
(¿Traicionó la Iglesia al Régimen?) (6)
Están pasando estos días en los cines de Bruselas un film galardonado el último festival Cannes del que llevaba ya oyendo hablar hace un rato; y la personalidad de su protagonista sobre todo me habrá decidido al final, lo confieso, más que otra cosa. La actriz -y cantante francesa- Charlotte Gainsbourg es sin duda -lo menos que se puede decir- digna hija de su padre y de su madre, los dos artistas célebres (y polémicos)
Pero se diría, por la importancia que esta cobrando su carrera en las últimos tiempos y por recientes declaraciones suyas, que una voluntad clara de emancipación en relación con la herencia brillante y a la vez sin duda pesada de sus progenitores parece querer afirmarse y abrirse paso en ella, y es lo que destaca de la fase más reciente de su trayectoria por encima de otro rasgo cualquiera con el que se quisiera definirla.
"El Árbol" (en su título original "The Tree") es un film de fuerte cargazón dramática y a la vez un tanto extraño en apariencia si no se hace un esfuerzo a lo largo de la proyección con vistas a su desciframiento por mínimo que sea. No he leído la novela que le sirve de guión, de una autora inglesa crecida en Australia antes de emigrar al Reino Unido; pero está claro que sin un concimiento previo por superficial que sea de su trasfondo de cultura australiana aborigen, -de culto a los árboles y de otras variantes propias a la religión de fondo animista de sus habitantes primitivos- es difícil de dar con la clave completa de la intriga y de dar cuenta perfecta a la vez de la ambientación geográfica y cultural que le da al film su telón de fondo indiscutible.
El eucalipto -el árbol por excelencia para los australianos aborígenes, en inglés "The tree"- es una especie forestal de ramas y ramificaciones innúmeras y de raices fuertes y acaparantes que se extienden vertiginosamente a flor de tierra como reptiles -o como un rizoma- y emergen de pronto -como una aparicion (o una reencarnación)- en los lugares y formas mas inverosiles; y arrastra por lo que ahora leo una tradición de leyenda negra como tantas otras cosas y tantos pueblos -o personas o personajes- a través de la historia.
Australia -ilustre desconocida para una gran mayoría de españoles (por mas que cuente como Bélgica con una nutrida colonia de emigrantes y sin duda de descendientes suyos oriundos como Bélgica)- es por lo que ahora aprendo documentándome de urgencia (algo que hace unos diez años tan siquiera no era posible o no tantísimo como ahora) el país de origen de los eucaliptos de donde navegantes (y piratas) - mayormente ingleses y cabe conjeturar también que holandeses- los importarían en Europa y extenderían al mundo entero.
¿Árbol maldito el eucalipto para los unos -como los arboles de la Libertad de la Revolución Francesa para los monárquicos legitimistas- y sagrado para los otros como tantas veces ocurre en contextos de choque de culturas? Es lo que parece sugerir el film que aquí estoy comentando. La historia -trivial sin duda- de una familia de granjeros blancos de ascendencia europea, que comienza a prestar su argumento al film con la muerte del padre, de un ataque de infarto en las escenas primeras, mientras conducía acompañado de su hija una camioneta que va a chocar (levemente) contra el Arbol (con mayúsculas) plantado junto a su vivienda.
Y la creencia, que acaba tomando forma en la hija pequeña y en menor medida en la propia madre, protagonista principal de la película, que el padre muerto se habría acabado encarnando en aquel árbol evoca sin duda un mundo de creencias ajeno en principio -si se exceptúa la hipótesis mas que probable de encontrarnos ante un fenómeno de sincretismo- a ambientes religiosos propios del protestantismo del que los australianos blancos (no aborígenes) proceden en su inmensa mayoría.
La reencarnación es una vieja idea filosófica y religiosa que tiene registrada su presencia milenaria en el viejo fondo pagano que formaba el común denominador de las creencias y religiones europeas anteriores al cristianismo. El magisterio y el poder eclesiástico la combatirían implacable a través de los siglos pero reaparece tenaz y con fuerza en mil formas y variaciones de supersticiones y religiones populares varias que forman la colcha cultural de la civillización europea (occidental y cristiana)
La formas de devoción/mariana, por ejemplo, consistentes en el culto a lugares de apariciones son una de sus formas sin duda mas características. Aquí evoqué últimamente -con benevolencia y simpatía e inspirándome en recuerdos de lo mas familiares- aquellos fenómenos hoy tan insólitos a los ojos de muchos que surcaron la vida de la sociedad española en las década de los sesenta y principios de los setenta -un periodo de transformación profunda de las mentalidades en el seno de la sociedad española- que hoy me parecen una forma superada de religiosidad para una gran mayoría y no menos necesaria también para algunos en la medida que de esa forma interpretan su forma de ser más autentica tanto en el plano individual como colectivo.
