Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

El santuario belga de la ETA y la traición de la iglesia (detención de un etarra en Ostende)

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¿Traicionó la lglesia a Franco? (4)

Me despierto hoy por así decir con la noticia -que levanta más interrogantes de los que aclara- de la decisión de la justicia belga -en primera instancia de lo correccional- de extraditar a un etarra, o mas bien -que ya soy gato escaldado a la hora de leer despachos periodísticos en relación con el terrorismo de la ETA en Bélgica- su visto bueno a penas a la misma, que tendría que ser aún ratificada por instancias judiciales mas altas antes de la entrega efectiva del acusado a las autoridades españolas.

Iba a dejar pasar esta noticia por mor de quitarle importancia o no dársela mas de lo que la tiene en contra de lo que persigue por principio la propaganda de apoyo al terrorismo etarra, pero la circunstancia del lugar de su detención me hace decidirme al final por sacar este asunto al retortero.

El presunto etarra fue detenido la semana pasada en Ostende, lugar que me es caro como aquí todos ya saben. ¿Por qué en Ostende? ¿Por su playa y por su balneario sólo? Esta claro que no es esa la única razón -ni determinante siquiera- que el etarra prófugo haya elegido esa ciudad veraniega en la costa belga de lugar de refugio.

Ostende está en zona flamenca, proclive de antiguo a brindar refugio a etarras y mas aun comparándolo con lo que habrá sido la norma en la zona francófona, por causas y motivos de orden histórico varios y complejos que aquí ya tengo a menudo explicado. Ostende -leí el dato en uno de los libros de Pío Moa de su trilogía sobre la República- acogió a Indalecio Prieto refugiado por estos lares tras la revolución de Octubre.

Gracias el aval sin duda y la protección del gran patrón del partido socialista (unitario, esto es común a flamencos y valones entonces ces) Vandervelde que protagonizaría un cisma en el socialismo belga con ocasión precisamente de la guerra civil española por su beligerancia en favor de los rojos frente a otro sector de sus correligionarios -Spaak, Henri De Man (...)- partidarios de la neutralidad en el conflicto.

Lo que se revestía de un significado hasta hoy escasamente puesto de manifiesto. Los belgas, algo derivado en linea recta sin duda de su pasado español, arrastran una tradicional neutralidad -graciable y benevolente en principio- en los asuntos internos de España y de los españoles. Y es lo que lo que agranda y agrava -a los ojos al menos de observadores avizor de la actualidad en Bélgica como es mi caso- el escándalo que levanta a cada nuevo caso la protección de la que gozan de antiguo los etarras en Bélgica hasta el punto que se pudo hablar desde ya hace un rato -el primero salvo error lo fue con todo el autor de estas líneas- de "santuario de la ETA en Bélgica".

Y en la búsqueda e indagación de las causas próximas y remotas de tal anomalía -que me habrá ocupado no poco de mi tiempo y de mi energías y cavilaciones el tiempo (ya largo) que aquí vengo residiendo- me llevarían siempre en última instancia y todo derecho a la pista eclesiástica, de la iglesia belga. Y en particular de la iglesia flamenca.

En las entradas precedentes -en el marco de un polémica recurrente, con la temática de la política española del Vaticano de telón de fondo- habré puesto en destaque y ampliamente analizado la traición de la Iglesia al régimen de Franco. Y mi análisis se veía polarizado en las antenas principales del poder eclesiástico que en la iglesia católica por propia definición tienen asiento en la Santa Sede (o si se prefiere en el vaticano)

Pero si la cabeza se encuentra en Roma, los tentáculos del poder político vaticano y sus múltiples ramificaciones se extienden "urbi et orbe" sobre todo en los países católicos. Y por lo tanto no era de excluir en principio que por más que las líneas de poder y de influencia pasen siempre obligadamente por el centro, los estímulos o iniciativas en alguna de las ramificaciones internacionales del poder eclesiástico hicieran sentir de forma mas o menos mediata su alcance e influencia ( funestos) en países terceros máxime si se trataba de un país allegado por los lazos de un pasado común como era el caso de España para los belgas.

Y como así lo ilustrarían las iniciativas - seguir al bombardeo de Guernica- en favor de las niños de la guerra (de zona roja) del entonces primado de Bélgica, y sus secuelas (funestísimas) que se harían sentir hasta hoy como ya lo dejé recogido y explicado en detalle en estas entradas. Aquí ya me explayé por extenso también de la memoria (artificialmente) reconstruída de los flamenco en relación con la presencia de España en Bélgica y de sus raíces innegablemente eclesiásticas.

