Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

La fosa de Cazalla de la Sierra, ¿rojos o nacionales?

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(¿Traicionó la Iglesia al Régimen?) (7)

Se me ha acusado en un comentario reciente de guerracivilismo, lo que me pone no propiamente en un brete pero sí en una posición un tanto incómoda en la medida que mi campaña en pro de la memoria (ultrajada) de los vencedores de la guerra civil pudiera dejar esa impresión, al menos entre los celadores y partidarios de la otra memoria (de los vencidos) Mi posición en el tema creo no obstante que queda clara al cabo de todas las entradas que habré reservado al tema de la ley (funesta) de la Memoria Histórica y otras que de una manera u otra con ella se relacionan.

No se concibe una rehabilitación de la memoria de los vencidos (sic) -en lo que tenga de honrosa y de rescatable- sino en la medida que se reconocen y se aceptan como tales, es decir como lo que fueron los suyos, los antepasados que reivindican, y la memoria que ahora reexhuman: una memoria vencida, coexistiendo en una tensión dialéctica inevitable con la memoria de los vencedores, pero sin querer desenterrar hacha de guerra alguna de nuevo; lo que se compagina mal con las campañas de "agit prop" y de guerra psicológica en los medios sobre todo de las que llevamos siendo testigos absortos, "grosso modo" desde los inicios de la era Zapatero.

Algunos pudimos pensar -¡ingenuo de mí!- que tras el fiasco clamoroso de las operación restos de García Lorca, para la que ya estaban listas hasta la guinda y las velitas del pastel (funerario) que contaban tirarle a la cara a la otra media España- como hacen en Bélgica algunos que se dedican a "entartar" a personajes públicos en señal de irrisión, de burla y de desprecio- se iba a calmar el patio, pero tras la pausa estival se diría que se pone en marcha otra vez la almoneda de los muertos.

Como así lo da entender la noticia en la prensa de hoy de la reexumación de fosas comunes en Cazalla de la Sierra que el diario el Mundo (con estos amigos para que queremos enemigos) se apresura a presentar como víctimas de la guerra civil y de la represión franquista.

Y a primera vista así estaríamos dispuestos a tragarnos y a interpretar la noticia si no fuera por un reflejo condicionado que nos hace al final sospechar que en este como en otros temas que he venido abordando en mis entradas haya también gato encerrado. Gato muerto, por descontado.

Cazalla es la capital natural de la Sierra Norte de la provincia de Sevilla, una región que fue teatro en los primeros días de la guerra civil de un ola de desmanes y de salvajismo a cargo de militantes y partidarios del Frente Popular en respuesta y señal de represalia a las noticias que llegaban del triunfo del alzamiento en la capital sevillana.

Y hablo de lo que sé y de lo que directamente me atañe. A pocos quilómetros de Cazalla se encuentra Constantina de la Sierra, otra localidad emblemática de la Sierra de Sevilla. El 19 de Julio del 36 dos familiares míos, mis tíos (bis) abuelos, Rafael Sobrino y Dolores Cardenal, fueron asesinados en circunstancias hasta hoy no del todo esclarecidas, pero que no dejaron menos de tener en danza hasta hoy la ronda de fantasmas alimentada por una legión de rumores a cual mas cruel y macabro.

Se vieron arrancados de su domicilio por una muchedumbre de asaltantes incontrolada que los fueron a buscar y los llevaron de cualquier manera hasta la iglesia del pueblo donde tras cerrarse las puertas nunca se sabría exactamente lo que sucedió. Pero las agravantes mas difícilmente imaginables de vesanía, homicida y salvajismo y de furor inconoclasta no dejaron de acompaña en el recuerdo a los autores y complices de aquellos crímenes.

A ella la habrían desnudado primero y entre burlas y comentarios soeces le habrían dicho que la iban a poner al lado de quien tanto quería o algo así y de hecho los habrían asesinado junto a unas santas/imágenes entronizadas al interior del templo. Cosas así pasaron en la guerra civil española (en zona roja) Y la circunstancia que sus restos no fueron encontrados hace pensar irresistiblemente en las fosas recientemente descubiertas (...)

¡Que pare ya el carrusel (infame) de los muertos! Pero mientras dure nos nos podrán impedir el seguir honrando y defendiendo y obrando por la rehabilitación de la memoria/ultrajada como la llamaba Francisco Umbral -como a regañadientes- en una de sus novelas guerra civilistas. En ese baile de disfraces que forma el telón e fondo infaltable de su serie sobre la guerra civil.

