
La segunda parte del macro/sondeo del diario belga "Le Soir" que evocaba en anterior entrada sobre el estado actual del catolicismo en Belgica se ve reservada a la cuestion siempre crucial y candente del celibato. Es un tema, ya se sabe, preferido de siempre de la gran prensa (profana) sin duda por la mecha peridoistica -por no decir el morbo- que ofrece a un sector grande de la opinion publica. La iglesia de Pio XII era una iglesia de curas y monjas celibes...a punto ya no obstante de entrar en crisis como se confirmaria desde el incio del concilio de vaticano II. Uno de los fenomenos arquetipicos que acompañarian aquel magno acontecimiento del catolicismo del siglo XX lo seria la desercion por no decir la estampida del nutrido sector del estamento sacerdotal que en cuestion de pocos años colgarian los habitos -los franceses dicen en una formula mas caustica "echarlo a las ortigas"- y darian la espalda al modo de vida que llevaban antes y en algunos casos -¿muchos, pocos?- a cualquier cosa que les pueda recordar de cerca o de lejos su pasado.
Y sin embargo -y es una de las grandes paradjojas que se pueden señalar del desenlace y resultados de aquella augusta asamblea- la institucion arrastro el embate a pie firma y salio del trance debilitada, transformada y maltrecha pero enhiesta y a la vez no poco desarbolada y a la intemperie como un edificio en ruinas que desafia y resiste el paso del tiempo pero ya sin la proteccion de la intimidad que le ofrecian sus paredes, puertas y ventanas intactas de antaño. Y la fabula celebre, del rey desnudo descubierto por la mirada y la palabra de un niño -vox pueri vox dei"-, viene de immediato a la mente a la hora de explicar lo que aqui intento.
El celibato intangible, inamovible, sobrevivio ya digo al concilio y al posconcilio y a la llegada del papa venido del frio (de Polonia, bajo regimen comunista) Pero se diria que arrastra una herida de la que no parezca que vaya ya a reponerse por mas que ciertos balones de oxigeno como los que le habran suministrado fenomenos emblematicos y no menos atipicos y excepcionales de los utlimos años -por ejemplo el de las monjitas de Lerma - dieran a pensar lo contrario. Y el reportaje del diario belga al que aludo, mas alla de una operacion claramente sensacionalista destinada a poner periodicamente en solfa la autoridad eclesiastica y el peso de sus instituciones en la opinion publica traduce o destapa la vasta problematica que se esconde tras lo que a los ojos de mucho supone una anomalia un tanto inaudita de una iglesia que predico la liberacion en el concilio y siguio predicandola -con matices- en el larguisimo pontificado de Juan Pablo II y a que al final se ve que sigue emperrada como siempre en practicas coercitivas -en el plano canonico- que estan mas bien del lado de la Ley que de de la Libertad (con mayusculas)
Y en primer lugar de todas ellas figura sin duda alguna la practica del celibato. El tema vuelve ahora a la palestra al socaire de una ola de escandalos y en particular con ese fenomeno lacerante del abuso de menores victimas de ecesiasticos, de una fuerza impactante, de choque, que amenaza con llevarse por delante el buen/nombre del papa polaco camino (hoy) de los altares. Pero la problematica no viene de ahora mismo sino que se remonta -como en el tema del aborto- al pontificado (funesto en tantos aspectos) del papa Montini (Pablo VI)
El nombre de aquel papa -hoy ya tan olvidado en España y no solo- vueve sin cesar cada vez que la problematica del celibato sacerdotal se ve puesto de nuevo sobre el tapete. Y se ve acompañado siempre de documentos emblematicos de su pontificado, dos en particular de entre todos ellos, la enciclica "Sacerdotalis Celibatus" -que versa especificamente del tema- y tambien otra que intimamente se le relaciona y que sale siempre a colacion en tratandose de aquel papa (progre) y me refiero a la enciclica "Humanae Vitae" sobre la regulacion de la natalidad y los metodos contraceptivos.
Le lei una vez -hace ya siglos- al sacerdote integrista frances, Abbé de Nantes, que la enclicica aquella tan polemica del papa Pablo VI publicada en julio del 68 en plena efervescencia o si se prefiere en la resaca de los acontecimientos revolucionarios del Mayo frances -que tanto impacto caesaron en un generacion universitaria -a escala planetaria- que era "grosso modo" la mia-, fue un acto de provocacion calculada de un papa/de/izquierdas que salvando su prestigio -y yo diria su credibilidad doctrinal- lanzo como una traca ruidosa un mensaje al mundo que sabia de sobra que sus principales destinatarios, las jovenes generaciones en los paises catolicos, no estaban psicologicamente preparados -y en aquellos momentos mucho menos- a recibirlo. ¡No me digan! Se habian echado a la calle en nombre de unos ideales que con razon o sin ella asociaban con el concilio vaticano segundo y el maximo portavoz de aquella asamblea les salia con una de esas: un lenguaje de moral (con moralina), de interdictos y de pecado (contra/el/sexto/mandamiento...); de catecismo (para niños) de los ciencuenta en definitiva...
La enciclica sobre el celibato del mismo papa ligeramente anterior (1967) tendria un efecto parecido que la que e seguiria, quiero decir poco o ninguno entre sus principales destinatarios, el estamento sacerdotal y en particular una juventud eclesiastica de curas y de monjas plena oleada de secularizaciones en el momento de la publicacionde la enciclica. He estado ojeandola un poco con detenimiento y como me parecio con la declaracion (pontifica) sobre el aborto que ya comente en anterior entrada, destapa y suscita interrogantes mas que dar repuesta u ofrecer sucoluciones cualesquiera. Y no deja de ser paradojico que el papa mas emblematica de la reforma que se supuso que traia el concilio consigo invoque como gran referencia doctrinal practicamente de su enciclica -la unica en el terreno del magisterio y de la disciplina eclesiastica- los canones y decretos del concilio de Trento, norma suprema en materia docrinal para los integristas.