Desde la segunda mitad del siglo XIX la iglesia belga en zona flamenca haría suyas las tesis mas emblemáticas de la leyenda negra anti-española por culpa sin duda -en parte al menos- de un fenómeno de contagio derivado de la vecindad geográfica con Holanda -amén de la afinidad lingüística-, cuna a de la Leyenda Negra (antiespañola) Y en particular por cuenta del Duque de Alba (...)

Pero sería con ocasión de la guerra civil española cuando la anomalía/belga (eclesiástica) en relación con España se haría más sentir y se revestiría de circunstancias si cabe más reveladoras. Y dejé aquí ya registrada la carta alternativa debajo de la manga por decirlo así, del papa Pío XI -acorde a su actitud prudente y expectante según como se hubieran vuelto las tornas en nuestra guerra civil- privilegiando un línea diplomática que pasaba por la figura del cardenal (separatista) de Tarragona y sus apoyos ciertos en Cataluña caída en zona roja, en la figura sobre todo del nacionalista Carrasco Formiguera, por quien el pontífice -vía su nuevo sustituto Monsignore Montini (...)- intercedería (sin éxito) más tarde; para el caso de que la guerra la hubieran ganado al final los rojos, que era la apuesta del pontífice en el fondo.

Y en esa línea alternativa de política internacional y diplomática en relación con la España en guerra cabía situar sin duda la figura del cardenal primado de Bélgica entonces, Van Roey (pronunciado con ú), por mas que un espeso tabú (protector) haya rodeado hasta hoy esa faceta española -y guerracivilista- por así decir del personaje. Como lo ilustra la protección y el refugio de lo que gozarían en Bélgica (flamenca) José Antonio de Aguirre y su hermano en los primeros tiempos incluso de la ocupación alemana, refugiados en un convento benedictino de la diócesis de Brujas.

De oca a oca y tiro por que me toca. Y de Brujas -de la posguerra inmediata (y de la guerra mundial)- al Ostende que yo conocí y en donde residí durante tres años en los primeros tiempos de mi estancia aquí, no hay mas que escasos kilómetros, como digo. Y siempre me llamó la atención entre paréntesis la figura de una presentadora "vedette" de la televisión belga de expresión flamenco/neerlandesa, Phara (pronunciado con F) de Aguirre (sic) de ascendencia vasca como ella misma se encargaba de recordarlo a tiempo y a destiempo (...) Por más que en los medio belgas la circunstancia -un tanto llamativa o ruidosa, se me reconoceró- se vea sistemáticamente silenciada de siempre (...)

Obvio es decir que se trataba de una presentadora -ya apartada de la pequeña pantalla, tengo entendido- de la televisión belga/flamenca de los tiempos de dominio católico o demócrata cristiano (de centro derecha) en esta zona lingüística de Bélgica, que se sucedieron ininterrumpidamente los diez primeros años de mi estancia aquí. Y decir catolicismo en la política belga quiere decir -aún más que en política española- supervisión directa (censura incluída) de las autoridades e instancias eclesiásticas.

Y también ya me explayé aquí en abundancia del papel (funesto) de los medios belga/flamencos clamorosamente partidistas y beligerantes -en una actitud escandalosamente proetarra- cuando estalló aquí en el 96 el contencioso de las extradiciones (fallidas) de una pareja de presuntos etarras que al final consiguieron escapar a la justicia española (y hoy gozan los dos sin mayores problemas de una nacionalidad belga que se les concedió en un tiempo record)

Lo que llegué a denunciar delante de los tribunales belgas. Y el sello eclesiástico -o clerical- de ese partidismo pro/etarra de algunos belgas en particular flamencos, excusa de mayores averiguaciones como ya digo. Y así leo al instante en unos foros digitales belgas con motivo de esta noticia sobre el etarra, que "Flandes tuvo siempre para la ETA los mismos ojos que Rodrigo para Jimena" (un lugar común de la lengua francesa inspirado en la célebre pieza "El Cid" de Corneille) "Es algo histórico", concluye el interviniente.

La iglesia belga calla de antiguo en relación con España (y con la ETA). Y calla porque nos traiciona (en secreto) El antiguo primado Danneels -cesado por razón de edad hace unos meses tan sólo- presidió de su mitra y báculo todos los años que aquí llevo residiendo.

