
Me llega ahora por conducto amigo la entrevista en la prensa asturiana, hace unos días, del hijo de Valentín Masip, alcalde de Oviedo tras la crisis interna de régimen -y el reajuste ministerial correspondiente (febrero del 57)- a la que aquí ya tantas veces habré aludido. Asturias patria querida, de nuestras culpas y pecados.
En Asturias se acabó consolidando el régimen en la posguerra tras el aplastamiento en la región a finales de los cuarenta de los últimos reductos del maquis (comunista) aún operativos, a lo que aquí también habré aludido ya en estas entradas; y por Asturias -por lo que ahora deduzco- empezó también su metamorfosis interna, que acabaría desembocando en la transición (democrática) "La única que se quiso posible" como así ya la tengo definida.
El hijo del alcalde de entonces, Antonio Masip, ex-alcalde de la ciudad también y eurodiputado, por el PSOE -un poco mayor que yo, afiliado al "F(e)L(i)P(e)" (Frente de Liberación Popular) (marxista-leninista), en los tiempos del tardofranquismo, por lo que nos cuenta ahora -revela en la entrevista ciertas circunstancias y pormenores de aquel relevo en los cargos políticos de mayor importancia del principado -el alcalde, el gobernador civil (y a la vez goblernador militar) y el presidente de la diputación de la provincia- en un momento crucial en la historia (secreta casi hasta hoy) del régimen de Franco, evocando el pregón de entonces -hace cincuenta años- de su progenitor, tras su nombramiento de alcalde de la ciudad; teñido según él de "acentos cristianos"; o no/falangista para dejarnos de eufemismos, por no emplear el "anti" que era lo que lo incoloro de aquel nombramiento -y los que se seguirían- ya estaban presagiando, como un poco mas tarde se vería cumplido en España entera.
Un primor esta entrevista desde luego; porque por ella me entero de algo que no sabía y lo es el plante msivo de alcaldes (y jefes locales del movimiento) en toda el principado de Asturias que siguió al cese en el 57 del gobernado civil Francisco Labadíe Otermín, figura de gran destaque del sector franco/falangista, lo que haría de Asturias la pionera -con dos años de antelación- en la operación de reemplazo de "camisas azules" en los puestos de mando a escala local como provincial, a la que se vería sometida España entera -concidente con el plan de estabilización (1959)- apenas dos años más tarde.
El principado de Asturias, en el momento de estallar la crisis interna del régimen del 56-57, era sin duda alguno uno de los reductos principales de franco/falangismo entre todas las regiones y provincias españolas, como lo prueba ese episodio crucial y decisivo en el capitulo de la lucha contra el maquis de finales de los cuarenta que aquí ya evoqué y en el que jugó, como no dejé de subrayarlo, un protagonismo del primer plano Luis González Vicén, falangista vallisoletano con arraigo familiar en el Principado y hombre de confianza del longevo ministro de trabajo, el falangista José Antonio Girón.
E ilustra la importancia -de campo de batalla- que tuvo Asturias en la crisis de régimen aquella y en su desenlace, el edificio todavía enhiesto de la Universidad laboral de Gijón, inaugurado precisamente en el 56 -el más grande, macizo e imponente de toda España todavía hoy-, florón emblemático, del mayor brillo, en la serie de realizaciones sociales del régimen (primera época) Camisas blancas pues tras las camisas azules , como lo glosa (con acierto) el autor del reportaje aludido.
Y tras el blanco (de la Obra, es un decir) -en una sucesión lógica-, el rojo de los vencidos del 36, me dan gana de apostillar leyendo de los labios mismos del interesado que de los hijos de los tres cargos principales del régimen en la provincia (tras el 57) tres de ellos acabarían haciéndose de izquierdas y militando (los tres) en el movimiento revolucionario estudiantil de los últimos años del régimen; dos de ellos en el Fe-Li-Pe y uno en el Partido Comunista)
Tales aguas tales lodos. Como lo vengo desde hace ya un rato repitiendo. Porque la generación estudiantil rebelde del tardofranquismo -la mía- se vería compuesta a partes iguales de los hijos de los ganadores y de los perdedores de la crisis del 57 por los conductos y vericuetos -(laberínticos) de la memoria histórica- en unos y otros diferentes y contrapuestos. Y pienso por cierto en el autor de estas declaraciones y junto con él en el hijo de José Antonio Elola Olaso, uno de los perdedores de entonces- compañero mío (entonces) de la Facultad de Derecho que fue miembro del PC.
