
El artículo de protesta de José Utrera Molina por la retirada de la estatua del general Millán Astray en la Coruña es una señal de alerta. Y tiene el peso que le da la personalidad del autor y también su parentesco con el alcalde de Madrid que tolero ya (impunemente) no pocas aplicaciones -en desdoro de los ideales que su suegro proclama y representa- de la ley funesta de la memoria histórica. Millán Astray el fundador de la legión no necesita presentación.
Pero hay detalles o instantáneas de su biografía poco conocidas de una mayoría de españoles. Era hijo de un antiguo director de establecimientos penitenciarios que se vería involucrado en un asunto turbio que le costó su carrera y en esa óptica la trayectoria (heroica) de su hijo puede ser vista como una andadura existencial buscando a toda costa reparar el buen nombre familiar y rehabilitar en definitiva la memoria de su padre.
Millán Astray se inspiro de la legión extranjera francesa en la fundación del Tercio (de extranjeros) y tuvo un buen contacto con el gobernador del Marruecos francés mariscal Lyautey que había sido ministro del ejército durante la Gran Guerra por más que cuando estalló la rebelión de Ab-del-Krim-Krim pospusiera a la lealtad al vecino español los intereses franceses en la zona.
Y desde ese punto de vista cabe decir que su sucesor Petain fue mas benéfico para la causa española; con cuyo apoyo además pudo contar el general Primo de Rivera en el desembarco de Alhucemas en donde se distinguieron los legionarios de Franco y Millán Astray. La Legión estaba radicada en la comandancia occidental (Ceuta) si bien que cuando el desastre de Annual (1921)el tercio escaparía a la hecatombe. Y fueron la primera unidad en acudir al rescate de la zona oriental (de la comandancia de Melilla) como se lo contaron testigos presidenciales -niños entonces- a mi difunto padre que vieron pasar desfilando la legión por las calles de la ciudad ante el entusiasmo delirante de la población española que se creía ya perdida con las alturas próximas a la ciudad ocupadas por las cábilas rifeñas.
La Legión era y sigue siendo una unidad de élite de intervención inmediata de un funcionamiento a base del reclutamiento de voluntarios extranjeros mayormente. En la práctica la Legión -como todos los ejércitos del mundo- funcionó en sus inicios de una forma no muy diferente del batallón disciplinario, habida cuenta que muchos de sus reclutas en los primeros tiempos por lo menos eran ex-reclusos y en algunos incluso hasta prófugos de la justicia (de otros países)
En su novela precoz de los años veinte, "A la sombra del águila del César", el escritor falangista Lluys Santamarina presenta -de un tono autobiográfico que muchos habrán seriamente puesto en duda- un imagen de la vida en el Tercio de tanta violencia y desafuero que escandalizaría un poco en la inmediata posguerra hasta el punto que se vería prohibida por la censura a pesar de peso político de su autor, por miedo a indisponer a los aliados marroquies del régimen durante la guerra. Millán Astray funda la Legión en la inmediata posguerra (europea) -años veinte- en un contexto internacional turbio y agitado por la guerra civil rusa y por la emergencia en Italia del movimiento fascista.
Se ha calificado a Millán de "d'anunziano" como lo hace Umbral en la Leyenda del César Visionario; hheraldo de un nuevo heroísmo que veía en la acción violenta una forma de redención tanto en un plano personal como en el colectivo; y a la vez una manifestación vanguardista en un plano artístico, del signo -de moda entonces -"futurista". La Legión era la moda y lo fue mucho tiempo hasta el punto que uno de los films que tuvieron mas éxito de taquilla durante los años de la República lo fue "La bandera", un film francés (de Marc Orlan) sobre nuestro tercio.
En prisión tuve que tratar -por razón de fuerza mayor, quiero decir de la cohabitación forzosa que se me imponía allí dentro- con alguno que otro recluso que habían servido en el Tercio. Uno de ellos, un portugués, guardaba un recuerdo siniestro, peor que una cárcel decía. Lo que da idea -si necesidad había- del ambiente de disciplina que reinaba en sus filas desde el principio y explica la importancia que Franco atribuyera a esa virtud (castrense) hasta el punto que hiciera de ella el eje de su trayectoria como lo ilustra el discurso que pronunció en el cierre de la Academia militar de Zaragoza al proclamarse la república.
