
(Por causas de fuerza mayor -traslado del lugar de mi domicilio, de una zona a otra de la aglomeración de Bruselas- me he visto obligado a faltar durante dos días a la cita diaria con los lectores de mi bitácora. Mis disculpas)
(¿Traicionó la Iglesia al Régimen?) (8)
El Foro por la memoria (de los vencidos) ha protagonizado un escandalo de órdago a la grande irrumpiendo sin permiso en el cementerio de la localidad granadina de Loja y tratando, a golpes de pico y pala de proceder a reexhumaciones sin permiso y contra la opinión de otros grupos recuperacionistas. La vía de hecho en el tema de la memoria era algo que ya veníamos presenciando (absortos) desde el año pasado contra lápidas y monumentos de figuras de la guerra civil ligadas a la memoria de los vencedores.
Y tras las imágenes -ley de bronce de la historia de las revoluciones en suelo europeo- se diría que les toca el turno a los muertos...en espera de que les toque a su vez a los vivos como ocurrió ya en los tiempos de la república y de la guerra civil, cuando al final, justo antes del estallido, a partir de las elecciones de febrero del 36 sobre todo, la vida humana había perdido en la España de entonces (casi) todo el valor que tenía de antiguo.
Señal infalible que ya de muchos antes se le había perdido el respeto a los muertos...y a los cementerios. Un tema tabú sin duda para la iglesia del concilio Pero lo mismo que algunos historiadores revisionistas postulan que la guerra civil comenzó ya con la revolución de octubre asturiana mucho mas fácil de dejar sentado lo es que la persecución religiosa no empezó en el 36 sino mucho antes, desde la proclamación misma de la II República.
Porque si es algo históricamente comprobado el tema de la persecución religiosa de la II República y de la guerra civil en todos sus capítulos, lo es aún mas en el que se refiere a la profanación de tumbas y cementerios. En un foro sobre la guerra civil leo ahora que durante la guerra -el autor del mensaje se refiere en particular a las lineas nacionales- fue costumbre entre soldados en el frente el buscar cobijo en los nichos y en las tumbas vacías, y cabe excluir por cierto -y por propia definición- cualquier otra interpretación de ese fenómeno que no se refiera a una triste práctica estragando desde mucho antes del estallido de la guerra civil, en un fiel reflejo del lamentable estado en el que debían encontrarse los cementerios españoles ya en los años que precedieron a la guerra civil...bajo la II República.
El culto a los muertos es algo inseparable del catolicismo por más que quepa registrar cambios en sus formas y variantes a través de los siglos. Después del concilio se extendería la practica de la cremación, como un moda que hoy parece en fase de franco reflujo, paulatinamente sustituida por otra más reciente -y me refiero en particular entre bautizados- que es la del entierro de los restos previamente incinerados como se vería cumplido en el caso de Francisco Umbral, que reposan en la Almudena junto a los restos de su hijo único (muerto de niño, víctima de leucemia)
Y en una forma y otra, en muchos casos de sustitución de la forma tradicional del enterramiento se siente gravitar un miedo colectivo a las profanaciones, herencia en linea directa de los recuerdos de la guerra civil en zona roja y de la II República. Algo que trasluce igualmente en la obra narrativa de Umbral y pienso en particular en su serie "negra" de novelas y muy especial en "Madrid 650" en donde se relata la practica de un colectivo de marginales, pobladores de un barriada de chabolas del extrarradio (Este) madrileño; y era de ir por temporadas -Umbral lo llamaba "la monda de los muertos" (...)- a profanar y saquear tumbas al cementerio del Este (de la Almudena) (...)
Y en algunas de sus declaraciones a la prensa queriendo sin duda justificarse de ese gusto inmoderado que deja sentir por veces a través de sus libros en la descripción de casos y prácticas necrófilas decía Umbral que se trataba de algo de lo que en la guerra civil se habían dado muchos casos.