Francisco Umbral -referencia insoslayable en tratándose de ciertas cosas serias y a la vez maestro de ironía por paradójico que parezca- conservaba en la habitación de sus despacho, entronizada dentro de una hornacina la pared (como lo cuenta Ana Caballé en la biografía que le dedicaría), una virgen policroma neorrománica que se había encontrado recorriendo el Rastro madrileño. Y que comparaba en uno de sus libros -"La belleza convulsa"- a una de esas bellezas de pueblo que decidían venirse a vivir a Madrid en un tren de tercera escapando a los abusos del alcalde de su pueblo -o del padre del alcalde (franquistas se sobreentiende...)
Y en su novela "Pío XII, la escolta mora y una general sin un ojo" -evocada aquí a menudo- pone Umbral de manifiesto el fondo religioso o teológico o anti/teológico si se prefiere de la que se veían revestidos su gusto e inclinación tan ostensible por las imágenes de vírgenes y santos y en general por las formas figurativas del arte, sacro como profano.
La Virgen de Fátima fue y lo sigue siendo una forma principalísima del culto católico para los portugueses y en menor medida para los católicos del mundo entero (y españoles por supuesto) Hasta el punto que tras la caída del Estado Nuovo su adversarios se referían a aquella con burla y desprecio indirectamente y sin nombrarla, tras lo que llamaban el culto -o religión- de "las tres F" (el fútbol, el fado...y las apariciones de Fátima)
Y sin duda que está aún por escribirse la historia de aquellas apariciones desde el prisma de la política religiosa. En Portugal y también en España desde los tiempos de Franco y en particular desde el desenlace de la crisis interna de régimen del 56-67. Porque en el juego de simbologías y (para)liturgias políticas e ideológicas que marcaron el cambio profundo de orientación del régimen de resultas de la crisis interna mas grave de su historia está claro que Fátima y todo el aparato propiamente litúrgico que la acompañaría cobraría una importancia sobresaliente.
Hasta el punto que puede decirse el que vino a servir de elemento catalizador de un cambio radical -por la vía de la sutitución y de ola eliminación pura y simple- en la mística y en el pathos de heroísmo colectivo dominantes en España hasta entonces. Al azul de la Falange sucedería el Ejército Azul de Fátima y a la Legión (el tercio de extranjeros), la Legión de María, indisociable del culto a las imágenes (itinerantes) -en número de dos- de la virgen que se apareció a los pastorcitos portugueses en la Cova da Iría, y que protagonizarían tournées mundiales de apostolado religiosos/patriótico durante décadas,con beneplácito de los gobiernos de los países visitados.
Y tal vez sea ahí donde se encuentre la clave de la inquina que parece reservarle Umbral en su novela guerracivilista a "la virgen portuguesa" como la llama, a la que acaba poniendo contra la pared como a la estatua del papa Pío XII, el papa reinante -y triunfante- cuando él era niño. Y pudiera ponerse esa actitud visceral del escritor asía a primera vista por cuenta de su rogerío (un tanto tardío como ya aquí tenemos visto y explicado en su vida como en su trayectoria.
Pero a la luz de las claves que hemos venido adquiriendo algunos al cabo del estudio detenido (y laborioso) de su obra de sus trayectoria y de su obra escrita está claro que Umbral detestaba sobre todo en la virgen de Fátima el haber venido a justificar y a consagrar en cierto modo -por emplear el lenguaje religioso/canónico de rigor- el cambio al interior del régimen y con él el declive definitivo del falangismo de dentro y el ascenso de un neo/clericalismo en la política española que se caracterizaría sobre todo otro factor o consideración la fase final del régimen lo que se da en llamar el tardo/franquismo. Que vendria a a anunciar -de su sello anti-heroico y pacifista- la muerte del heroismo antiguo en definitiva.
Un anticomunismo de simple coartada contra los mas directos herederos y representantes de la memoria histórica de los vencedores de la guerra civil (contra el comunismo...); como lo es el anti-bortismo para muchos -dentro y fuera de la iglesia- en los tiempos que corren como ya hemos aquí visto. Y como lo sigue siendo la figura de José Antonio para algunos en su trayectorias individuales y carreras profesionales incluso. Todo junto y bien revuelto en algunos, leyéndolos se diría.
El mensaje de los pastorcitos de Fátima tenía una lectura ideológica claramente anticomunista, es cierto. Las apariciones tuvieron lugar en 1917 meses antes del estallido de la revolución de octubre que instauró el ateísmo de estado de punto fundamental de su programa. Algo de una claridad tan meridiana ya la vez tan vago e impreciso que podría servir de fondo de comercio ideológico y electoral en caso de necesidad -a falta de otros sustentos ideológicos- para muchos, como así ocurriría.
