
Se me ha reprochado recientemente en correspondencia confidencial -amistosa- mi posición en el tema del aborto, con un argumento (que me diga una acusación) que si en sí no es nueva, sí es tal vez un tanto inédita en la medida que parece resumir bien de una vez toda una serie de criticas que se me habrán hecho desde que empecé a reflexionar en voz alta en el tema hace ya un momento a partir de estas entradas; en el nombre de la moral y de la doctrina y de la teología católica (las más rigorista) en la materia.
En sustancia, mis posturas serían sintomáticas de una perdida (grave) del sentido del bien y del mal en mí. Acusación seria que se merece -estarán aquí de acuerdo- una reflexión en voz alta en estas entradas recogiendo así el guante del desafío. El bien y el mal forman una frontera (indeleble) que se mostró borrosa y un tanto difuminada en mí en mis años (portugueses) de encarcelamiento...sin llegar a desaparecer por cierto como ya lo declaré en el libro autobiográfico que escribí justo después recogiendo aquella experiencia tan dramática de mi vida. Surgiendo en cambio del trance mas fuerte y vigorosa que nunca.
Pero ya distinta a como se veía reconocida en el estado de espiritu -en el orden de las mentalidades que era el mío antes de aquello, por supuesto. Allí dentro, entre la masa de reclusos con los que me vi obligado a cohabitar el tiempo que estuve preso, llegaban los ecos de la polémica en materia de aborto entonces todavía en una fase incipiente en comparación con el alcance y la amplitud y la virulencia que adquiriría a penas unos años mas tarde. Y retuve entonces algún que otro juicio de valor sobre el tema que oí proferir a alguno de mis compañeros de reclusión, y en particular los de uno de ellos que se mostraba fogosamente anti-abortista y del que retuve también -detalle tal vez nada trivial- el que hiciera abiertamente profesión de fe judía.
Lo que me llevó a pensar que su confesión religiosa ejercía un peso grande sin duda en la conviccion tan fuerte que profesaba en el tema. De todos es sabido (o de casi todos) que la impulsión principal de las campañas mundiales contra el aborto vinieron siempre en la posguerra de los Estados Unidos la gran nación protestante donde las minorías judías -en la imagen tenaz que acompaña a la memoria colectiva- despeñan un gran protagonismo a los mas altos niveles del sistema político norteamericano en la Administración de Justicia inclusive.
Tampoco es un detalle trivial que el tema del aborto se viera reactualizado o relanzado en el seno del catolicismo solamente en los años de posconcilio a diez años ya (casi) de la clausura de tan augusta asamblea. Ni mucho menos tampoco, que la cruzada anti-abortista diera inicio durante el pontificado del papa polaco coincidiendo con el auge, en la América (USA) de Ronald Reagan, de la corriente política-religiosa conocida por "Moral Mayority" grande impulsora de campañas (feroces) sobre el tema que degenerarían con frecuencia en terrorismo: en ataques a clínicas y antentados individuales incluso en las personas de médicos antiabortistas.
Tampoco es detalle trivial que la posición común anti-aborto fuera una de las coincidencias doctrinales que sustanciaron -y justificaron- las buenas relaciones con el Islam que mantuvo el papa polaco durante su pontificado y en particular con dos países que desempeñan el liderazgo del mundo musulmán por las formas extremas -"integristas- de islamismo que profesan, en pleno expansion y propagación a escala del planeta entonces. Y me refiero en particular al Irán y a la Arabia Saudita.
Lo que me llevaría a pensar además que en esa materia delicada, la búsqueda de un juicio de orden moral debía hacerse de preferencia ahondando en nuestras propias tradiciones más que por la vía del mimetismo o por contagio de tendencias beligerantes que nos venían por así decir ya dadas desde" fuera. La objeción -de conciencia (en contra mía)- que evoco mas arriba plantea el problema en el terreno de la Ley moral (con mayúsculas) O de la ley de Dios si se prefiere (también conocida como Antiguo Testamento judío, en la tradición cristiana)
El reparo o la objeción a la objeción -o el "sed contra"- surge fatalmente no obstante a la hora de querer conjugar y definir el verbo de "matar", como lo reconocen, implícitamente, incluso algunos de los mas destacados propagandistas de la posición eclesiástica en el tema, por ejemplo Miguel Delibes. Hacer uso de la píldora del día siguiente ¿es matar? Se lo pregunto a mi acusador -en efigie- mirándole de frente y con los ojos bien abiertos.