A Mariano, el joven falangista protagonista de "Madrid 1940", le hacía decir por ejemplo - cubriéndolo a la vez con la careta del delirio ideológico rayano en la locura- las frases siguientes (y cito de memoria): "se esta haciendo justicia pero se nos está hurtando la venganza que es el éxtasis de los pueblos ultrajados" Y el ultraje revive tantos años después en la campañas innobles que habrá alumbrado la ley (funesta) de la memoria.

No prevaleció -Umbral tenía en eso razón- una mística de venganza ni de ajuste de cuentas en el campo de los vencedores, sino el mensaje -eclesiástico, clerical- del perdón y de reconciliación (canónica) que predicaba la iglesia desde los púlpitos.

Pero el perdón de la iglesia al cabo de setenta años se habrá mostrado insuficiente por no decir completamente inoperante e incapaz de operar una auténtica catarsis regeneradora entre los españoles a uno y otro lado de la línea (imaginaria) de trincheras (entre los fachas y los rojos) heredada de la guerra civil. Porque los odios guerracivillistas siguen ahí mas en ascuas, más tenaces y abrasadores que nunca. Como nos lo viene a recordar ahora la noticia que aquí comento.

Y ese es otro de los capítulos substanciales en el libelo de cargos contra la traición de la iglesia que he venido sentando en mis últimas entradas. La Iglesia calla en el tema de la memoria porque en el fondo lleva traicionando los héroes y los mártires de la guerra civil durante décadas.

Se me intentará tal vez rebatir sacando a relucir ciertos casos individuales que no hacen mas que confirmar lo que habrá sido la regla en la iglesia española desde los primeros tiempos de la posguerra hasta culminar en su actitud escandalosamente ambigua en relación con la ley de la memoria histórica.

En la ex-Unión Soviética -comparaciones odiosas- la iglesia ortodoxa/rusa se erigiría en portavoz -tras la caída del Muro y el desmantelamiento de la Unión soviética- de una memoria mártir de la revolución bolchevique y de la era estaliniana. En España en cambio, el mensaje central de la iglesia lo seria el perdón y la reconciliación (entre vencedores y vencidos) que en la medida que dejaban la memoria heroica -de los vencedores- indefensa y a la intemperie, de pasto de las alimañas (como están haciendo ahora o dejando hacer en el Valle de los Caídos) se puede decir que sirvieron de cortada perfecta a una traición histórica y a una dimisión colectiva.

Y los mártires que se verían camino de los altares a partir del pontificado del papa polaco, en la medida que venían a oscurecer o a desautorizar o a arrumbar en el cuarto de los trasto viejos otros muertos no menos héroes y no menos mártires pero sin tonsura, venían fatalmente a deshonrar la memoria colectiva de los vencedores sin distinción de la guerra civil, eclesiásticos o sin serlo.

Y en esa medida se puede decir que la victoria de la iglesia sobre el régimen de Franco lo fue primero y principal y sobre toda otra cosa en el terreno de la simbología litúrgica o paralitúrgica.

A Rafael Gambra -del que guardo muy bien recuerdo, como ya lo dejé aquí sentado en más de una entrada- le escandalizaba la expresión de "caídos" en la que veía o sentía un tufo de paganismo inconfundible Pero bien pensado y bien rumiado hay que acabar por convenir en defenderla y rehabilitarla, y no creo que pronuncinadome así estar diciendo algo que vaya en desdoro de la imagen que dejó el insigne escritor tradicionalista a los le conocieron, de hombre de convicciones y de ex-combatiente (de la Cruzada)

Porque los muertos mas perfectos -ley de guerra- lo fueron sin duda los muertos (caídos) en combate, o de secuela directa e inmediata del enfrentamiento bélico. Y José Antonio -y Ramiro- y Onésimo fueron -mártires de la Falange- en la medida que asumieron por entero la causa que los suyos defenderían, pagando tantas veces con sus vidas en el campo de batalla.

Una cosa es la estrategia judicial que José Antonio se vio obligado a seguir frente al tribunal popular que le condenaría a muerte y otra muy distinta el "pathos" ideológico claramente beligerante contra la otra España que le daría muerte, de la que rezuman sus escritos póstumos de pocas semanas antes de su muerte.

¿Pecó José Antonio de ingenuo en sus juicios sobre ciertas figuras y partidos de su tiempo y en especial sobre los de izquierda a lo largo de su vida política? La cuestión es pertinente en la medida que deja intacta su imagen de mártir y de héroe.

Los pueblos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla y una fuente principal de la que debemos sacar lecciones lo son los errores de apreciación o de enjuiciamiento de los que nos precedieron en edad y en sabiduría.

(.../...)

