Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Silencio (ruidoso) sobre los gitanos: mujeres andaluzas de pelo al cero y "gays" -y "vagos y maleantes"- reahabilitados por la ley de la memoria

21.09.10 | 23:26. Archivado en La Ley (funesta) de la Memoria historica
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Subsidios y guerracivilismo, tanto monta monta tanto. La Junta de Andalucía acaba de conceder un subsidio -que costará una pasta gansa (aunque no lo dicen)- de mil ochocientos euros per capita, a las víctimas de las vejaciones de Franco ¿A las que aun queden sólo o también a sus descendientes? Vejaciones de Franco, lo dice todo el eufemismo.

Pelos al cero y (a lo sumo) aceite de ricino. En el Berlín del 45 -comparaciones odiosas dirán aquí algunos- la victoria de los "otros" ocurrió de muy distinta manera como ya lo tengo recordado en algunas de estas entradas.

Hasta el punto que en un libro autobiografico de la autora alemana Marta Hillers, traducido al francés y dedicado a aquella tragedia colectiva que afectó a tantísimas mujeres alemanas, su autora justificaba la conducta (desenvuelta) de una de las protagonistas del relato diciendo que "después de todo no iba a hacerse violar por un cualquiera" (...)

Violaciones en masa del ejército rojo, ¿sólo en en la guerra civil rusa o en Alemania? Un fantasma que las idenmizaciones de ahora se diría que viene a conjurar de una forma u otra, de un lado al otro de la linea de trincheras en la guerra civil española. El tema brilla por su ausencia desde luego en el enunciado de esta medida

Quien no se consuela es porque no quiere y a las viejecitas republicanas inconsolables les cae ahora un pequeño maná del cielo andaluz -que me diga de la Junta de Andalucía- y peor para ellas si así haciendo vienen a hundirse fatalmente en el oprobio de nuevo; que hay cosas, afrentas, deshoras, vilipendios o desaires a penas que cuando de mujeres se trata no tiene mas arreglo que el olvido (ya lo dijeron los clásicos), o la sangre, pero eso se me reconocerá son palabras mayores.

El pelo al cero y las vueltas al ruedo -por la vía publica me refiero- fueron moneda corriente en Bélgica en el 45. Porque cabe pensar que la iniciativa de la Junta andaluza venga ahora a refrescar la memoria de otros vencidos (del signo opuesto)

En la novela "guerracivilista "Capital del dolor" de Francisco Umbral se narra la escena de una de las protagonistas Rosa "la Luguillana" -con nombre de cantaora de flamenco o de café cantante-, mujer de mala/vida que se pasea por su cuenta y riesgo -y no contenta con eso se acaba mostrando en el tendido de la plaza de toros- pelada al cero (por los falangistas) ya estallada la guerra, acusada de espionaje a favor de los rojos.

Un desafío (magno) que le acaba costando la vida (en la novela guerracivilista) Con lo que demostró que no se había aprendido la lección ni el escarmiento. Mujeres niños y ancianos en primera línea de las manifestaciones y de las trincheras fueron una constante de la izquierda española -e internacional-, en la república y en la guerra civil como en la revolución de Octubre (de Asturias) tal y como aquí ya lo dejé sentado.

Y sin duda también en la quinta columna (respectiva) en la retaguardia. Un fenómeno pues -el de las mujeres víctimas de la represión- propio a todas las guerras como lo reconoce ahora alguna de las afectadas. Lo raro e insólito lo es en cambio que los reproches y acusaciones de los vencidos no se vean revestidas ahora de mucha mayo gravedad, en flagrante contraste con el maximalismo innegable que se deja traslucir en la ley de la memoria histórica.

Hasta el punto que quepan ser cuantificados (el honor no tiene precio pensaron siempre no obstante los españoles) Y recuerdo en los meses que viví en Madrid tras mi salida de la cárcel portuguesa en el invierno del 86 antes de venirme a vivir a Bélgica, una conferencia a la que me digné asistir viéndola anunciada al pasar por la puerta -en la carrera de san Jerónimo- de la sala donde se celebraba, de grupos feministas -ya bien activos entonces- sobre la guerra civil y en la que intervino la viuda del teniente Castillo todavía en vida entonces, que reconoció en su intervención el haber sido bien tratada por los guardia civiles que la tuvieron detenida al estallar la guerra.

Paralela a esta iniciativa de ahora, la junta andaluza anunció hace poco otra destinada a dignificar la memoria de los gays "perseguidos por la ley de vagos y maleantes". Otro fantasma que levanta ahora cabeza. Esa ley tan famigerada vio a la luz no obstante por obra del propio Azaña y lleva el sello inconfundible del regeneracionismo español mas estricto y riguroso.