Porque si es capaz de darme una respuesta firme (y afirmativa) acerca de ello quiere decir que se vería "ipso facto" obligado a sacar conclusiones de lo que afirma y a concluir que vivimos un mundo -desde "la segunda mitad del siglo XX"- que tiene entronizado el crimen a sus más altos niveles y que por lo tanto la mera presencia entre lo seres vivos- equivale a complicidad en materia grave- con lo que no le cabe mas alternativa moralmente que el suicidio.
Se me dirá -y no sin cierta razón- que así argumentando, con esa escapada (legítima) por la via de la "reductio ab absurdum" estoy eluyendo a sabiendas el fondo (teológico y filosófico) del problema. Sigfredo Hillers en el librito que aquí ya comenté en anterior entrada evocaba repetidamente entre su serie de máximas y consejos el "edificio milenario (o algo así) de la teología católica".
Lo que es decir todo y a la vez no decir nada. El edificio/milenario de la teología -como escribía Sigfredo(a toro pasado) - se vió puesta en solfa y en entredicho o en suspenso o entre paréntesis como se quiera por "la nueva teología" -de la que Umbral decía ser (él) inventor en compañía de José Jiménez Lozano y el cura Martín Descalzo con sus reuniones semanales en una cafetería de Valladolid a mediados de los cincuenta (...)- y lo fue con ocasión de la celebración y solemne clausura del concilio vaticano segundo.
Como sea, está claro que no rige monolitismo ninguno en el magisterio/eclesiástico en la materia ni siquiera en los últimos siglos por mas que la declaración -de circunstancia y en una coyuntura claramente política la aprobación de la ley del aborto en Francia- de los tiempos del papa Montini (Pablo VI) en la materia, que doy la seña de salida a sucesivas campañas vaticanas de signo anti-abortista en las décadas venideras quisiera dar a entender lo contrario.
La historia oficial de la iglesia y del magisterio (oficial) eclesiástico ofrece sin embargo no pocos puntos de "colisión" -por utilizar un término y una idea de origen profano; de James Ellroy, el celebre novelista norteamericano- sobre todo en los últimos siglos y sobre todo en tratándose de católicos españoles como ya lo tengo explicado aquí desde hace un buen rato.
Y lo mismo que existe un idea generalizada, anclada en los mas hondo de la memoria colectiva (católica) de los españoles y de otros pueblos católicos, que la Edad Media -tal y como se vería plasmado e inmortalizado en el arte religioso/medieval de iglesias y catedrales- fue mucho menos rigorista en materia de moralidad y de buenas costumbres que el mundo (moderno) que le siguió, marcado por la confrontación histórica entre catolicismo y protestantismo, una idea no menos generalizada subsiste también que en el terreno doctrinal hay no poco enterrado bajo tierra en los últimos siglos, y mas exactamente desde los inicios de la Edad Moderna propiamente dicha tras el final de la Guerra de los Treinta Años (con la derrota -mundial- española que la sellaría)
Algo que ya tengo aquí también repetido y remachado a menudo pero que me parece de una importancia capital en el enfoque y en el orden de exposición que vengo siguiendo en la materia en esta entrada. La escuela de Salamanca que encarnaría el pensamiento -y el magisterio- católico español durante todo el Siglo de Oro elegiría no obstante un punto de vista distinto al que inspira y preside la acusación (amistosa) que aquí estoy comentando. Y era la que llevaba a colocar las cuestiones dudosas -o "probables"- no bajo el signo de la ley sino del libre albedrío (negado por los protestantes) Y estarán todos de acuerdo aquí conmigo que los juicios de la (i) licitud o de la gravedad del uso de la píldora del día siguiente -como de otros métodos contraceptivos- entran dentro de esa categoría (dudosa)