Y sobre todo se veía centrado y contenido y resumido por así decir en dos ideas fundamentales, la oración y la penitencia, de un uso fácil, y socorrido por parte de la jerarquía eclesiástica en materia de política religiosa como lo sería. En la medida sobre todo que se traduciría fatalmente en un mensaje dominante de obediencia y sumisión ciega a las consignas y directivas de la jerarquía, incuso en materia propiamente de política (...)
Como lo ilustra el caso (flagrante) de la única superviviente de los tres pastorcitos, Lucía de Fátima que viviría recluida en un convento toda su vida -y disfrutando de protección superespecialísima de las autoridades e instituciones(ticones del estado antes y después de la revolución de los claveles, de la Guardia Nacional Republicna sobre todo (equivalente de la Guardia Civil española)- siempre hasta su muerte en espera del cumplimiento -y revelación- del tercer/secreto de Fátima con el sostén de la propia iglesia; y del que en los inicios del milenio acabaríamos sabiendo (absortos) que se refería el atentado que tuvo el papa polaco (en la plaza de San Pedro)
Por voluntad expresa además -sino en los labios mismos- del propio interesado que venia a proclamar así "urbi et orbe"- por la boca de sus subordinados mas inmediatos- que la virgen había hablado de él mismo a los pastorcitos (...) Para un viaje así -y que se no se me tome por irreverencia ninguna- no necesitábamos alforjas, me lo reconocerán aquí todos sin pena.
El culto a las advocaciones de la virgen es una forma de religiosidad popular. Lo dije y lo mantengo. Y se ve sujeto sujeto a la vez a una revisión inevitable en el marco de la historia de los dogmas como la que aquí vengo emprendiendo.
El culto de la Inmaculada, por ejemplo, en el ejército español tiene una explicación histórica que aquí ya expliqué relacionada estrechamente con la guerra de Flandes que acabaría sellándose militarmente por un resultado en tablas en apariencia, pero que en la medida que se prolongaría en la guerra de los treinta Años desembocaría en una derrota mundial, la mayor de nuestra historia.
Y esa (grande) anomalía que una derrota histórica presidida en el fondo el culto publico de nuestros ejércitos es solo un botón de muestra de la necesidad de la revisión histórica a la que estamos aludiendo.
Decía Nietzsche que el dogma de la Inmaculada Concepción, erigiendo sin/mancha a un sola mujer en la especie humana, había acabado por "macular" -o mancillar- a todas las otras que la precedieron y la seguirían en la historia de la humanidad (y de la iglesia)
A parte naturalmente de la santa/madre y de la santa/esposa (en cada uno) Lo de siempre, se diria. Y eso explica sin duda en parte el desprecio visible hacia el libre albedrio en la mujer -como en el hombre- en algunos de los más piadosos (y celosos) anti-abortistas.
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Juan, me confundes con lo de lenguaje políticamente correcto Nuremberg. Por otra parte, sepas que yo no preciso que nadie cambie su forma de expresarse porque entonces me perdería conocer otras posturas.
Tengo entendido que el Judaísmo reprocha a los aliados que los abandonara durante el Holocausto, y que con sólo bombardear las líneas ferroviarias hacia los campos de exterminio se habrían salvado vidas. Así que la tesis de llamar venganza con motivaciones judías, a bombardeos durante una guerra mundial, disculpa pero no le encuentro sentido o es una realidad histórica por mí ignorada.
Percibo que bajo tus palabras subyace esa creencia de que manejan los hilos del mundo, llevando incluso aviones vengadores. Otros también pueden haberlo pensado, no sobra que lo comentes. Saludos y buen día.
Es evidente que en lenguaje políticamente correcto Nuremberg, lo mismo que el bombrdeo de Dresde (y de Hamburgo), no fueron más que la justa respuesta al holocausto/judío. Saludos
Entiendo que tu nombre es Juan. Los medios a veces son irrespetuosos.
A ver, Juan, vamos a centrar la cosa. Antes que si bombardeos IIGM-Nuremberg-aborto. Ahora Holocausto judío- aborto: pues muy de acuerdo con esta última comparación, solo que sus víctimas no han nacido.
Se supone que durante los conflictos las iglesias tienen su papel político jeje y en la paz...
