
José Luis Zapatero se ha metido en berenjenales teológicos en su desayuno penitencial en los States de los que no le arriendo la ganancia. Genio y figura, eso sí, hay que reconocérselo. Y esta claro que en los Estados Unidos se habrá dejado ahora oír más de lo que lo habrá conseguido de este lado del charco, por cima de los Pirineos me refiero. Cita al Quijote a modo de broche final de su intervencion sobre la libertad humana.
Lo que no es por cierto un contradios pero si un pequeño contrasentido en la medida que no parece del todo honesto intelectualmente hablando -por no hablar de otros terrenos- que se cite una frase de donde sea extrayendola del contexto en la que se vería publicada, lo que sus congéneres ideológicos reprochan tanto a los historiadores llamados "revisionistas"; y pienso en particular en las criticas que le habrán merecido sus libros a Pío Moa.
Y está claro que el Quijote, florón de la literatura en lengua española del Siglo de Oro es indisociable de la España de entonces, en otro términos del Imperio español entonces en el auge de su grandeza y poderío que los mentores históricos e ideológicos de José Luis Zapatero condenarían en el nombre de la modernidad y con argumentos iguales o análogos a los que difundió en los últimos siglos la leyenda negra antiespañola. La frase que cita tiene un sabor católico señero e indiscutible lo que en contexto de la época quería decir especificamente anti-protestante, contra los que justificaban su insurrección no en nombre de la libertad sino en el del dios/de/la/biblia. El texto de comentario escogido para su alocución lleva también una carga no pequeña de desafío. El Deuteronomio como todos los libros de texto de la Biblia y en general como todos los textos sagrados de la antiguedad ofrecen un campo a la interpretacion propiamente inagotable.
Decían los carlistas cuando la república que si los diputados de la CEDA continuaban a justificar su ataques a la propiedad privada con citas de los padres de la iglesia les iban a obligar a hacerse cismáticos griegos; y se me objetará que la biblia tiene otra autoridad (mayor) que la de los padres de la iglesia, no es óbice que cuanto mas antiguo el texto sagrado mas hermético y difícil de interpretación resulta para nuestros contemporáneos. José Luis Zapatero en sus discurso no arremete contra la propiedad privada pero no queda lejos en una cita contra la explotación de los jornaleros perfectamente justa en si y a la vez aleatoria me explico,en función del contexto en la que se la aplica.
Según como se haga puede servir, es cierto, de justificación a la objección de conciencia e incluso a la insurrección armada como lo propugnaría la teología de liberación y llevaría a la practica la revolución sandinista en Nicaragua; o al contrario, propugnar la justicia social para evitar que el hombre explotado acaba blasfemando del mas allá, y sublevándose contra los dueños legítimos.
Tal y como predicarían las sectas fundamentalistas -como la que organizaba el desayuno nacional de la oración- que habrán conseguido arrastrar en masa a una parte de la población católica de varios países de la América española especialmente en el América Central y particularmente en Guatemala en reacción precisamente contra una teología de la liberación que los misioneros protestantes presentaban -interesada y tendenciosamente sin duda- como un botón de muestra absolutamente reprresentativo de teología católica. Y desde su punto de vista se puede decir que la opción de Zapatero por ese texto precisamente del Pentateuco cae en terreno baldío, que me diga en un suelo sembrado de cizaña de antiguo, desde lo tiempos de la guerra civil española.
El jornalero explotado y oprimido fue la gran coartada de la revolución en zona roja en el 36 y también hay que recordarlo -a la vista de los coágulos de memoria de los que José Luis Zapatero habrá dado muestras desde el principio de su mandato-de la persecución religiosa. En el nombre no precisamente del Pentateuco -o del Deuteronomio- sino de un ideología -el marxismo-y de unos textos fundadores en los que se denigraba la religión como el opio del pueblo. Desde entonces llovió mucho se me dirá (en el mundo hispano) Vino la revolucion cubana y justo después el concilio y todo lo que se seguiría y el encenderse de volcanes sin interrupción en toda la América española en la década de los setenta.
