Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

A vueltas con la CGT (y la CNT): la simbiosis malograda entre la Falange y los anarquistas

15.08.10 | 13:34. Archivado en Autor
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En un comentario a mi entrada reciente sobre las inflitraciones "fascistas" -para entendernos- en el seno del sindicato CGT que habrán desatado un desgarre general de vestiduras en los medios periodísticos y sindicales, se me reprochaba un flagrante desconocimiento de la historia del anarquismo y sin duda que un "mea culpa" se impone (sin arrepentimientos), no tanto de mi falta de conocimiento -no sé si mucho o poco- como de mi desinterés (flagrante), es cierto, ya de antiguo por el tema. Lo que exige una explicación sin duda tanto al autor del comentario como a mis lectores.

Estas entradas habrán tal vez sorprendido desde el principio a algunos por su particular insistencia en unos enfoques histórico (o de cronología histórica también en ocasiones) de los temas de actualidad (rabiosa veces) que durante cerca de dos años aquí he venido comentando, entre los que no hbrán faltado los asuntos propiamente historicos o historiógrafcos (p.ej. la polémica sobre el negacionismo)

No soy historiador profesional no obstante, por más que tengo mis credenciales (universitarias) en la materia que no saco a relucir normalmente porque no me parezca ni procedente (a veces) ni necesario. Pero es cierto que el tratamiento que imprimo normalmente a los temas que aquí abordo no son los de un historiador propiamente dicho y sí habré pretendido en cambio explorar un terreno redaccional y literario a la vez que doy en llamar por mi cuenta y riesgo "memoria histórica"...y literaria (y cualquier parecido por cierto con la realidad -de lo que vemos a diario en torno nuestro- es pura coincidencia)

Quiero decir que el anarquismo, como idea (política o filosófica) y también como fenómeno histórico (en España y fuera de ella) tal y como lo vengo enfocando accidentalmente sin duda en estas entradas se ve siempre tratado, es cierto, bajo el prisma (dominante) de mi propia memoria -individual y colectiva-

No procedo de una familia de anarquistas (por descontado dirá aquí algunos sin duda de los que me leen) pero entre los mios como sin duda en todas las familias españolas se continúa guardando de una forma u otra una memoria propia e intransferible -sin duda insuficiente e incompleta (...)- de ese fenómeno que tanto habrá marcado la historia de España de los dos últimos siglos en particular por culpa de un protagonismo partidista violento y beligerante en la guerra civil española.

Tratar pues el anarquismo como pura entelequia me parece, por lo menos, parcial e incompleto, si bien admito que efectivamente cabe un tratamiento así del tema y que de hecho también en mi memoria propia e intransferible quedaría registrado un itinerario (personal) de como lo fui encarando o posicionándome acerca suyo en mis años universitarios, así como la historia o evolución de mis posicionamientos ideas o juicios en relación con la idea, o ideal o ideología del anarquismo.

Porque por si mi interlocutor no lo sabe le diré que antes de ser un integrista o un falangista (con todos lo ismos que se me quieran echar encima además) de mi tiempo, fui un joven adolescente de mi tiempo también....Por lo menos en una primera fase, en mis años universitarios, antes de entrar en ruptura con toda un generación que era "grosso modo" la mía de la que me distanciaría -dicho en en crudo- "ex professo" durante varias décadas. Lo que hace de mi hoy un "superviviente" (rescapé) como dicen los franeses (...)

Y en aquellos tiempos universitarios del tardo/franquismo está claro que el anarquismo como idea -e ideal de vida y modelo de sociedad- tenía el viento en popa. Y por supuesto gozaba de todas las credenciales académicas y universitarias habidas y por haber. Y no oculto aquí desde luego que llegué a simpatizar con algunas de su formulaciones, e incluso -siempre de lejos- con grupos e individualidades que gravitaban en su órbita de una forma u otra.

Entre en la universidad en octubre del 66 un año después del expediente académico -y expulsión subsiguiente- de cuatro catedráticos entre los que se encontraba Agustín García Calvo que arrastraba una reputación de anarquista (o anarquizante) entre los universitarios de entonces, y del que se contaban detalles anecdóticos curiosos como que ofrecía -en privado- palomas a los dioses (...) Alunmno predilecto -no se olvide- de Antonio Tovar en la Universidad de Salamanca, en la posguerra (...)

