Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

FE de las JONS se mete en honduras (las posturas de Jorge Garrido en materia teológica)

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Entré al trapo ayer de las declaraciones del (joven) secretario general de FE de las JONS, Norberto Picó, en materia de despenalización del aborto sin sospecharme siquiera de lo magno de la tarea que me aguardaba o si se prefiere de las dimensiones del desafío que se esconde tras la posturas que el joven político defiende, a titulo personal y al mismo tiempo en su calidad de representante o vocero autorizado de su partido.

Y caigo en la cuenta a penas tras la lectura de un articulo, casi simultaneo en su aparición con las declaraciones de aquél, de otra figura de destaque del partido, Jorge Garrido San Román, su vice-secretario general y presidente de su rama sindical, en el tema de la paternidad responsable. Agárrense los machos como dicen los mejicanos.

Porque el joven vicesecretario general (falangista) se lanza en esa líneas -con ayuda de alguna que otra referencia a guisa de argumento de autoridad (suprema)- en unas disquisiciones de los más alto vuelos, sobre las que gravita no obstante desde el principio hasta el fin una de las mas enconadas polémicas en la historia de la teología y del pensamiento occidental de los últimos siglos, hasta el punto que le prestarían sus nombres figuras de pensadores tan destacadas como el francés Pascal, el alemán (protestante) Leibniz y los autores españoles de mayor renombre de la Escuela de Salamanca.

Y me estoy refiriendo a lo que se conocería -en lenguaje eclesiástico- polémica "de auxiliis" protagonizada sustancialmente por jesuitas y jansenistas en torno al punto, siempre litigioso entre teólogos (antiguos y modernos), del "concurso" -o de la "concordia"- de la sabiduría y de la providencia divina, con el libre albedrío, también llamada "doctrina de la gracia" Como quedaría plasmada en la fórmula señera -y de un cuño hispánico innegable y como tal combatida sañudamente tanto por el tradicionalismo francés como por el pensamiento protestante- de la Ciencia Media (o "mediana"), que divulgaron, más que otros de puertas afuera, los jesuítas españoles (del Siglo de Oro) Luis de Molina, y Francisco Suárez (como también el luso/hispano, Pedro de Fonseca)

En el articulo que aquí comento se vierte para comenzar una defensa cerrada de los interdictos más rigoristas en materia de métodos contraceptivos. En lo que se refleja un enroque doctrinal indiscutible en relación con el magisterio eclesiástico en la materia, desde los tiempos al menos del pontificado de Pío XII que utilizaría en su tarea magisterial el concepto de "paternidad responsable" -dejando así de lado una idea fuertemente arraigada en los países católicos tal y como se vería plasmada en el viejo refrán, que "los hijos traían un pan debajo del brazo"-; con el telón de fondo del auge entonces -década de los cincuenta- de los métodos/naturales de contracepción y en particular del que llevaba el nombre de sus descubridores, Ogino y Knauss, mas conocido como método Ogino a secas.

La encíclica Humanae Vitae supuso una inflexión notable en el magisterio eclesiástico (y pontificio) por no decir un parón brusco (y brutal) en las lineas maestras de una evolución plasmada hasta entonces en los documentos del magisterio, como aquí ya lo dejé sentado; hasta el punto que al decir de muchos sería responsable de la defección masiva de estratos enteros de población en los países católicos, especialmente entre la gente joven, en asuntos de moral (y de buenas costumbres)

Y era lo que los teólogos antiguos denominaban ruptura del asentimiento interno, que alcanzaría su paroxismo durante el pontificado del papa polaco y se vería ilustrado en las grandes muchedumbres que acudían "urbi et orbe" a oír a pie juntillas las mismas cantinelas rigoristas siempre, invariablemente repetidas en las alocuciones del pontífice viajero (no a la píldora, no a al preservativo, no al aborto, no a la eutanasia ni a los cuidados paliativos); para después volverse a sus casas y seguir viviendo a su aire -viejos y jóvenes, hombres y mujeres, chicos y chicas- como antes (en la materia...)

