Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Beatificación de "un santo del portal" (andaluz): Fray Leopoldo, el beato de los rojos

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"Cincuenta años sin Fray Leopoldo". Así titula un blog -"Memorias de un náufrago"- con el que ahora me doy de bruces en la red una de sus entradas, y por el portal me entero que su autor es gaditano de san Fernando, bastante joven y admirador de Joaquín Sabina. Lo que da la tónica -de notas un tanto atípicas, se me reconocerá- en la devoción que inspira este capuchino/limosnero entronizado ahora con gloria y majestad y puesto en camino de los altares.

"Un santo para andar por casa", lo llamaría otro de sus gran devotos, el escritor y periodista (sevillano) Antonio Burgos. Y es indudable que la figura del nuevo beato goza de innegable arraigo en Andalucía desde antes de su muerte (en 1956) y desde antes incluso de la guerra civil como si con su trayectoria (ejemplar) sus hagiógrafos quisieran, mas o menos intencionadamente y sin hacer mención ninguna, unir o religar -como se pegan trozos rotos- el antes y el después; y me refiero (todos ya lo han adivinado) a la guerra civil española que marcaría de su impronta (trágica) particularmente a Granada y provincia y en general al conjunto de Andalucía, mas aún si cabe que otras regiones españolas.

Porque en el caso andaluz como en el de Aragón, el conjunto de cada una de esas regiones españolas se vería dividido en dos mitades radicalmente antagonistas durante la guerra civil; y en el caso andaluz por más tiempo todavía. Una división que perdura aún (tenaz) en las mentes y en las memorias como lo ilustraría la saga de los restos de García Lorca.

Y no deja de ser significativo que la beatificación del santo/limosnero malagueño (de la serranía de Ronda) que vivió en Granada gran parte de su vida les venga ahora a algunos como anillo al dedo meses después a penas del fiasco con el que soldaría la operación de búsqueda de los restos del poeta.

Como si a los que ya no tenían santo -de los "suyos"- a que arrimarse, la iglesia en su infinita sabiduría y solicitud materna y misericordiosa ofreciera ahora un santo de repuesto que no era propiamente hablando ni de los unos ni de los otros. Fray Leopoldo de Alpandeire, Frasquito Márquez de su verdadero nombre: un santo (del portal), para uso y consumo de los fachas (andaluces) -como podría ser si no (...)- pero sobre todo de los "otros" (de los rojos) "Verbi gratia " intercesor -ante los grandes y ante/el/altísimo- de los pobres/andaluces o andaluces/pobres que estuvieran en el 36 casi todos ellos -o en una brumadora mayoría al menos- del lado de de los que perdieron.

Pobreza, humildad y caridad por supuesto; las virtudes -políticamente correctas- que más se celebran ahora del santo/limosnero. Y también su devoción mariana a la virgen del Rosario y de la Inmaculada, las dos vírgenes que se disputaron (rabiosamente casi) siempre los favores de los fieles en ciertas regiones de España y apuesto que mas aún en Andalucía como lo ilustran las luchas enconadas -de otra época- de las que sería teatro en la década de los sesenta el pueblo jiennense del que procedo por la vía paterna, irreconciliablemente dividido entre los devotos de una virgen y los de la otra.

Un santo pues de consenso, Fray Leopoldo, de virtudes pacificas, conciliadoras; que también los tuvo siempre la iglesia/de/dios, no van a ser todos santos de rompe y rasga, de brega, militantes; ni signo de contradición más que otra cosa o piedras de escandalo (y no doy nombres) Por más que el nuevo santo no deje de ofrecer en la semblanza que de él nos ofrecen ahora su hagiógrafos devotos ciertos rasgos o perfiles -llamémosles indiscretos- que le indisponían a veces con los que le rodeaban. Con los unos como con los otros. Pero sin duda más con los fachas que con los rojos (...)

¿Guerrracivilismo hasta en la sopa, hasta en la ceremonia de beatificación de un santo (perfectamente) apolítico? Se preguntarán o exclamarán aquí tal vez algunos. ¿Un prurito obsesivo en el autor de estas entradas de querer buscarle los tres pies al gato a toda costa, de ver en todo la huella de lo inconfesable y a querer analizar todo lo que de cerca o de lejos se relaciona con la religión y con la iglesia en clave de política religiosa (española y vaticana)?

No creo en las meigas pero haylas, reza el dicho gallego. Y si hace rato que dejé de creer en la cigüeña o en los reyes magos, no me creo ya tampoco la película tal y como algunos la siguen contando sin rubor alguno (en materia religiosa). España, los españoles siguen en el fondo irrreconciliablemente divididos por una fractura imposible de colmar hasta hoy, que surca por la mitad su memoria colectiva.