Corrió siempre una anécdota sobre el período de servicio de Franco en la Legión que llegué a ver publicada en alguna de mis lecturas estando preso en la cárcel portuguesa , y era que le había descerrajado un tiro de forma fulminante a uno de los legionarios de su unidad que en un acto de insubordinación y protesta le había tirado la escudilla del rancho a la cara. Umbral en la Leyenda lo transforma escribiendo que "le pegó un tiro a un legionario que no quiso tomarse la sopa", y como se verá, la "lectura" del suceso admite modalides radicalmente distintas.
A mí no me escandaliza esa anécdota. Ilustra bien al contrario la personalidad de Franco y el espíritu castrense que le animaba y explica a la vez la temible eficacia de la que esa unidad dio muestras durante la guerra civil española. En Badajoz se distinguieron por su arrojo y valentía como todos lo saben, y por más que arrastraran hasta hoy el sambenito de los fusilamientos al día siguiente de la toma de la ciudad, pagaron un pesado tributo de sangre -como lo reconoce la obra sobre el islam y la guerra civil aqu ya evocada- en lo que puede ser vista como una de las grandes gestas en los anales de la historia militar; el asalto frontal a una ciudad de la que sus defensores habían hecho un escudo humano, contra todas las leyes de la guerra.
"¡Caballeros legionarios, arengo Yague a sus tropas justo antes de la toma de la ciudad, los rojos dicen que sois curas disfrazados de hombre, entrad en Badajoz a decir misa!" Que da el tono del nuevo estilo de heroísmo -inconformista y en cierto modo transgresor- que la Legión encarnaba. El incidente del paraninfo de Salamanca pondría en la picota a Millán para lo posteridad y de golpe lo immortalizaría, lo quieran o no reconocer sus detractores.
A Unamuno como lo admiten su hagiógrafos -de la tendencia recuperacionista- se le calentó la boca, y el legionario sintiéndose provocado reaccionó como sabía (y como debía) En la Leyenda, Umbral pinta una escena de las mas logradas de la novela en la que se ve al general mutilado recién llegado a la ciudad -en este caso se trata de Salamanca aunque el realismo mágico que ensaya en esa novela el autor cambie al alimón lugares y y emplazamientos a lo largo del relato- entrando en el bar Novelty, centro de reunión de los falangistas y uno de los establecimientos mas emblemáticos de la zona nacional durante la guerra, en donde se ve acogido con reserva y desconfianza por el círculo de los laínes (los falangistas agrupados en torno a Serrano Súñer y Dionisio Ridruejo) ´
Y se sigue un diálogo en el que Umbral pone en su boca una alusión al incidente del paraninfo que se reviste a mi juicio de trazos no poco verosímiles: "No te pongas histórico, hijo -replica a un Ridruejo airado que quiere hacerse oír- que hasta los intelectuales tienen su puesto en una guerra. Yo ya no soy el que gritó abajo la inteligencia, viva la muerte. Soy más viejo que Franco y mas antiguo que él en el ejercito y mañana me lo llevo al frente a morir tal vez por vosotros, los intelectuales, ¡ya veis lo que yo respeto a la inteligencia!" (y escupe sobre la mesa el cigarro masticado)
Y como tantas veces ocurre en literatura la ficción supera aqui a la realidad y convierte el personaje en alguien más verídico y mas auténtico todavía. Yo ya no soy el que grito viva la inteligencia viva la muerte (que hasta los intelectuales tiene su puesto en una guerra)
¿Que quería decir con eso? Simplemente en mi opinión, no que se arrepintiese de nada sino simplemente que Franco le había llamado al orden. Y sin embargo, ante la evocación de su figura sigue enhiesta mas que nunca se diría la aporia irreductible entre acción y pensamiento entre el mundo de las letras y la milicia. Unamuno era un intelectual, Dionisio Ridruejo un comparsa brillante; siempre lo fue, no creo que se ofenda nadie por lo que digo, lo fue en la guerra, lo fue en su singladura casi en solitario cuando pensó que Hitler iba a ganar la guerra, y lo fue mas tarde en los sucesos del 56 cuando no se daba cuenta que los jóvenes que le rodeaban no respondían a la misma memoria histórica que la suya.