Como si el concilio hubiera vuelto a los católicos esquizofrénicos (urbi et orbe) ¿O acaso los hizo así el papa ilusionista? (...) Y tal vez consciente de lo vulnerable de su postura, el autor del articulo que aquí estoy comentando echa mano de un escrito ajeno, de la pluma de una teóloga (un respeto) proveniente por las trazas del otro lado del charco (...) presumiblemente mejicana; o al menos de gran éxito de divulgación -sus escritos me refiero- entre los católicos mejicanos, grandes devotos del papa polaco ante/el/altísimo.

Y se trata de una ataque en toda regla contra los métodos naturales de contracepción sin salvar de la quema el método Billings siquiera; del nombre de su descubridor, un médico australiano "católico practicante" -como se vería "urbi et orbe" presentado-, a quien el papa polaco durante uno de sus viajes/apostólicos (a Melbourne) nombró "caballero papal" -miembro de la orden de caballería pontifica de San Gregorio (una especie de orden de Malta vaticana)- análogo (todas las distancias salvas) a la que recibiría Casanova en su tiempo, que usaría siempre (ufano) su título de caballero (pontifico) (...)

La autora que el joven político (falangista) cita en su articulo arremete pues contra el método del doctor...de los esposos Billings, que me diga, en nombre de una concepción teológica -de lo mas rancia, y no poco beligerante; propia a una tradición teológica francesa me refiero, y de un sello anti-español incuestionable- de la sabiduría, de la omnisciencia y de la providencia divina que todo lo sabe y todo lo puede y todo lo tiene previsto de antemano, y daría a la humanidad "in aeternum" el mandato bíblico, imperioso e imprescriptible, de "creced y multiplicaos" (entretanto, la autora en cuestión confiesa en su articulo ser madre de cinco hijos y el aspirar volver a serlo -tras haber visto la luz en la materia- aún muchas veces en su vida...)

He estado ahora pues desenpolvando conocimientos a toda prisa en una consulta de urgencia del tema de la polémica "de auxiliis" -sobre la gracia/divina- a la que me referí mas arriba. La célebre controversia que ocupó tiempo y energías a la Europa católica por entero durante mas de un siglo y gravitaría de cerca en la guerra de los Treinta Años entre los dos bandos contendientes, y en particular entre las dos grandes potencias católicas rivales de entonces, España y Francia, no desmerecería desde luego en nada de las más bizantinas de las controversias que jalonaron los primeros siglos de la iglesia/constantiniana, tras el triunfo del cristianismo.

He estado releyendo presentaciones y comentarios resumidos de la doctrina de "la ciencia media"(o mediana) que elaboraron y divulgaron nuestras grandes celebridades de la Escuela de Salamanca y se me ocurre pensar que el gran malentendido que aquellas grandes figuras del pensamiento español (católico) enfrentaron en su tiempo seguiría presidiendo grandes controversias de los siglos posteriores.

Y pienso en particular en el célebre debate del concilio que suscitaría la llamada "teología de la muerte de Dios" -de la que no leía hasta hoy (confiteor) absolutamente nada- y que se inspiraba sin duda del célebre párrafo del Zaratustra de Nietzsche ("Dios ha muerto") que tanto habrá escandalizado a algunos; y pienso en particular en Ricardo de la Cierva que le dedicaría incluso uno de sus voluminosos llibros sobre "la crisis de la iglesia" (del concilio)

Porque se me antoja de pronto que lo que se escondía tras la formula enigmática aquella del filósofo del mito del super/hombre era el anuncio de la muerte de la vieja idea (teológica) de "Dios" inserta en la religión protestante, en la que el autor había nacido y había sido educado (de niño), con no pocos puntos de coincidencia -aunque no lo pareciera- con la que se impondría en el magisterio eclesiástico de la iglesia católica tras el desenlace de las guerras de religión -y de la guerra de los Treinta Años-, marcando desde entonces de su impronta -se quiera o no reconocer- la decadencia española y "pari passu" el repliegue innegable del catolicismo en el suelo europeo y también (en dirección Norte-Sur...) del otro lado del charco.

Una idea común en sus puntos -o atributos- fundamentales a las tres religiones/del/libro ("verbi gratia" propia también al Islam y al judaísmo): de un dios celoso (bíblico) reinando sobre la fatalidad de las cosas creadas, y enemigo (mortal) del libre albedrío y del ser humano en definitiva. "Ecce dominus ascendit et conmovebuntur simulacra a facie eius", citaba en uno de sus alegatos anti-revolucionarios uno de esos polemistas franceses que produjo el catolicismo en Francia, país católico de una cultura heredada del cristianismo, tras el formidable revulsivo que la revolución francesa traería consigo; y que me impresionaban -lo reconozco- por el radicalismo de su postulados, sin parangón en la historia del pensamiento español decimonónico. Ni siquiera en Menéndez Pelayo.

