"Historia de la literatura fascista española" (3) (entre la sacralizacion del teatro y el ceremonialismo para/liturgico del regimen de Franco)
07.11.09 @ 21:20:47. Archivado en Falange y Literatura, Libros

Entre los paneles que componen "La Historia de la literatura fascista" figura por cierto el teatro, que ocupa un lugar del primer orden en la zona nacional durante la guerra y en los primeros años de la posguerra. En el pase en revista de titulos y autores que llenan las paginas de la obra que aqui estamos comentando se pasa por alto no obstante el papel del primer orden y del primer plano que cupo al delegado nacional de Prensa y Propagnda (hasta el 41) Dionisio Ridruejo, escenografo de genio ademas de propagandista de relieve como se pondria de manifiesto en las ceremonias de los funerales de Jose Antonio en la catedral de Burgos en Noviembre del 38 tras hacerse publica por vez primera en zona nacional la noticia de la muerte del fundador de la Falange en Alicante, igual que en el montaje ambiental -grandioso, apoteosico (incluso acompañado de impresionante cobertura aerea, en forma de inscripciones en el aire de las formaciones en vuelo, lluvia de rosas y demas)- del traslado por etapas, a traves de pueblos y ciudades, de los restos de Jose Antonio al monasterio del Escorial desde la carcel de Alicante, en un ambiente de fervor religioso y patriotico con pocos precedentes en nuestra historia.
La teatralizacion de la vida publica fue una de las señales mas visibles de la influencia de la ideologia y de la mistica y de la retorica falangista en los primeros años del regimen y acusaria a su vez una marcada influencia de la ambientacion ceremonial propia a los actos y manifestaciones de masas en la Italia fascista o en la Alemania nazi, pero con un sello propiamente espanol y era el que le daba un catolicismo que en ningun momento se veria puesto en duda o en entredicho en la historia del regimen de Franco. Pero ese aspecto ceremonial o paraliturgico por llamarlo asi me parece indispensable a la hora de transmitir una vision de conjunto de la vida y actualidad teatral en la España de la guerra y de la posguerra. El teatro como ocurrio en la Antiguedad clasica dejo (momentaneamente) las salas de teatro tras los inicios del Alzamiento e invadio la vida publica en todo tipo de mnafiestaciones no solo propiamente politicas. Sin lo ceremonial es impensable e inimaginable desde luego el dia a dia incluso de la España de la posguerra (y de la Victoria)
En los cincuenta esa pulsion ceremonial -e innegablemente teatral a la vez- subsistia todavia en parte (de lo que se podia quedar impreso al menos en una memoria ocular infantil) y sin ella no cabe explicarse desde luego la apotesois de solemnidad y de escenificacion que acompaño a la acogida (triunfal) que se reservo en Madrid al presidente de los Estados Unidos "Ike" Eisenhower en enero del 59 (todavia grabada en mi retina) Y el uso de una expresion tal que para/liturgia no me parece desde luego exagerado; y con ello toco ex professo un tema delicado que ya habre abordado no obstante en alguna de mis entradas. En una obra muy divulgada en lengua francesa se estudia lo que se dio en llamar la religion fascista, un fenomeno que se dio particularmente en un plano ceremonial en la era de Mussolini (1) Las ceremonias patrioticas del fascismo invadieron el dia a dia de los italianos hasta en los detalles mas nimios. Todas ellas se verian impregnadas de una mistica poetica y espiritual a la vez, religiosa y patriotica que inspiro sin duda en parte tambien las grandes realizaciones del regimen de Franco (en sus inicios) Y aunque en mayor medida cabe decir lo mismo de la Alemania nazi, que los principales dirigentes del regimen en el plano cultural y propagandistico -Serrano Suñer, Ridruejo, Antonio Tovar- visitaron, y de la que a todas luces (fue el caso notorio de Ridruejo) volvian impresionados.
Fue un fenomeno de imitacion -e imantacion- mimetica comprensible pero que no afecto al espiritu propio que animaba el ceremonialismo de la zona nacional y de la España de la immediata posguerra. Por las razones que sean Julio Rodriguez Puertolas parece omitir o pasar de largo no obstante sobre un fenomeno tan arquetipico, sin el cual un analisis del teatro de la epoca que se enfoca en la obra que comentamos resulta imposible o incompleto al menos. Si se recoge, en cambio, el fenomeno digamos correlativo al del ceremonialismo, que fue la sacralizacion del teatro missmo -y su corolario ded reexhumacion del auto sacramental- de la representacion teatral ya durante la guerra. Y el autor pone ejemplo la representacion frente a uno de los muros de la catedral de Segovia del "Hospital de los locos", un auto teatral en version contemporanea de Jose Valdivieso con participacion de todo el capitulo de la catedral revestidos de sus ornamentos mas solemnes -casullas, dalmaticas, capas fluviales y demas-que como reconoce el autor causaban una gran impresion entre el publico asitente que reaccionaba -hincandose por ejemplo de rodillas- como si asitierse a una ceremonia liturgica. Y esa misma intencion sacralizante se veria explicitamente proclamada en algunos de los escritos teoricos mas emblematicos y significativos sobre el fonemeno teatral en aquellos inicios del regimen, a cargo sobre todo de las principales figuras de la Falange literaria (Ridruejo, Torrente Ballester o Alvaro Cunqueiro, y por supuesto Jose Maria Peman a pesar de sus perfiles atipicos en relacion con el grupo que formaban los anteriores)
El teatro falangista debia consumar - a imagen y semejanza de lo que ocurria en la tragedia de la antiguedad clasica- la catarsis que la sociedad española tanto necesitaba y que de haberse producido antes -en la idea de los que asi teorizaban- hubiera evitado a los españoles la guerra fratricida en la que se veian immersos. Intentos en cambio de llevar a la escena piezas "representables" como "El viaje del joven Tobias -de la que Umbral tanto hablaba- fracasarian rudisamente en cambio, por culpa sin duda (en el caso mencionado) de algo que Rodriguez Puertolas por lo que sea parece querer cubrir de un tupido velo y lo fue la censura de la pieza teatral que se veria vetada en los medios eclesiasticos. Tampoco parece que proliferase demasiado -y es de suponer que se debiera a analogas razones- poesia (sacra) representable como la que produjo Rafael Duyos quien dejo sin embargo huella palpable de su obra en la Argentina por donde anduvo en misiones culturales de la Falange Exterior (como tuvo ocasion de comprobar "in situ" el autor de estas lineas) Pero la tonica quizas mas dominante a largo plazo -como lo da a entender Rodriguez Puertolas- lo fuera el que el teatro de antes de la guerra subistiera en la posguerra, incluso en algunas de sus figuras de mayor relieve como lo fue Jacinto Benavente, Carlos Arniches, y sobre todo Eduardo Marquina que realizo un teatro de impronta e inspiracion claramente patriotica hasta su muerte, y alguna de cuyas obras de antes de la guerra cobrarian gran difusion despues y pienso en particular a una de las mas celebres, "En Flandes se ha puesto el sol". La obra de Pedro Muñoz Secas tanto su teatro humoristico como su piezas de tipo historico (como "La venganza de Don Mendo") tambien concerian una difusion y un exito innegables.
