
El ejemplo mas directo e immediato en materia de politica religiosa que tomé en ciertos momentos de mi vida como modelo (en la practica) -como aqui ya saben- lo fue la TFP que se defendia no obstante de que se le imputase el meterse en politica, con unas distinciones (escolasticas) a base del concepto de lo cultural que no estaba entonces muy claro como sigue sin estarlo ahora.
Que hacian politica religiosa bajo el manto de la accion cultural, de la politica cultural (y religiosa) que me diga, era algo que me parecio siempre evidente. El profesor Plinio sabia mucho de los asuntos de la iglesia por dentro y tambien aunque viviera del otro lado del charco de las intrigas y maniobras y golpes bajos (proto)tipicos de la curia vaticna.
El profesor Plinio era un clerical (de tomo y lomo) y lo era sinceramente aunque a la manera clerical me apresuro a añadir immediatamente. Es decir una sinceridad o una consecucuencia (en sus ideas) con propias sus limitaciones, como lo ilustro el que nos pusiera en el disparadero a algunos -como fue mi caso- en materia del "novus ordo (missae)" que juzgaban en privado heretico, y por via de concesecuencia igual de heretico tambien al papa (Pablo VI) que lo habia aprobado.
Y cuando llego la hora de la verdad, de hacer publicos sus posicionamientos se echaron atras escogieron -sin duda cargados de razones- el seguir del lado de la disciplina y de loa obediencia en lo que tampoco habia que censurarles excesivamente porque como escribio un periodista belga (belga) en una polemica con un grupo confesional, "fuera hacia frio" Un frio siberiano, si, y que se lo digan a uno (...)
En el pecado la penitencia. Porque algunos no dejamos de ver entre las causas ocultas y mas profundas de la implosion que sufiriria el movimiento de la TFP tras la muerte del profesor Plinio -escindida en varios grupos rivales- aquella indecision primera de negarse a cruzar el rubicon en su enfrentamiento con la iglesia posconcliar o como gustarian de decir un poco mas tarde, con la izquierda eclesial (o eclesiastica)
Como sea, el profesor Plinio era un maestro consumado en el arte de la politica religiosa (al interior del catolicismo) Se las olia y veia venir como ninguno, con aquella sagacidad sin duda que da el haber sido objeto de persecucion -o de acoso- con frecuencia en su trayectoria de hombre publico y de seglar fiel/a/las/directivas/de/la/iglesia.
Y a pesar de todo tenia mucha fe en los eclesiasticos -de otra epoca- que le rodeaban o con los que se veia obligado a tratar; y en uno de los relatos biograficos que difundirian de él sus militantes -o mejos sus amigos, socios y militantes como ellos decian siempre sin dejar nunca esa forma protocolaria que tanto aficionaban utilizar- retuve un comentario suyo a la deuda moral que contrajo con él un alto prelado que se vio envuelto en alguna de las dificultades que el profesor Plinio afrontaria en ciertos momentos de su vida con las instancias elesiasticas.
Lo que explicaba segun él -como una especie de milagro- una puerta que se le abriria (no recuerdo bien en que asunto o materia) o la luz verde que se le encenderia delante suyo, entonces o unos años mas tarde. Y e innegable que el profesor Plinio se creia lo que decia.
Pero no dejaba de ser muy político ya digo. Y recuerdo la reacción -un mero reflejo de la suya propia por descontado- de militantes brasileños de la TFP en los años del tardofranquismo, principios de los setenta, cuando el cese de Monseñor Guerra Campos -un obispo tildado de franquista entonces (y en el que los de la TFP no creian)- de su cargo super influyente de secretario de la conferencia episcopal que había inaugurado él precisamente, a la vez que esa institución desconocida en la iglesia de antes del concilio.
Y ante la reacción entusiasta de algunos -entre los que yo me encontraba- por sus palabras de firmeza (y la polvareda tan enorme de criticas tan enorme que levantaron) que nos parecían una muestra de testimonio/evangelico inmejorable, los de la TFP no dejaron captar el aspecto politico del gesto y del contexto en el que se producían.
"Es la reacción de un hombre (politicamente) quemado", me comentaron con lo que me dejaron no poco chafado, aun lo recuerdo. Desde entonces habrá llovido mucho en Flandes -como diría Eugenio Montes- y si no todos algunos por lo menos nos hicimos mucho mas serios en las cosas del espíritu. Quiero decir que hoy pienso (ya hace mucho) que los de la TFP llevaban mas razón que un santo.
Porque el antiguo secretario de la conferencia episcopal -al que alcance a conocer personalmente en una audiencia que me concedió en su palacio episcopal de Cuenca tras su nuevo nombramiento que duraria hasta su muerte-llevaba adelante a todas luces sus propias jugadas también de política religiosa.
Y lo mismo que subiría como la espuma en la ultima fase del regimen de Franco -tras la crisis del 57- conocería la hora del crepúsculo en los nuevos vientos que soplaron en la iglesia y en la sociedad española tras el concilio en los anos del tardo/franquismo. Monseñor Guerra Campos es el ejemplo que me habra venido a la lente ante el escandalo y commocion provocado por las declaraciones del obispo de Alcalá sobre el monarca en relacion con la ley del aborto.