El mensaje de Zapatero ahora pues, que suena -como siempre- a justificación a "posteriori" de viejos combates y otras tantas derrotas, de este como del otro lado del charco, es dudoso que vaya a tener mayor repercusión entre la población de los Estados Unidos o de la América española que la que le puedan conseguir unos medios ganados por propia definición a su causa o a unas posturas parecidas o próximas a las suyas. la emigración ofrece tal vez la excepción, el árbol de la discordia de este como del otro lado del charco.
El mensaje de Zapatero tiene sin duda un significado ideológico -no me atrevería a llamarle teologico- bien preciso, como lo cabo de exponer mas arriba pero se ve revestido sobre todo de una internacionalidad política por verse a todas luces destinado a la componente demográfica -la segunda por su importancia numérica antes incluso que los afro americanos- de los hispánicos de los Estados Unidos.
Y mas en particular, a los habitantes de la amplia faja territorial de fronteriza con Méjico en donde el español conserva o habrá adquirido en las últimas décadas una posición hegemónica y dominante, por lo que su reivindicación de la lengua española como la primera que se hablo en aquella tierras no se ve exenta de ambiguedad en la medida que puede así ofrecer caución ideológica tanto a la memoria histórica del imperio español de América como al irredentismo pos/colonial de los estados fronterizos del Sur que fueron un momento mejicanos después de haber pertenecido a la corona de España.
Y en ese perspectiva se puede decir que el mensaje del mandatario socialista en esta jornada de oración cae como en terreno abonado en ciertas regiones de la América española gobernadas por regímenes -la grupo del "Alba" sustancialmente me refiero- por los que el gobierno socialista de José Luis Zapatero habrá mostrado repetidamente sus preferencias.
Su mensaje se puede pues calificar por méritos propios de chavista, ¿se le podría también, de paso o de la misma lanzada, calificar de castrista? La cuestion se merece una respuesta reflexiva y circunspecta en la medida que el castrismo por mas que hiciera gala de cierta tolerancia en materia de libertad de cultos -a costa de una primera fase de persecución religiosa rabiosa y declarada (que costaría la vida a centenas de jóvenes de la acción católica cubana, que cayeron fusilados en masa al grito de viva cristo rey)
La revindicación bíblica de los jornaleros en su boca suena también un poco a mensaje electoral para andar por casa -en vìsperas de las elecciones andaluzas que anuncian un vuelco histórico en la región-, que muchos leerán como destinada a los jornaleros andaluces (que dejaron de serlo hace mucho)
Pero la mayor miga teológica y filosófica del mensaje corto -y denso- de José Luis Zapatero en la jornada de oración lo sea tal vez la porción del mismo mas relacionada con la libertad humana (con mayúsculas) Los franceses tiene la expresión del elefante que entra en un almacén de porcelana, aquí me da una impresión un poco parecida. Se diría que José Luis Zapatero entra a saco en el tema desde sus "a priori" laicistas o marxistas y también -no hay que olvidarlo- desde el "background" que le da en un plano sobre todo subliminal y psicológico su educación católica -renegada- de niño y de adolescente (por lo menos), como en un movimiento impetuoso nacido de las contradicciones que arrastra a pesar suyo en el tema; como buen marxista se diría, esclavo ahora y siempre de una ideología que coloca la contradicción en la esencia misma de las cosas.
Y está claro desde luego que las alusiones de Zapatero en la jornada de la oración al tema adolecen de esa falta de tino y de precisión en materias particularmente delicadas que es lo que mas contribuye sin duda al carácter polémico -por no decir provocador- de las mismas. La autonomía humana es desde luego un frase con poco raigambre en la tradición filosófica mas antigua, más acorde sin duda con la modernidad filosófica pero carece sin duda del equilibrio de las formulas más señeras la tradición española que alcanzaría su apogeo en el Siglo de Oro a través de la escuela de Salamanca.
