Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

El honor de España en juego tras la visita papal al Reino Unido (bajo grave riesgo de afrenta)

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La reina de Inglaterra es uno de los grandes tabúes (vivientes) del mundo que vivimos. Y no hablo sólo de los súbditos de la Corona británica apenas. Por su condición de soberana de una de las grandes potencias del mundo -antes como ahora- y por la longevidad de su reinado aunque solo sea. En la cárcel portuguesa tuve ya ocasión de calibrar y aquilatar un poco la fuerza de este mito en carne y hueso de no pocos habitantes del planeta.

Y me refiero en particular a la zona geoestratégica de predominio de la influencia inglesa que comprende los países de la Commonwealth, y también otros fuera de esa esfera, de cultura anglosajona como Irlanda y lo Estados Unidos, o países ligados por lazos de amistad tradicional con la Gran Bretaña ya sea por motivos históricos, del tipo religioso como lo es es el caso de Holanda y de monarquías escandinavas, y en particular las de la zona atlántica (Noruega, y Dinamarca) O por razones históricas y a la vez geopolíticas o estratégicas como es el caso de la alianza inglesa con Portugal y todos los países del área (lusófona) de influencia.

"La alianza mas antigua del mundo" como gustaban de celebrarla enfáticos y grandilocuentes los portugueses, el tiempo que viví entre ellos. Muy vieja, sí, remontando a los inicios de la guerra de los Cien Años...y a la guerra civil castellana, hacia el final de la Edad Media. Estaba yo en la prisión de máxima seguridad de Vale de Judeus cumpliendo condena cuando se produjo la visita a Portugal de la reina de Inglaterra.

Obligada se diría, si se tiene en cuenta que el papa había estado ya allí dos años antes. Porque entre la reina de Inglaterra y el papa de Roma se diría que se ubica hoy como ayer la situación geoestratégica o geopolítica (de política religiosa) de los portugueses. Como también de los españoles. Ellos más del lado de la vertiente atlántica, en la órbita de influencia inglesa. Nosotros más del lado mediterráneo, del de Italia, y del Vaticano y de la Roma pontificia.

la reina de Inglaterra llegó, saludó y se acabó marchando sin darnos amnistía ninguna a los que gemíamos presos dentro de aquellos muros; pero su visita me dió la ocasión de palpar de cerca esa fibra pro/británica de los portugueses -un tanto insólita- que tanto perplejidad nos produce de antiguo a los españoles. Tan palpable por ejemplo en algunos de sus nombres más insignes; en Eça de Queiroz, por ejemplo .

La reina de Inglaterra -su graciosa/majestad- no deja de ser también un mito para esa familia (numerosa) de espíritus que representan los anglófilos de antiguo en la sociedad española. Minoritarios y todo lo que se quiera pero no menos presentes en las grandes encrucijadas históricas que atravesaría la historia de España en los últimos siglos. En los tiempos de Franco la anglofilia era como un puente entre las dos Españas, la que había ganado y la que había perdido la guerra...a costa fatalmente de una tercera España que se quedaba fatalmente relegada y excluída del pacto o compromisos históricos -y de la historia y del futuro en resumidas cuentas- por pro/nazi y por germanófila (de antiguo)

En algunas de las novelas de Francisco Umbral -por ejemplo en "las señoritas de Aviñón"- se recoge de forma expresiva, proverbial al autor, esa enconada rivalidad entre germanófilos y aliadófilos de cuando la primera guerra mundial -y también en menor medida en la segunda- intentando empujar a toda costa cada uno, de su lado, la balanza de la neutralidad española en suelo de la península, que serviría de teatro predilecto de operaciones para el espionaje de las grandes potencias enfrascadas en el conflicto ; entre un público o asistencia de españoles a la expectativa, en una actitud mas o menos desinteresada (y oportunista) que acababa traduciéndose fatalmente -en la óptica de Umbral- en la guerra del 14 como en el 45 con un neta por ligera que fuera ventaja en favor de Inglaterra, en, el terreno de los hechos por descontado, pero también en las mentes y en los espíritus (entre españoles) (...)

