra una de las partes, la culpable (o responsable) de aquellos bombardeos (...)

Un testimonio pues el suyo parcial, beligerante, y de natura intrínsecamente guerra/civilista y como tal todo menos reconciliadora. Y para arreglarlo, se diría que para confirmar la impresión de parcialidad o la poca autenticidad de su propósitos reconciliadores tan cacareados y de su "a priori" clerical y partidista en definitiva, el abad mitrado no duda en ofrecernos el panegírico de una de las figuras mas discutidas -y famigeradas por uno de los bandos contendientes- de la guerra civil y me refiero al general Escobar, de la guardia Civil, que con su actuación decisiva el 19 de Julio del 36, selló el fracaso del Alzamiento en Barcelona y a ese titulo puede ser considerado uno de los grandes responsables de la guerra civil, y de la persecución religiosa en zona roja. "Por sus convicciones religiosas -dice sin embargo el prelado- se negó a apoyar el Movimiento" (...)

Tengo leído ya hace mucho un estudio biográfico de esta figura del bando rojo/republicano de la guerra civil y no se deprendía en lo más mínimo -de lo que recuerdo- esa aureola de santidad o de perfección que parece otorgarle tan gratuitamente el abad mitrado del valle, sino mas bien la de una persona muy ligada a la iglesia -con una hija monja- que acabaría traicionando a sus hermanos en la fe situados (por mayoría aplastante) en la otra zona; culpable y responsable ademas de las matanzas de religiosos y religiosas que tendría lugar en Cataluña, en zona roja, los primeros meses de la guerra civil.

Un símbolo de alta/traición y a la vez prenda del mas alto valor simbólico (y politico) en las grandes directrices política religiosa vaticana -que aquí ya tengo expuestas en sus principales lineas maestras- trazadas de antiguo (desde los tiempos del pontificado de Juan Pablo II) en materia de memoria histórica y en relación con la guerra civil española, sin lo que no se explica del todo la ley funesta de la memoria ni las circunstancias y antecedentes que la habrán hecho posible. Y me refiero sobre todo al compromiso histórico entre la iglesia española y el poder socialista que habrá presido desde su inicios la gestación de aquella.

Una recuperación de la memoria de los vencidos -y de su muertos, de sus cadáveres que me diga- a cambio de una discriminación hiriente operando como un escalpelo en la memoria de los vencedores, en favor de los damnificados eclesiásticos de la persecución en zona roja. De ellos y de sus descendientes

Y sin ese trasfondo que aquí ahora explico no se comprende en modo alguno todo lo que esta pasando desde ya un rato en el valle y en torno suyo: ese escenario como planificado de antemano que tiene en su guión ya escrito el cierre del Valle y su demolición a más o menos corto plazo. ¿Trinchera (última) la comunidad benedictina de los monjes que allí se alojan? Caballo de Troya del enemigo mas bien, que esta caucionando todos las iniciativas que se viene sucediendo una detrás de otra por cuenta de la ley de la memoria histórica en torno a es alto lugar de nuestra memoria histórica. Lógico si bien se mira.

Porque el abad mitrado y cabría suponer que no pocos de sus monjes -a imagen y semejanza de su padre espiritual- no tiene tanto que defender en el recinto de Cuelgamuros, sino una memoria irredenta que redimir más bien. La de su propia familia dividida en la guerra civil entre su propio padre asesinado "en odio a la fe" y la de otros "muy próximos" -sus tios, ¿hermanos suyos incluso?- que combatieron armas en la mano del lado rojo/republicano.

¡Calamitas calamitatis la memoria irredenta (en algunos) de la guerra civil española! Por el complejo de culpabilidad que inevitablemente destilan (aún sin darse cuenta) Y no es que les niegue ni a ellos ni a los partidarios -declarados- de la memoria de los vencidos el derecho a conservarla o recuperarla pero si que me parece perfectamente objetable y extremadamente arriesgado y peligroso el atribuirlos un protagonismo de liderazgo y de orientación siquiera en la materia. Capitanes de derrota. Como lo lleva siéndolo la Roma pontifica en el terreno temporal desde hace cuatro siglos para los españoles, tal y como ya aquí me tengo suficientemente explicado sobre eltema el tema.

La cruz de Cuelgamuros seguirá en su sitio, las tumbas de Franco y José Antonio seguirán también allí incólumes honrando de su presencia unos de los conjuntos monumentales mas grandiosos que aun existen sobre la cpa de la tierra. Sin tutelas eclesiásticas no obstante, que no hacen mas que perpetuar la amenaza que hace pesar sobre aquel alto/lugar la ley funesta de la memoria.

¡Refugium peccatorum -de hijos de rojos, y de una memoria irredenta (de su parientes próximos y lejanos) en hijos/de/nacionales - la iglesia española de la posguerra! Como la que encarna el supremo encargado de la custodia y defensa del valle de los ciados; garante a la vez -"contradictio in terminis"- del perpetuarse la memoria histórica de los que ganaron la guerra.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTÍ. 25.09.10 | 18:13

    Es curioso con que facilidad se engaña a los españoles a los que se les pone la zanahoria delante y no ven otra cosa. No es posible que sufriendo los problemas económicos que sufrimos, en vez de centrarnos en su solución, estemos erre que erre repitiendo la historia de los amigos y los enemigos. Amigos a proteger, así sean borricos; enemigos a eliminar, así ya no existan. Lo importante es engañar a los españoles y que estos no sean conscientes de quienes son quienes mal gobiernan y todo lo desintegran. Quienes predican la utopía engañan a todos. Nos engañan en nuestra realidad.
    So. Andrés Castellano Martí. Gracias.


Miércoles, 30 de mayo

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