
La noticia que la marinerita holandesa de catorce años de edad de dispone a iniciar la vuelta al mundo en yate -que le llevará dos años- se merece sin duda mas que un espacio en la pagina de sucesos, y más aún un análisis de urgencia su ecos tan amplificados en los medios a escala propiamente mundial. Pensaba pasar de largo sobre el tema ya digo que así a primera vista por sonado que fuera el caso solo me parecía un suceso de tantos, uno más, pero un pequeño detalle habrá soliviantado en mi los tics históricos -y los fantasmas y los espectros dirán aquí algunos tal vez- y lo es que la joven marinerita llevará deslpegadas en su viaje un bandera de su país, Holanda -detalle perfectamente normal- y además una bandera pirata -calaveras, tridentes, garfios (...) y demás- lo que ya no es tan normal. Piratería (inglesa y holandesa) compañías orientales y occidentales y sueño imperial marítimo...a costa de nuestra derrota mundial.
Piratería y guerra de Flandes sobre todo, la asociación de ideas que acaba por imponerse mientras mi entrada decidía por decirlo así el lado del que tirar. La bandera pirata de la marinerita holandesa lleva escrita una inscripción en inglés ("Sea Shepherd") que presta el nombre a una asociación internacional que algunos calfican de eco-terrorista; y que ofrece un amplio campo semántico a la hora de traducirla en otras lenguas pero que en español puede serlo por un eufemismo que designa (púdicamente) a los piratas (del mar), y en terminología histórica de la guerra de los Países Bajos por la expresión -más que nada un lugar común- de "gueux de la mer" (literalmente pordioseros, andrajosos, vagabundos en español), como se designa en la historiografía en vigor a la piratería que se propagó en las costas de Flandes de punta de lanza de la insurrección protestante (holandesa) en su lucha contra el Imperio Español.
Lo que es decir demasiado, está demás ("te veel is te veel"), vienen a decir por aquí. Es lo que estarán aquí sin duda tentados algunos de exclamar, que pensaran que sea mucho (demasiado) -lo que precede (mucha memoria y mucha historia)- para querer meterlo en el cerebro de una niña/adolescente de catorce años y sin duda que lo es, pero la marinerita holandés por muy sola que esté en su periplo de vuelta al mundo no lo está en modo alguno en el plano de la comunicación sino que se verá bien acompañado en los medios -y además de ellos por los verdaderos mentores o armadores de la expedición (de lejos)- que ven mas lejos que la niña con cartas de navegación o sin ellas y que son los navegantes con certeza a río revuelto en este asunto o si se prefiere los verdaderos lobos/de/mar (...)
No hay que exagerar, dirán aquí algunos y estoy de acuerdo, pero no desisto de sacarle la punta a este asunto hasta el final, si se piensa como digo el eco enorme de la noticia en los medios unas semanas tan sólo después de que los holandeses perdieran en la final. No es un secreto para nadie que la final España-Holanda se vivió en los Países Bajos con una expectación singular en la historia holandesa de las últimas décadas y que la derrota a manos de los españoles caería entre holandeses como una bomba y algunos incluso lo habrán vivido como una tragedia nacional. En la prensa flamenca un reportaje al día siguiente del encuentro daba cuenta de ciertos casos -atípicos sin duda y no menos reveladores también-de quema de banderas españolas (a escondidas) y decisiones fulminantes de no volver a poner los pies en la Costa del Sol.
El ego nacional holandés se habrá llevado un duro golpe con el gol de Iniesta desde luego y como el mundo no se acaba por culpa del fútbol y al día siguiente hay que levantarse igual no es de extrañar que los profesionales y responsables encargados de mantener la moral en forma de la opinión pública puedan haber agarrado al vuelo la oportunidad que les ofrece la iniciativa insólita para apoderarse de la noticia y tratar de servirse de ella y manipularla transformándola así de aventura individual en gesta colectiva (nacional) capaz de levantar la moral por los suelos de los holandeses al día siguiente del Mundial a costa aunque sea de despertar y soliviantar a la vez fantasmas y espectros del pasado, a costa del enemigo de siempre, para los unos el Turco, para los otros -como por aquí a menudo se ve escrito (con mayúsculas)- el Español (De Spanjaard).
La piratería inglesa y holandesa de los últimos siglos habrá sido objeto en los últimos tiempos de una tentativa de revisión histórica en un terreno insospechado, el de la ciencia económica, con motivo de la aparición de una obra -en inglés- de la que ya me hice eco en una de mis entradas que lleva por titulo significativo "El garfio invisible. La economía (de guerra) de los piratas" (traducido por mi cuenta al español) que viene a dar un interpretación sutil y original de una de las fórmulas más consagradas de la ciencia económica sacada de los textos fundamentales de uno de sus padres fundadores; y me refiero a "la mano invisible" de Adam Smith.
Una mano que al final al cabo de los siglos y a fuerza de de cavilar se transforma de pronto en garfio como por arte de magia, y acaba cobrando todos los trazos de uno de los personajes mas celebres y populares de Walt Disney (el capitán pirata de "Peter Pan" (...)
