
Y va de guerracivilismo otra vez (entre joseantonianos o falangistas) Y lo lamento, de verdad, por algunos que me leen aquí (más o menos a escondidas) Porque acabo de leer la convocatoria para el próximo jueves de una conferencia a la que no me veo ni especialmente ni siquiera de una forma genérica invitado por razón de residir en Bruselas y en la que me sentiré fatalmente en cambio por unas razones y otras presente, de convidado de piedra.
Y trataré de de explicarlo de la forma mas breve y sucinta posible curándome en salud por cierto y también saliendo el paso de conjeturas o suposiciones mas o menos enojosas. De Ceferino Maestú que de notoriedad pública ya rebasó la barrera de los noventa años (y a mucha honra) tuve -en estos casi veinticinco años que aquí llevo residiendo- pocas noticias por no decir ninguna, por mas que seguí día a día la actualidad española -mi palabra- leyéndome a diario de pe a pa -antes que se impusiese por todas partes el internet la prensa nacional que me llegaba con una o dos horas de retraso aquí en Bruselas.
Tuve un eco indirecto de él no obstante en la evocación que leí, no por cuenta de Ceferino hijo, sino de su padre, en uno de los libros de memorias de Carlos Castilla del Pino por el que supe que Ceferino Maestú padre que el autor hacía pasar por "abogado socialista" había sido fusilado al comienzo de la guerra civil por los nacionales.
Un dato que desconocía y que nunca oí mencionar en los años (tempranos) de mi vida en los que frecuenté -de militante- unos medios, falangistas joseantonianos que gravitaban en torno al FES (Frente de Estudiantes Sindicalistas) que Ceferino había fundado -años antes de caer yo en sus filas-, junto con otros.
Como si se viese rodeado del más espeso de los tabués entre los que mas directamente conocían a su hijo, que no ignoraban -como lo puede comprobar tantos años después- el dato aquél todo menos trivial (y revelador, o sintomático)
Me sentí políticamente e ideológicamente defraudado "a posteriori" leyendo aquello tantos años después, sí, lo confieso, como en algunas de mis entradas aquí lo habré dejado recogido. A agua pasada (treinta años después) no obstante; y como tal lo asumí, quiero decir me olvidé rápido del tema, y de Ceferino también igualmente lo confieso.
Olvidado yo en cambio de todos -en España- como me lo sentí durante años de mi estancia en Bélgica (...) La vida entre tanto, que como dice el dicho antiguo da tantas vueltas, continuó su curso no obstante, allí como aquí y trajo progresivamente consigo un acercamiento mío personal con España y los españoles que se vería materializado en repetidas visitas a mi familiares con los que me reconcilié sobre la tumba de mi (llorado) difunto padre -fallecido en Enero del 2001- , y paralelamente en la reanudación de contactos con viejos y camaradas del FES -a los que no veía desde los tiempos que siguieron a mi salida en 1985 de la cárcel portuguesa, como se vería plasmado en el texto que redacté -en junio del 2007 y a petición de uno de los coautores- para el libro "Historia del FES" que solo se vería publicado un año más tarde; de corte autobiográfico en el que recogí mis recuerdos de los años de militancia con aquella organización a finales de los sesenta y principios de los setenta.
Y lo que se vería seguido a penas unos meses más tarde, septiembre del 2007 -con ocasión del fallecimiento de mi antiguo amigo y camarada del FES, Rafael Millán Muñoz, granadino-, por la expedición en la que participé al pico del Veleta en Sierra Nevada -a mas de tres mil metros de altitud, formando parte de un grupo de doce personas -familares y antiguos y camaradas del finado- tras haber pernoctado a más de dos mil metros de altura en al antiguo albergue del SEU de Hoya de la Mora, con el objetivo de proceder al esparcimiento de los restos de mi amigo -que transportaba en una urna funeraria en la mochila su propia hija-, al que había dejado de ver desde mis años de la Universidad; y tras haber sido invitado por su viuda y por los organizadores de la marcha.