Frente a ellos Millán Astray se alza en el recuerdo como el prototipo del hombre de acción que sabe darle la réplica al intelectual en el momento oportuno (...) José Antonio conjugo en sí esa doble faceta de intelectual -y poeta- y a la vez hombre de acción, por lo que estaba llamado a los más altos destinos, que la guerra truncaría. El grito de viva la muerte! sigue escandalizado mucho en el extranjero, y a algunos tal vez le parezca un exabrupto extraño sin precedentes en nuestra historia. ¿Un mimetismo a penas del ambiente -prefascist que se vivía en el mundo cuando la Legión daba sus primeros pasos? Es posible, porque si no, hay forzosamente que concluir a un botón de muestra de esa "cultura (española) de la muerte" que habrán reivindicado en tiempos recientes los desenterradores recuperacionistas.
A un atavismo ancestral en otros términos, como esa "devotio ibérica" en la adhesión, de la que disfruto Franco entre sus mas leales durante los largos años del régimen. La Legión fue la gran artífice de la victoria en la guerra, por eso atacándose a ella, a su fundador, no hacen más que perseguir el sueño insensato que les anima de querer ganar la guerra del 36 setenta años después de haberla perdido; a golpe de decretos y de actuaciones sobre todo por la vía de hecho.
Otra de las escenas cumbre de la Leyenda de Umbral, en las últimas paginas de la novela, retrata a Millán arengando a los rojos de las trincheras de en frente desde las posiciones ocupadas por los legionarios en la zona de Carabanchel en enero del 39 a pocos meses ya del final de la guerra. La caricatura que pinta Umbral del jefe legionario es una vez mas (casi) superior al retrato verídico. Millán "le" gana la guerra a Franco a fuerza de arengas y de bravatas, con la fuerza moral de su veteranía, y el prestigio y la autoridad que le confería la actuación brillante, todo el tiempo que duraría el conflicto, de una fuerza de choque que él mismo había creado.
En su novela "La ventana daba al río", Rafael García Serrano evoca "las buenas maneras" (castrenses) de los legionarios en combate, frente a los voluntarios bisoños e inexpertos -falangistas y requetés- mezclados entre ellos en cabeza de la línea de avance de las tropas nacionales, camino de Irún..."y del cierre de la frontera", añade el escritor falangista en un trazo insuperable de maestría literaria. La mística combativa de la Falange de las luchas callejeras de los años de la República y sobre todo de la primavera del 36 acabo fundiéndose con el "pathos" legionario, un hecho irrebatible a mi juicio, que da cuenta -igual que la "devotio ibérica"- de la longevidad que alcanzaría Franco y su régimen.
Utrera Molina lanza ahora desde el ABC un grito de "¡A mi la legión!": ¿pura retorica como nos lo parecieron a muchos sus reiteradas afirmaciones de lealtad al regimen anerior -al 18 de Julio- en los largos años transcurridos desde la transición democrática? Como quiera que sea hago votos que su articulo valioso sirva para galvanizar y despertar las mentes (y las memorias) y no solo para "tranquilizar su conciencia" como deja escapar hacia el final del texto.
Y la salvedad me parece legítima en la medida que el pasado político de Utrera Molina -al servicio del régimen anterior- conjugado a su lazo de parentesco con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, una de las figuras de mayor releve en la política española desde hace ya un rato, no deja de ofrecer una caución preciosa -y en un plano superior además -el de la legitimidad- al regimen democrático (de monarquía borbónica)
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Gracias por tu mensaje. He estado ojeando (otra vez) el curriculum de José Utrera Molina. Cuando la ley de la Reforma Política (1976) estaba ya, en principio, fuera de juego políticamente hablando, tras haber cesado de sus puesto en la Secretaría general con Arias Navarro unos meses antes de la muerte de Franco. ¿Voto no? Vete a saber, secreto de los dioses. En cualquier caso -algo evidente- no lo haría público en modo alguno, al contrario de otros, Girón por ejemplo o Felipe Arche, artífice del plan Jaén y durante largos años gobernador civil de la provincia.