La problemática del aborto quirúrgico cae mas sin duda -lo admito- dentro del terreno de la ley que del libre albedrío pero tampoco ahí faltan los supuestos en los que la aplicación de la ley moral se puede ver ve puesta en suspenso o entre paréntesis (en caso de malformación del feto o de peligro para la vida de la madre), y en otros supuestos extremos o casos límites también sin duda alguna. Como en caso (claro) de violación por supuesto. Y dejo aquí de lado "ex professo" la problemática -diferente- de la eugénesis (y las posiciones también -en el nombre de la Eugénesis de la Hispanidad- que haría suyas la iglesia española en la materia ya en la guerra y en la inmediata posguerra)
Mi interlocutor ilustra a su vez la acusación que me hace -de (alta) transgresión doctrinal- evocando una de las obras mas divulgadas de Nietzsche "Más allá del bien y del mal" (de su primera época) Federico Nietzsche (...) ¡Con la iglesia hemos topado querido Sancho! (es broma) No sé -lo juro por lo más sagrado- lo que pensaba o dejaba de pensar Nietzsche sobre esa materia de la despenalización del aborto (o de la interrupcion del embarazo)
Es curioso además (...): acabo de enterarme por casualidad de un detalle anecdótico que viene aquí como anillo al dedo, y lo es la relación insólita enverdad en el plano de la evocación, del filosofo germano con una de nuestra mas celebres zarzuelas "La gran Vía" del maestro Chueca que lleva por subtitulo "mas allá del bien y del mal" precisamente (...), del que leo ahora que a Nietzsche gran amador de nuestro genero chico -detalle que yo ya conocía- le gustaba en particular, sobre todo por la escena de "los ratas" (soy el rata primero y yo el segundo y yo el tercero) que le parecería la manifestación grandiosa del genio musical y artístico de todos los tiempos.
Los "ratas" en la celebre zarzuela hacen la apología del la delincuencia (menuda) pero sin menoscabo de su orígenes (¡sin faltar!) y de su buena cuna. "Nuestra fe de bautismo -replican cantando- la tiene el cura del Saladero" (el correccional madrileño de aquellos tiempos, obra de Ventura Rodríguez en tiempos de Carlos III) Con lo que se me ocurre pensar que mi interlocutor/acusador debería tomar por el lado de la licencia literaria y del humor -como hacían Nietzsche y los maestro Chueca (o el Max Estrella valleinclanesco)- eso del "mas allá del bien y del mal"; y no por la -suprema- transgresión moral (y religiosa)
Sea como sea, sigo situado al final de esta entrada -como se verá- del lado del libre albedrío -o de la libertad interior- y no del de la Ley (mosaica) en la materia/dudosa que aquí tengo abordada, desde luego. Del lado del libre albedrío en el hombre...y en la mujer por cierto. Y como glosa de conclusión se me permitiría convocar aquí una figura de la historia española del siglo XX y de nuestra guerra civil por más que les resulte insólita a algunos.
Y es (con permiso de Teresa Forcades, que no sé qué pensara de él) la del doctor Albiñana -medico además de político e ideólogo insigne- que ya evoqué en una de mis últimas entradas. En el punto octavo de la norma programática del Partido Nacionalista Español (legionarios de Albiñana) -de veintidós puntos- se abogaba por la "extensión de los derechos de la mujer"
Lo que lejos de dejarnos ganar por las posturas feministas nos orienta en la misma dirección "en lo universal" -ni de izquierdas ni de derechas- que señalaba ayer acerca de las diferencias entre un sano y un malsano cosmopolitismo. El libre albedrío en mujer tiene una importancia y un valor primordial en este debate doctrinal, por supuesto, como tendrán que acabar por reconocer los propagandistas y defensores de la postura antiabortista cuando se les pase la fiebre (si son sinceros).