En la idea regeneracionista tal y como la desarrollaron y dejaron recogida por escrito algunos de sus exponentes de mayor destaque -en la estela y tras los pasos del precursor Joaquin Costa- lo que se trataba era de regenerar la sociedad española en su conjunto y también, por separado a todos y cada uno de sus habitantes.

La idea del "cirujano de hierro" del célebre autor y pro/hombre aragonés -que Umbral endosa al propio Franco- no quería decir otra cosa. Y me viene a la mente el poema de Lorenç Villalonga de los años de la guerra civil que ya evoqué aquí en alguna ocasión en homenaje y loa de los falangistas de Mallorca de los primeros días y semanas de la guerra civil, en donde apunta esa idea regeneracionista. "Parecerá inclemente la mano que nos cura sin opio ni poción edulcorada" (...)

"Limpiarle fondos a España ", una frase que Umbral ponía en la boca de Franco en su novela "La Leyenda del César Visionario" Porque cabe decir que el postulado regeneracionista fue uno de lo eslabones perdidos de la cadena de conceptos o ideas matrices pertenecientes a un patrimonio común que ligaban hasta el estallido de la guerra civil a las dos Españas.

Regeneracionista -como Azaña- lo era Franco; lo eran Mola, Queipo del Llano -que se rodearía de regneracionistas en Sevilla durante la guerra, entre ellos Don Manuel Siurot, pedagogo insigne- impregnados todos ellos de una misma mentalidad imperante en las filas del ejército español desde el desastre del 98.

Regeneracionista lo seria la Falange, como lo fue Ramiro Ledesma y como lo fue el Doctor Albiñana, confinado en las Hurdes con la república. Como lo había sido la Institución Libre de Enseñanza, por mas que el suyo fuese un regeneracionismo puesto al servicio o bajo la hipoteca de una tutela (intelectual) extranjera.

Regeneracionista lo seria también la literatura española de la posguerra inmediata como lo ilustra "La familia de Pascual Duarte" de Cela, botón de muestra de lo que se da en llamar literatura "tremendista" de aquellos años cuarenta, como lo fue también "La fiel infantería de Rafael García Serrano (premio nacional de literatura en su tiempo)

Y el buque insignia de sus programas lo era la regeneración de una sociedad española marcada por la guerra y de un "homo hispanicus" a la vez lastrado por la tara hereditaria de cuatro siglos de decadencia (histórica) Y así el regeneracionismo español de posguerra pondría en su punto de mira al conjunto de la sociedad española como digo...sin excluir sus grupos marginales minoritarios.

Lo que da la clave sin duda de la anomalía que supone que los gitanos brillen por su ausencia hasta ahora en el cuaderno de agravios que se enarbola en la ley de la memoria histórica. Lo que se ve puesto de relieve en los últimos días con motivo de la polémica desatada en torno a las expulsiones decretadas por el gobierno francés en contra de inmigrantes gitanos procedentes de Rumanía.

En un reportaje a toda pagina aparecida en el País se recogía hace nada un balance globalmente/positivo (y más que eso) de la política española -durante décadas- en relación con la comunidad gitana y en comparación con los resultados que puedan ofrecer en la materia los demás países de la Unión Europea.

En él se dice o da a entender (falaciosamente) que un balance tan positivo era el resultado de la política llevada a cabo (sólo) desde los tiempos de la transición democrática; porque -argumenta el autor- con Franco a los gitanos se les aplicaba la ley de vagos y maleantes (...) Por vagos o maleantes, sin duda (hasta cierto punto); pero desde luego no como gitanos en cuanto tales.

Y prueba ilustra el interés lo que aquí decir pretendo el interés que merecería la problemática gitana a paneles enteros de la literatura española de la posguerra, en algunos de sus nombres mas insignes. Y pienso por ejemplo en Ignacio Aldecoa y en sus novelas mas emblemáticas y difundidas, "El fulgor y la sangre" y "Con el viento solando" que revela una preocupación social y un interés por el mundo y la vida de los gitanos españoles que se verían igualmente recogidos en la obra de un discípulo aventajado de aquél, y me refiero a Francisco Umbral por mas que este fuese reacio a reconocerse padrinazgos o influencias del signo que fueran.

Y en la práctica -reconocida- de las autoridades en zona nacional a medida que se iban liberando zonas ocupadas anteriormente por el enemigo de rapar a las mujeres al cero había sin duda un propósito de escarmiento y ejemplaridad publica que arrastraba un cuño regeneracionista indiscutible.

Como no dejaba de haberlo en toda la practica de administración de justicia sumarísima castrense en la guerra y en la posguerra immediata. "Garrote y prensa", llama Umbral a la practica aprobada por el propio Franco de hacer publicar en la prensa -en público escarmiento- algunas de las penas capitales que se verían impuestas.