.../...de la propaganda eclesiastica -y vaticana- en el tema del aborto. Y de cualquier modo está por realizar un trabajo de investigación del contenido de la proganda de guerra de cara a la opinión pública a cargo de las iglesias protestantes norteamericanas durante la segunda guerra mundial -un hecho histórico irrefutable- en la que la ley alemana del 35 en materia de interrupcion del embarazo se vería fatalmente en el punto de mira del rigorismo puritano (y democrático) de aquellas. Saludos
Me llamaban Juan María -o Juan Mari- de niño. "Pero cuando me hice hombre dejé las cosas de niño"; no lo digo yo, y bien lo sabes. De todas formas en Mancha Real, el pueblo de mi familia paterna, pude comprobar las útimas veces que allí estuve que para algunos -y no precisamente de mis más allegados- que no me veían hace más de treinta años, sigo siendo Juan Mari como si no hubiera pasado el tiempo. De todas formas no llevo sólo el nombre/de/maría de segundo...sino también el de jesús de tercero (...) -Juan María Jesús (Cristino)-, algo que producía una efervescencia iinegable en los medios belgas las veces que se ocuparon de mí -para lincharme- los años que aquí llevo residiendo, que no hacían más que mencionarlos (todos juntos) Sin duda que le encontraban el mismo morbo que les despiertan invariablemente muchas cosas de España y de los españoles.
¿Con lo de la broma te refieres a mí? Como sea, te recordaré que la comparación con el holoacausto/judío es uno de los tópicos principales.../...
Juan, así te llamo porque en la cabecera pones Juan. Te agradeceré que no te saltes María.
Ignoro lo que otras personas estén deseando que escribas. Referente a la evolución que han experimentado tus ideas influenciado por una sucesión de vivencias, cosa muy legítima, sigue sorprendiéndome que hayan alcanzado el extremo de justificar la interrupción de embarazos aun en esos casos puntuales que apuntas. Pero ni critico que lo expongas, ni criminalizo a las mujeres desesperadas y quién sabe en qué situación:un poquito de caridad nunca viene mal.
Imagino que establecer relaciones bomabardeos-Nuremberg-aborto es broma.
(A Teresa) Se me olvidó precisar que estoy contra la nueva ley. En ese punto no me caben dudas. Respecto a la otra ley anterior tengo algunas, lo confieso, como muchos otros. Saludos
.../...fue la gran coartada doctrinal de los Aliados para justificar "a posteriori" -en Nuremberg- los crímenes de guerra cometidos en nombre de la democracia. Bombardeos salvajes -entre otros- contra poblaciones civiles en el continente europeo (por ejemplo en Bélgica flamenca) Saludos
(A Teresa) No me hagas decir lo que yo no digo. Sé que hay algunos -muchos, pocos- que están lampando por verme escribir lo que tú pareces reprocharme. Dije y lo mantengo que en situaciones extraordinarias, casos límites o supuestos de aplicabilidad dudosa de la Ley (moral), el libre albedrío decide soberano en el fuero interno. Por ejemplo en el supuesto (probado) de violación (entre otros) Tuve una formación religiosa, ya me explicado aquí bien a cerca de eso. En mi familia en el colegio de curas en el que estudié y después en el seminario de Econe. Pero entretanto pasé por la universidad. Y despûés, desde que me despedí de la FSSPX -al tomar el tren destino Fátima- han pasado casi treinta años, en los que como puedes suponerte no dejé de pensar por mi cuenta. Ni de leer, ni de estudiar, y de escribir ni de documentarme. No recreo haber renegado de nada; pero no pienso, lógico, como pensaba hace treinta años. Sí pienso hoy por ejemplo -como ya lo he dejado escrito- que "el derecho a la vida".../...
El libre albedrío de la mujer no existe si carece de opciones. Abortar demasiadas veces equivale a sacrificar por motivos sentimentales, de familia, sociales, económicos, laborales...
Una vida no es un tumor que se extirpa, ¿seguro que escribes tú mismo el blog? No parece muy en sintonía con una formación religiosa.
Aparte de sus innumerables (que no innúmeras) faltas de ortografía, su diarria mental es insaciable, así como el hecho de considerarnos tan tontos como para aclararnos que los australianos blancos son los no aborígenes. ¿Cree que somos imbéciles? Perdone que dude que el eucalipto sea originario de Australia. Pero lo que está genial es que los pastorcillos de Fátima fueran anticomunistas cuando las apariciones tienen lugar bastante antes de la aparición de los bolcheviques, anteriores a la creación del Partido Comunista de la URSS. En cuanto a la Revolución Francesa, se nota que no tiene usted ni idea (lea a Edmund Burke, aquel que dijo que "para que el mal triunfe sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada"). Seguro que para usted un "ruso blanco" es un ruso no aborigen. Lo de mezclar a Nietzsche con la Virgen Inmaculada es algo así como decir que Leire Pajín reza por sus adversarios políticos antes de irse a dormir. Y lo del aborto del final, sin comentarios. NO BEBA.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català