(Y los que le opnene sistemáticamente la Ley a secas no pueden eludir el reproche de estar queriendo judaizar el catolicismo; "verbi gratia", asimilándolo al judaísmo antiguo)
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Buceando en google sobre el aborto me he encontrado con esto y no he podido reprimirme. Juan, cuantas palabras para no decir nada, a parte de exponer una serie dogmas en los crees con ciega fe. ¡Qué alarde de vacua pedanteria!
Solo comentaré tu última afirmación dogmática. Se trata de eso que tú consideras como doctrinal cuando te refieres al debate sobre si matar a los hijos antes del parto es un derecho donde lo que debe primar es el libre albedrio de la mujer.
Desde mi agnosticismo y mi "aconefesionilidad política" te digo que si fueras sincero tendrás que renocer, como haran los defensores y propagandistas del libre albedrio de la mujer para decidir matar a sus hijos antes de nacer, que el verdadero progreso y la vanguradia del pensamiento se orienta hacia el reconocimiento del derecho a la vida de cualquier ser humano, también de aquellos que son discriminados por cuestiones de edad, de caracteres físicos ,morfológicos o de salud, o por los antecedentes penales de sus ...
Juan María, hablas en primer lugar de apreciaciones personales lo cual no parece muy objetivo ni fiable como fuente, a menos que las basen una documentación que no aportas.
En segundo, resultaría inverosímil que el Pontífice y Jefe de Estado no manifestara su amistad a sus semejantes, llámense Pepito o Mustafá.
Respecto a si besó el Corán, pues verás, habremos de recordar que es un libro sagrado y el de los hijos de un Dios común a los cristianos.
Los judíos alaban a Juan Pablo II y le agradecen varios gestos trascendentales hacia ellos. Quizá estoy equivocada totalmente, pero postura"claramente pro7islámica" no la encuentro en ninguna de sus actuaciones. El resto no lo he comprendido, doctores tiene la Iglesia que sabrán interpretar-responder si desean. Buenos días.
.../...donde besó el Corán, la cumbre del Cairo sobre la mujer donde el Vaticano hizo causa comun con el Irán y la Arabia saudita en el tema del aborto (y otros), o la postura beligerante, claramente pro/islámica y en contra de los ortodoxos (cristianos), de la diplomacia vaticana y del propio papa Wojtyla en las guerras de los Balcanes (que contribuirian a encender en gran medida) Saludos cordiales
Las fuentes a las que te refieres las tengo yo mayormente en mi cabeza, Teresa. De los viajes pontificios -los más importantes por lo menos (hizo más de cien)- que fueron quedando grabados y registrados en mi memoria atenta y despierta -y pendiente de los medios en ese tema, lo confieso- en los larguísmos años de su pontificado que coincidieron en gran parte con los de mi odisea...de expatriacion y encarcelamiento(s) Escribí incluso un manucrito "Los viajes del papa Wojtyla (técnica, táctica y estrategia del viaje pontifico)" -puramente testimonial y documental - que me fue confiscado cuando me detuvieron en el 2000 en Bélgica e incluido incluso en mi expediente (judicial) Esa es mi fuente primera e inmediata, la memoria; las otras que la confirman y corroboran están ahí a mano, en archivos, bibliotecas y hemerotecas o en la red sin más para cuando tenga tiempo (y ganas) de consultarlas. Pero nada te impidé a tí el hacerlo, Teresa. Y así a la memoria me vienen -de pequeños botones de muestra- la reunión de Asís.../...
Estaría bien que facilitáramos fuentes.
"Tampoco es detalle trivial que la posición común anti-aborto fuera una de las coincidencias doctrinales que sustanciaron -y justificaron- las buenas relaciones con el Islam que mantuvo el papa polaco durante su pontificado y en particular con dos países que desempeñan el liderazgo del mundo musulmán por las formas extremas -"integristas- de islamismo que profesan, en pleno expansion y propagación a escala del planeta entonces. Y me refiero en particular al Irán y a la Arabia Saudita."
