Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

La hija de Trujillo, en defensa de la memoria de su padre

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Leo la noticia que el presidente electo en Chile Sebastian Piñera invita a José María Aznar a la ceremonia de su investidura. Las cosas claras y el chocolate espeso.

La elección del nuevo mandatario despierta esperanzas en la América española, a pesar de la imagen de Berlusconi a la chilena que se habrá difundido en los medios por su cuenta. La América española, arcadia perdida de españoles desde hace ya dos siglos y campo de batalla en la actualidad de la memoria historica de los españoles (e hispanos) El castrismo supuso un paréntesis de cincuenta años en la vida de la pueblos de la América española.

No triunfó ni consiguió propagarse fuera -pese al grito del Che de encender cien vietnams en la cordillera de los andes- pero no dejo de polarizar las atenciones y también de monopolizar los sueños y esperanzas de muchos de este y del otro lado del charco.

Renquear interminable de un sueño que no acaba de morir -a imagen y semejanza de lo que acontece con la salud del líder máximo desde hace ya mas de dos años. Y lo ilustran mejor que nadie las reacciones sintomáticas -todo menos fenómenos aislados- de algunos de los artistas mas emblemáticos de lo que se da en llamar el sindicato de la ceja. De Miguel Bosé por poner el ejemplo de actualidad mas candente.

José María Aznar se habrá convertido en el chivo expiatorio privilegiado de la izquierda hispanoamericana que lidera y padrina hoy por hoy Hugo Chávez, un antiguo militar golpista. No le perdona que intentara -dice- derrocarle. Y se sirve de él de tapadera y tubo de escape frente a los ataques que le habrá valido entre españoles la conexión venezolana de ETA ahora puesta clamorosamente al descubierto. Tratandole de mafioso.

Un fantasma antiguo -el de la Mafia- que se sigue paseando por el Caribe. Inseparable de otro de idéntico origen (norteamericano) mas o menos; y me refiero a la CIA, punta de lanza de la hegemonía norteamericana en el mundo desde el 45 y en especial en sus zonas de (mayor) influencia.

En la trilogía de James Ellroy -"Underworld USA"- se deja plasmada -con la revolución cubana de telón de fondo- una visión de los acontecimientos de una lucha por la hegemonía mundial que marcaron rumbos y dejaron su sello indeleble en toda una época, los tiempos de la guerra fría cuando la CIA y la Mafia italoamericana actuaban mano a mano por cuenta de los intereses supremos de la primera potencia del planeta.

Y del análisis que se ve diseñado en los títulos citados del celebre novelista parecería desprenderse cierta justificación del castrismo, por su posición frontal a lo que el propio Ellroy llegaría a calificar (en la prensa francesa) de "imperialismo americano"

La de Ellroy es una visión dantesca sin complacencias ideológicas hacia el régimen cubano de ningún tipo, dicho sea de entrada. Pero lo dantesco de la situación de aquel subcontinente -me refiero a la América hispana- en aquellas décadas cruciales para el destino del mundo que fueron los años de la inmediata posguerra y en particular la década de los cincuenta parece confirmar -tal y como se ve plasmado en las descripciones tan realistas del autor aquí evocado- el dicho bíblico por cuenta de los enemigos de Jahwé "que eran mucho peores de lo que nos habíamos imaginado".

La CIA puso y quito a su guisa reyes (y reyezuelos) en la América española en todos aquellos años, cuenta la leyenda. Los puso tal vez, pero sobre todo los quito de en medio cuando le convino sin reparar en los metodos utilizados. Y el caso mas flagrante lo sea tal vez el del que fue longevo presidente de la República dominicana -horresco referens- Rafael Leónidas Trujillo.

Trujillo pasó a la historia como figura famigerada de dictador sudamericano sediento de sangre y sin escrúpulos, que haría las delicias de los lectores de Vargas Llosa, García Márquez y otras figuras emblemáticas (de izquierdas todos ellos) del boom latino de los sesenta que hicieron de aquél y de otras figuras de dirigentes autoritarios hispanos -como el venezolano Marcos Pérez Jiménez, padrino poítico de Hugo Chavez en sus inicios- modelos preferidos para los personajes de sus obras.

Y acaba de aparecer estos días un libro que viene cosechando la atención de los medios -entre oleadas de protestas- en la república dominicana y en otros países del área del Caribe; y me refiero a las memorias de la hija de Trujillo, que habrá tomado la pluma -gesto señero- para defender la memoria de su padre, sin arredrarse ante la consecuencias.