En un comentario que me llega aun sin haber terminado (del todo) esta entrada se da a entender que media España pecamos de ingenuos en el tema de la Ley de la Memoria Histórica y probablemente sea cierto. Es mi caso desde luego -ya lo tengo confesado"- que me pasé muchos años enredado por esas vías (canónicas) de la retórica -y de la liturgia del perdón y de reconciliación- por más que me hubiera apartado de la práctica eclesiástica. Y está claro que la ley (funesta) de la Memoria histórica engañó a muchas almas caritativas (que de una manera u otra consentían -por lo que fuera- en ser engañadas)

Nadie pensó -salvo algunos, entre los que me cuento, que conste- que sus mentores iban a aprovecharla para intentar convertir el suelo de la geografía española en un compostela (al revés) surcado de fosas desenterradas. Pero algunos, los que se erige sobre todo en guardianes de la moral publica (y privada) si tendrían que haberlo pensado al menos.

La liturgia -y la retórica- del perdón tal y como lo predicaría y lo pondría en práctica la Iglesia del concilio redundaría fatalmente en desdoro de la buena imagen de la Nación y de todos los españoles en el extranjero -algo de lo que estoy bien situado para poder gozar de un puesto de observación de cerca y privilegiado-, y en provecho de la Leyenda negra antiespañola y anticatólica (todo junto y bien revuelto)

Subyace una lección descomunal no obstante en terreno de la Historia susceptible de ser extraída de esa experiencia "penitencial" por llamarla así de la iglesia del Concilio. Y es que así obrando se contradiría a sí misma o más bien lo que pretender representar y proclamar "urbi et orbe"

"La Iglesia pide perdón por la Inquisición" decía el papa polaco pero esa iglesia a la que decía representar siempre se proclamo "sociedad perfecta" por encima de todas las vicisitudes humanas y divinas -igual que Nietzsche en el lago suizo de Silva Plana donde le acometió Zaratustra-, como bien se encargaron sus representantes en España de recalcarlo y hacerlo valer hasta el punto que lo convirtieron -a través del privilegio del fuero que directamente inspira- en ariete principal de su operación de sabotaje consciente y calculado de alto nivel contra el régimen de Franco.

Como lo ilustra el caso -límite- del obispo Añoveros que hizo morder el polvo al mismo Franco y otros casos innúmeros que se sucedieron en los años del Régimen, especialmente a partir de la mitad de la década de los sesenta cuando los vencidos del 36 empezaron (otra vez) a enseñar los dientes, y la iglesia del concilio a sus ancas por supuesto.

Y me viene a la mente Luis de Galinsoga, un caso de linchamiento -moral desde los púlpitos, a Cataluña me refiero-: director de prestigioso diario la Vanguardia de Barcelona muchos años de la posguerra y que acabó siendo víctima de la iglesia del concilio -con el telón de fondo de la campaña en pro de obispos catalanes- que consiguieron organzar un boicot en contra suya que puso contra las cuerdas al régimen por vez primera prácticamente, desde la guerra.

¿Mensaje de enfrentamiento guerracivilista, el de esta y otras (muchas) entradas como me lo reprochan algunos esporádicamente pero no menos recurrentes? El combate -ley de vida- es inseparable de las cosas divinas y humanas. José Antonio -fuera de toda sospecha- habló de un paraíso militante donde los ángeles se erguían en posición de firmes (y en actitud de vigilancia y de combate)

Y algunos que reivindican -de forma excluyente- su memoria pretenden hoy erigir el consejo (evangélico) del perdón en la nueva ley de la iglesia del concilio. El principal mensaje de Jesús -dicen- fue el del perdón. y lo ilustran con el episodio (evangélico) de la mujer adultera lo que en mi opinión denota amalgama partidista y ánimo de proselitismo doctrinal, amén de espíritu de contradicción por cierto.

Las palabras del evangelio "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra" eran un mensaje combativo mas bien donde el maestro (de verdad) no estaba perdonando (la vida) a la mujer adultera -que no se veía condenada sino injustamente emplazada a penas(...)-sino defendiéndola de sus acusadores hipócritas e injustos.

Era un alegato de defensa y era a la vez una declaración de guerra a la moral de los hipócritas que ponían la Ley moral por encima de todas las cosas. Como tienden a hacerlo ahora algunos -¿muchos, pocos?- de los mentores y propagandistas de la campaña antiabortista.