Aliadófilo lo fue por ejemplo Juan March -el banquero de Franco "míster Monopolio"- en la gran guerra lo que sentaría las bases de su imperio financiero que acabaría poniendo al servicio de la España de Franco. Y el mascarón de proa de los germanófilos -un simple detalle apenas- lo sería el agregado militar de la embajada alemana en Madrid Hans von Krohn (barón), jefe inmediato de la Mata Hari, célebre espía alemana, hospedada en el hotel Ritz durante los años de guerra (...)

Lo que no habrá dejado nunca de plantearme no obstante hondos interrogantes si se piensa que mi bisabuelo materno, Johan Krohn, noruego nacionalizado español, llegado a España a finales del siglo XIX, se mostraría germanófilo -en privado- durante la Gran Guerra (...) ¿Cualquier parecido con la realidad pura coincidencia (onomástica) a penas?(...)

Entretanto, más de sesenta años transcurridos desde el final de la segunda guerra mundial Inglaterra sigue representando hoy por hoy un poco el futuro para los españoles, por paradójico que pueda parecer inevitablemente a algunos, tratándose de un país que por así decir nos lleva negando el futuro desde hace cuatro siglos (...)

O digamos desde la batalla de Trafalgar por lo menos cuando se consumó el cierre del Mar Mediterráneo -convertido desde entonces propiamente en un mar interior- a todo lo que no fuera influencia (política y comercial) inglesa; lo que sumado a una carencia trágica de materias primas sellaría la suerte de lo que el escritor fascista francés, Drieu la Rochelle, llamaría "la civilización católico-mediterránea" que él veía en trance de agonía precisamente desde entonces.

Lo que encerraba -en su análisis- la clave de un "problema social" común (según él) a "Italianos Españoles y Portugueses" Un futuro pues -desde entonces- abierto para unos y cerrado para otros; encarnado en el mismo rostro (egregio) que se nos lleva queriendo vender hace ya tanto, de una reina de los ingleses que rebasó ya sin duda alguna la barrera (fatídica) de los ochenta años.

Y la reina de Inglaterra es un mito viviente no solo por el perfil político de su figura sino también por su faceta innegablemente religiosa de jefe (o de jefa) de la iglesia (nacional) inglesa. La iglesia anglicana -"High Church" (Grande Iglesia)- tan cercana por muchos conceptos a la iglesia católica. Con la iglesia hemos topado querido Sancho, en España y fuera de ella (...)

Bélgica -secreto a voces- es un país bajo influencia inglesa de antiguo. Propiamente desde la creación del estado belga independiente. Como lo dejan traslucir los lazos de parentesco entre las familias reinantes de éste y del otro lado del canal de la Mancha. Aquí ya dejé sentado en alguna ocasión que en uno de los procesos que tuve que afrontar viviendo aquí en Bélgica, a mi llegada al Palacio de Justicia de Bruselas, en el momento de entrar en la sala de audiencias me vi registrado de arriba abajo por un agente -de paisano (...)- de los servicios de seguridad al interior del recinto que acabó confesándome ser de nacionalidad inglesa (...)

Y esa tutela británica más o menos perceptible aquí en la vida de todos los días, a ciertos niveles y esferas de influencia por lo menos, es sin duda un baldón de lo más pesado (y lacerante) de portar y soportar -a la larga (...)- para españoles residentes en Bélgica (con la memoria histórica minímamente despierta me refiero) Bélgica, campo de batalla de antiguo en la lucha de influencias entre la Santa Sede y el Reino Unido, entre la reina protestante y el papa de Roma...a costa -siempre o casi siempre- de la España católica.

Los españoles perdieron su hegemonía política en el mundo por culpa de una guerra de religión (cuasi/mundial) en la que sirvieron de brazo armado -el más eficaz y poderoso- de un papado abiertamente puesto en jaque por los países protestantes del norte de Europa. Y si el catolicismo sobrevivió en Occidente al final - a pesar de la derrota de España y del Imperio (potencias católicas) en la guerra de los Treinta Años- fue gracias sin duda al esfuerzo militar de España y de sus Tercios derrochado durante cerca de un siglo por los teatros de operaciones y campos de batalla del territorio europeo; como lo dejó registrado Ramiro Ledesma Ramos -profético y clarividente- en uno de sus escritos.