Nunca le llegué a conocer personalmente y me hubiera gustado, y si se me hubiera presentado la ocasión entonces no la hubiera desaprovechado con certeza, porque no hubiera podido resistir sin duda la curiosidad (terrible) de conocer en carne y hueso al "rara avis" aquél, un intelectual anrquista o anrquizante de la España de la posguerra.

No digo que no alcancé a conocer algunos pero mas bien en su variante a la vez violenta y folklórica; la que representaban en el campus de la Complutense aquellos años los llamados "ácratas" que tenían de personalidad emblemática y del mayor destaque a Jaime Pozas de Villena -alto, de pelo hirsuto, con un curioso parecido físico al argelino Boumedian (por el bigote y por aquello sin duda de lo germano y lo berebere...) -que había pertenecido al Frente de Juventudes como se lo soltó a la cara una vez en voz alta delante del todo el mundo Sigfredo Hillers en los pasillos de la facultad (de Políticas y Económicas), muy en su estilo de entonces (...)

Dejé de verle a aquél y no supe ciencia cierta hasta ahora, lo confieso -aunque sin duda que me lo debí imaginar en su momento- que se vería condenado por el tribunal de orden publico (T.O.P) con otros de su compañeros, precisamente por aquel entonces. Un joven de su tiempo, Jaime Pozas sin duda, o si se prefiere un anarquista de su tiempo por mas que fuera uno de los rostros emblemáticos que se me quedaron grabados de mi generación (y de mis años jóvenes, universitarios)

Al anarquismo me lo crucé de cerca otra vez mucho mas tarde en las universidades belgas a través de la figura y la obra de Federico Nietzsche por paradójico que a algunos les parezca. Cuando yo arribé a la Universidad Libre de Bruselas en octubre del 87, Mayo del 68 estaba ya muy lejos desde luego en los recuerdos por mas que como vendría a concluir mas tarde por mi cuenta, el mayo francés no alcanzase en Bélgica -un país de blandas costumbres- la virulencia de otros países europeos, como en Italia, Alemania y también en España aunque en una versión un tanto "su generis " derivadas de circunstancias propias de tiempo y lugar, de aquellos años de tardo/franquismo (tardío)

El legado -y las secuelas de mayo del 68- se hacían sentir todavía no obstante en el universo mental que compartian estudiantes y sobre todo profesores pertenecientes en una porcentaje importante a la generación aquella. Y era sin duda el legado del mayo francés lo que permitía tantos años después la circulación libre de las ideas y de la obra y la figura de Nietzsche en las aulas y pasillos y salas de bibliotecas de la universidad aquella, de un autor fatalmente lastrado (y comprometido) en los ámbitos universitarios y académicos de la posguerra por culpa de su condena en tribunal de Nuremberg (a titulo póstumo) y en una figura de flagrante anacronismo, por un delito de colaboración intelectual con el nacionalsocialismo, de una época posterior a la suya, en su caída como en su emergencia.

Pero es obvio que el Nietzsche que circulaba entre alumnos y profesores belgas y que yo me iba cruzar en esa universidad no podía ser más que un Nietzsche de izquierdas leído e interpretado a través de una mentalidad (generalizada) del mismo signo ideológico, que haría eclosión en mayo del 68, y en la versión o interpretación principalmente de una tradición anarquista que encontraría en la obra del pensador de los mitos del Superhombre y del Eterno Retorno uno de sus ingredientes intelectuales y filosóficos fundamentales.

Y a la mente me viene un autor que sonaba mucho en mis años universitarios, Max Stirner, del que el profesor Ernst Nolte -que aquí ya habré a menudo evocado- disecaba en profundidad las influencias presentes en la obra de Nietzsche en una obra apasionante "Nietzsche, un campo de batalla".

Me volví a topar con el anarquismo de forma absolutamente inopinada años mas tarde, exactamente en 1997, durante las vacaciones de verano en pleno mes de agosto, cuando me dio por asistir "in situ" desde Bélgica a las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), organizadas en la capital francesa con la asistencia (estelar) del papa Juan Pablo II.