En su libro ahora publicado la hija del que fue mandatario supremo de la república dominicana trata de elucidar algunos de los episodios que mas ensombrecen la figura de su padre en el recuerdo de sus compatriotas y en particular un hecho luctuoso que siempre se echo en el pasivo del régimen -el asesinato de las tres hermanas Mirabal- del que la hija de Trujillo trata de desligar de una responsabilidad cualquiera a su difunto padre.

Lo que cayó, cayó, dicen los portugueses como se lo oí yo a un compañero de cohabitación forzosa -no precisamente de izquierdas- en la penitenciaria portuguesa de Vale de Judeus en relación con el Estado Nuevo y sus principales figuras (Salazar y Caetano en primera fila de todas ellas) Los españoles decimos que del árbol caído todos hacen leña. Y es cierto que los llamados dictadores hispanoamericanos de la década de los cincuenta (en plena era de la guerra fría entre los bloques) siguen doblemente enterrados todavía hoy día dentro y fuera de sus paises respectivos.

Su legado (me explico), como también su memoria en el recuerdo de las gentes. He estado ojeando en la prensa digital dominicana los ecos de la aparición del libro polémico, que habrá sido blanco de los ataques como digo e incluso de una tentativa de prohibición por parte de la cortes suprema dominicana, y me llamó la atención que incluso los detractores parecen confirmar lo inocutable con sus criticas como rindiendose a la evidencia con sus criticas, a saber que el recuerdo de Trujillo sigue vivo en la républica dominicana. "Sin enterrar", como leo en la pluma de uno de los articulistas. Como si el atentado que le costo la vida en el 61 arrastrara fatalmente tantos años después la deslegimitación de los que lo perpetraron.

Siempre se hablo de la CIA desde luego. Pero la hija del anterior mandatario viene ahora a poner en causa en sus libro figuras que se vieron estrechamente asociadas al régimen derrocado y que emergerian después del derrocamiento como salvapatrias providenciales por cuenta del líder asesinado.

Trujillo para que lo voy a seguir ocultando forma parte de la memoria histórica de los españoles. En la España de los cincuenta y principios de los sesenta aun bajo los efectos de aislamiento internacional su visita a España como la de Evita Perón y otros lideres hispanoamericanos hoy tildados de franquistas en las crónicas oficiales de sus paises respectivos fueron balones de oxigeno providenciales a la hora de dar una imagen de normalidad internacional hacia dentro como fuera de nuestras froteras.

Las nietas de Trujillo -detalle todo menos trivial- estudiaron de internas en colegios españoles y la etiqueta de franquistas perseguiría a la familia a sol y a sombra hasta hoy, despues de muerto el patriarca. Y de todos los lideres autoritarios de la época tal vez fuera Trujillo el que haya arrastrado hasta hoy una leyenda mas negra o para ser exactos en rojo y negro de su detractores y enemigos.

Y recuerdo todavía una reunión medio política medio académica que tuve una vez en segundo o tercero de económicas con un profesor de nuestra facultad -de la asignatura de derecho político, no diré mas aunque recuerdo perfectamente de él y de su nombre- que nos invito a su casa a un grupo de estudiantes y allí no recuerdo bien por que acabó hablándonos de Trujillo.

Y no se me olvidó hasta hoy la anécdota que nos contó por cuenta del mandatario dominicano que según el tenia costumbre de convocar a sus despacho a los oponentes de los que quería desembarazarse, les hacía entrar y sentarse de lo mas amable y hospitalario, y cuando les tenia ya bien frente por frente, sacaba un revolver y una bolsa de dinero y los ponía encima de la mesa delante de su contrincante, instándole a que eligiera, lo que venia a sellar la suerte (fatal) del infortunado de todas formas, porque si respondía "la bolsa" el general presidente le sacudía un tiro "¡por ladrón!" allí mismo y si escogía el revolver se lo sacudía igual al grito de "¡tu lo has querido!"

Así se escribía la historia de la América española en la Universitaria madrileña de los tiempos del tardofranquismo. Y ni que decir tiene que la iniciativa actual de la hija del que fue gran estadista de su país tiene mis simpatías. Y por una razón además que me atañe sin duda mas personalmente que a muchos otros (españoles) Y lo es la conexión/dominicana que no habré dejado de tener que registrar desde que resido en Bélgica.

La república dominicana es -secreto a voces- lugar de destino privilegiado del turismo belga desde hace décadas. Y el lazo de un origen común hispano no es ajeno al fenómeno, por descontado.

Y aunque solo fuera, porque la rehabilitación de la figura de Franco entre belgas parece hoy indisociable de la de los principales franquistas -los mas emblematicos y a la vez mas famigerados- de la America española.


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