Y por más que pueda verme aquí mal interpretado cabe decir que no nos deja menos campo a la ensoñación -dejándonos o volviéndonos soñadores ("reveurs"), dirían los franceses- el pensar y conjeturar lo que hubiera sido del mundo y de nuestra propia historia sin esta fatalidad inglesa que nos persigue y nos acosa de cerca o de lejos desde hace ya tanto. Lo que hubiera sido, por ejemplo, si Inglaterra no hubiera estado entre los ganadores de la dos guerras mundiales.

Lo que estuvo sin duda en un tris de suceder, en la guerra del 14 como en el 45; y no deja de ser picante y significativo a la vez el detalle anecdótico de la presencia y del protagonismo tan singular y destacado a la vez del falangista Angel Alcázar de Velasco del que aquí ya hablé, en misión de agente secreto de Franco y de sus servicios de espionaje en Inglaterra; acogido y recibido -y celebrado- en medios y ambientes de los más selectos de la capital inglesa ganados a la causa de la España nacional vencedora de la guerra civil, en los meses que precedieron a la batalla de Inglaterra hasta que acabó dando la espantada -en secreto- visto del lado del que se estaban poniendo las tornas (...)

Porque tal vez siga siendo susceptibles de penalización (o criminalización) el desear que Alemania hubiera ganado la guerra pero no creo que lo sea o lo siga siendo el desear (ardientemente) -"a posteriori" a toro pasado aunque solo sea (como hacen en el tema de la guerra civil española los "recuperacionistas")- que la hubiera perdido uno de nuestros grandes enemigos históricos, Inglaterra.

Y con todo lo que precede no creo que les resulte difícil el comprender a los que aquí me leen los sentimientos encontrados que me produce la visita papal -la primera del pontificado- en suelo británico. Y es sobre todo el sentir que España sigue sufriendo -en silencio- de una falta de protagonismo internacional del que se vería cruelmente despojada por los ingleses: sometida desde entonces a la tutela de la diplomacia vaticana, siempre a la sombra de la influencia y el prestigio y el brillo -en perpetua regresión en la esfera internacional- del papa de Roma.

Como lo ilustra el actual viaje pontificio. Para los protestantes ingleses -abrumadoramente mayoritarios- se trata de la visita del jefe de los "papistas". Pero "papista" en la mente de protestantes y sobre todo entre protestantes ingleses es poco menos que sinónimo de la España católica. Hoy como entonces. Como cuando Oliverio Cromwell -protestante fanático, calvinista- declaró en el parlamento inglés que España -"la España papista"- era el enemigo natural (histórico) de los ingleses.

El papa en su viaje de ahora al Reino Unido llega pues en representación de la Iglesia, de sí mismo y al mismo tiempo de España y de los españoles y por vía de consecuencia o derivadamente de todo el mundo católico/hispano (o luso/hispano) Y en la medida que el Vaticano y la Iglesia en su conjunto se ven inmersos desde hace un rato en una sombra de escándalo a nivel mundial cada vez más espesa en el tema de la pederastía de eclesiásticos las dificultades de su visita que no dejan de anunciarnos los medios amenazan con redundar en desdoro y deshonor -una vez más- del buen nombre e imagen de España y de los españoles en el extranjero. En caso de afrenta grave me refiero (...)

"No tenemos mas que un solo honor en este mundo, y es el de nuestro señor" rezaba una canción -en francés- que cantábamos en el seminario de Ecône. Pero es indudable que se trataba de un himno de derrotados, de unos católicos franceses que llevan perdiendo batallas en propia casa una detrás de otra desde hace dos siglos, a seguir a la revolución francesa. El honor (católico) del nombre de España en el extranjero es prenda irrenunciable para todos y cada uno de los españoles y es precisamente lo que esta principalmente en juego -para nosotros- en este escándalo internacional que no hace más que agrandarse en los días y en las horas que corren en torno a la iglesia, sus obispos y representantes.

