Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

"Historia de la literatura fascista española" (4) (el gran dilema subyacente en una obra interesante y provocadora)

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La parte dedicada al ensayo y a la prosa ideologica sea tal vez la mas exenta de interes a primera vista de la obra "Historia de la literatura fascista española" que aqui estamos comentando. Un aluvion de nombres la mayor parte de ellos conocidos aunque sea solo se de oidas y aunque solo fuera porque formaron por asi decir parte del mobiliario familiar de la vida cotidiana de los españoles (todos) en decadas de posguerra. Por no decir de su infraestructura institucional propiamente dicha. Porque lo que se presenta como una historia de la literatura cobra por veces todos los visos de una cronica de la vida intelectual por entero de la España de aquellos años, y de sus mas directos protagonistas.

Cultura oficial es una expresion muy socorrida pero si se excluye el exilio poco activo y al que ya nos hemos referido, no cabe imaginar otras manifestaciones culturales de la sociedad española de la epoca aquella, y asi la obra que comentamos da por veces la impresion de una tentativa tan ingente y descomunal como vana e ilusoria de querer vaciar las aguas del mar o de querer ponerle puertas al campo. Serian todos los que estan no digo que no, pero no estan ni mucho menos todos lo que eran. Y nombres me viene asi de entrada a la mente que brillan por su ausencia (casi) por completo en la recension de nombres que se incluye en unos olvidos u omisiones que tal vez lo sean todo menos -triviales o inadvertidos. Nombres para comenzar -como los de Muñoz Alonso o Jesus Fueyo bien emblematicos de la cultura oficial de la España de los cincuenta y de los sesenta- que en la reciente edicion desaparecen por las razones que sean; por culpa sin duda de las ampliaciones y actualizaciones (urgentes) que su autor se habra visto obligado a recoger sin la menor duda.

Otros, englobables en el sector del carlismo, o monarquicos dinasticos (de la otra rama), a los que dificilmente cuadra -es cierto- la definicion de fascistas (en sentido propio), pero que no se verian menos "fascistizados" durante la guerra y despues de ella, se ven excluidos de este registro tan cuantiosos de nombres y apellidos, y pienso en particular en figuras de tanto calado intelectual como Rafael Gambra -escritor y pensador de altos vuelos- o en Francisco Elias de Tejada o Francisco Puig Muñoz que dejaron un nombre (y una obra) considerable ademas de una huella personal indiscutible en el terreno de la filosofia del derecho, tanto en el campo investigador como en el de la docencia universitaria. Y otras figuras que dejaron sin duda honda huella en la memoria colectiva, y pienso en particular en el inolvidable Luis de Sosa -del no menos inolvidable programa de la television española naciente (años cicuenta) "Tengo un libro en las manos"- que cabalga como un fantasma (de nombre y apellido) en las evocaciones sueltas que circulan en internet por su cuenta; y tambien en dos figuras de filosofos y catedraticos de los que me cabe el honor el haberles conocido pessonalmente, Leopoldo Eulogio Palacios y Antonio Millan Puelles (mencionados incidentalmente a penas)

Dos casos singulares me parecen tambien particularmente significativos. Y me refiero en primer lugar a Vicente Cebrian, padre del director del Pais, que fue director del diario de Arriba y de la agencia Pyresa del Movimiento, y pertenecio al nucleo mas granado de la Falange literaria como lo ilustra una foto incluida en la obra que aqui abordamos que recoge su nombre al pie de la foto sin mas detalles...Sin duda porque ahondar en ellos obligaria a su autor a explicaciones penosas e incofortables y no menos arriesgadas, se me antoja. Pero extraña que no se le dedica una mencion en el propio texto por somera que sea, cuando se se lo compara con la atencion que le merece en cambio otra trayectoria con la que muestra no pocos paralelismos, y me refiero a la del padre de Jose Maria Aznar (solo un ejemplo)

Otra omision ruidosa en esa obra lo es la de Antonio Fraguas Saavedra, padre de Forges, mas conocido sin duda que sus otros hermanos, muy activos en el mundo de los medios. Antonio Fraguas fue director general de Cinematografia y Teatro en la immediata posguerra y dejo una obra literaria considerable en el campo narrativo que le valio entre otros el premio Ciudad de Oviedo. Sus hijos no obstante gravitan -todos- en la orbita de Pyresa y eso se basta y sobra sin duda a explicar una omision que pone aun mas si cabe de manifiesto la tendenciosidad ideologica o el oportunismo politico a los que si bien se mira una obra de estas caracteristicas dificilmente podria escapar de entrada, mucho me temo. En el apartado de ensayistas se reserva un lugar importante a los catedraticos y profesores de universidad.