El Capitán Garfio traducía sin duda -en la mente del célebre cineasta- la imagen del pirata de los tiempos antiguos redimido en la memoria colectiva anglosajona (y protestante), y el estudio que aquí comento lo iza mas alto aún hasta el rango de verdadero padre fundador del sistema capitalista (anglosajón...o si se prefiere anglo/holandés) Piratas del mar -"gueux de la mer"- en las costas y a través de los mares, su recuerdo se quiera o no se revive en la bandera insólita de la marinerita holandesa que habrá escogido de punto de partida de su singladura transoceànica, "globe trotter", un lugar nada trivial para españoles, las costas meridionales de Zelanda (Zeeland) junto a la frontera belga, zona ásperamente disputada entre holandeses y españoles durante las guerras de religión.
El mar (del mundo) hace tiempo que dejó de ser inglés y holandés no obstante, pero los viejos reflejos colectivos son mas fuertes que nosotros mismos y en determinadas situaciones nos gobiernan -por mas que quede siempre a salvo (en su debida proporción) el libre albedrío , y lo mismo que para los marroquíes del otro lado del estrecho la Reconquista se acabo no hace siglos sino ayer o si se prefiere hace cinco minutos tan sólo; para la memoria colectiva de los holandeses el sueño marítimo imperial sigue vivo por mas que se vea adormecido, y es muy posible que la marinerita holandesa siga pensando -como sus antepasados- que el mar/proceloso no es el lugar geométrico de todos los peligros y asechanzas del alma (infantil o adolescente) que describe la biblia (en sus versiones protestante como católica) sino que sigue siendo el Mare Nostrum del imperio (marítimo) holandés. Y así se se explica sin duda -en ella y en los suyos- la despreocupación y el optimismo (aparentes al menos) con los que da inicio a su navegación.
"Geux de la mer", ¡vaya obsesión de mis años (belgas) de odisea! Los mendigos aquellos siguen siendo mendigos -"gueux hoy como ayer un insulto en francés- en la parte francófona de Bélgica me refiero; en la zona flamenca en cambio por obra y gracia de los travestimientos de la memoria colectiva a los que ya habré aquí venido a menudo refiriéndome la palabra francesa (de importación) acabaría convirtiéndose en sinónimo de héroes, a imagen y semejanza de lo que se enseña en la historia oficial holandesa.
Los mendigos o piratas del mar se ven asumidos con todos los honores entre holandeses desde luego. Hasta el punto que uno de los lugartenientes (franceses) de Guillermo de Orange ostenta en los anales de historia oficial el pomposo titulo de "Almirante de los piratas del mar". Y como por casualidad -acaso cabía dudar?- fue él mismo quien ordenaría en 1572, un año antes de la ciada en desgracia del duque de Alba de su puesto de mando en los Países Bajos la ejecución y el suplicio de los monjes (católicos) de Gorkum (Gorichem en holandés), figuras de gran destaque del martirologio del lado católico holandés del tiempo de las guerras de religión, capturados por los mendigos del mar tras la toma de la ciudad y que acabarían en la horca, muy cerca del lugar de donde la marinerita holandesa habrá zarpado ahora (...)
Y de los que renegaba el ex-cura holandés que acabó siendo pastor -y teólogo reputadísimo- con los protestantes y al que aquí ya me habré referido a menudo, al que parecían mártires de pacotilla como me lo comentó a mí, después de haber llenado calles y plazas durante la visita del papa Wojtyla en el 85 a los Países Bajos con pasquines y carteles murales instando al "papa de los católicos" a pedir públicamente perdón por los crímenes (sic) cometidos en Holanda -en tiempos- por la inquisición ("verbi gratia" por el Enemigo Español)
Choque de dos memorias históricas que confluyen en estos países bajos precisamente como aquí ya lo habré explicado en detalle. Los mártires de los unos son víctimas a penas de sí mismos (y de sus propios errores) para los otros y los que para unos son piratas y bandidos para los otros encambio siguen siendo héroes de una guerra de liberación (contra el Español) Dialogo de sordos "in saecula saeculorum" Y sin duda que haya que aprender a vivir así (...)
Mientras tanto, la marinerita holandesa se va mundo a través a revivir las gestas de los piratas del mar transfigurados por la historia oficial holandesa. Que no le pase nada (de mal) En los viajes que se emprenden solos por regla general o si se" prefiere por propia definición, uno se siente a veces muy solo. Y si son viajes largos y por mar, me imagino que mucho más.
Una niña/adolecente de catorce años sola en alta mar -con la autorización de sus mentores (y de los jueces de su país- sin más compañía que una memoria histórica de piratas (o si se prefiere de "lobos/de/mar" que en ingles viene a querer decir poco menos igual), y fiándose a penas en la información y comunicación por satélite y en los yates de recreo con los que cree que se pueda encontrar en caso de necesidad (...) se me reconocerá que no es un caso muy habitual, por no decir una situación muy normal. Y no creo desde luego que se me pueda negar la carga innegable de desafío en la noticia, reflejo a penas sin duda que la que se ve encerrada en la iniciativa y sobre todo en el aval y caución -de otros mayores que ella- de los que parece gozar.
Y la pregunta se impone: el Portugal catolico -y con una idea y una tradición bien acrisoladas de protección de la infancia y de la adoelscencia (por propia definición)-, desde donde se propone partir para su gira planetaria, ¿la dejará zarpar sin más? Que estoy convencido que a los portugueses como al españoles no creo que les siente muy bien que les vengan a dar -con menores interpuestos además- lecciones de moral (...)
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català