Y no menos reveladores y cargados de significación lo son otros detalles que se añaden en la entrevista que aquí recojo. Por ejemplo el que en esas nueva promociones del régimen "en camisa blanca "-por más que alguna vez tuvieran que vestirse de azul (que remedio)- figuraría también otro asturiano de una influencia decisiva en la historia de la transición y que como tal habrá marcado a fondo de su propia huella el destino de los españoles, y me refiero naturalmente a Torcuato Fernández Mirada, que me sorprendió la única vez en mi vida que le vi y le oí en persona -en la Complutense- en un examen creo recordar de su asignatura de derecho político, al que por una vez se digno asistir, y fue por el tono impostado de voz con el que hablaba (...)
Y menos trivial lo es aún el que la operación asturiana (de reemplazo) como lo cuenta ahora el propio entrevistado sucediera bajo los auspicios de un notable -o cacique (monárquico)- de la provincia; marqués, amigo del futuro/rey y miembro del consejo privado de Don Juan (padre de Juan Carlos) La única transición que quisieron posible...Pero ¿quien, o quienes? El propio Franco sin duda, forzado por las circunstancias de orden exterior sobre todo resultantes en linea directa del estatuto de vencidos de la segunda guerra mundial (en la practica) que arrastraríamos los españoles -hijos del régimen de una forma u otra- tras el el 45 (pienso lo que piense Pío Moa en ese tema)
De lo que se servirían -a través del puente que erigiría la proverbial anglofilia de un sector del régimen heredero del bando de los aliadófilos, durante la segunda guerra mundial, anti/falangistas casi todos ellos- algunos actores de destaque en la crisis aquella, y tras ellos la otra España (de los vencidos) que se aprovecharía de la crisis y de la cuña innegable que abririría al interior del régimen -entre falangistas y anti/falangistas, entre los amigos y los enemigos de la Obra- para levantar cabeza por vez primera desde la terminación de la guerra.
Esa es la verdad de la historia (secreta) del régimen. No tiene vuelta de hoja. Y emplazo aquí a los historiadores políticamente más correctos a rebatirme que no lo harán, con certeza. Lo que sí podrían hacer en cambio es el comenzar reexhumando y sacando a luz de una vez la historia secreta -o mal/conocida- de aquél fenómeno de metamorfosis profunda del régimen que fue mucho más que una simple operación de maquillaje.
Y ojalá consiguieran así disipar tanto prejuicio y desconocimiento en la materia, pábulo de tantos equívocos y malentendidos. ¿Fue un "traición" al diez y ocho de julio la nueva orientación del régimen tras el desenlace de la crisis ministerial del 57, como se daría a entender en los eslogan en las posturas mas prototípicas de los grupos falangistas disidentes -sin que llegaran nunca de una forma explícita a declararlo- que acabarían surgiendo a partir de entonces, de los que el FES -al que pertenecí- sea tal vez el mas conocido, junto a otros botones de muestra?
¿O mas bien una maniobra -no exenta de dramatismo- de supervivencia del régimen que a la larga -y al precio de la transición/democrática- acabaría evitando la ruptura ("democrática") que propiciaban tanto la subversión interior como las potencias extranjeras, haciendo así política "con lo que había", tanto de puertas afuera como para andar por casa? Y esta claro para mí que en la perspectiva del tiempo transcurrido cabe optar de todas todas por la segunda de las respuestas.
Como lo ilustraría la actitud de una de las figuras de mayor destaque entre los perdedores de la crisis aquella -el mismo Girón- prestando su apoyo incondicional al régimen y al caudillo tantos años después, cuando el celebre "gironazo" -declaración (de principios) de "Arriba" del 27 de abril del 74- justo a seguir al triunfo en Portugal de la revolución (pro/marxista) del 25 de Abril (o de los claveles) ; un año y medio antes de la muerte de Franco.
O la la actitud de Luis Gonzalez Vicén al que -si hay que creer a José Miguel Ortí Bordás en sus meorias- el propio Girón le prouso la preparación de un atentado contra Carrero, y que acabaría por rendir pleitesìa al almirante ya entonces jefe de goberno en la década de los sesenta, antes de su asesinato.
Lo que aclara con creces, arrojando de golpe un torrente de luz ante el que no resisten los malentendidos y estereotipos- el equívoco que presidió de siempre, desde su nacimiento -me refiero a los años del tardofranquismo (tardío)- grupos que vendrían a integrar la corriente de lo que se daría en llamar la falange/disidente, (más o menos) "de izquierdas" (el propio FES en primera fila por cierto entre todos ellos)
¿Franco "traidor" al Diez y Ocho de Julio...o a la República, contra la que se levantó quebrantando así un juramento (legal) que -como no dejaría de echarle en cara el bando de los vencidos- él como todos los militares habían prestado tras el cambio del régimen el 14 de Abril y la implantación de la II República?