El catedratico vitalicio era una de las bestias/negras (y obsesiones mayores) de la propaganda subversiva que se nos infligio a los universitarios españoles de los años del tardo/franquismo. La imagen del catedratico de edad ya avanzada y atrincherado y repanchigado en su poltrona (academica) fue de las mas socorrida en la guerra de propaganda que tanto estragos hacia en los campus universitarios españoles aquellos años. En tantisimos casos injustificada, injuriosa y calumniosa como se demostraria; y en mi mente emerge "ipso facto" la figura de Don Cesar Albiñaña y Garcia Quintana, catedratico de la asignatura de OCPH (Organizacion y Procedimiento de la Hacienda Publica española) -no se si seguira existiendo, tal vez con nombre distinto a penas- que nos dio una leccion de autoridad (moral) de facundia oratoria y de brillo intelectual -y de elegancia tambien en gestos y ademanes- a los estoicos que nos arriesgamos a pasar un examen de fin de carrera con él a pesar de la huelga de examenes que tenian declarada los estudiantes de (extrema) izquierda.

La imagen del profesor Albiñana (un nombre mas que emblematico ademas) dirigiendonos la palabra -noviembre del 72 (en convocatoria extraordinaria, en razon de laa sitacion anomal creada por la agitacion subversiva en las diferentes facultades)- antes del examen, en una facultad de Economicas de Somosaguas practicamente en estado de guerra, con efectivos de la policia armada en faccion delante de las puertas de cada edificio -y a los que por mi cuenta y riesgo y bajo mi responsabilidad (sin mandato democratico alguno) me dirigi para señalar los que "entraban" (es decir los que tenian voluntad real de examinarse) y los que no, $que no debian entrar pues de forma ninguna, siendo solo asi como conseguimos examinarnos y terminar la carrera, que se piensa ahora casi cuarenta años despues lo que se quiera...-, poniendonos en guardia como digo en contra de "los sistemas de disciplina social" (en alusion velada a penas a los regimenes del detras del teln de cero en vigor entonces) no se me olvido hasta hoy, es cierto.

Canto del cisne de estamento profesoral sin duda -los denostados catedraticos de la España de Franco- que antes de acabar viendose declarado caduco y obsoleto daban muestras (sobradas) de su mucha valia, y de hombria tambien . En la obra que aqui comento se espigan algunos nombres de de profesores y catedraticos a penas como si todos los demas hubieran pertenecido a una resistencia o a un exilio interior (perfectamente inexistentes, por mas que Umbral se complaciese en utilizar la imagen a menudo a modo auto/justificativo) E incluso los cuatro mosqueteros (y algunos mas) que se vieron sancionados en el 65 en lo que fue un aldabonazo sin precedentes en el mundo academico y universitario de la España de entonces -y a la vez señal del inicio de la subversion a gran escala-, arrastraban un pasado todo menos correcto politicamente hablando, de la guerra e incluso durante la republica o al menos de la posguerra segun los casos (años cuarenta y cicuenta)

Figura emblematica y a la vez prototipica entre ellos lo fue la de Santiago Montero Diaz, jonsista despues de haber sido comunista de muy joven, amigo de Ramiro Ledesma al que precedio incluso nn su escision de la Falange) que fue uno de los pocos intelectuales que propugnaron abiertamente la entrada en guerra junto a los paises del Eje, con argumentos tan poco anodinos como el decir que dificilmente podian asumir por entero la historia de España en su conjunto los que no eran capaces de asumir diez años de su historia propia (...) Su ruptura con el Regimen en el 65 puede ser hoy interpretada como un señal de oportunismo politico a la vista de los vientos de cambio que estaban empezando a soplar por todas partes en la sociedad española a todos los niveles y en todos sus estamentos; pero tambien como la cristalizacion de una rebeldia y de un disconformismo de raices bien antiguas como lo habremos visto.