Unos meses más tarde, en abril del 2008 -sin haber sido esta vez personalmente invitado (las cosas claras)- me presenté un tanto de improviso, lo confieso, tras viaje relámpago "ex professo" desde Bruselas, en el acto de presentación del libro sobre el FES -en el que figuraba mi texto al final del libro a modo de anexo- en el salón de un hotel madrileño de las inmediaciones de la Plaza de Castilla; y en el que al final se me acabó concediendo la palabra desde la tribuna, lo que aproveché para reafirmar mi acto de presencia y también mi voluntad de romper de una vez por todas con el aislamiento en todos los planos al que me veía condenado desde hacía tanto de secuela de mi expatriación mas o menos forzosa.
En una actitud se me dirá, no sin cierto parecido en apariencia -comparaciones odiosas- con la de José Calvo Sotelo tras su vuelta del exilio francés que prestaría el flanco a los reproches que algunos no dejarían de hacerle -José Antonio entre otros- de haber vuelto queriendo quemar etapas a todas costa, con muchas prisas (...)
No creo que sea exactamente mi caso, no obstante. Que quede claro como sea que no renuncio -creo que todos lo que me conocen hace rato que se acabaron dando cuenta- a acabar desempeñando un protagonismo en política española, en la medida que ello sea compaginable desde luego -de una forma u otro- con mi voluntad inquebrantable de seguir residiendo en Bruselas, donde llevo residiendo ya tantos años; en un país donde acabé echando raíces como aquí todos ya saben.
El nombre y la figura de Ceferino seguirían no obstante -para bien o para mal- gravitando en mi y en particular sobre estas entradas hasta el punto que le acabe dedicando hace ahora un año una de ellas tras haberme cruzado con su nombre en la red de una forma completamente esporádica y sin dejar de juzgarle retirado del todo en política (y a fe mía que me equivocaba...)
Mi artículo se me antoja que sentó mal a algunos por más que no desagradase a otros que sentían igual apego que los primeros hacia la figura de Ceferino lo que prueba que la acrimonia no era en modo alguno la tónica dominante de mi escrito, sino una voluntad de clarificación -histórica e ideológica- que me parecía legítima entonces como ahora. Pero juro una y otra vez que veía a Ceferino ya retirado definitivamente de la política activa; estaba convencido de ello mi palabra, hasta el punto que algunos de los que más le frecuentaban no dejaban de evocar ante mí como alguien con sus días contados; hablando ya de él en pretérito como quien dice.
Y ante mi gran sorpresa debo ahora concluir por la negativa tras llevar presenciando un tanto atónito desde hace ya algún tiempo el fenómeno -algo prodigioso se me reconocerá- de lo que se puede bien llamar su resurrección política que algunos no dejan de auspiciar por las razones que sean, contrarias y contrapuestas algunas de ellas, se me antoja. ¿Envidia, celos -en política- del triunfo de un noganenario?
"Ab ocultis meis muda me", reza la biblia; pero esta claro para mí que no se trata exactamente de eso en la medida aunque solo sea que habré visto -lo dije y lo repito- dos veces en mi vida a penas a Ceferino (hola y adiós), hace cuarenta años. Y desde luego nada excusa ni impide una indagación -en toda regla- en busca de las razones más o menos secreta que presiden ahora el regreso (triunfal)- del viejo líder (falangista, y sindicalista) a la palestra política, a sus noventa años (...)
Cui prodest? ¿A quien aprovecha no digo el crimen, pero sí unos designios marcados fatalmente por la sombra de la sospecha -de prevaricación estoy hablando (en política me refiero) (...)- gravitando presumiblemente en la maniobra a la que asistimos, y en los que tienen una capacidad cualquiera de decisión hoy por hoy -en política española me refiero-, dentro de lo que cabe describir como cuadrante joseantoniano o falangista?