Según tu tesis, las relaciones -necesarias e incluso obligadas- del anterior Papa con Islam las sustanciaban las coincidencias doctrinales, por ejemplo el anti-abortismo, con las formas integristas de los países mencionados. Acabas de simplificar un tema complejo, ¿no te parece?
Respecto a eso del Judaísmo, habrá corrientes tradicionales que lógicamente no deseen el aborto, aunque según tengo entendido es legal en su tierra originaria hoy Estado.
Estaría bien que f...
.../...en la materia, que había prácticamente abolido -entre paréntesis-, precisamente en 1936 (...), toda la legislación pro/abortista de la revolución de octubre.
Siendo ya Wojtyla obispo y más tarde arzobispo de Cracovia.
Saludos
.../...No condeno al papa polaco por culpa del aborto, como tú pareces absolverlo, en cambio, gracias a ese tema. Desde luego está clara tu voluntad exculpatoria, por muy crítica que sea tu visión del personaje (digamos que se te ve el plumero, a cerca suyo me refiero)
Decir que el papa polaco no hizo de la lucha contra el aborto una de las prioridades fundamenteales de su larguísimo pontificado es como negar que dos y dos son cuatro, Perplejo. ¡Si hasta se puede decir que no hablaba en sus viajes casi de otra cosa! La familia, el divorcio, el aborto, la eutanasia (y punto)
Otra cosa es ponerse a juzgarle por la coherencia entre sus palabras y sus actos en ese como en otros muchísimos aspectos. En su Polonia natal por ejemplo, uno de los lugares de mayor mortandad del mundo -de fetos embrionarios o de niños no/nacidos (como tú dices)- en los años de régimen comunista...desde el 55 cuando se abolió en los países comunistas la política de Stalin.../...
.../...Una atonía como la de la Falange y sobre todo de José Antonio en un tema de primerisima importancia en el orden moral como algunos -en los medios azules- tienden a considerar la despenalización del aborto, diría poco desde luego del valor inconográfico -de fundador, y de profeta- que esos mismos le atribuyen.
Y está claro desde luego que la ley alemana del 35 contemplaba un tipo de aborto "autorizado" como escribe Sigfredo Hillers en el texto que me envió sobre el tema, que aquí te adjunto.
http://www.hispaniainfo.es/web/?page_id=9240
Lo he releído no sé cuantas veces. Y no sé si Sigfredo está queriendo describirme el mal (jurídico) supremo en su perfeccion, por el rigor exhautivo y meticuloso -propiamente teutónicos- de la ley alemana; o si está reprochando sobre todo a la ley española del 85 el no haber sabido imitarla (bien) por el contrario. O de no estar a su altura en el plano de la técnica juridica -y del rigor científico- por lo menos. Demasiado homenaje al mal absoluto, ¿no te parece?.../...
.../...En lo referente a los judíos yo me refería sobre todo a los sectores de judaismo religioso -en particular al rabinato- de Brooklyn, Manhattan y las grandes urbes de la costa Oeste de los Etstados Unidos que arrastran una reputacion de gran influencia y poderío, y que comparan el aborto con el holocausto judío (como haría también el papa polaco)
http://www.priestsforlife.org/spanish/genocidio.htm
http://www.elsalvador.com/noticias/2005/02/19/internacionales/int4.asp
Y en el Estado de Israel me imagino que se da la misma linea divisoria que en lo países occidentales aunque quepa puntualizar que el judaísmo ortodoxo en todo lo relacionado con la bio/ética sea mucho más rigorista y prohibicionista que lo puedan ser algunos católicos. Una corriente fuertemente implantada en Jerusalén y presente en el actual gobierno Netanyahu
http://www.fundacionvida.net/content/view/907/2/
.../...
.../...Como lo denunció en su tiempo el tradicionalista francés Abbé de Nantes.