De raíces antiguas seculares sin duda alguna, pero que no deja de atravesar por fuerza (en el recuerdo) los años de la guerra civil española, cuando España se dividió ""grosso modo" en dos mitades por motivos políticos de ideología y también de religión. Y el sentimiento de culpabilidad -o complejo de culpa- que la iglesia española arrastraría de aquello hasta hoy a todas luces, se manifestaría primero de todo en una actitud de búsqueda a toda costa de reconciliación con el bando de los vencidos desde la inmediata posguerra.

A imagen y semejanza, se diría, de la actitud implorante de este santo/limosnero; que por lo que de él leemos fue la tónica principal y dominante de su vida y de su persona. Una iglesia que imploraba como una limosna -y lo sigue haciendo- el perdón de los que perdieron, sin haber conseguido sin embargo hasta hoy, setenta años después, una reconciliación autentica y durable entre españoles -ni de lejos-; como cabia esperarlo de la naturaleza de su misión y de la razón misma de existencia (sobre la capa de la tierra)

Un santo limonero pero poco milagrero a la vez, hay que reconocerlo; porque he estado releyendo paso a paso y con gran detenimiento la narración hagiográfica que de él nos ofrecen ahora y en particular la homilía del enviado oficial del vaticano en la ceremonia de ayer y no dejan de plantearme interrogantes -y de dejarme a la vez atónito perplejo- los hechos mas o menos extraordinarios que se le atribuyen.

La anécdota por ejemplo de la agresión de la que fue víctima en el café "el Suizo", establecimiento emblemático (hoy desparecido) sito en un lugar céntrico de la capital granadina, a todas luces ya en la posguerra. Un tanto inexplicable desde luego si se tiene en cuenta el clima de la época y la protección de la que gozaba a todos los niveles el habito eclesiástico en la España de la posguerra.

¿Por qué la agresión aquella? ¿Por el anticlericalismo a penas larvado persistente aún en amplios sectores de la sociedad granadina como en España entera? Es posible, pero cuesta creerlo, se me reconocerá aquí sin pena. Y sobre todo lo que mas intriga suscita del sermón del enviado del papa es el relato que en él se nos vierte del mayor prodigio -el del don de profecía- que se le atribuye al santo/limonero

Un relato -se me reconocerá también- plagado de anacronismos (históricos) como dicen los lingüistas. Porque en él se evoca la guerra civil y en particular una familia de Granada que quería huir de la persecución religiosa de Granada a Madrid (en zona roja se sobreentiende, pero lo que no se entiende en su conjunto en modo alguno, si se tiene en cuenta que en Granada triunfaría el alzamiento...)

Y más incomprensible o inexplicable aún lo es el carácter milagroso que se atribuye al hecho que los familiares con los que esa familia de Granada -Velasco de apellido- pensaba encontrar refugio en Madrid fueron pocos después asesinados (...) "Lo ienxplicable -hace decir Umbral a Ramón Serrano Suñer en "la Leyenda del César Visionario"- tiene siempre una explicación muy negra"

Y en otra de sus novelas guerracivilistas "Los helechos arborescentes" -la primera sin duda de toda la serie- Francisco Umbral evocaba un milagro que en la Valladolid de su infancia -de la posguerra inmediata- se le habría tribuido a la beata Susona, una hetaria judía (según el autor) de la Baja Edad Media -en alusión sin duda al personaje historico de Susana de Susón- venerada por los católicos vallisoletanos.

Que acaba reapareciendo mas lejos en el relato en el episodio del moro Muza -un ex-combatiente de la guardia mora de Franco (especie intocable, según Umbral, en la inmediata posguerra)- que asesina a una vieja ricachona de la ciudad y para burlar las pesquisas de la justicia (franquista) esconde la joya acabada de robar en el nicho mortuorio de la beata, que acaba siendo encontrada, lo que daria inicio -la noche misma del descubrimiento- a un desfile silencioso e e interminable de beatas ante el lugar donde la joya seria encontrada y al resurgir del culto milagrero a la beata aquella que se encarga solícito de organizar -y de explotar proveyendo al lugar de inmediato de una urna de cristal y del cepillo y candado correspondientes- un eclesiástico de la ciudad, copia o calco de una figura omnipresente en las novelas del autor, de rasgos innegablemente prestados del que se seria mas tarde el primado Don Marcelo.