5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por antonio villalba ramos 08.10.10 | 15:33

    No estaba desencaminado al tildar de idiotez los comentarios en que sustenta sus argumentos, pues desvelando los que tenía escondidos lo corrobora. Matar curas por llevar crucifijos? Qué ha leido los libros de Pio Moha o los escritos de la Falange. Le repito que los militares ignorantes y violentos supieron crear el caldo de cultivo idoneo para asaltar un poder legítimo, tenían mucho que perder con la ley Azaña y como es lógico no querían perder la poltrona. Lo de salva patrias, ya lo conocíamos, que lo hicieran en nombre de Dios ofende hasta a Dios. Que lo hicieron está claro y a costa de muchos muertos inocentes. Lástima que esta generación les haya roto el plan y ahora destapen toda la innominia y locura asesina que dispersaron por esta bendita patria. Ni la coartada de que hubiesemos acabado como la U.R.S.S tiene ningún sustento.
    Al Sr. que habla de Lorca sólo quiero pedirle que bastante hubo con asesinarle, no ensucian su nombres en sus bocas.

  • Comentario por Francisco 03.09.10 | 01:26

    Sr. Fernández, no sé si usted sabe que la muerte de Federico García Lorca tuvo más de "ajuste de cuentas entre señoritos" y de "crimen por venganza" que de un delito fruto de la ideología de Lorca. Como otros crímenes cometidos en esta guerra, se aprovecho el conflicto para "disfrazar" el asesinato de lucha ideológica. Qué mejor coartada y disculpa que una guerra para poder llevar a cabo una venganza entre señoritos, puesto que Lorca era dueño de tierras y estaba enemistado con otros terratenientes. Las últimas teorías históricas, testimonios, etc. apuntan a eso, sr. Fernández y no a que Lorca fuera asesinado por sus ideas políticas. Otra cosa es que los autores materiales fueran miembros de la Guardia Civil, etc. pero ¿por encargo de quién? No sé si sabrá que Lorca comía con frecuencia con José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange, en cuyo coche solía montar muchas veces. Además, Lorca era amigo de Luis Rosales, falangista. No se crea todo lo que dice Ian Gibson, porfa.

  • Comentario por Carlos de Oleza 03.09.10 | 00:26

    Sr. Villalba Ramos:
    Si la evolución lógica de la sociedad es ir matando curas, quemando sus iglesias y asesinando a gentes por ir a misa o llevar medallas o crucifijos, entonces no merece la pena esa evolución y muy bien estará que quienes no quieren la anarquía y los desórdenes públicos se levanten en armas para impedir, por una parte, los atropellos y crímenes de las turbas del Frente Popular y por otra, que España se convirtiera en una copia de la URSS.

  • Comentario por Punkcelano 02.09.10 | 19:07

    Dicen que la historia la escribe el vencedor, en el caso de la guerra civil española es más bien al contrario. Los perdedores, que perdieron porque el pueblo, la clase trabajadora estaba cansado de los asesinatos de las tropelías de los desmanes de la izquierda. Se ha conseguido a base de mentiras que la gente ignorante repita falsos tópicos, parecen olvidar esos ignorantes que nadie se levantó contra la república, se levantaron para salvar a la república de los desmanes, los crímenes, las quemas de iglesias, de bibliotecas y museos que hacía la izquierda. Esos ignorantes no queren saber que tanto Mola como Godet eran generales republicanos, que ante el miedo que el pueblo tenía a la izquierda , a los desmanes al golpe de estado que protagonizó la izquierda en el 34 contra la república. Estos ignorantes no saben que al comienzo de la guerra civil los únicos que llevaban la bandera tricolor eran los sublevados, la izquierda llevaba la bandera roja con la hoz y el martillo.

  • Comentario por Antonio Villalba Ramos 02.09.10 | 13:37

    Sin duda alguna Ud. es uno más de los abanderados contra la exhumación de los cuerpos de los represaliados por y durante la guerra civil. Al parecer porque los perdedores necesitan los cadáveres para tirárselos a la cara a los vencedores. Mire esa es una de las tonterías que dan la razón a Einstein cuando decía que la estupidez humana es inmensa como el Universo, aunque dudaba de esto último.
    Yo no le voy a negar que se cometieron atropellos por ambos bandos, pero no olvide que la España republicana debía defenderse del golpe de estado que promovieron unos militares ignorantes y violentos enseñados en las guerras del Riff, incapaces de aceptar la evolución lógica de una sociedad.
    Supongo que tilda de nefasta a la ley de Memoría Histórica, porque Uds. en un mal cálculo pensaron que nadie iba a buscar a sus caídos, tal era el terror que infrigieron a la población en la locura represiva que lo del "...atado y bien atado" hasta se lo creyeron.

Miércoles, 30 de mayo

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