Y en esa medida un ultraje al papa de los católicos, más que probable -visto como se esta poniendo el patio (en los medios por lo menos)- lo seria fatalmente para el conjunto de los españoles. Lo que se le ahorró en cambio -por las razones que fueran- al papa polaco. Y es desde luego lo que hace presagiar la foto de la llegada. Por la expresión sumisa del rostro y los ademanes tímidos y encogidos del papa alemán; y por la expresión del semblante, tiesa y tirante y la compostura de circunstancias de la papisa de los británicos (y reina de Inglaterra)

4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por María Teresa Valles 24.09.10 | 12:01

    Regurcitado, "Nuestros Tercios valerosos, nuestros hombres y mujeres hispanicas eran un arma de destrucción masiva"

    Por esas fechas el papel de la mujer la mantenía apartada de las armas.


    Vadarkablar " el embrión del futuro Rey musulman de Inglaterra. Porque deben saber que aquel ser humano que venia de camino, tomaria Londres con la ayuda de los imanes y poderosos hombres de la City, impuestos a golpe de especulación."

    el hipotético embrión podía ser de género femenino. Por otra parte no se hallaría en la línea de sucesión pues en esas fechas quien la transmitía no estaba unido a la referida.

  • Comentario por Francisco 17.09.10 | 01:22

    Pues, sr. Fernández, a Glasgow acudieron 70.000 personas a la misa papal. Se le olvida a Vd, entre otras cosas, que Escocia, una parte significativa del Reino Unido, es católica. E Irlanda del Norte mayoritariamente también. Y como no, Irlanda, Francia, Italia, Portugal, Grecia, Alemania, etc.

    Pues va a ser que la Reforma Protestante, después de tantas "buenas intenciones" ha dado lugar a un desinterés por la religión y la espiritualidad bestiales (los Países Escandinavos, por ejemplo). Y va a ser que los países católicos resulta que son los que están manteniendo algún tipo de espiritualidad en Europa: mire, por ejemplo, el Camino de Santiago.

    Por cierto, la reina de Inglaterra no sólo tiene parientes a este lado del Canal de la Mancha. También tiene parientes al otro lado del Atlántico. Algunos fueron proveedores de los nazis en la II Guerra Mundial. Indague y lo descubrirá. Por último, ¿sigue la serie "Los Tudor"? Menudo "papelón" el del fundador de la "Igle...

  • Comentario por vadarkablar 16.09.10 | 21:40

    The Queen..... ella sabe que ocurrió aquella trágica noche en la que murió el embrión del futuro Rey musulman de Inglaterra. Porque deben saber que aquel ser humano que venia de camino, tomaria Londres con la ayuda de los imanes y poderosos hombres de la City, impuestos a golpe de especulación. La religión entroniza al especulador, tembloroso ante Alá y ante la llamada de los clérigos islamicos de las mezquitas londinenses. Ese era el futuro que le esperaba al Reino Unido por eso el M16 se apresuró en aquella noche parisina a suministrar una mortifera dosis de icsenomilitum optumio C32 al chofer que no tardó mas de 10 minutos en estrellarse justo cuando los espasmos del veneno empezaban a producir los efectos perseguidos. La autopsia se vio dificultada por obra de la Masoneria, una simple llamada prohibio desvelar cualquier dato de lo que alli pasaba, los informes fueron falseados. Una vez mas el poder de la Masoneria y su influencia quedó patente y el Reino Unido pudo respirar.

  • Comentario por Regurcitado 16.09.10 | 20:07

    Ensangretada la espada y sin animo de limpiarla, nuestras tropas guerreras avanzaban dejando tras de si toneladas de cadaveres que osaron plantar cara al ejercito hispanico. Sus generales al frente y sus soldados en haces triangulares para arrasar al enemigo, primero los arqueros, despues la infanteria y finalmente la caballeria con toda la oficialidad al frente hundiendo sus espadas en los cuerpos enemigos hasta la muerte. No habia sitio para cobardes, era la patria hispanica, la que conquistó el mundo, pura genética guerrera, jamás la humanidad conoció tamaño ardor guerrero. Nuestros Tercios valerosos, nuestros hombres y mujeres hispanicas eran un arma de destrucción masiva. Eran incansables y eran adorados por su pueblo al que rendian tributo con la conquista de nuevas tierras para el Monarca.

    Estos Tercios volverán a reinar en España y nada volverá a ser igual, los cobardes paceran en los pastos de la miseria pagando con su trabajo el saqueo a la patria. Nadie osará l...

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