Y la respuesta nos la den sin duda las circunstancias de tiempo y lugar (y otras) que rodean la convocatoria de la conferencia. El lugar emblemático para comenzar, que algunos anuncian como el "café Lyon" -el viejo café madrileño de la calle de Alcalá junto a la Cibeles (y a la cervecería de Correos), hoy desaparecido, tan emblemático -por sus tertulias de "la Ballena Alegre" - en la historia de los orígenes del la Falange y en la vida del propio José Antonio; y lugar favorito de reunión con mis amigos en los años de mi adolescencia y juventud sin sopecharnos en lo más mínimo, cuando lo empezamos a frecuentar, su pasado (glorioso)
Y confieso que el anuncio no dejó de producirme al leerlo cierto sobresalto en la medida que en una de mis últimas visitas a Madrid lo busqué desesperadamente sin encontrarlo. Su lugar pasaría a ocuparlo un "pub" irlandés, y el haberlo escogido ahora para la conferencia de Ceferino da muestra fehaciente de la voluntad clara de sus organizadores -los dirigentes actuales de FE de las JONS- de reafirmar una legitimidad histórica e ideológica que por unas razones u otras, a varias bandas como quien dice y a todas luces sienten puesta en entredicho.
Pero no es sólo eso. Porque la convocatoria de ahora -en los inicios del curso político y tras las intervenciones publicas que aquí ya evoqué de los dos principales figuras del movimiento por debajo de su presidente Diego Márquez, se produce con un telón de fondo de tensiones internas en la organización que vienen ya de antiguo y de rumores que apuntan en la actual dirección a una estrategia de doble filo llamada por un lado a asegurar el relevo generacional de Diego, ya mayor, y por otro a una convergencia con otra formación bastante fin, la de Falange Auténtica.
Porque se da la circunstancia que la figura de Ceferino Maestú vendría ahora a servir como anillo al dedo de eslabón (perdido) de unión entre las dos organizaciones, que le prestan homenaje y reverencia de antiguo una y otra.
La circunstancia de su edad avanzada no parece contradecir no obstante sino sólo en apariencia la voluntad de renovacion generacional presente en esa estrategia de FE de las JONS que evoco, en la medida que no viene más que a confirmar lo que ya señalé en una de mis entradas y es lo que se reviste a todas luces de un sacrificio generacional muy amplio que comprende "mediores" (mayores de sesenta años-) -entre los que me encuentro- y otros segmentos, mucho mas jóvenes incluso, comprendidos todos ellos como sea entre la franja generacional de quienes parecen querer entregar el relevo ahora, a saber la generación de Ceferino, y de la de los que pretenden asegurarlo, en la treintena todos ellos (...)
Una operación destinada al fracaso de antemano, esa es mi apuesta. Por la razón apuntada y otras muchas. Por su falta de claridad ideológica en las posturas de FE de las JONS, por ejemplo, de la que sobran los botones de muestra.
En relación, por ejemplo, con la figura histórica de Franco, que Ceferino claramente denuesta (de antiguo) -y a quien prestó juramento de lealtad no obstante (lo que no seria mi caso) en sus años del Frente de Juventudes- y a la sombra de la cual nacería la organización que nos ocupa que recogió -en tiempos de la Transición- el nombre y denominación de la Falange de los orígenes.
Y será sin duda un test revelador en la conferencia del próximo jueves hasta qué punto no acabe redundando en vilipendiado -una vez mas- de la figura del Caudillo la intervención de Ceferino, siempre esgrimiendo -en sus últimas intervenciones me refiero- la coartada casi perfecta que parecieron ofrecerle siempre (hasta hoy) la fgura de José Antonio y su "obras completas" (que me diga casi completas) tal y como se verían invariablemente recogidas en ediciones publicadas los años del régimen de Franco (...)
Y otro test suplementario lo será sin duda la posición que dejan traslucir tanto los organizadores del acto como el conferenciante ante la huelga general que se avecina, patrocinada incluso por algunas figuras eclesiásticas.
¿Se atreverá Ceferino a sus noventa años a distanciarse (definitivamente) de sus antiguos camaradas comunistas de las Comisiones obreras? Lo dudo. Si no lo hizo antes ¿por qué vendría a hacerlo ahora?
Porque me temo mucho que la conferencia por mucho que la anuncien bajo un signo de renovación acabe poblada de fantasmas ya centenarios, y en particular de uno en concreto, el del padre de Ceferino, fusilado al comienzo de la guerra civil por los nacionales.
("Asesinado", dicen algunos de su más devotos)
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català