La religión de un dios celoso -oriental- y un tanto exótico; de un dios/único que no admitía rivales ni en el orden de lo divino ni de lo humano: algo de lo que acabé viéndome libre hace mucho -después de romper amarras con el seminario de Econe y todo lo que representaba- y que ahora contemplo no sin cierta condescendencia con la ayuda (preciosa) de los grandes nombres de la Escuela de Salamanca.

Porque cualquiera que sea el valor -de actualidad- que se deba atribuir a aquellos autores olvidados) y a sus escritos -aborrecidos en el seminario de Ecône- está claro que acertaban de lleno en la intuición por más que errasen en algunos de sus postulados. A saber, el redescubrimiento de una idea/de/dios mas humana y mas a accesible; respetuosa del libre albedrío, y occidental en definitiva. De un dios vestido de paisano (con los ropajes de epoca de aquel entonces), como lo intentaría -sin conseguirlo en modo alguno, y a costa en cambio de una no pequeña dosis de trangresión y de iconoclasia- el concilio vaticano segundo.

Y ahí estriben sin duda los motivos de orden íntimo personal que me habrán movido a recoger -una vez más- el guante del desafío que se esconde en el escrito -de innegables pretensiones ideológicas- que aquí comento. La estupefacción sobre todo de ver que otros, mucho mas jóvenes, estén pasando por donde yo pasé a todas luces .

Ecône, por lo que veo; el movimiento fundado por el obispo Lefebvre me refiero, acabó haciendo prosélitos en España con dos (o tres décadas) de retraso. Como siempre -se diría- entre españoles con todo lo que viene de fuera. Y porque fui pionero en España de todo aquello es sin duda por lo que me siento ahora, no responsable -en el sentido de la celebre formula aquí evocada- pero sí responsabilizado de preferencia a otros muchos, y de cara a muchos otros, más jóvenes me refiero, que aspiran a todas luces a ganar y a conquistar el futuro...a expensas no obstante -se diría- de otros no tan jóvenes; y a base de vino nuevo escondido en odres viejos, o ni siquiera (...)

Sólo viejas recetas (y monsergas) -en el fondo-, si se me apura: las que algunos acabamos dejando precisamente caer o mas bien nos estallaron en la mente en un momento dado de nuestra vida dejando intacta nuestro cerebro entre tanto (sin romperlo ni mancharlo) Y revelador por demás de lo que aquí estoy diciendo lo son los párrafos finales con los que Jorge Garrido concluye su articulo, prestados a la teóloga -¿mejicana?- que le sirve de autoridad y máxima referencia: en materia de santidad, o si se prefiere de ideal de perfección o de modelo de comportamiento y de conducta.

Y lo son sobre todo las palabras que le sirven de broche (de oro) final, prestadas a su vez de la madre Teresa de Calcuta; modelo supremo (de santidad) a todas luces en la autora como en su joven divulgador (falangista) "Los hijos son como las estrellas" dijo o escribió esta mujer que no tuvo hijos.

Y no puedo resistirme a la comparación con otra frase que me viene de pronto a la mente -por la vía sin duda de la asociación de ideas- y era la que le daba su título a uno de los libros mas célebres del escritor catalán (ya fallecido) José María Gironella. "En Asia se muere bajo las estrellas", que no dejan de evocar, aún sin haber leído aquel libro, los morideros (célebres) -bajo las estrellas- de la madre de Calcuta.

Como si las miríadas (futuribles o imaginables a penas) (...) de los no/nacidos -por/culpa de la despenalización del aborto- (...) o de los no concebidos siquiera -por/culpa de los métodos contraceptivos- se hubieran visto "reencarnadas" -por obra y gracia de las preocupaciones (y obsesiones) de aquella madre/superiora, y como una señal de justa venganza de la justicia/divina- en las (malas) estrellas de todos aquellos pobres agonizantes entre los que gustaba de vivir la monja célebre (amiga de Juan Pablo II), desparramados entre vacas y excrementos de las calles y plazas de Calcuta.