Pero la gran obra del regimen en el plano teatral lo fue sin duda alguna el TEU (Teatro Español Univesitario) que realizo en aquellos años primeros de regimen un gran esfuerzo de difusion en el plano de un teatro de alcance y difusion popular pasando asi a ocupar el lugar de la Barraca durante la republica, y es altamente significativo que uno de los fundadores del TEU, Modesto Higueras hubiese trabajado de actor anteriormente en aquella durante la Republica. Un fenomeno tipicamente falangista tambien lo fue elteatro de humor con figuras tan descollantes como Mihura, Tono, Alvaro de la Iglesia y Edgar Neville mayormente agrupados en torno a la revista de humor (falangista) La Codorniz. Sin olvidar por supuesto la figura tutelar (veterana) de Enrique Jardiel Poncela, suegro de Alfonso Paso; ni tampoco al muy prolifico Victor Ruiz Iriarte, personalidad singular y de una vida social muy intensa en la España de los cincuenta y de los sesenta. Algunos de las principales figuras de dramaturgos de las ultimas decadas hicieron sus pinitos tambien en el Teatro Español Universitario dependiente del SEU, como fue el caso de Alfonso Sastre, o disfrutaron de apoyo estatal como en el caso de Buero Vallejo (que conocio la carcel por motivos politicos al terminar la guerra) Y por supuesto fue el caso del granadino Antonio Gala.
Otro fenomeno que la Historia de la literatura fascista española pasa por alto lo es el de la pequeña pantalla. La television -con pleno apoyo y proteccion estatal- tuvo sus inicios en España en 1956, y en ella se verian consagrados figuras celebres de realizadores y de actores como Jaime de Armiñan, y Adolfo Marsillach procedentes del TEU, como muchos otros. Un fenomeno a parte que le merece al autor sendas paginas en cambio -y que dice mucho del espiritu de objetividad mas alla de los "a priori" ideologicos que parece presidir su obra- lo es el que encarno Alfonso Paso que hasta su muerte fue de lejos el autor mas representado durante decadas enla escena mdrileña a menudo con varia obras en cartel a la vez. Rodriguez Puertolas evoca en el analisis del fenomeno Alfonso Paso el antecedente (ilustre) del teatro de Lope de Vega y por detras de él el de los corrales de comedias, tan emblematicos del teatro del Siglo de Oro. Y me parecia de justicia evocar aqui la figura del prolificio comediografo porque aun no se me fue de la mente el ambiente de descredito en el que se veia sumido entre la gente de mi generacion por culpa de "a priori" fundamentalmente politicos e ideologicos. Y cabe decir incluso que "del extraño consenso -de enterramiento y de olvido- de tiros y troyanos" que se ve evocado en la contraportada de la ultima edicion de la obra que comentamos, el que sigue gravitando sobre el inolvidable autor de "Las que tiene que servir", sea tal vez uno de los mas emblematicos (y cargados de significado)
Incluso un autor a caballo entre España y el auto/exilio de la posguerra, como lo es Fernando Arrabal, se prestaria con certeza a un analisiis frcutifero de las influencias del teatro español de la posguerra (immediata) que acusa su teatro mas caracteristico (sus obras "panicas" incluso) En el ultimo de los periodos cronologicos que aborda la obra que aqui comentamos -despues del 77- se reseña la obra importante tanto desde el punto de vista narrativo como teatral de un autor como Fernando Vizacaino Casas en el que la guerra civil y la posguerra inmediata se ven erigidos en motivos de inspiracion de lo mas sobresalientes.
Sintomatico y cargado de significado -y de sobreentendidos tambien- lo es desde luego el silencio que le merece a Umbral una obra como la de Vizcaino Casas que en sus faceta de novela historica (o politica) relacionada con el franquismo o la guerra civil tantos parangones ofrece con la suya, pero que en el autor "Y al tercer año resucito" comprendia ademas una faceta teatral -su obra de cafe/teatro por ejemplo "El hombre del 23-F"- que falta (clamorosamente) en Umbral quien no llego a ver representada ninguna de su obras en vida (y se me antoja que no por falta de ganas)
(1):"La religion fasciste" de Renzo de Felice, Perrin, 2002
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Juan Fernandez Krohn
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