Es cierto también que el aborto venía de antiguo en los Estados Unidos y por lo menos de la emmienda (Wade) del Tribunal Supremo (USA) de 1973, que lo declaraba un "derecho constitucional"; pero yo me refería al movimiento pendular -en la opinión publica norteamericana y en la correlación de fuerzas políticas en los Estados Unidos- que se produjo durante la era Reagan, coincidente con la primera fase del pontificado del papa polaco, que se tradujo por un giro radical en la política presidencial en la materia; por impulsión sobre todo del fundamentalismo protestante de derechas, en fuerte ascensión entonces, que equiparaba esa enmienda constitucional abortista con la que declaró lícita la esclavitud, por poco tiempo, antes de la guerra civil americana.../...
(Al perplejo) Como decía Jack vamos por partes. Cronológicamente es cierto que el vaticano empezo a ocuparse del tema del aborto tras la ley Weil en Francia (1974) Pero si se tiene en cuenta la importancia (crucial) de los criterios de política religiosa en el gobierno de la iglesia -a escala mundial- cabe pensar que no se tratara mas que de un pretexto y que el motivo profundo lo fuese una necesidad (imperiosa, urgente) de reforzar la autoridad moral de la jerarquia y del magisterio tan debilitados en los tiempos que siguieron inmediatamente al concilio Vaticano II y en ese sentido se puede considerar como referencia y precedente primero -en temas de bio/ética- de la declaracion de Pablo VI sobre el aborto la encicilica "Humanae Vitae sobre los métodos de control de la natalidad de ocho años antes, que provocó -por su tono rigorista (calculadamente)- una grave crisis de conciencia en el seno del catolicismo (y a escala del planeta), sobre todo entre adolescentes y matrimonios jóvenes.../...
El plano científico -o biológico- es distinto del plano moral (o ético) que es el que aquí he venido enfocando. Como lo es el plano jurídico también. Los cientificos -Gustavo Bueno a la cabeza (que salvo prueba de lo contrario no lo es)- podrán sentenciar y pontificar todo lo que quieran del momento a partir del cual existe vida (en embrión), pero no son capaces de decidir ni de definir -hoy como ayer, ni antes ni después de Aristóteles (o de Tomás de Aquino)- a partir de qué momento estamos delante de una persona humana. No confundamos los planos, tocayo, como lo hacen los principales jefes de orquesta de la campaña anti-abortista. Gracias de todos modos por tu mensaje y un cordial saludo (como siempre)
La posición de inicio no parte de una perspectiva religiosa, sino científica. Estamos ante una clara evidencia científica que comprueba que existe una vida diferenciada de la de la madre desde la concepción.
Las controversias teológicas, ideológicas o de programas políticos vienen después.
Es irrelevante para el conocimiento de la cosa estudiada qué haya dicho o no dicho este papa o el otro o cualquiera desde una perspectiva no científica. Evidentemente, la voluntad de la mujer portadora respecto a una vida diferenciada de la suya no puede sino ser considerada como la de cualquier otro sujeto respecto a la vida de otro. Queda sometida a la figura jurídica de protección de una vida.
Saludos, tocayo.
Voy a ser muy breve. Perplejo, estoy de acuerdo con tu afirmación de quelos nazis no querían el aborto para los arios, de hecho fomentó su natalidad tanto en Alemania como en los países ocupados. Ello servía a sus ansias expansionistas y perpetuación del III Reich. Resp a que los antiabort católicos no le deckaramos la guerra porque nos instaría a un llamado a la guerra al régimen que lo ampara, creo q te refieres a gobierno, no a régimen. Perfectamente este mismo régimen podría declarar prohibida la interrupc voluntaria del emabarazo y, como señalas de URSS, otro régimen la permitirla.
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Cabe la posibilidad que los nazis practicaran el aborto con las poblaciones ocupadas, pero -conscientes de su impopularidad- lo harían en secreto, como hicieron con la eutanasia.
- Aun admitiendo que los nazis fueran abortistas, no lo serían en los términos actuales. Fomentarían el aborto en otras razas pero para los "arios" no querrían ningún aborto; ni por "libre elección" de la madre, ni por violación, ni por salud, ni por cuestiones económicas.