De los luceros verdes de la Falange, a las (malas) estrellas -de muerte y de agonía- de la iglesia del concilio (versión Wojtyla, y asimilada por los curas -galicanos- de Lefebvre): para un viaje así, querido amigo (y camarada), reconocerás que no nos hacía falta alforja ninguna.

6 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por María Teresa [Blogger] 19.09.10 | 14:20

    M ehas hecho pensar con un punto de tu argumentación.

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 12.09.10 | 00:20

    .../...y los países católicos se impusieron tradicionalmente en materia de beatificaciones y canonizaciones. Y como botón de muestra te citaré las declaraciones a toda plana en la prensa española en los dias de la canonización de Gonzalo Torrente Ballester, camisa vieja, que declaró que "el padre" durante la guerra había querido llevarle al paredón (por una pieza teatral que consideraba licenciosa). Canonizado además - a toda mecha- mientras se extendia silenciosamente "urbi et orbe" la peste (negra) de la pederastía de gentes de iglesia. Como se descubre ahora. Saludos

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 12.09.10 | 00:19

    Revisión de la historia de los dogmas, Teresa, ese es mi prgrama ya lo sabes. Y en ese tema más urgente todavía: del cómo y cuándo y por qué sucedió esa canonización (relámpago) En una segunda fase del pontificado del papa polaco, tras el escándalo (magno) que protagonicé en los medios y en la opión pública española con mi acto de protesta en Fátima, y con la curia vaticana ya embarcada en una operación de altos vuelos destinada a recuperar la credibilidad perdida o apunto de perder entre grandes masas de fieles,tras décadas de posconcilio. Sobre todo en el mundo hispano. Lo que llamaron restauracion (o "rearme") moral, o "integrismo sin Lefebvre" Un nombre -aunque me esté mal en decirlo- del que fui pionero y abanderado en España con viente o treinta años de adelanto (...) No tan ajeno a ese asunto pues -de la canonizacion "del padre"- como algunos pretenden aparentar que me ven,¿no te parece? Y no contó y sigue sin contar -en eso soy categórico- con el consenso mínimo que la iglesia.../...

  • Comentario por María Teresa [Blogger] 11.09.10 | 14:43

    Juan, asimismo te pregunto respondas o no-qué tiene que ver la ejemplaridad reconocida de San Escrivá de Balaguery su muerte natural, con los caidos de la Falange, con Vaticano II de tus pocos afectos. Solo se me ocurre que se trata de una crítica a quienes exaltan al fundador de la Obra y olvidan y hasta reniegan de unos que hicieron posible el entorno socio-político en el que florecer el Opus; y de los que se desprendieron bien pronto. Si entonces los apartaron porque su ideología sirvió primero pero molestaba después, poco sirve esperar ahora.

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 10.09.10 | 12:19

    Tu caso no es grave. Por el Opus pasó media España. Menos yo, pero pasé por otros sitios. De todas formas aprovecho tu comentario para preguntarme y preguntar a los que aquí me leen de sensibilidad azul, por tu conducto intemediario, en qué se puede considerar más modelo de conducta o de perfeccion la vida y muerte (en la cama) de Escrivá de Balaguer que la de los caídos de la Falange que no tendrán derecho a recordación, entonces ahora y nunca. Y tras el concilio mucho menos. Un cordial saludo

  • Comentario por Jakob Leibowitz 10.09.10 | 10:24

    Es curioso observar como tu evolución espiritual coincide bastante con la mía. Yo estoy a punto de abandonar el Opus Dei, porqué me cansa el infantilismo de una "secta" que presta más atención, devoción y veneración al "Padre" que al propio Jesucristo. EL problema del libre albedrío, de la ética sexual y en ende, de la consistencia de la propia religión cristiana, me empuja a buscar soluciones y respuestas en otros abrevaderos. El problema de la Iglesia Católica es que a partir del Vaticano II ha vendido mal su producto y no ha sabido transmitir adecuadamente su mensaje, por eso se está quedando sin clientes. En ocasiones observo las clases de Catequesis en mi Parroquia y me llevo las manos a la cabeza de la cantidad de sandeces que les inoculan a los críos. Estamos cavando nuestra propia tumba y luego se escandalizan porqué queman un Corán. La vida humana es más preciosa.

Miércoles, 30 de mayo

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