Porque -me lo perdonaran aquí algunos- el relato que ahora nos habrá brindado a los católicos españoles el enviado (especial) del papa sobre el don profético del que se vería beneficiada "la familia Velasco" (de Granada) que quería irse a Madrid durante la guerra (...) huele demasiado a ajuste de cuentas entre próximos y familiares, moneda corriente de la guerra civil española, a ambos lados de las trincheras; como lo ilustraría el ejemplo de Alberti en relación con García Lorca; e ilustra sobre todo el complejo de culpa que de aquel pasado de enfrentamiento la iglesia española arrastraría -hasta hoy- en su nombre y en el de sus fieles. Un relato milagrero más laborioso desde luego que el de la joya de la beata Susona (...)

Pero del florilegio de lo prodigios -más o menos milagrosos- que se evocan ahora del santo/limosnero la flor mas exótica -y con gran destaque- la ofrezca tal vez el episodio de su visita en una calle conocida de Granada -sin que nadie le pidiese entrar - a una mujer casada de "vida desordenada", que a todas luces se había dejado la puerta abierta (...)

Algo -lo leí una vez negro sobre blanco en la prensa belga/flamenca a un político de relieve- que "sólo hacen las meretrices" El caso es que la muer saldría de aquel trance transfigurada (nos cuentan) hasta el punto de cambiar radicalmente de vida (...)

Y de verdad que si a la iglesia del concilio le parecía demasiado pesada la carga de creencias -por lo abusivo o maximalistas- que se veia obigada a endosar "urbi et orbe" a sus propios fieles hasta el punto de haber acabado sintiéndose en la obligación de aligerarlas poniendo -entre paréntesis (al menos por un tiempo) - tanto la moral como el dogma "urbi et orbe"; no menos pesada nos parece a algunos la carga (suplementaria) de creencias -aun más maximalista- que se nos sigue imponiendo periódicamente a los fieles, a tantos años ya de la clausura de aquella augusta asamblea.

¡Milagro de los milagros (vivientes), no me digan, el de la mujer ("desordenada") que se dejaba la puerta abierta y que tras el paso del santo limosneo la dejaría cerrada (como dios/manda) de una vez por todas, "cambiando (radicalmente) de vida"!

Para ese viaje, me reconocerán aquí los mas ardientes partidarios del concilio no hacia falta paréntesis dogmático ni moral ni décadas tampoco de "aggiornamiento (de adaptación de la iglesia a los nuevos tiempos)

Un "santo del portal" -fenómeno prototípico desde tiempo inmemorial (como se lo oí evocar a mi difunto padre) de los pueblos andaluces - este fray/leopoldo capuchino y limosnero, santurrón y zascandil, de origen (andaluz) pobre y campesino.

Con derecho -a lo sumo, en nuestra modesta opinión- a un puesto en la sacristías como les concedía Umbral a los santos vestidos de paisano que hace desfilar en alguna de sus novela guerra civilistas.

De exvoto -u ofrenda (o amuleto)- en pro de la reconciliación (imposible hasta hoy) entre los fachas y entre los rojos.

7 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 14.09.10 | 23:43

    .../...

    (Cuando oigo hablar de pobres y de pobreza -evangélica- en lo sucesivo me echo las manos a los bolsillos. No lo puedo remediar, lo siento) Saludos (aunque no te los mereces)

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 14.09.10 | 23:41

    Para un santo pacífico y ecuménico como lo presentan hay que decir que suscita fervores poco conciliadores. Podré ser -a mi pesar- un fautor de guerracivilismo con las entradas de mi blog (España y yo somos así señora), pero tù no me puedes negar la explotación política a la que se está prestando el culto a tu santo limosnero. Porque no sé si sabes que la ceremonia se realizó -¡lagarto, lagarto!- en los terrenos de la base aérea de Armilla cedidos graciosamente (...) por el Ministro de Defensa de titular socialista, miembro (o miembra) de un gobierno PSOE que lleva predicando memoria de los vencidos de la guerra civil y anticlericalismo (barato) desde hace años. ¿Por qué será? (...) Y por si no lo sabes también la ceremonia de beatificación del santo más pobre de la historia de España contemporánea ha costado la friolera de 3 millones de euros.

    http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=50592

    .../...

  • Comentario por Francisco 14.09.10 | 19:44

    Sr. Krohn: ni sabe cuáles son las últimas teorías sobre la muerte de Lorca, ni sabe (hasta hace unos pocos días) quién fue fray Leopoldo de Alpandeire.

    Lo único que sabe usted es decir a los demás que nos calmemos.