¿Fue el desenlace de la crisis del régimen del 57 una derrota de los ideales falangistas o más bien la ocasión que ni pintada de levantar la cabeza la memoria de los vencidos del 36, con la cortada cuasi perfecta que les ofrecía el nombre de José Antonio a algunos hijos de los vencidos del 36 crecidos entre las filas del frente de Juventudes?
¿Murió el sueño de la "revolución pendiente" en febrero del 57 tras el reajuste ministerial que marcaría la entrada por primera vez en la España de la posguerra de ministros (de un gobierno de franco) miembros de l Obra? ¿O había muerto ya mucho antes, desde los inicios de la guerra civil -desde los primeros momentos incluso del Alzamiento- con la descabezamiento de la Falange que supondría la muerte de José Antonio y de otras de las principales figuras del movimiento falangista en zona roja desde los primeros semanas de la guerra y que otros habrían aprovechado -al socaire de la guerra civil- para encaramarse en el poder a costa de media España (como decían), dejándose arropar para "mayor escarnio", "con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules" (José Antonio dixit)
Murió como quiera que sea (...) Porque ahí precisamente estriba en mi modesta opinión el equivoco (magno) que presidio desde su mismísimo nacimiento la historia del FES y de otros grupos falangistas análogos o con él emparentados, en disidencia mas o menos abierta frente al régimen los años del tardofranquismo.
Y es desde luego ese mismo equívoco el que sigue presidiendo -en sus amplias lineas, o curvas de circunvalación que me diga- la trayectoria del fundador del FES, Ceferino Maestú, tal y como lo deja traslucir en sus escritos y declaraciones mas recientes que vienen a marcar innegablemente el regreso a la vida política de su autor (a los noventa años) Contra Franco vivíamos mejor antes y después de su muerte; no me lo podrá negar Ceferino. Y no lo digo por él, o no sólo por él desde luego.
Porque por la entrevista que aquí evoco me entero que la mujer del alcalde/franquista de Oviedo en el 57 (con Camilo Alonso Vega...) -la propia madre pues del entrevistado- era una pronunciada antifranquista (y no creo que por mor de falangismo precisamente) (...) Y de golpe me sacudo de un manotazo tantas inhibiciones que me habrán acompañado desde mi infancia durante tantos años. Hubo vencidos y vencedores en el 36 y hubo después -en varios momentos cruciales de nuestra historia- perdedores y sobre todo ganadores que vendrían a reemplazar primero y a hundir un poco mas vez cada vez en el oprobio o en el olvido mas competo a los vencedores de aquella contienda.
Y los hijos de militares -como era mi caso-, y además militares franquistas (como era público y notorio), tuvimos siempre que arrastrar el sambenito que nos colgarían los ganadores aquellos; quiero decir los que acabaron "ganando la paz" en aquella España de la posguerra, cada vez mas desmilitarizada (y desfalangistizada) en todos ámbitos y a los mas altos niveles, y por supuesto en la vida de todos los días: por la mala/potra -"poisse" en lengua francesa- que se nos quedaría pegada a la piel, como si nos hubiera imprimido carácter.
Y también por culpa del brillo social innegable de aquellos ganadores (de pacotilla) -y en todos los órdenes- que nos no dejaba vivir ni respirar a nuestras anchas a los que pretendíamos guardar la memoria (histórica) despierta; y conmigo me estoy refiriendo a los hijos (y nietos) de los que ganaron la guerra, pasaran o no pasaran por el Frente de Juventudes (...)
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Nada de que extrañarse. Era lo propio de un régimen que carecía completamente de principios más allá de una mera retórica para justificar una guerra y una poscuerra civil verdaderamente atroces. Si alguien tiene alguna duda al respecto le recomendamos que lea uno de los libros que publicitamos en nuestra revista -de Historia, por supuesto- online, "La Bitácora de Pedro Morgan", http://bitacoradepedromorgan.wordpress.com
Se trata de "Cardenales, reyes, príncipes y dictadores". Allí encontrarán datos sobre qué precio estaban dispuestos a pagar los principales beneficiarios del régimen con tal de seguir siéndolo: cualquiera. Hasta el de arrastrar por el lodo algunos de sus gritos de rigor. Como aquel famoso "¡Arriba España!".
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català