
La polémica sobre el aborto se habrá convertido en el cabo de las tormentas de mi singladura (digital) en esta bitácora. Porque está claro que no acabo nunca -por lo que sea- de franquearlo por completo y de perderlo de vista de una vez por todas. En unas declaraciones recientes, el (joven) secretario de FE de las JONS sorprende a propios y extraños con una andanada anti-abortista de gran violencia verbal susceptible de impresionar a los mas impresionables e incluso a algunos que no lo son tanto.
Y es cuando evoca, en el contexto de una pregunta de su entrevistador sobre el invierno demográfico (español se sobreentiende), "el negocio del aborto", "la industria -y la cultura- de la muerte", "la violencia contra el no nacido" y "el infanticidio" en unos términos de una truculencia tal que no deberían quedarse en letra muerta.
Como cuando dice por ejemplo -hablando en términos generales, y sin mayores pruebas- que en los "abortorios" españoles se descuartizan fetos de hasta ocho meses, y se pica sus carnes (en molinillo) antes de tirar los restos a la basura. Las cosas claras y el chocolate espeso. Como toma de posición en el tema no admite dudas desde luego, hasta el punto que cabe decir que no se le pedía tanto (...)
Y si se piensa en la relativa atonía (comparativamente hablando por lo menos) de la formación que él representa en el tema hsta ahora, y también en el marco cronológico de sus declaraciones, a saber el inicio del curso político tras las vacaciones y se tiene en cuenta además la animación -un decir- que se habrá merecido de unos meses a esta parte el debate sobre el tema en ascuas, a lo que habré modestamente contribuido en mis entradas; y además su repercusión -del signo que fuera- en ciertos medios "azules" más que descontada, está claro que una toma de posición así urgía para algunos, dentro o fuera del partido (...)
Y si se piensa además que durante mi última visita a Madrid hice ímprobos esfuerzos (en vano) por entrar en contacto precisamente con el autor de esas declaraciones, se estará aquí de acuerdo conmigo que tengo razones bastantes para darme (un poco) por aludido (...)
El invierno/demográfico es un lugar común de ciertas corrientes de pensamiento de corte demográfico desde las honduras del siglo XIX. Una mitología que explotaría a fondo la ideología racial del nacionalsocialismo. En el libro del conde de Gobineau sobre "la desigualdad de las razas", especie de biblia racial para muchos que acabarían adhiriéndose -décadas después de su aparición- al ideal nazi se venia a plasmar una visión de grande pesimismo del futuro de la raza blanca (aria) que el autor veía fatalmente empantanada en una vía de mestizaje y mezcolanza racial con razas -o sub/razas- oscuras; tan insana, funesta y enfermiza como las Lagunas Pontinas (antes de su saneamiento en la Italia fascista...)
Y la respuesta lógica a esa visión agónica y crepuscular, rezumante de negra melancolía, lo serian unas doctrinas de supremacía racial que acabarían fatalmente desembocando en una ideología de la guerra de razas (...) Los muertos que vos matáis gozan de buena salud, rezaban nuestros clásicos. Y la raza blanca/europea se porta bien en ese aspecto de este y del otro lado del charco; desde el estrecho de Gibraltar hasta los Urales.
Pese a las amenazas y peligros que la acechan. Del que el mayor de todos lo sea tal vez -ayer como hoy, y me refiero a las guerras de religión- la disgregación interna y el enfrentamiento intestino, algo de lo que los Balcanes ofrecerían fehaciente botón de muestra hace poco más de una década. No creo en el invierno demográfico como no creo en la explosión demográfica musulmana en el continente europeo; lo que ya creo aquí haber dejado dicho.
Y se me reconocerá que el observatorio privilegiado del que disfruto me otorga un excedente de credibilidad por decirlo así, residiendo desde hace ya tanto en la capital de Europa. Una ciudad habitada -segun cifras de los censados oficialmente- por (ya) más de un treinta por ciento de población de confesión musulmana, esencialmente turcos y marroquíes.
Porque Bruselas -ya creo aquí haberlos suficientemente demostrado- es un caso a parte, que hace entrever (por aquello de que la excepción confirma la regla) la tónica general de futuro -próxima o lejana- que apunta en una dirección muy distinta de la que anuncian los agoreros del invierno demográfico.
Un pequeño botón de muestra me lo ofrececería su cárcel de Forest, en un barrio céntrico, donde estuve detenido unos meses en el 2000 como aquí ya saben, que contaba entonces -acorde cifras que me fueron facilitadas por uno de los detenidos trabajando entonces bajo un régimen de confianza en los servicios administrativos del establecimiento- hasta un setenta por ciento de presos de confesión musulmana, esencialmente marroquíes, turcos y albaneses, habría sufrido en unos años un vuelco completo en la situación por la afluencia creciente -hasta alcanzar una clara mayoría- de reclusos procedentes de los países del Este (...)
La bomba espoletada pues de efecto retardado en la invasión silenciosa como yo mismo la denominé -y en la que yo crería- de confesión musulmana tiene la mecha mojada útimamente. Y lo de Bruselas como ya lo comenté aquí también habrá sído un juego de venganzas donjulianescas, de alcance histórico, aunque no tanto -espero- como entonces.
Una querella de familia entre belgas...y en blanco y negro, en definitiva. Sustancialmente entre los que estuvieron del lado de los buenos -los " blancos" (demócratas en el 45 y los que lo harían del lado de los que perdieron -fachas, nazifascistas, "negros"-; y subsidiariamente entre francófonos y flamencos; entre unas mayorías de derechas de dominancia flamenca y unas mayorías de izquierdas de predominio francófono. Tan simple como eso.
¿Queríais arroz fachas (belgas)? ¡tres tazas llenas! Os creíais superiores, mas blancos y europeos que el resto ¡y ahora vais a tener vecinos de piel oscura hasta los restos! Y el rubito Degrelle -y de los flamencos no hablemos- que según las malas lenguas inspiraría(de niño) el personaje de Tintín a su creador, pavoneándose aun en la primavera del 44 por el centro de Bruselas montando encima de un tanque alemán y acompañada de su pequeñas, adorablemente rubias todas ellas, tendría así que acabar bebiendo el cáliz de la amargura y de la derrota desde el fondo de su exilio español (y malagueño) hasta el último minuto de su vida.
Y los flamencos, hispánicos/vergonzantes que se soñaron germanos/puros y que disfrutaron -de reinas/por/un día- de cierta supremacía durante la ocupación alemana sobre la otra mitad (francófona) de Bélgica por ser mas germanos y mas rubios o rubio/azules que los otros, y reivindicaban Bruselas desde los tiempos (oscuros) del otoño de la Edad media, irían a pagarlo mas caro que la mujer adultera. Y esa es la historia de la capital de Europa que de blanca y europea esta (casi) a punto de dejar de serlo (...) En sustancia habrá sido así, no me lo quita nadie de la cabeza. Pero lo del invierno demográfico entra aquí -se me reconocerá --muy poco en línea de juego.
Y resulta especialmente revelador que en la entrevista al secretario de FE de las JONS se de por sentada la ecuación aborto igual a baja de la tasa de natalidad, cuando sin ser especialista en temas de demografía se pueden apuntar otros factores de mayor relevancia que brillan por su ausencia en los labios del entrevistado. Y no tan fortuitamente tal vez como lo pueda parecer así a primera vista.
Norberto Picó, el actual secretario de FE de las JONS, es un hombre joven. Lo conocí con ocasión de las jornadas de Historia en Libertad a las que asistí en Madrid el pasado mes de abril y en las que actuó de moderador de una de la sesiones. Muy joven. No le doy (mucho) más de treinta años. Como lo son sus actuales dirigentes, salvedad hecha de su presidente, Diego Márquez.
Y si se tiene en cuenta la raigambre histórica del partido que representan y del pasado mas cargado que longevo que arrastra, y también la edad media de sus militantes de lo que trasluce de abundantes testimonios gráficos, se me reconocerá que el detalle -todo menos trivial- traduce así de primeras un punto de anomalía.
En la medida sobre todo que parece dar por sacrificada en la sucesión de la jefatura del partido -y de su actual presidente, Diego- y en un futuro mas o menos inmediata tras el relevo de la actual jefatura a toda una franja generacional al menos perteneciente a una categoría sociologica de aparición reciente -en boga hace ya un rato con todo en el mundo anglosajón- de los llamados "mediors" -o mediores- entre los "juniors" y los "seniors", que por efecto en parte del envejecimiento de la población y en parte del considerable aumento en décadas de posguerra de la esperanza (media) de vida, siguen formando parte -y lo que te rondaré morena- de la población activa,potencialmente aunque solo sea, y no pueden ser honestamente relegados y despachados pasando a engrosar el batallón de las clase pasivas, "verbi gratia" inútiles e inservibles (...)
Decía Ramiro Ledesma, es cierto, que los puestos de mando deberían ser encomendados a menores de cincuenta años. Pero Ramiro murió joven (asesinado) como fue el caso de José Antonio y por lo general el de los principales dirigentes de la Falange , descabezada desde los inicios de la guerra. Y es legitimo el pensar pensar que lo que Ramiro llamaba -con acierto- el ascenso histórico de las juventudes (de entonces) fue solo posible gracias al sacrificio -mas o menos consintiente- de generaciones precedentes que se verían fatalmente (e injustamente) "aplazadas" durante decadas, unas detrás de otras...
Los pueblos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla. La juventud jugo su baza en el 36. Pero eso no quiere decir que los que ya superamos la barrera (fatídica) de los sesenta no nos quede ya por jugar ninguna. "Igualdad de oportunidades", hoy como en los tiempos aquellos, heroicos y gloriosos. Esa es mi apuesta desde luego. Y seguro que los que aquí me leen hace ya rato que se dieron cuenta.
Los no/nacidos tienen sus derechos reconocidos incluso en la constitución vende/patrias que el entrevistado y su partido parecen tratar con ciertos miramientos por lo que sea. Pero eso no quiere decir tampoco -y hablo en lo que me atañe como propio- que los de mi generación debamos sentirnos en modo a algunos obligados a sacrificarnos a un desinterés de raíz sociológica y no sólo-, sinónimo del deshaucio que parece brindarnos o reservarnos -como sola vía- la propaganda (rabiosa) anti-abortista.
¿Alegato "pro domo" las declaraciones de Norberto Picó? (a su franja de edad me refiero)
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Pienso que antes de poner en duda los datos sobre lo que hacen en las clínicas de asesinar niños, podrías tomarte la molestia de contrastar informaciones vía no necesariamente de ese hombre concreto concreto.
Y SÍ, sí hacen con las criaturas eso, y las decapitan, y queman con productos químicos, y después se deshacen de ellas introduciéndols en una máquina. Su fabricante declaró con motivo del destape y juicio a la trama -protegida como quedó patente- que desconocía el fin de las trituradoras. O sea que SÍ se probó y su principal cabeza acabó encarcelado pero poquito, por quedar bien. Lo justito mientras se enfriaban los ánimos.
Hay que ver la afición que le tienes a defender el aborto, ¿has dejado alguna señora en estado y no te agrada la idea, o qué pasa? Pues a lo hecho pecho y palante como un hombre. Un hijo es un don.
Hay que ser un muy iniciado para entender toda esta farragosa cosa... Y, la verdad, no compensa. Allá ustedes.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català