- Que A demuestre cierta simpatía por B no implica que tenga que aceptar todos los presupuestos de B, menos aún si no han sido claramente expresados.
7) En algunos sectores católicos está sobredimensionada la "guerra contra el aborto" --> Quizá, pero sólo de fachada. La prueba es que, como tú señalas, si así lo creyeran tendrían que llamar inmediatamente a una cruzada contra el régimen que lo ampara. Pero estar muy cómodos con éste y ni siquiera contemplan la posibilidad de votar a un partido que lo rechace.
[3/4]
5) Ni la Falange, ni siquiera los tradicionalistas decían nada sobre el aborto en las publicaciones de la época --> Se explica por lo mismo que el punto (1). Por el contrario, en las publicaciones rojas de la época sí hay cierta reivindicación del aborto, pues no en vano lo había legalizado la Unión Soviética.
6) Que la Falange observara con cierta simpatía al movimiento nazi implica que también aceptaba su vertiente abortista -->
- Está por demostrar que los nazis legalizaran realmente el aborto. En principio legalizaron medidas eugenésicas (esterilización de otras razas o de personas con deficiencias) que ya se venían aplicando en EE.UU. y otros países (lo cual no las hace menos repugnantes). Dudo mucho que en los años 30 existiera la tecnología para hacer un diagnóstico prenatal que detectara si el niño venía con problemas.
[2/4]
3) El papa polaco puso especial empeño en esta "guerra contra el aborto" --> Eso no lo convierte en malo. De todas formas, esa afirmación es muy discutible: JPII no formuló ninguna oposición al régimen democrático español que legalizaría el aborto, ni tampoco llamó la atención a los obispos españoles por su abierta connivencia. Creo que el P. Angel David Rubio publicó algo sobre el asunto.
4) Puede haber excepciones en las que esté justificado el aborto --> En el momento que se admite que hay una vida, por coherencia no se puede admitir ninguna excepción. Que yo sepa, la Iglesia sólo admite quitar la vida a alguien en defensa propia o como castigo a un delito grave. Ninguno de los supuestos del aborto cae en ese terreno.
[1/4] Repuesta breve a algunas de tus objeciones:
1) La "guerra contra el aborto" es reciente en la Iglesia --> Es normal teniendo en cuenta que el aborto se empieza a legalizar por esas fechas (años 60-70) en las sociedades occidentales. Si antes no estuvo legalizado, o bien lo estuvo muy raramente, es lógico que la Iglesia no le prestase excepcional atención.
2) La "guerra contra el aborto" está fomentada por EE.UU. y a su vez por los judíos --> Falso, porque EE.UU es de los primeros países en legalizar el aborto y de los países tradicionalmente más tolerantes con estos asuntos. No me consta que los judíos sean especialmente contrarios al aborto (p.ej. http://www.aishlatino.com/a/cym/48419512.html ), pero, en todo caso, sus normas se referirían exclusivamente a los judíos.
Juan María, mis disculpas porque me he equivocado. Te envío un email. Saludos!
Dije feminista, no femenino (a), Teresa. Pero es verdad que cuando era más joven -y cuanto más joven más todavía- me sentí (muy) superior a las mujeres, aferrándome siempre a la cita (paulina) irrebatible "el destino de la mujer es el hombre" u otras más fuertes todavía ("tarde o temprano -y traduzco directamente del francés- la mujer cumple su destino") (...) Ahora con sesenta y un años cumplidos -a la vejez viruelas- ya no sé ni como siento ni como pienso en ese tema de las superioridades e inferioridades respectivas; para ser sinceros, Teresa. Un cordial saludo
¿Y usted por qué está lejos de dejarse ganar por las causas femeninas, acaso se cree superior a las mujeres y ello le arrastra a no comprender nuestras aspiraciones por disfrutar derechos que nos vedan los hombres?
Me agrada leerlo.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català