Me junté a algunos colectivos por cierto que se oponían a la visita papal con los que llegué a participar en alguna manifestación durante los días aquellos de la visita, en la proximidad de los lugares que se encontraban dentro del itinerario papal. Y entre aquellos -como era lógico suponer- figuraban anarquistas, jóvenes universitarios todos o casi todos ellos que tenían sus propias canciones y slogans y que no voy a reproducir aquí pero que me hicieron desternillarme de risa algunas de ellas (...)

Naturalmente eran anarquistas franceses, de una época ya verdaderamente tardía, y cualquier parecido con la realidad del anarquismo guerracivilista español, fuera pura coincidencia. Por mas que uno de los grupos organizadores de la campaña aquella contra la visita del papa Wojtyla guardaran el nombres -emblemático- de la CNT (en francés), reliquia o vistigio a penas sin duda de un pequeño resto sobreviviente del anarquismo histórico (revolucionario), flagelo de la sociedad francesa durante más de un siglo, y que ofrecería al anarcosindicalismo español sin duda alguna su matriz primera.

Porque por más que se le quiera depurar de su fatales connotaciones históricas y erigirlo al nivel de los puros conceptos está claro que el anarquismo en España se ve indisociablemente ligado al recuerdo de la guerra civil española ( indirectamente a la revolución de octubre y de su artífice principal el partido bolchevique que les acabaría extirpando de su seno, tras el aplastamiento de la insurrección anarquista de los marineros de Cronstadt) Y a este titulo forma parte como ya dije de mi propia memoria individual y familiar o colectiva.

En el pueblo (jiennense) de mi familia paterna, Mancha Real, de fuerte tradición socialista de antiguo antes de la guerra, donde se recordaba de padres a hijos el paso por el pueblo de alguna de las figuras mas emblemáticos de apóstoles del socialismo histórico español a caballo entre los siglos XIX y XX, el anarquismo en vísperas de la guerra civil era (muy) minoritario, en fuerte contraste con lo que era la regla en el resto de Andalucía, una zona geográfica -como Cataluña- de fuerte implantación anarquista desde las honduras mismas del siglo XIX, en simultáneo prácticamente (de lo que recuerdo de mis nociones de historia del movimiento/obrero) con la creación misma de la I Internacional, AIT (Asociación Internacional de Trabajadores)

Y tal vez por eso en las memorias de los míos, los casos aislados de anarquistas que se evocaban no se veían rodeados de esa sombra negra -de execración- de la que se veían cubiertos los socialistas y su actuación y su papel y protagonismo funesto en los años de la guerra civil que en Mancha Real fueron desde el principio hasta el final de dominación roja (socialista y comunista)

Un eco sin duda -transitando por los laberintos inextricables de la memoria histórica- de esa simbiosis innegable (en el terreno de los símbolos aunque fuera) que se daría -por aquello, dirán algunos, que los extremos se tocan- entre anarquismo y Falange (y nacionalsindicalismo) en los años de la República; algo que se vería definitivamente truncado con la guerra civil, perpetuada (de cierto modo) en una memoria histórica dividida que los separaría hasta hoy, a los unos de los otros.

Como lo ilustra el recente incidente que aquí ya comenté de elementos "fascistas" haciéndose expulsar de un sindicato al que todos le prestan una connotación ideológica de cuño anarquista. Una vieja querencia -de signo "fai-langista" (como lo escribirían algunos) reconocible de nuestros días en una nostalgia a penas veladas de una época la II República cuando la alianza o el pacto -un tanto "contra natura" (...)- en "rojo y negro" aun era posible.

Como lo ilustra la figura (un tanto patética) de Ceferino Maestú fiel aún hoy en el fondo a sus posicionamientos antiguos (de izquierdas) que algunos se habrán propuesto el reexhumar ahora (por lo que sea) Y sobre el que gravita -se de o no cuenta él fehaciente- la figura (torva, delincuente) de Buenaventura Durruti, icono hoy todavía para algunos (falangistas)

Lo mataron los suyos, y al estallar la guerra civil arrastraba ya un pasado (cargado) de gangsterismo y de violencia, y también -detalle poco divulgado- de niño/bonito y propagandista (o vedette) numero uno de la Leyenda negra anti-española en el extranjero. Por ejemplo en Francia y Bélgica (...)