No menos emblematica entre los cuatro mosqueteros (alguno mas) del 65 lo fue la figura de Jose Luis Lopez Aranguren, del grupo de intelectuales reunidos en torno a Dionisio Rdiruejo aun durante la guerra civil. A Aranguren me lo cruce yo en la fecha relativamente tardia de principios de los setenta -en Avila creo recordar, en donde me encontraba yo puramente de paso- a la salida de una misa veraniega un domingo por la tarde, acompañada de su mujer y de una prole numerosa. La obra y la postura o mejor dicho la evolucion de las posturas ideologicas de Jose Luis Lopez Aragnuren es sintomatica a la vez de la crisis de conciencia crucial y decisiva -por la hondura de sus raices- que sufriria un sector del catolicismo español en las decadas que precedieron al concilio entre la generacion de los que habian ganadola guerra.

Y a ese respecto la obra de Aranguren "El catolicismo comparado con el protestantismo comoformas de existencia" que le valio las furias de algunos sectores eclesiasticos se reviste hoy de un interes inusitado de un punto de vista ideologico (y religioso) y a la vez historico. Lo mismo cabe decir de otra obra qu constituyo un hito en el momento de su aparicion en el 41 y con la que se la puede facilmente emparentar y me refiero a "Los valores morales del nacionalsindicalismo" que irian preparando el camino y los espiritus para la gran polemica que estallaria a mediados de los cincuenta entre y los falangistas libeerales del grupo de los "laines" (como Francisco Umbral los llamaba) y los intelectuales cercanos (o adscritos) al Opus Dei de credenciales combatientes menos claras que los primeros, hay que reconocerlo en torno a la obra, "España sin problema" (1953), de Rafael Calvo Serer -que habia pasado la guerra en zona roja- con la que entendia replicar a la obra "España como problema" publicada por Lain unos años antes. Ambas obras se ven no obstante curiosamente mencionadas de botones de muestra de literatura/fascista, tanto la una como la otra.

La crisis de identidad del catolicismo español que precedido de lejos la mutacion cultural que se produjo en la sociedad española immediatamente a seguir al concilio vaticano segundo (mediados de los sesenta) cobra cuerpo en mis recuerdos a traves de la misas vespertinas -una innovacion en el catolicismo español de entonces (finales de los cincuenta)-los domingos por la tarde (a la que asisti alguna vez de niño acompañando a mi difunto padre) en la capilla de la Cicudad Universitaria que animaba el padre Federico Sopeña, gran ausente tambien de la obra que comentamos, falangista de los años de la guerra civil y posteriormente ligado al grupo naciente del Opus Dei -desde el consejo de investigaciones cientificas-, escritor demas y musicologo de gran destaque (llego a ser director del Conservatorio madrileño)

Otra ausencia me parece especialmente significativa en la obra que comentamos y lo es la revista "Indice" fundada por Juan Fernandez Figueroa -que se merece mencion incidental a pens en esta obra-, que conocio etapas diferentes. Cuando yo entre en la Universidad el otoño del 66 Indice era una revista de gran prestigio entre universitarios y rivalizaba en influencia con "Cuadernos para el dialogo". Lo origenes falangistas de la publicacion-mas o menos olvidados por su editores y responsables- se le suponian no obstantes y por si hubieran dudas les cupieran aqui a algunos se encargo en recordarnoslo a mi y un grupo de amigos y camaradas -de mis tiempos del FES- el redactor en jefe entonces de la publicacion Leopoldo Azancot con el que nos encontramos en una ocasion que hizo alusion a los origenes falangistas (sic) de la publicacion en la que colaboraba.

"Indice" -una de las razones por las que acabe por dejar de leerla- mostraba un pro/castrismo exaltado, sin duda el sino de un gran numero de antiguos falangistas de a pie e intelectuales en aquellos años y recuerdo una frase significativa de Juan Fernandez Figueroa en uno de sus articulos en honor y loa a la revolucion cubana, "la revolucion es el fuego en el que ardemos todos". ¿Paso obligado el fascismo en la ruta hacia la democracia? Esa es la conclusion que se ve el lector mas desprevenido obligado a sacar de la obra que aqui habremos comentado.

Y puesto que "fascistas" lo fueron (casi) todos -y no solo el circulo mas o menos restringido y selecto de la corte literaria de Jose Antonio- ¿quiere decir que habria que borrar de la memoria colectiva treinta años de historia de la literatura española de la posguerra? Ese es el (gran dilema) subyacente desde el principio hasta el infa de esta obra interesante (y provocadora) Y de su resolucion depende a todas luces el destino de nuestra lengua, y de nuestra literatura.


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