Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Otra figura "problematica" camino de los altares (el caso de Angel Herrera Oria, hacedor de obispos en la posguerra)

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Otro santo problematico que si alguien no lo remedia se nos viene encima. Angel Herrera Oria. Uno de los hombres mas poderosos e influyentes de la España de la posguerra...a seguir al 45. En una España aislada por su regimen politico considerado a seguir al 45 fascista -o fascistizado lo mismo me da que me da lo mismo- y que no tenia mas apoyo exterior que el que le podrian prestar el Vaticano y su secretaria de Estado en los años aun del pontiicado de Pio XII, como unico ordon umbilical (eclesiastico) que nos mantenia en contacto con el mundo exterior por no decir con el resto del planeta, la politica religiosa se convirtio en prioridad absoluta de la politica interiro y exterior (de supervivencia) del Regimen de Franco. "Los obispos de Centroeuropa fueron al concilio a dar lecciones los españoles a recibirlas" es lo que yo oi a menudo en boca de no/españoles en mis años del seminirio de Econe como aqui ya tengo señalado.

¿Y por qué por que esa atonia, ese servilismo, esa nulidad por asi decir en materia de inciativa (y de voz) propia en aquella magna asamblea, comparados desde luego con los obispos y cardenales de otros paises? La clave tal vez la encuentren algunos en el propio Franco en su autoritarismo feroz e intransigente, en la optica historiografica dominante en torno a su figura -que no admitia en torno suyo (segun reza la leyenda) mas que marionetas o tontos/utiles a su servicio-, y es lo que yo mismo tuve tendencia a pensar tambien largo tiempo. Pero la clave del enigma solo encuentra traduccion o interpretacion plausible al gran publico en terminos de politica religiosa. Un constante de la historia española y en particular de la Historia de España en el siglo XX antes y despues del estallido de la guerra civil española.

Franco nombro obispos dociles y sumisos en apariencia lo cual no quiere decir que le fueran en el fondo (todos) adictos, como lo demostraria el destape generalizado que se dio en algunas de las figuras mas emblematicas de la igelsia española, como por ejemplo el que fue obispo de Bilbao monseñor Añoveros. Eran dociles y sumisos a la voz/de/su/amo pero su dueño -y me refiero no a todos pero asi a muchos de ellos- no era Franco. Y si dudas ahi habia hay esta la ilustracion immejorable que ofrece el caso del cardenal Tarancon, franquista incodicional largos años de la epoca de la posguerra, que inicio su carrera -como ya lo recorde en anterior entrada- en tiempos de la II Republica bajo los auspicios del arzobisspo de Tarragona Vidal y Barraquer -que se opuso al Alzamiento-, quien lo mando a Madrid en un puesto diocesano de gran influencia en los años de la republica bajo la supervision sin duda de su brazo/derecho que no era otro que Angel Herrera Oria.

La docilidad aparente de algunos de los obispos de Franco -Tarancon a la cabeza- era solo de fachada y respndia sobre todo al espiritu de oportunismo (y de arribismo) indisociable de la poitica religiosa del Vaticano en relacion con España desde el advenimiento de la segunda republica. La CEDA, creacion de Angel Herrera y del nuncio Tesdeschini como ya vimos, fue el instrumento encargado de apuntalar la republica acorde con los designios de la santa/sede en relacion con España que veia de ojos tiernos un regimen que en definitiva no era mas que una criatura de otro -la Republica francesa- con el que el Vaticano supo de antiguo mantener las mejores relaciones costa de lo que fuera como ya creo haberlo aqui dejado sentado -a pesar de su anticlericalismo y de la orientacion claramente masonica de su politica religiosa- tal y como lo prueba y denuncia Rafael Sanchez Mazas en sus libro prhibido que aqui ya comentamos.

El virus (vaticano) -de oportunismo de posibilismo en funcion de las aleas de la politica vaticana y de los directivas emanadas de la Curia- entraria con la guerra civil en fase de hibernacion, pero reapareceria con fuerza tras las mutaciones que le impuso la guerra civil de una forma mucho mas solapada, insidiosa y en el fondo peligrosa en la posguerra (en el 45) y se desataria de una forma galopante con ocasion del concilio/vaticano (segundo) y la nueva era que inauguraria en el plano de las creencias y de las conviciones (religiosas e ideologicas) de los catolicos, y en especial de los catolicos españoles.

Entre tanto en los largos años de la posguerra la maquina de nombramientos episcopales -o de presentacion, en la terminologia en vigor entonces- se vio con certeza controlada de cerca por un viejo especialista en la materia, Angel Herrrera Oria, que entre tanto se habia ordenado sacerdote tras los estudios realizados durante la guerra civil en Suiza donde se habia refugiado a seguir al Alzamiento, a la vera del cardenal/de/la/Pau (Vidal y Barraquer) que tambien encontraria refugio en aquel pais y alli viviria y residiria hasta su muerte en la Cartuja de la Valsainte, donde permaneceria el feretro insepulto con sus restos -hasta su regreso a España con la democracia- que yo tuve ocasion de contemplar en visita alli en mis años del seminario de Econe. Angel Herrera que tardo pues mucho en regresar a España, a pesar de los requerimientos insistentes de algunos de los que habian seguido sus mas proximos -como solia recordarlo Eugenio Vegas Latapie en su tertulia, que le juzgaba muy duramente- acabaria siendo nombrado obispo de Malaga en el 65 por el papa Pablo VI. En reconocimiento de los servicios prestados.

No hay que olvidar que Monseñor Montini ocupo el puesto -superinfluyente- de sustituto de la Secretaria de estado en la immediat posguerra (sin nadie por encima de él mas que el propio Pio XII que habia asumido personalmente ese dicasterio encargado de las relaciones exteriores de la santa/sede), quien lo acabo alejando (en 1954) tras perder a todas luces su confianza en él, verosimilmente de resultas de sus intrigas y de su papel mas que ambiguo de su immediato colaborador en relacion con la "Iglesia del silencio" -de los paises del Este- a la que todas luces traicionaba. Pero fue por poco tiempo, porque el nuevo papa Juan XXIII lo volveria a llamar a su vera cuatro años despues de su alejamiento (en 1958).

Quiere decir que salvo un periodo de cuatro años de interregno en los que estuvo alejado de la curia -de arzobispo no menos poderoso (casi) de Milan-, el hombre mas poderoso en la iglesia en materia de politica religiosa y por ende en las relaciones del Vaticano con la España de Franco -por debajo solo de Pio XII que en razon de su dignidad pontifica tenia sin duda las manos mucho mas atadas que su subalterno-, lo fue sin duda alguna Monseñor Montini, antifranquista convicto y militante como asi se destaparia con motivo de la campaña internacional contra el regimen español desatado por el caso de Julian Grimau (brazo derecho de Carrillo) que fue apresado en España tras su vuelta, juzgado en consejo de guerra (acusado y convicto de numerosos crimenes) y al final ejecutado. Y con eso se puede decir que esta ya dicho todo (o casi): de esa nube de enigmas y de misterios (aparentes) que rodean la historia secreta y discreta del franquismo en particular en sus fase mas tardias.

El regimen de Franco a partir del 45 era un buque varado, pero que todavia no habia perdido el rumbo del todo; a partir de la segunda fase del regimen, con la liquidacion del franquismo primero en cambio (y de lal influencia falangista), perderia el rumbo por completo y quedaria al pairo de los vientos exteriores y lo unico que le guiaba o le seguia religando al mundo exterior era la conexion/vaticana supervisada desde lo alto por el cardenal Montini y su hombre de confinaza en España que no podia ser otro que Angel Herrera Oria, en materias claves de politica religiosa al menos, como el nombramiento de los obispos y en particular en ese engranaje anterior al concordato con la santa sede (de 1953) de la presentacion de una terna por parte del jefe de Estado, previsto en los acuerdos de 1941; y sobre todo en otro mecanismo aun mas decisivo de la epoca posconciliar y lo seria el nombramiento de obispos/auxiliares que escapaban asi a las cortapisas y las horcas caudinas que regian en cambio en materia de obispos/residenciales.

Y de resultas de aquel sistema el posconcilio y el tardo/franquismo -dos efemerides en cierto modo sincronicas o simultaneas- concerian una situacion de division creciente entre obispos franquistas y anti-franquistas que se iria decantando poco a poco a gusto del Vaticano -y en su favor- bajo el pontificado de Pablo II y de sus hombre des paja en la Nunciatura como en la Secretaria de estado. Asi el "creciente fertil" -como lo llamaban algunos ingenuos al sector de obispos/franquistas irreductibles- no dejaria de destaparse en el fondo una pobre luna/menguante que despareceria por completo con la transicion politica, cuando la iglesia española se veria de golpe -como por arte de magia- en las manos de un episcopado unamime en su antifranquismo, de unos obispos y cardenales a cual mas progre (como se dice solo ahora); no pocos de ellos, ademas, separatistas (vascos o catalanes)

En la biografia que dedica a Angel Herrera Oria uno de los colaboradores de Libertad digital, de aparicion reciente (1) se traza una semblanza mas que apologetica de esta figura mas que discutible y controvertida. Su oposicion al Alzamiento -tal y como se recuerda en la reseña del libro del propio autor (2) que leo ahora-, es algo de lo que hay que tomar nota urgente, por lo poco divulgado hasta hoy y porque apuesto el cuello que en las hagiografias en curso con vistas la preparacion de su causa de beatificacion no figura en modo alguno y si en cambio (apuesto tambien) en la incoacion de la parte secreta del proceso. Y en el retrato de su biografiado utiliza el autor sin parar -por lo que se deduce de la reseña- una coartada imprescindible y lo es la de la oposicion que mantendria (siempre) aquel frente a "los unos" tanto como frente a los otros, al anticlericalismo -de los rojos come/curas (se sobreentiende)- y tambien al "integrismo de sacristia" (como lo llama)

Ironia sangrienta (casi) desde luego, en tratandose de la biografia -rebosante de incienso- de unos de los exponentes de clericalismo politico -o de politica/de/sacristia- mas emblematicos de la Historia de España y del catolicismo español en el siglo XX. "Integrismo" ademas en el autor, por lo que veo (y en muchos otros), no es mas que un cajon de sastre cargado de peyoraciones y llamado a penas a descalificar -y seguir descalificando hoy- a todos los que de una forma u otra al interior del catolicismo se oponian resualtemente a la politica religiosa (temporal) del Vaticano y de la santa/sede en relacion con España y su gobiernos o regimenes politicos.

"Integristas" asi, en esa perspectiva, lo serian no solo el cardenal Segura (desautorizado por todos, desacreditado) o los carlistas (preconciliares) sino tambien los sectores mas nacional/catolicos del Opus Dei (naciente), y por supuesto los falangistas que sin excepcion se proclamaban y se sentian catolicos (como cualquier otro) Y la canonizacion de Angel Herrera -si se consuma- lo sera tambien pues de otras muchas cosas indigeribles para los catolicos españoles.

(Y se traducira, implicitamente ademas, en la condena y descalificacion -"sub especie aeternitatis"- de otras muchas perfectamente legitimas)

(1): "El fracaso de un cristiano. El otro Herrera Oria" de Agapito Maestre, Tecnos, 2009
(2): http://findesemana.libertaddigital.com/el-fracaso-de-un-cristiano-el-otro-herrera-oria-1276237201.html

1 comentario


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Janus Montsalvat 26.11.09 | 12:04

    La Iglesia post-conciliar, dígase lo que se diga, es una Iglesia muerta, es una pseudo-religión de corte humanitario-pacifista total y cobardemente rendida a la modernidad. El Concilio Vaticano II -sumisión definitiva al mundo moderno profano y profanador-, en realidad fue el final o la culminación de un proceso de descomposición y desintegración verdaderamente diabólicas en el interior de la Catolicidad que, realmente, comenzó con el final de la Edad Media -auténtica Edad de Oro de Europa- y con el humanismo renacentista, que sustituyó el Teocentrismo -Dios como Centro- por un nefasto y aberrante Homocentrismo -el Hombre, pero ya privado de toda influencia de lo Alto, como Centro-. Desde, como decía Vintila Horia, los siglos XIV-XV el Catolicismo, poco a poco, ha ído degenerando en una especie de superstición humanista y plebeya, aburguesada y sentimentalizada hasta extremos verdaderamente ridículos, desprovista por completo de cualquier dimensión sacral. Una pseudo-religión, en def...

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