    Estoy muy calmado, pero eso no es óbice para decirle que es usted un ignorante, tergiversa la verdad y es el que está fomentando el guerracivilismo que tanto critica en otras personas.

    Ahora, si quiere, me dice que me calme, que es lo único que sabe usted decir.

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 13.09.10 | 23:46

    .../...y tan independiente en tus juicios como te muestras- el "nihil obstat"? Yo no digo que ese fraile no sufriese en su vida -como todos (unos más unos menos) en este mundo traidor- lo que sí digo es que por las razones que fuera se acabó congraciando con los vencidos de la guerra que en el ámbito rural andaluz eran mayoria (antes como después de la guerra), y que según tú habían empezando tratándole con desplantes y perrerías. Por las razones que fuera el cambio drástico ya digo, loables o un poco menos. Y en la duda, se me ocurre que estan permitidas las conjeturas. Por ejemplo, el que de una forma u otra hubiera acabado pidiéndoles perdón -en nombre suyo y de sus compañeros de religión- de haber estado con los que ganaron la guerra. Saludos (sin acrimonia)

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 13.09.10 | 23:45

    Cálmate, que te va dar un soponcio (como me decían a mí en casa de niño) Para comenzar, en el tema Lorca me da la impresión que el que te debes informar un poco mejor eres tú. En el mismo Gibson -como la mujer del césar fuera de toda sopecha-, en lo más reciente por lo menos de todo lo que ha escrito o declarado en el tema. Como sea, antes y después del fiasco del pasado mes de diciembre, está claro que los que colgaron y siguen colgando con el muerto de la suerte (trágica) del poeta lo son los nacionales.

    Sobre el santo/limosnero escribo de lo que he leído de él estos dos últimos días porque confieso (humildemente) que no había oído nunca antes hablar de él ni por asomo. Y por supuesto que está tan permitido el ensayar sus biografía "no autorizada" -aunque sea a base de simples retazos como los que aquí me permito- como lo fue la que Cesar Vidal escribio por su cuenta y riesgo sobre José Antonio Primo de Rivera. ¿O nos va exigir ahora tú precisamente -tan inconformista.../...

  • Comentario por Francisco 13.09.10 | 20:07

    Tampco dice en su artículo (y eso no está bien obviarlo) que al principio de su vida, cuando fray Leopoldo iba de pueblo en pueblo pidiendo limosnas para los pobres y para el convento, mucha gente le tiraba piedras y se burlaba de él, riéndose porque era un limosnero.

    Los primeros que hacían eso eran los "rojos" que dice usted, o sea que no sé de dónde se saca usted eso. Hasta que en un momento dado, fray Leopoldo ayudó a unos currantes a mover una piedra, algo que se consideró un hecho milagroso, pues la piedra era muy pesada. Por lo tanto, ya hizo milagros en vida, aunque para usted el "milagro" mayor es que fuera rojo, azul o amarillo.

    SE LE ROGARÍA POR RESPETO A LA HISTORIA, A LA RELIGIÓN Y A LA DISCIPLINA LLAMADA "BIOGRAFÍA AUTORIZADA" DE UNA PERSONA QUE SE INFORME DE LAS COSAS O BIEN SE CALLE LA BOCA.

    Está usted diciendo cosas que no sabe y cuando no las sabes, simplemente SE LAS INVENTA o las TERGIVERSA.

    Ya está bien: fray Leop...

  • Comentario por Francisco 13.09.10 | 20:01

    Usted ve "guerracivilismo" hasta en la sopa. Mire, para que estudie un poco mejor la lección, a García Lorca no le mataron los nacionales, entre otras cosas, porque Lorca comía con frecuencia con José Antonio Primo de Rivera, en cuyo coche se le podía ver con frecuencia. Y en 2º lugar, porque Luis Rosales, falangista (de los buenos, que también los hubo), se encargó de proteger y esconder a Lorca cuando lo necesitó. Cada día cobra más la tesis de que la muerte de Lorca fue un asesinato entre "señoritos" que se tenían envidia, pero que se camufló (con guardia civil incluida) de asesinato político. En cuanto a Leopoldo de Alpandeire, le recomendaría el libro "Mendigo de Dios", una biografía hecha por un compañero capuchino del beato. En un momento dado, una intervención divina hizo que fray Leopoldo se salvara de un grupo de republicanos anticlericales que le iban a matar. ¿Santo de los rojos? Santo de quien quiera admitirlo, señor mío. Y otra vez infórmese mejor antes de escribir.

Miércoles, 30 de mayo

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