Y pienso de golpe en un poemario de César Vallejo, el poeta peruano comunista -o mas bien peruano/comunista todo junto y bien revuelto- "España, aparta de mí este cáliz" (XIV) en el que incluiría un poema tardío, "¡Cuídate España de tu propia España!" datado de poco antes de su muerte en París aquejado de tuberculosis (pero por causas tal vez muy distintas de la versión que discurre oficialmente), que se ve suprimido de muchas de las rediciones y recopilaciones de la obra poética del autor (de una edición de la Habana por ejemplo, al poco de haberse producido el triunfo de la revolución cubana)
Y en él se contienen los versos siguientes: "¡Cuídate (España) de las calaveras sin las tibias y de las tibias sin las calaveras!...¡Cuídate del que come tus cadáveres, del que devora muertos a tus vivos!", que parecen sugerir casos no solamente de prácticas necrófilas sino también de antropofagia; algo de lo que el escritor peruano podría haber sido testigo -directo o indirecto- a su paso (fugaz) por la zona roja durante la guerra civil invitado a un congreso internacional de escritores; y que parece concordar con los rumores tenaces -recogidos en una memoria de vencidos de la segunda guerra mundial entre belgas- que acompañan inseparables aquí en Bélgica la figura de la Pasionaria, que se habría ensañado hasta esos extremos con sus víctimas eclesiásticas '(...)
¡Mal augurio, pájaro de pésimo agüero, ese miedo a las profanaciones alentada por una ola de rumores persistentes, que se abate de nuevo sobre la península y sobre el futuro mas o menos próximo e inmediato de los españoles! Y se trata sin duda de una de las secuelas más nefastas del clima deletéreo instaurado por la ley (funesta) de la memoria.
¿Acaso la iglesia español no tiene nada que decir en el tema? ¿Un botón de muestra más a penas de "la cultura de la muerte" tan aborrecida en la propaganda antiabortista, ese ocuparse de la suerte de los muertos y enterrados, que tienen infinitamente menos valor sin duda que un feto (embrionario) aun no nacido a los ojos de muchos de los defensores y propagandistas del derecho a la vida?
La amenaza como sea esta bien instalada en el horizonte próximo de la convivencia entre españoles: en primera linea de mira se ven situados el valle de los Caídos por supuesto, y las dos figuras mas señaladas allí enterradas, José Antonio y Franco.
Y tras ellos los restos mortuorios de sus seguidores mas señalados en la guerra o en la posguerra, individualizados y localizados caso por caso, o de forma colectiva como sucede con ciertos cementerios y pienso en particular en el Pardo; el situado en la localidad misma y el otro adyacente de Mingorrubio donde yace enterrado mi difunto padre.
En la célebre novela "Kaputt" del escritor italiano Curzio Malaparte que mantuvo -siempre -con sus altos y sus bajos (entrecruzados de periodos de encarcelamiento)- una actitud de cercanía critica a la Italia de Mussolini, se recoge un episodio que habrá llamado mucho la atención de los críticos e historiadores de la literatura y que sin duda el autor italiano había tomado prestado en parte al menos de la novela de Agustín de Foxá "Madrid de corte a checa".
Y fue el que protagonizaría César González Ruano con otros asistentes -entre los que se encontraba el futuro creador del No-Do, Manuel Augusto García Viñolas- ante una tumba al descubierto -ya profanada en definitiva- en una de las sacramentales sitas en las afueras madrileñas...durante los años de la república. El culto de los muertos es algo de un valor capital en la vida de los pueblos.
Y me llamó la atención la expresión que le oí hace tres años en un debate organizado sobre el tema de las fosas del franquismo (sic) en la Feria del libro de Bruselas -del que ya di cuenta aquí en mas de una de mi entradas- a uno de los responsables de la Asociación por la recuperación de la memoria (de los vencidos); y fue su alusión a la cultura de la muerte" en lo que él veía uno de los trazos mas distintivos de la mentalidad colectiva y de la forma de ser de los españoles.
Lo rechacé entonces de plano instintivamente, pero bien pensado y repensado, si se le quita la carga guerracivillista que el contexto de la frase y la significación de quien la pronunciaba fatalmente le confería, hay que reconocer que acertaba de lleno en uno de los trazos principales de nuestra propia identidad, mantenida a través de los siglos. Los españoles -pueblo católico- honramos de padres a hijos a nuestros muertos. Y la memoria de nuestros antepasados.
Hace algunos meses no obstante se me llamaba la atención -con aire de reproche- por ese interés en mi, un tanto inisual a creer a quien se permitía la alusión, por la filiación de la personas. Lo que que asumo sin pena y que tenga tal vez no poco que ver -me lo pregunto así de pronto- con la atención de la que habré dado muestras en mis entradas hacia el problema (irrresuelto) de la filiación paterna -aún por establecer- en la biografía de Francisco Umbral.