Nunca, digo bien, ni una sola vez le oí evocar en lo mas mínimo o por las razones que fueran -si no fue (y una sóla vez) para tomar distancias o marcar las diferencias, en el tema del aborto concretamente en el que me mantenía una actitud mas permisiva que sus hermanos en el episcopado españoles- ni a España y mucho menos al pasado español por estas tierras. Un silencio ominoso y maledicente a todas luces. En un país sobre todo donde sigue gozando de tanto predicamento la leyenda negra anti-española (marca holandesa)

Y las excepciones -hon rosas- no hacen mas que confirmar la regla de esa traición flagrante a España y a los españoles de la iglesia belga y en particular los eclesiásticos flamencos. Por ejemplo , modesto coadjutor de una pequeña localidad flmenca en los años treinta y capellán (oficioso) del mayor partido nacionalista flamenco de los años de la guerra civil española, en conflicto con su jerarquía por cuestiones mayormente de orden político que lo acabaron recluyendo en un convento, quien inspiraría de cerca a todas luces -por su amistad con el principal dirigente del partido (el VNV)-la distanciación progresiva por parte de esa formación flamenca nacionalista en relación con el PNV vasco con los que antes de la guerra civil sin duda habían tenido buenas relaciones, que culminaría en una declaración resonante de su líder, Staf de Clercq -el alter/ego flamenco de León Degrelle (mucho menos conocido en España ya entonces, por lo que fuera...)- con ocasion de la firma de un pacto de no agresión entre el rexismo belga (francófono) y los nacionalistas flamencos -a seguir (no se olvide) al bombardeo de Guernica (...)- que él justificaba con vistas "a ahorrar a los flamencos -y cito de memoria- el drama de un pueblo católico como los vascos arrastrado por la ceguera de sus dirigentes a una alianza contra natura (sic) con las bandas marxistas" (...)

Tal y como lo leí en la biografía sobre el líder mas arriba evocado de la pluma de un historiador belga flamenco, hermano -detalle que no nos debe pasar desapercibido a los españoles- del vencedor de las recientes elecciones belgas por el partido de la NVA (Nueva Alianza Flamenca), un partido difícil de catalogar -como aquí ya traté de explicarlo- en parámetros y coordenadas al menos de la politica en el país vasco o en resto de España tan siquiera.

Con la iglesia española -cuando vuelvo a España me refiero- no rompí todos los puentes (del todo), habida cuenta de mis orígenes personales y familiares aunque solo fuera. Pero sí fue el caso en cambio con la iglesia aquí en Bélgica.

Y sin duda que mi actitud se definiría desde la experiencia corta pero instructiva y concluyente de mi paso -en la larga errancia que habrán sido mis largos año de estancia aquí- por el domicilio de un viejo matrimonio flamenco, muy católico, donde residí durante unos meses en régimen de pensión (incompleta) en la localidad de Vilvoorde -emblemático lugar de acogida de una importante colectivo de emigrantes españoles de la década de o sesenta- en las afueras de Bruselas, tras cinco años de llevar residiendo en Bélgica.

El marido, de simpatías y convicciones nacionalistas flamencas más que notorias, fue más bien afable conmigo, no lo niego. Pero fue la actitud de su mujer que no me escondía la alergia (física incluso) que yo le producía -enmendándome la plana a cada minuto al hablar en neerlandés a pesar de mi buena fe más que manifiesta- y que quería a toda costa mandarme (sin éxito) -a misa (o a jugar al parchís)- a un centro parroquial de las inmediaciones, cada vez que me hablaba, lo que me enseñó mas que muchos discursos: de la traición a España y a los españoles de las esferas eclesiásticas en Flandes y del sector (mayoritario) de su población civil gravitando en su área de influencia.

Y al mismo tiempo del síndrome vasco/separatista propagado tanto por aquí, que asomaba por detrás de aquella actitud extrañamente hostil inconfundiblemente la oreja.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Guillermo 28.08.10 | 10:42

    La lucha de los españoles en Flandes no fue en vano, como aclara Pío Moa en su "Nueva historia de España", ya que consiguió que Bélgica se mantuviera en el catolicismo, aunque no Holanda. También explica que después de Inglaterra, Béligica fue el segundo país que hizo la revolución industrial, mientras que Holanda tardó mucho más, lo que desmiente la idea de que la industria capitalista va ligada al protestantismo. Y también explica Moa que la oposición más decisiva que tuvo Franco no fue la de los comunistas o de la ETA, sino la de la Iglesia. Bueno, de una parte de la Iglesia, pero la que dirigía al conjunto desde Roma: Dadaglio y tarancón. La historia parece que fue así, mientras alguien no rebata a Moa.

Miércoles, 30 de mayo

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