Caretas fuera pues, como ya dije. Que hasta un autor italiano de izquierdas -que ya evoqué aquí- Federico Sciascia no podría menos de recoger la imagen de atrocidad y violencia extrema -y depravación- empañándoles inseparablemente en el recuerdo; que encarna el personaje del miliciano anarquista en su novela (corta) sobre la guerra civil española.

5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por MANUEL 29.08.10 | 16:25

    NADA ES VERDAD NI MENTIRA,ES DEL COLOR QUE USTED LO MIRA
    lO DE INFILTRACIONES EN SINDICATOS ANARCOSINDICALISTAS,NO ES PARA NOSOTROS NADA NUEVO,PARA MUESTRA EL GRAN TRABAJO REALIZADO POR MARTIN VILLA Y EL SEÑOR SUAREZ
    LA CIA, LE SUENA EL CASO ESCALA(EJEMPLAR TRANSICION) ESTO ES LA HISTORIA.
    PODEMOS HABLAR DE LOS INICIOS DEL MOVIMIENTO OBRERO,DE LA PERSECUCION SINDICAL,DEL
    PISTOLERISMO PATRONAL,DE LOS INTERESES DE LA IGLESIA Y LA BURGUESIA.
    SIEMPRE TENDRAN UN OJO PUESTO EN NOSOTROS ,SE QUE DESDE EL COMIENZO NOS ADMIRAIS,NUNCA
    PODREIS IGUALAR NUESTRA IMAGINACION,PUES EL NO TENER LIDER,NI SENDA NOS HACE PENSAR MAS.
    LA PISTOLA SE EMPLEO PARA DEFENDERNOS,PERO LE RECUERDO QUE LA MAYORIA SOMOS GENTE DE PAZ,Y ANTEPONEMOS LA INTELIGENCIA A LA VIOLENCIA,DE LA HISTORIA SE APRENDE,SOCIALISTAS,COMUNISTAS...DURRUTI LO TENIA CLARO ,GANSTER? COMFUNDE LA GIMNASIA
    REVOLUCIONARIA DE LA AUTODEFENSA OBRERA CON GANSTERISMO...POR QUE NO LO DENOMINA TERRORISMO(CO...

  • Comentario por paco 23.08.10 | 23:57

    Soy seguidor del blog, fundamentalmente por lo original de cómo se expresa, idea que he anotado en otras ocasiones con otros seudónimos (no por hacerme el interesante sino porque no me acuerdo del último porque escribo de pascuas a ramos). Lamento el tono desabrido de los comentaristas.

    Para bien o para mal comparar la CGT de hoy con la CNT de entonces es comparar Mozart con Shakira.

    Cada uno en su plano: artistas, creativos, suscitan entusiamo entre sus seguidores, pero claro, compararlos es absurdo. Hoy la CGT es un sindicato con mucho de profesional, mucho de liberado de viaje en avión semanal y que sobrevive como puede a la tempestad. Y como entoda guerra civil: odia a la CNT. Por cierto...García Calvo trabajó en temas literarios, de filología etc con García Ruá. A ver con quien de CGT se tomaría un solo café García Calvo...

  • Comentario por Capi Vidal 17.08.10 | 16:20

    En fin, no es que tenga gran interés en sus escritos, es que termina apareciendo un enlace sindicado en mi blog (dedicado, en su mayoría, al anarquismo).

    No me queda claro si no tiene usted ni idea de las ideas libertarias (ni de historia contemporánea) o, simplemente, pretender hacer una revisión personal de todo lo que se la antoja (de dudoso interés y originalidad). Vincular anarquismo al fascismo (¿Nietzsche es el nexo?, dan ganas de reir o llorar) es una mamarrachada infame, que había oído ya en alguna ocasión a totalitarios de diverso pelaje.

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 15.08.10 | 21:00

    No más desde luego de lo que pagan y subvencionan a tus camaradas de los sindicatos (democràticos)

  • Comentario por Luis 15.08.10 | 19:18

    Y que te paguen por semejante mamarrachez.

Miércoles, 30 de mayo

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