Saludos
ADDENDA No sé que se alineara detrás de ningún partido; pero se alineó desde luego detrás del rey, y tambien -el que calla otorga (salvo alguna ocasion aislada enl que siempre se cuidó bien de atacarle)- detras de su yerno, el alcalde (del PP)
¿Qué posición adoptó Utrera Molina en la votación de la ley de Reforma Política? ¿Votó a favor o en contra? ¿Y luego? ¿Se alineó con algún partido? Por lo demás, tengo una percepción parecida a la que expresas.
Tomo nota de lo que dices. Tienes razón, el miedo ni se nombra. Saludos
Veo que te ha desconcertado el que no arremeta contra un bando o contra el otro, es tipico de los que os habeis dejado comer el cerebro y andais por la vida encasillados, socialistas, comunistas, conservadores, fascistas etc... hay vida sin estas ideologias. Mi vida no se rige por ninguna ideologia, se rige por valores, quizás por eso no hayas entendido nada y por eso dices que no lo tengo nada claro. Lo tengo muy claro, se cuales son mis valores y te aseguro que están muy por encima de esas ideologias. En cuanto al miedo, si es libre o no, yo no lo nombro porque sencillamente no lo conozco, no soy temerario soy valiente, actuo con conocimiento de causa y no por impulso. Das por hecho que el lunes en la oficina...... no veo una oficina desde hace años. Saludos.
El miedo es libre. ¿Estamos aquí o en Flandes? Pero bueno ya está, quédate tranquilo. Así ya sabes que el lunes cuando vuelvas a la oficina no te vas a llevar una sorpresa desagradable (e irreparable)
Saludos (aunque no te lo mereces, lo hago en memoria de Millan Astray, sólo por éso)
ADDENDA He estado releyendo el mensaje. Entre el papa polaco, Millán Astray y tu abuelo rojo/republicano -¿Seco (Serrano) por casualidad?- no te molestes pero me da que no lo tienes muy claro. Saludos (a distancia)
Vaya hombre, ahora me he dado cuenta de que me he metido en el blog del cura que atentó contra el Papa. Si lo llego a saber no publico mis comentarios. Tarde pero me he dado cuenta de que este no es el sitio idoneo para mis comentarios. Hasta nunca.
por unos albañiles que en unos minutos y ayudados por una grua se llevan parte de nuestra historia, como si de un coche aparcado en doble fila se tratára. El desconocimiento de unos y la falta de valentia de otros, hacen que episodios como este existan. Cualquier dia nos podremos encontrar que la estatua de Pizarro o de Cortés sigan el mismo camino, de hecho no lo siguen porque no están ni en Cataluña ni en el Pais Vasco. El que escribe es nieto del primer heroe que cayó fusilado por las tropas de Franco en el Norte de Marruecos, ni era franquista ni republicano, era español y permaneció leal al gobierno legal, por eso lo fusilaron. Pero distingamos de una vez entre heroes y asesinos, entre españoles y entre aquellos que su patria es el partido. En uno y otro bando hubo grandes españoles y grandes héroes. A este lo han pillado en doble fila.
Es poco lo que conozco de la actuación de Millán Astray durante la guerra civil pero si lo suficiente de su actuación en la Guerra de Marruecos, donde dio sus primeros pasos La Legión. Lo suficiente para sacarlo del contexto-moda de retirada de simbolos, que por una parte me parece acertado pero que se lleva a verdaderos héroes de nuestra reciente historia confundiendolos con lamayor de las ignorancias con los que solo fueron protagonistas de uno de los bandos de la guerra civil. El caso de Millan Astray es el tipico caso de ignorancia sobre nuestro pasado del que recelamos con complejos ante la mas minima conexión con el bando ganador de la jodida guerra civil, Millan Astray es un heroe, sin su Legión, Melilla hace tiempo que hubiera dejado de ser española, razón poderosa y suficiente para tenerlo en el mausoleo de los herores de la historia, pero no, una vez mas confundimos las churras con las merinas. Su sacrificio y su talento militar quedan tirados por la borda por unos albañiles
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Juan Fernandez Krohn
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Paulino Toribio
José Pómez