Todos creo que ya conocen aquí mi posición sobre le nueva ley, disiento en mi foro interno y exteriormente también. Y disiento tambien -como José Maria Aznar- del pretendido derecho natural que la ley proclama. (El "jus naturalis" propiamente hablando en la materia -entre parentesis- lo es no un pretendido derecho al aborto como el que pregona la nueva ley sino el libre arbitrio, el principio del libre albedrio; elk derecho a decidir en conciencia en dtermindos momentos y en circunstancias bien precisas )
Por mas que piense tambien, es cierto, que el problema que plantea la práctica generalizada de la interrupción del embarazo no se resuelve en principio por la vía de la criminalizacion y de la penalizacion sistematica como parecen propugnar los grupos pro vida (antiabortistas) Y no voy a disentir del obispo de Alcala en su critica (ligerisima) a la persona del monarca reinante; pero esta claro que no me siento eximido (ya) en absoluto de buscarle el lado politico a sus palabras (...)
Monseñor Reig oficio hace unos meses una misa por las victimas de Paracuellos que causó también una gran polvareda de escándalo. Con una bandera preconstitucional -con el aguila de san juan- bien enhiesta durante la ceremonia. Y a su lado el brazo secular (en politica religiosa) Y me refiero a Blas Piñar. Y a los miembros de la cofradia de martires de Paracuellos.
En Paracuellos -lo recordo Manolo Valdes en un polémica sonada en la prensa con Miguel primo de Rivera con la aparicion de sus "papeles póstumos" (de José Antonio)- cayeron miles de jóvenes falangistas (madrileños) Yl evocar como lo suele hacer la cofradia aludida solamente la condición de bautizados de las victimas nos parece a algunos insuficiente como homenaje o acto del deber, de un imperativo del deber de memoria me refiero. En lo que no dejan de ser actos manifiestos de politica religiosa de un signo iconfundible -de catolicismo/politico- que del que aquí ya habré tratado en abundancia. El tema es delicado lo confieso.
Pero la gran cuestion en torno a las matanzas de noviembre del 36 no lo es el si se pueda aun o no -allí como en el valle de los Caidos- seguir oficiando misas por el alma de aquellas pobres victimas sino el de la identificacion de los que aun hoy siguen dados por desparecidos, que sean tal vez muchos mas de los que reconocen mas so menos oficial o oficiosamente,como cabe dedducir de algunas obras autorizadas en la materia.
Y entre aquellos figuraban muchos miembros de la falange madrileña. Y de la Quinta columna que era esencialmente falangista. Como lo reconoce un autor correcto y fuera de toda sospecha como Javier Cervera. Y en ese sentido cabe decir que el apropiarse de los muertos no deja de ser tambien un acto -mas o menos probable según las circunstancias- de política religiosa.
Un prelado político o digamos un poco mas que otros, el nuevo obispo de Alcalá de Henares (que lo había sido antes de otras diócesis) Su actitud de critica y reprobacion por ligera que sea frente al monarca me parece -que conste- perfectamente legitima. Pero yo también prefiero ponerme del lado de las alternativas en este asunto delicado -y doloroso- mejor que en el de las condenas o de los llamamientos a penalizar o a agravar las penas en la materia. En interes del nasciturus y también de la mujer embarazada.
Y en ese sentido debo reconocer que José Luis Zapatero -doblemente tramposo por lo tanto- jugaba con ventaja a la hora de invocarlas con aquello que "ninguna mujer joven se vea encarcelada".
Y como un eco de la preocupación que refleja en esas declaraciones politicas del Zapatero cabe interpretar posturas recentísimas de sus eminencias que ponen mas el acento en una politica de favorecimiento de la natalidad que no pase necesariamente por una condena ni otras formas de censura social tampoco hacia las madres solteras, con la parábola evangelica -de la mujer adultera- gravitando de cerca sin duda por encima de sus cabezas (y solideos)
El repudio social de la madre soltera es una herencia que arrastramos los españoles igual -mayor o menor medida- que los demas pueblos ctolicos occidentales.
Pero la crisis provocada por el debate que sacude a la sociedad española en el tema debería servirnos a emprender una nueva singladura de tolerancia -en ese punto concreto- en materia de moral y de buenas costumbres.
Francisco Umbral -algunos pensaran que me sirvo de él de una especie de valedor- fue un gran provocador con su vida y con su obra. No cabe duda alguna. No dejo de ser un victima tambien no obstante, como hasta sus mas acerbos enemigos no dejan de reconocerle.
Victima de una censura social que ponia fuera de un concierto de frecuentacion social y de cohabitacion medianamente normales a las mujeres embarazadas fuera del matrimonio. Y pienso que la ley nefasta pude servir -hasta que se consiga su abrogacion- de acicate para poner fin de une vez esa forma de censura social.
Y es un llamamiento el que aquí hago por imperativo de un deber de memoria mas que otra cosa. Y en el nombre de Francisco Umbral que acertó a dejar plasmada no poca memoria histórica en el conjunto de su obra.
En la que no dejaria de gravitar desde el principio hasta al final esa culpabilizacion (injusta) de la que ya al nacer se vería víctima.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Juan Fernandez Krohn
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Paulino Toribio
José Pómez