José Luis Zapatero dice autonomía humana donde tendría que haber dicho libre albedrío, en la fórmula consagrada en lengua española pero así haciendo, su alusion pierde sin duda su fuerza polémica y demagógica (a favor de ciertas minorías) Lo hubiera hecho, hubiera empleado un lenguaje claro en el tema sin tapujos y tal vez nos hubiera ganado. Así, su frase -certera- al final de su alocución del Quijote suena -una vez más- a cortada ideológica.
Y en la medida que nos vemos obligados a situarla en el contexto del texto entero de la alocución que comienza por un ditirambo encendido de los Estados Unidos, patria de la libertad y e la democracia y del respeto de todas las opiniones y creencias que en los labios de un gobernante español (socialista) suena fatalmente a autocrítica y "mea culpa" colectivo por haber seguido los españoles una trayectoria distinta de los Estados Unidos durante siglos de historia y se ve cargada fatalmente a la vez de todos los clisés y prejuicios de la leyenda negra anti-española.
Se me dirá que José María Aznar pronuncio un alocución en el congreso americano y que dijo no pocos cosas buenas de los Estados Unidos y de su historia, pero no dejó por en cuanto de hacer mención -por mas que lo hiciese de forma fugaz y somera- del capitulo de los malentendidos y de los desencuentros. La guerra de Cuba: el contencioso pendiente con los Estados Unidos, fresco aun en la memoria y de gran actualidad en le contexto de postrimerías de régimen que se vive en la Cuba castrista.
Y hubiera sido tal vez pedirle peras al olmo el exigirle a José Luis Zapatero que hubiera aprovechado la ocasión -que ni propicia- para ensayar un cierto tipo de revisionismo histórico (aunque fuera tímido) en el tema, pero está visto que las menciones imprescindibles absuelven a los unos mientras que los silencios flagrantes hunden a los otros. Y así por ejemplo Juanes, el cantante colombiano canto en Cuba bajo Castro es cierto; pero le salvó la mención de la palabra -España- que todos esperaban oír en sus labios.
Y asi el colombiano Juanes se redime -a pesar de su viaje controvertido- pronunciando el nombre de España en Cuba y el español Jose Luis Zapatero no lo consigue en cambio por su omisión de otra palabra -Cuba- en los Estados Unidos. Un aprendiz de "teólogo de la liberación", como lo escribe Jose Manuel Vidal (del que disiento francamente en su artículo/reportaje desde los Estados Unidos); o digamos de un presidente laicista y ateo (agnóstico en su caso es concederle mucho) y a la vez un teólogo aficionado que se preocupa por la religión (y el más allá) en sus ratos libres. Y funesto en la medida que confunde y siembra vientos de discordia sin conseguir aclarar ni pacificar los espíritus.
El pobre de espíritu del evangelio cristiano no tiene nada que ver -en las antípodas mas bien- de unos "pobres" (titulados) llenos y bien repletos de amenazas (y de arrogancia) y de promesas de aquí abajo -de un futuro que tocaban ya con los dedos de la mano-, como los encarnó el combatiente/tipo en zona roja, de la guerra civil española.
Y la fórmula (fracasada) de "la opción preferencial por los pobres" -de la que Zapatero parece haberse erigido en heraldo durante su jornada de oración en su viaje a los Estados Unidos- que manejo de arma arrojadiza la teología de la liberación, siempre en un contexto -dogmático- de lucha de clases, no deja de mantener y de alimentar el trágico equivoco.
El pobre/de/espiritu es humilde, y lleno de conocimiento de sí mismo y a la vez de un sentimiento irrenunciable e intransferible de propia estima. Y lo digo aquí a modo de declaración de principios -si se quiere-, y a la vez con todos los respetos a los que me lean.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
José Lozano Galera
Carlos Juan Gómez Martín
Peio Sánchez Rodríguez
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
Atticus-444
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez