Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Una biografia sobre Bernard Fay,profesor -hace casi cuarenta años- de historia de la Masoneria en el seminario de Econe (Libros)

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Antoine Compagnon es profesor titular de la catedra de Literatura francesa en la Sorbona, y del Colegio de Francia (un respeto) Su reputacion en los medios academicos y universitarios se diria a prueba de balas (y de todos los peligros) en Francia y en el extranjero; en el ambito francofono y fuera de sus fornteras linguisticas incluso. Un autor mas, sin intencion peyorativa en la expresion ninguna quiero decir de los muchos que habran tratado e investigado temas literios contemporaneos desde su catedra universitaria (tan prestigiosa) La atencion especial que le empece a dedicar se la debo sin embargo a uno de sus ultimos titulos que ya comente en mi bitacora "Los Anti-modernos" y con el que digamos que Antoine Compagnon empezo a pisar el terreno -peligroso y plagado de trampas y celadas- de lo politicamente inocrrecto.

No lo traspaso hasta hoy desde luego, si no tal vez no estaria donde sigue estando (ni yo donde estoy tampoco, tan ilusorio y fantastico parece siquiera el imaginarlo) pero se puede legitamamente conjuturar si no acabara por hacerlo a la vista de su ultimo titulo que parece mostrar un tendencia (peligrosa ya digo) en reincidir en tan fastidiosa costumbre, que me diga en tan engorrosa vecindad o proximidad tematica o como llamarsele quiera. Su recientisima biografia sobre un autor "maldito" ("verbi gratia" "manchado" con la colaboracion) del mundo de las letras y de la politica francesas de antes del 45 (1) me habra llevado todo derecho desde luego a una exploracion de su biografia y de sus raices familiares de la que habre sacado mucho en claro, y algo que no esperaba encontrarme desde luego. Y asi me entero que Antoine Compagnon es hijo de un prestigioso general del ejercito frances de bri-llan-ti-si-ma carrera -antes y despues de la independencia de la Argelia frncesa (...)- tras lo cual seria nombrado agregado militar frances en Washington-.

Pero por la via materna la exploracion es todavia mas fructifera e instructiva porque siguiendo la pista me entero que Antoine Compagnon es tambien hijo de madre belga; de Jacqueline Terlinden, de una familia de la aristocracia belga; sobrina carnal del baron Charles Terlinden, que es el nombre al que queria llegar, no del todo desconocido entre españoles por tratarse de un propagandista entusiasta del bando nacional en Belgica durante nuestra guerra civil y de alguien que llego a servir incluso en la aviacion nacional antes de ponerse del lado de los aliados durante la segunda guerra mundial, en un destino paralelo al de otro aristocrata belga de participacion destacada en nuestra guerra civil, Rodolfo de Hemricourt de Grunne, que pienso haber evocado ya en esta bitacora y que combatio en la escuadrilla Garcia Morato y posteriormente en la batalla del Ebro con aviadores tan prestigiosos como Angel Salas Larrazabal; y en el desfile de la victoria del 39 en Madrid era uno de los que figuraban en la escuadrilla que escribio en el cielo el nombre de Franco (...), como se puede leer en una obra biografiaca que se le habra visto dedicada enlengua francesa, y publicada aqui en Belgica (2) la familia belga a la que pertenece por los lazos de sangre (por la via de la ascendencia materna materna) el ilustre profesor de la Sorbona, Antoine Compagnon, es boton de muestra sin par de una aristocracia belga que tomo partido de forma unamime y en cuerpo y alma por la España de Franco por mas que la mayor parte de ellos optaran mas tarde por olvidarlo o correr un telo discreto sobre ese episodio de su historia -y memoria- colectiva no tan remota.

Explicable desde luego en la medida que esa misma aristrocracia belga que habia tomado unanimemente partido por la España de Franco se pondria en una gran mayoria de sus miembros resueltamente -aunque no de forma tan unanime- del lado de los alidos durante la segunda guerra mundial, como fue el caso del baron Charles Terlinde, y del conde Rdolfo Hemricourt de Grunne mas arriba evocado. Si es confortable vivir en democracia en cambio -por muy realzada o coronada que esta se vea por la institucion monrqucia- arrastrando de forma vergonzante un pasado (fran-quis-ta) tan comprometido entonces como para muchos hoy lo sigue siendo en Belgica, es algo sin duda que pertenece al secreto de los dioses, que me diga al de las (grandes) familias a las que concierne, como una procesion que va por dentro sin duda en todos y cada uno de sus miembros...

Y hasta que punto la deriva (con perdon), o si se prefiere evolucion que va tomando la obra escrita del autor insigne que aqui comentamos se pueda revestir de una busqueda o un escarbar en las propias raices familiares, en busca de los origenes y en definitiva de la verdad historica (y literaria) es algo mas duro y arriesgado quizas aun de aventurar. Pero una cosa es cierta y es que ahi como en muchos otros temas y asuntos el adagio expresado en la frase "Verdad del lado de aca de los Pirineos, error del lado de alla", de Pascal parece cumplirse aqui como una regla de tres.

Porque esta claro que a un profesor de la Universidad de Madrid, pongamos por caso, no se le ocurrira o digamos que no se atreveria o se guardaria mucho -hoy por hoy- de publicar un estudio tan sesudo y brillantisimo -de lo que muchos de ellos seransin duda capaces- sobre un autor (cualquiera aunque sea) de los muchos nombres que daria la Falange literaria. El caso de Bernard Fay es mas falgrante si cabe todavia que el de "los anti-modernos", especie de cajon de satre en el que cabe todo, desde un punto de vista historico e ideologico me refiero. Bernard Fay en cambio es un autor "maldito" entre los "malditos". Universitario brillante, como Compagnon, fue su precedsor -de muchos años antes- en el Colegio de Francia (desde bien antes de la segunda guerra mundial...) y en la Universidad de Columbia en Nueva York, y fue ademas director o conservado (en jefe) -o "administrador" como su biografia oficial reza, de forma pudica- de la Biblioteca nacional, de Paris, dos años (del 40 al 42) durante la ocupacion alemana.

Condenado tras el 45 a trabajos forzados a perpetuidad (y a la confiscacion de sus bienes y a "la indignidad nacional") acerto a refugiarse -en el 51 a seguir a un reconocimiento medico-en Suiza donde residiria largos años. Y siempre pense que habia seguido alli hasta el final de su vida pero por lo que leo ahora de su biografia volvio a Francia tras el indulto que le concedio el presidente Rene Coty en el 59, justo antes de su dimision tras la vuelta al poder de De Gaulle (que tal vez no lo hubiera hecho), lo que no le impediria de volver a menudo al pais que le habia dado asilo. Y en donde yo le conoceria.

Conoci a Bernard Fay, es cierto, en mis años del seminario de Econe a donde él a veces venia, invitado por Monseñor Lefebvre, a darnos clases de la historia de la Masoneria, sin poder imaginarme siquiera -en la mentalidad de proscritos y perseguidos que era la mia o mas bien la que mas o menos compartiamos todos lo que en Econe residiamos- que su figura vendria a acaparar tantos años despues el interes de un profesor ilustre de la Sorbona hasta el punto de dedicarle una biografia. Los clases de Bernard Fay sobre la Masoneria y sus planes de dominacion mundial eran seguidos con antencion y seriedad por todos los que a ellas asistiamos por supuesto; pero la imagen que de él ya muy mayor se desprendia no dejaba de merecer comentarios ironicos a algunos (y de lo mas causticos) que no veian en él mas que un pobre maniatico preso de sus obsesiones (de sus erudiciones) y de sus delirios y sus manias. Y sin embargo leyendo ahora su biografia de la pluma de Antoine Compagnon y rememorando su curso tan sngular -y tus clases tan amenas- esta claro que el interes, la atencion y el respeto acaban imponiendose en vision reptrospectiva. La Masoneria -ya me tengo explicado aqui un poco sobre el tema- es como la serpiente de mar de la historia e historiografia contemporaneas. Sobre todo en lengua francesa.

Los franceses...los franceses que no perdieron la memoria quiero decir, -y por memoria entiendo la de todo el pasado de la nacion y no solo la que se incia con la revolucion en 1789- arrastran un trauma serio con la masoneria que habran transmitido desde entonces a los demas paises catolicos en mayor o menor medida. En Econe ademas de los cursos de Bernard Fay leiamos mucho una obra clasica del pensamiento reaccionario frances, de un autor contemporaneo de la Rebvolucion, el Abate (Abbé) Barruel, que venia a ver en la masoneria una especie de demiurgo, permanentemente a la obra en la historia de la Humanidad y de Europa desde sus orignes (casi), siempre en lucha contra la la iglesia catoica y la civilizacion cristiana. Bernard Fay, catolico bautizado él ismo, con eclesiasticos incluso entre los miembros de su propia familia, tenia no obstante una formacion universitaria que era la de las universidades (francesas y norteamericanas) de su epoca y de su tiempo, y su vision anti-masonica debio ser sin duda el resultado de un largo proceso de evolucion, de una caminar lento y laborioso por las rutas de que le marcaban su back/ground de erudicion, y la larga vista (intelctual) de un espiritu esclarecido como el suyo.

Y entrer los jalones que le debieron guiar en su busqueda y en sus elucubraciones figuraba sin duda -como lo recoge Compagnon- la figura y la obra de un sociologo positivista (y nada de reaccionario pues) del siglo XIX frances, Agustin Cochin, que escribio una obra divulgadisima hasta hoy sobre la influencia de los grupos de inspiracion filosofica (societes de pensée) en la eclosion de la Revolucion francesa; que vendrian a ser, en su analisis, el modelo o patron de la (franc) masoneria contemporanea. El profesor Fay -autor de una obra traducida y divulgada en España en mis años universitarios ("Nacimiento de un monstruo: la opinion publica")- dejo una obra no exenta de un caracter innovador en el tema masonico de un inegable cuño propio (sociologico) -su disntincion por ejemplo entre masoneria de izquierdas o de derechas- por mas que su nombre se viera olvidado hasta hoy bajo mil losas de olvido y de desprecio.

Compagnon le reexhuma y rescata, él y su obra es cierto, pero a su manera; se diria la unica que le es posible, y es al precio de permitirse unas conjeturas de raiz personal (de conducta) sobre su biografiado por su cuenta y riesgo bien discutibles -ademas de no pocos comentarios burlescos sobre su cojera- que hacen pensar al trato que les habra merecido a muchos en España los autores de la Falange literaria a los que no dejaban de zaherir y ridiculizar (impunemente y con el descaro que da la impunidad desde luego) en los ultimos años mientras les desenterraban (de la execracion y del olvido) y al mismo tiempo plagiaban (...)

(Y pienso particularmente en el sello personalisimo que imprimiria Francisco Umbral a esa operacion de desenterramiento de algunos de ellos, en sus novelas guerracivilistas)

(1): "Le cas Bernard Faÿ. Du Collège de France à l'indignité nationale" de Antoine Compagon, Gallimard, 2009
(2): "Cieux de guerre. Biographie de Rodolphe Hemricourt de Grunne" de Jean Louis Roba, Editions de Krijgers (Belgica), 1998


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