Publico escarmiento. En cabeza propia....o en la de los otros. Como fue la (buena) suerte que deparó a los franceses sin duda alguna la guerra civil española. Que escarmentaron en cabeza ajena de la tormenta y amenazas de guerra civil -peor que la española- que les auguraba un problema social que se venía incubando en Francia desde las honduras del siglo XIX, a pesar del triunfo de la revolución francesa.

Letra con sangre entra, como me lo decía oyéndome contarle mis infortunios -con la ironía en la mirada y el cinismo en los labios- un conocido de los tiempos de la universidad cuando habíamos militado en trincheras (ideologicas) diferentes, al encontrármelo por la calle un día en Madrid tras salir de la cárcel portuguesa (...)

Y está claro que los rojos escarmentaron con la derrota en la guerra civil. "El Frente de Juventudes" -escribe Umbral en "Madrid 1940- está lleno de hijos de rojos escarmentados que se apuntan para que les den escarpines y mejor comida", escribe Umbral en su novela guerracivilista "Madrid 1940"

Aprendieron (mucho) y al contrario de los nobles emigrados de la revolución francesa, no olvidaron...ni a la larga (en lo mas mínimo) Y por eso ahora se hacen pagar en susbisidios desde ya hace un rato, al socaire de la ley de la memoria histórica. Por mi que les den su subsidio a esas pobres infelices que fueron o que dicen que fueron -bajo juramento (...)- rapados al cero y se llevaron una buena dosis de ricino -y lo contaron- con Franco en la guerra o en la posguerra.

Otros también nos sentimos no obstante con derecho a aplicarnos el cuento. A acabar cobrándonos -de una manera u otra- en una forma de reparación moral cualquiera, nuestros largos años de oprobio e infortunio. Como se hicieron cobrar tantos otros sus esfuerzos y sacrificios en aras de la regeneración colectiva; y pienso en Federico Jimenez Losantos y en su mentor y maestro José Antonio Labordeta recientemente fallecido, figura emblemática de un movimiento aragonés regionalista, y regeneracionista.

Labordeta y Losantos acabarían -uno y otro- viéndose compensado de todas las miserias que sufrieron -o dicen que sufrieron- en el tardofranquismo, de las que en el caso del segundo de los nombrados se puede decir que no acabaron entonces. Y Labordeta recibe ahora a su muerte honores de padre de la patria (aragonesa o española, no se sabe bien a ciencia cierta) Que en paz descanse.

Pero los que no necesitamos de tantos meandros o líneas de circunvalación en nuestras trayectorias y nos mantuvimos en la defensa de posturas que los dos últimos nombrados acabaron abrazando no nos merecemos menos honores (o reparaciones). De justicia, se me reconocerá. De justicia mayor (aragonesa)

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 01.02.11 | 22:41

    ¡Qué quieres que te diga, mujer? Tu testimonio tiene tanta fuerza que callas (de puro estupor) a cualquiera. Sarkozy ha tratado el tema como todos aquí ya saben, y gritos y aspavientos aparte se ha salido con la suya sin mayores problemas. Si hubiera sido un jefe de gobierno español en su lugar, estaríamos tal vez ahora bajo amenaza de "bombardeos humanitarios", como los de los Balcanes hace unos años. Tiene que haber respeto, por mínimo que sea, tienes razón. Y voluntad de integración por mínima que sea también. Los gitanos españoles no parece que sean así por lo general. Pero tienen que asumir los problemas de los otros, si se sienten formando parte de un mismo pueblo y si no quieren que se les mida con el mismo rasero. Un cordial saludo, María

  • Comentario por maria 01.02.11 | 17:44

    Donde vivo han puesto familias gitanas para su integración, esto no importaría si hubiese respeto, pero no es así, tiene un odio a todo lo payo, tiran todo por la ventana, basura, cigarrillos, pañales sucios dejados abiertos en el suelo, con una papelera a estirar el brazo, las bolsas de basura las abren escampando los restos por el suelo, en verano niños gritando hasta las dos de la mañana, gritos para llamarse, cuando se insultan, la frase favorita es "que cara de mala tienes, se nota tu vena paya" nadie se atreve a meterse con ellos, por su agresividad. Ellos no se integran, somos nosotros los que tenemos aceptar y callar, no es justo, cada vez vienen mas y están ocupando pisos, nadie hace nada. Yo pido a la asociación gitana de Barcelona, zona de San Martí haga un seguimiento de estas familias, hablen con ellos, les hagan entender, que para una buena convivencia, es el respeto y el civismo, es imprescindible, parece que a esta asociación, no les importamos nada, los payos.

Miércoles, 30 de mayo

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