El concilio de Trento. Ahi esta, ahi esta, cabe decir -con la celebre cancion-, como la Puerta de Alcala (viendo pasar el tiempo) El concilio tridentino, de manera analogo a a lo que ya aqui deje sentado sobre el dogma de la imaculada/concepcion es una de las grandes reliquias (monumentales) del catolicismo y en particular del pasado catolico de los españoles que contribuyeron a llevarlo a cabo y a concluirlo con algunos de sus mas preclaros/teologos, de nombres insignes, divididos por partes iguales entre la escuela de Salamanca y los jesuitas (primera epoca) "¡España luz de Trento, espada de Roma, cuna de san ignacio, esa es nuestra unidad y nuestra grendeza, no tenemos otra!" exclaba enfervorizado Marcelino Menendez y Pelayo.
Y de forma analoga a lo que ya deje aqui escrito en una entrada de las invocaciones consabidas y proverbiales de algunos tan recurrentes como fugaces y esporadicos (e inutiles) a "la legitimidad del 18 de Julio" en los largos años que se sucedieron a la Transicion politica, la celebre frase del poligrafo santanderino -otra gran estatua de nuestro pasado catolico- nos suena hoy algunos a declamacion (pura) en el contexto de a epoca -la restauracion borbonica (tras el fin de las guerras carlistas)- en la que fue escrita, y de la circunstancia personal por lo menos dificil de su autor, de raices familiares catolicas y por lo tanto de una manera y otra ligado al carlismo vencido, que llevaria a cabo en nombre de la iglesia una andadura intelectual (e ideologica) un tanto en solitario que le merecio de la parte de sus contrincantes liberales de entonces el calificativo de "mestizo" (a saber, de carlista -o integrista-...a medias)
Y la invocacion del concilio de Trento servia con toda probabilidad al insigne poligrafo de poderosa coartada de cara a las voces discrepantes -que sin duda las tuvo por mas que hoy no se les recuerde- emanantes de una memoria/de/vencidos (de entonces) Trento "reafirmo la excelencia del celibato". Punto. El resto seria ya cosa del buen gobierno de la iglesia a cargo de sus papas y de sus obispos (para andar por casa), ; una practica disciplinar en la que se mezclaba no poco lo temporal (y lo politico) Pero puestos a revisar se me ocurre una hipotesis que podria aportar luz al tema en clave de una rivalidad hispano/francesa, que presidio del principio al fin la celebracion de un concilio ecumenico que paraban los papas pro/franceses -como Paulo IV- y sacaban adelante los pro/españoles.
Y esta claro que fue -tras la guerra de los treinta Años- la conexion (pro) francesa de politica religios (y eclesiastica) la que se impondria hasta hoy en la iglesia/de/roma. Y a esa luz la consolidacion de la disciplina en materia del celibato fue de parte de las instancias romano/vaticanas (de entonces) un poner la brida (es un decir) -de la obligacion y el lazo canonico- al clero español, el mas influyente y numeroso a escala del catolicismo universal que guardaba una tradicion mucho mas abierta y flexible -y libre en resumidas cuentas- en la materia, de siglos de Reconquista. Pero no solo eso. España hoy como ayer sigue presente en todas las mentes y en todas las memorias en la iglesia de Roma y con ello me refiero (tambien) a una montaña de clises que arrastramos los españoles de antiguo, digamos que desde la baja Edad Media.
Iglesia y Leyenda negra. Aqui habre dejado sentado ya mas de una vez que la leyenda negra nacio en Holanda; no es obice que sus raices se hunden mas lejos en el pasado y como se lo lei una vez al que fue mi profesor Gonzalo Anes -en un sesudo articiulo publicado en ABC- es indisociable de la presencia española en Italia y de los resentimientos que su presencia sembraria, entre otros en medios eclesiasticos (y de la corte pontificia) El clise del español/impuro mezcla de sangre mora y judia viene de alli. Y con él su corolario inevitable de un pueblo proclive a la lascivia y al desenfreno; lo que acabaria palsmandose en imagenes propiamente de Leyenda negra en los Paises Bajos. El epañol pues era peligroso -tanto para las instancias eclesiasticas como temporales- por partida doble: por violento y por seductor; hijo de una civilizacion superior en suma.
Y la clave de la intuicion que aqui estoy en vias de exponer (con esfuerzo y cautela) me la da el film celebre que aqui ya comente "La Kermesse heroica" un film en blanco y negro de risa y tambien de llanto en ciertas escenas -de violacion- a cargo de eclesiasticos españoles -desmelenados furiosos, de habitos (y cabellos) negros (...)-, de los Tercios de Flandes, marcadas a sangre y fuego se diria en la memoria colectiva. En otros terminos el español y en particular el clero español era un/peligro de antiguo (fuera de sus fronteras) Y en las altas esferas romanas aquello se tendria siempre bien en cuenta. Y la mejor manera de conjurarlo lo era sin la menor duda el reforzamiento -al traves del tiemp-de la disciplina canonica (del celibato)
Y asi se acabaria dando la paradoja curiosa que cediendo a aquel clise (injusto y mendaz) anti-español la iglesia/catolica acabase viendose victima de otro mucho mas deshonroso y vilipendioso y mancillante -el de pederastia contra la infancia- que la sacude escandalosamente a escala planetaria desde hace varias decadas. Y que habra esquivado en cambio a la iglesia/española (..)
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català