Un asunto de honor individual como colectivo entre vivos e igualmente para con los muertos, así es como yo lo acabaría viendo. Y se me antoja de pronto que tal interés -que se me echaba en cara- haya agudizado a la par en mí ese sentido español y católico de la muerte del respeto y del culto a las muertos, que al recuperacionista al que aludo le parecía algo distintivo "nollens vollens" de nuestro carácter (colectivo)
De la forma de ser del Homo Hispanicus, en definitiva. Y habrá sido al calor precisamente de esta polémica sobre la memoria histórica. Una nación amnésica está fatalmente condenada a desparecer, y en esa memoria colectiva de importancia vital e indispensable se encierran invariablemente formas cualesquiera de culto a los muertos y antepasados.
Y ese sería sin duda el fondo de verdad y el hallazgo mas valioso para muchos en el acervo cultural e ideológico de un valor inmarcesible, legado por el tradicionalismo español decimonónico, y el de la guerra civil del 36, que asumo como mio tal y como lo he dado a entender en algunas de estas entradas y por más que no tenga lazos de familia (próximos, establecidos) con esa corriente ideológica, ni "a fortiori" con ninguna de las familias políticas que gravitan en torno suyo.
Asumo mis orígenes como sea -ya creo haberlo aquí suficientemente demostrado-, en todos los planos incluido el terreno político e ideológico. Tuve convicciones joseantonianas de muy joven que habrán madurado en mí a través de posturas a veces alejadas de mis planteamientos iniciales pero sin ruptura nunca del lazo umbilical que me liga a mis ideales primigenios. Como ya creo haberlo dejado aquí bien sentado.
No renegué de nada, lo dije y lo mantengo por mas que no piense hoy de la misma forma. Ley de vida. Vengo de un largo viaje intelectual -también lo confieso- (Nietzsche lo hubiera llamado "un desierto de siete soledades") que tiene su punto de zarpa, es cierto, en "las obras completas" de José Antonio (incompletas entonces), de muy joven; atravesaría después un magma ideológico y cultural -filosófico y teológico a la vez también- que cabe denominar tradicionalismo francés y francófono -"royaliste" (legitimista)-, pariente próximo aunque indirecto de los tradicionalistas españoles, -y me estoy refiriendo a los años de mi paso por el seminario de Econe y por la FSSPX del obispo Lefebvre-, antes de volver a mis fuentes primeras sin excluir todo lo de bueno e interesante y aprovechable que habré ido recogiendo en el camino a lo largo de una trayectoria propia e intransferible (la mía como la de cada uno)
Y a ese gravitar en mi itinerario interior del tradicionalismo español no es ajena sin duda la figura misma de José Antonio y de la propia evolución (innegable) que sería la suya desde los inicios de su vida publica hasta su muerte en la cárcel de Alicante.
Ceferino Maestú que aquí habré citado -e intentado refutar- en algunas ocasiones, gusta de reivindicar al "último José Antonio" que según él es el del discurso del Cine Madrid, de posturas anticapitalistas y sindicalistas/revolucionarias. Cuestión de gustos y de diferencia de apreciaciones, ya creo también haberlo dejado escrito.
Porque "el último José Antonio", el de veras me refiero, de la cárcel de Alicante -como aquí ya lo defendí hace unos meses- parece mas bien dar la espalda a esas ensoñaciones primeras, sellando en cambio una reconciliación definitiva; él precisamente, hijo y nieto y biznieto de grandes figuras del liberalismo español (decimonónico), con la otra España del carlismo vencido en algunos de sus más destacados exponentes, a los que le ligaban destacados lazos de familia, por la vía de su estirpe materna.
Y esa reconciliación que sellaría al guerra civil del 36 entre las dos Españas decimonónicas plasmada en en la alianza militar entre la Falange y el Requeté en las trincheras se vería ilustrada en un titulo de una de de las figuras principales de la Falange literaria y uno de los allegados mas íntimos de José Antonio y me refiero otra vez a Agustín de Foxá, y a su pieza teatral "Baile en capitanía" estrenada en la inmediata posguerra -y reeditada no hace mucho- en la que el autor, de ascendencia familiar isabelina notoria, hace figurar en primer plano el personaje (heroico) de un joven oficial de apellidos ilustres que acaba integrando una partida guerrillera durante la tercera guerra carlista.
Y sin duda que en esa apertura o proclividad hacia la postura tradicionalista en muchos de mi planteamientos y a través de las temáticas principalmente abordadas, que sin duda muchos no habrán dejado de observar en mí a lo largo de estas entradas, se esconde un imperativo de memoria, de asumir mi propio pasado tanto individual como colectivo. Y me estoy refiriendo aquí en concreto a los años de mi vida transcurridos bajo el "mester de clerecía".
Semper idem. Lo dije y lo mantengo. El hábito no hace al monje. Y muchos menos en los que siempre nos sentimos (un poco) mitad monjes, y mitad soldados. Pese a lo apócrifo de la divisa y de su tufo a heterodoxia/ideológica: me explico, no incluída en las obras/completas (versión "penúltima", e incompleta) (...)
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(A Francisco)
De Antonio Molle sé poco. Oí hablar mucho a algunos carlistas con los que me crucé en mi vida. Y me da la impresión que es de los mártires que tendrán que esperar un rato todavía. Se defendió, defendió a personas que se veían atacadas por sus convicciones religiosas y eso en la iglesia del concilio difícilmente se perdona. El que debía saber mucho de él -y se lo callaba seguro- era Carlos Castilla del Pino, que era también gaditano (de San Roque) y de una familia carlista. Saludos
.../...en funcion de las circunstancias históricas. Saludos
Toparse con la iglesia como te ocurrió a tí por lo que cuentas ya le ocurrió a nuestro señor Don Qijote. Es algo muy serio desde luego, te lo digo por experiencia (...) Se puede decir que es una fatalidad española. No me hizo renegar de nada, ya lo dije; pero es cierto que no juzgo a los hombres de iglesia con los mismos hábitos y reflejos mentales de antes. Hombres de iglesia o simples católicos se vengaron, es cierto, de todo lo que habían sufrido ellos o los suyos por culpa de la persecucion religiosa, cuando se vieron de manos libres o cuando terminó la guerra. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. También los hubo y muchos que dieron acogida -techo y lumbre y mucho mas- a los vencidos. Tendieron la mano y les cogieron hasta el pie, faltaría (así algunos llegarían hasta obispos...) Cada cual cuenta la feria -y es lógico- un poco como le fue en ella. Pero los textos de ley que aludes la iglesia dejo de asumirlos en el concilio. Yo en cambio los asumo sin problema,.../...
Peman se quejaba de no recibir Le Monde. Y todos, de las interferencias a la BBC o a Radio París. Oyendo bajo una manta. El terror, el horror.
Por cada mártir de la fe hubo diez mártires antifascistas, víctimas de los Párrocos y sus secuaces falangistas, ver testimonios en La Voz de Galicia, Montecuberio, Castroverde, Lugo. Aquí se mató por ir a misa y por no ir a misa.
ley 23.9.39, BOE 5.10.39.
"Las uniones civiles celebradas legalmente se entenderán disueltas para todos los efectos civiles".
"Se reconoce plena eficacia jurídica en el Fuero civil a las sentencias de tribunales de la iglesia"
Yo tenía que matricularme sin Libro de Familia, escándalo de la cruz era el mío. y aún pago las consecuencias económicas por la herencia de un piso. Por eso digo que el Dios de los católicos es odio, sadismo y rapiña. ¿No estará Ud. de acuerdo conmigo?
.../...A Dios lo que es de Dios pues y al César lo que es del César. Y a la censura de Franco lo suyo, distinta de la de la Iglesia. Saludos
¡Y dicen que yo exagero! ¡Comparar el Goulag de Stalin con la censura del Régimen de Franco! La censura es ley de vida, con o sin democracia. Censura la hay hoy en la España democratica; y te hablo por propia experiencia (...) Tiene algo de insufrible es cierto, y es algo a lo que nunca acaba uno acostumbrándose del todo. Umbral se quejaría acerbamente de la censura franquista y de los censores que le tocaron en suerte y en particular del más destacado de todos ellos, Antonio Iglesias Laguna -que en paz descanse- del que me vengo ocupando a ratos desde el inicio de estas entradas. En "Trilogia de Madrid" -en un homenaje velado a penas a su antiguo amigo, trágicamente desaparecido- viene no obstante a verter una clara justificacion de aquellos censores de Franco que obraban en el fondo por patriotismo, erigidos -a veces a sus expensas- en defensores del idioma. "No había censura ni leches -escribe en cambio en otro de sus libros-, la censura de Pemán era su santa esposa".../...
"Que escucharon menos que los otros a sus propios abuelos, eso es cierto. Por lo que fuera".
Soy nacido en Loja, hijo de funcionario universitario. Por el título del post es por lo que entré aquí. El Por Lo Que Fuera no creo que sea ganar o perder la guerra, sino la conformidad o no a vivir con la censura. Censura política, religiosa, total. Censura con la que increíblemente muchos vivían cómodos. Y se atreven a criticar a Stalin o Castro. ¿?
Simplificando, para los que aborrecen la censura la España de Franco, toda España, era como una cheka o gulag.
Eso es simplificar mucho más de lo que lo puedan hacerlo las derechas. Está sociológicamente porbado que una franja importante del electorado del PSOE lo son votantes ajenos a una extraccion social de clase/obrera y ligados por ende en su mayoria a la España que ganó la guerra por los lazos de la fialacion biológica. Que escucharon menos que los otros a sus propios abuelos, eso es cierto. Por lo que fuera.
(A Francisco) No sé si estoy viéndomelas con uno de esos carlistas de/izquierdas que conoci de mi época universitaria -horresco referens- que vivían con el miedo en el cuerpo al contagio de fuera, al proveniente por cierto (sólo) de la derecha; pero te diré que los carlistas se metieron ellos solos -y enhorabuena- en el mismo saco que la Falange en el 36, por voluntad propia.
Suarez, de centro izquierda, ganó en 1977 y 1979.- El PSOE ganó en 1982, 86, 89, 93, 2004 y 2008. Aznar en el 1996 y 2000. Me extrañan los triunfos de Aznar. Porque los abuelos enseñan los valores que no pasan, que son universales, que sirven para todos. Y hablan a los niños de la cruzada española, del franquismo, de la censura, el clericalismo y otras experiencias negativas de la iglesia. (también en Asturias gobierna PSOE, hay memoria de 1934, hay abuelos).
Perdone que le moleste de nuevo, pero en otro monográfico... ¿podría hablar de la figura del requeté Antonio Molle, capturado, torturado y despedazado (no quiero hacer descripciones que puedan herir la sensibilidad) por defender un convento de monjas a las que los BESTIAS del Frente Popular iban a atacar, incendiar, violar y asesinar a las monjas, como hicieron ANTES de la Guerra Civil en Barcelona, por ejemplo?
Es que, señor Fernández Krohn, aparte de que sus artículos son farragosos y están hechos con faltas de ortografía, aparte de que carecen de la información necesaria (ahora resulta que nos confiesa que le gustaba José Antonio, vaya, vaya...), aparte de todo eso sus artículos rezuman una FALTA DE OBJETIVIDAD impresionante. Usted habla del Requeté, por ejemplo, lo mete en el mismo saco que los falangistas (o los falsos falangistas, que también los hubo) y se queda tan ancho.
Y no, sr. Fernández Krohn, no ser tan poco objetivo, tan injusto, tan falso.
Dentro de su recorrido por los diversos tipos de enterramientos durante y después de la Guerra Civil... ¿nos podría hablar de los enterramientos (o fosas comunes, mejor dicho) que el régimen estalinista dejó en muchos lugares de la URSS, entre ellos Siberia? Es que según he leído en las memorias de Vicente González "el campesino", por culpa de Santiago Carrillo y La Pasionaria (mayor agente estalinista española), muchos guerrilleros republicanos exiliados en la URSS después de la Guerra Civil española murieron a manos de su propio bando (el estalinista) y por culpa de sus propios camaradas (los antes citados y otros), ya que al régimen de Stalin realmente no le interesaban las personas, sino los brazos que trabajaran. ¿Nos puede hablar de algo de eso alguna vez? Stalin es el primero en el ranking de genocidas del mundo y creo que el tema merece la pena. Gracias, hombre.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català