
El libro de Umbral que aqui comento (1) va citado incompleto a posta en el titulo de la entrada porque asi se me ocurre, porque no me gusta el citarlo completo, aunque un prurito academico o universitario asi lo exija desde luego. Soy universitario, si, pero no tanto, por expresarlo en una formula de las que a Umbral tanto gustaba. La fabula umbraliana es un viaje por el laberinto de sus fantasmas y obsesiones mas intimas, quiere decir que se saca poco en limpio de tal enredo. Umbral fue a todas luces en su vida un hombre profundamente atormentado como lo reflejan sus escritos e incluso algunas de sus fotografias mas señeras y caracteristicas. Y los misterios de la vida -que él no llamaba asi de seguro- no dejarian de torturarle sin dejarle un minuto de respiro se diria. Por que lo que Umbral hace en esta fabula es teorizar (un poco) lo que llevaba de siempre vertiendo en sus libros y articulos, uno tras otro. Un caso atipico Umbral. En tantos y tantos aspectos y tambien en este por supuesto. En un comentario a "Los males sagrados" escribia acertadamente Ana Caballe en su biografia sobre el autor, que el mal sagrado del que hablaba Umbral no era otro que la sexualidad; en una version "sui generis", "marca Umbral", cabria apostillar, quiero decir, caracterizada sobre todo por un toque o acento del tipo incestuoso incuestionable. Los fantasmas y obsesiones en torno a su madre no dejan de hacer la ronda de las paginas de todos y cada uno de los libros de Francisco Umbral y en algunos se diria que se convierte en motivo de inspiracion y de comentario dominante, unico y (casi) exclusivo, obsesivo, como es el caso de todos los titulos pertencientes a lo que se da en llamar la novela de la infancia en el conjunto de su obra. El "mal original" es el incesto para Umbral y asi se le escapa como sin querer en las primeras paginas de esta fabula (2) Y la misma idea no deja de hacer sentir sus ecos por todas partes en ese tablero particular de la obra narrativa del autor; en "Las animas del purgatorio" por ejemplo no duda erigirse en portavoz de las posiciones mas extremas del celebre antropologo Claude Levy-Strauss en la materia.
Y todo el malditismo pues, toda la carga reivindicativa en el tema de erotismo y sexualidad, de una presencia tan sobresaliente en el conjunto de su obra y dispersa por todas partes entre sus titulos y entre sus paginas, hay que referirla en linea recta a mi juicio a ese tema o motivo espcifico y dominante. Todo se ve condenado en su nombre y todo se ve redimido y rehabilitado en su nombre tambien en las obra y en la mente de Francisco Umbral. Algo que se destaca aun mas si cabe en sus novelas guerracivilistas en la medida que la relacion madre/hijo -al contrario de lo que es la regla en su novela de la infancia y de la adolescencia- se situa en ellas un tanto fuera de contexto y sin embargo su ubicuidad no es menos relevante El hilo del relato en "la Leyenda del Cesar Visionario" se entrecruza con la corrrespondencia sentimental -por emplear un eufermismo a penas- del protagonista con su madre, y "el Fulgor de Africa", tal vez el mas claro y revelador de todos los titulos de Umbral en este punto, marca un poco ya la apoteosis de "la relacion", que osa ya mostrarse en publico sin tapujos: el triunfo del amor "maldito" en una ceremonia de "malditos" en las ultimas paginas de la novela; pero el malditismo principal se lo da la escena a la ceremonia, el amor "maldito" -la relacion madre/hijo- "stricto sensu" del protagonista. El miembro/phallus es inocente o digamos que sale inocentado en las ultimas paginas de la Fabula porque antes lo habia sido el mal original sin el cual -este sin aquel- es impensable (para Umbral) Porque lo que yace implicito en esta "fabula" que aqui comento tras la apologia tan descarnada (y desorbitada) del miembro/viril, lo es una reivindicacion mas o menos velada de la relacion incestuosa. Pero es cierto que en este libro de titulo escabroso de Umbral yo me esperaba no obstante mas lenguaje directo, procaz, sin tapujos y menos precauciones y circunloquios. Corrian malos tiempos sin duda para Umbral, en la fase terminal de su colaboracion con el diario el Pais; una decada antes, un decreto ley sobre libertad de expresion habia agravado ciertos temas objeto de censura de antiguo y cuatro años mas tarde daria a luz una nueva ley de prensa que Umbral veria dirigida especialmente contra él (3) Y lo que en forma narrativa podia mas o menos dejarse traslucir como en sus novelas, en un escrito de pretensiones teorizantes en cambio -o "moralizante" incluso si se me apura-, por muy fabuloso que se pretendiera, habia que andarse con tiento (de la censura)
Todos los grandes tabues de la moral van pasando en revista a lo largo de la paginasde esta "fabula" e inocentados, blanqueados y justificados todos ellos. Hasta la violacion incluso se ve legitimada. "Repuesta nocturna a una provocacion diurna" Umbral no va hasta la justificacion del crimen, eso es cierto, y su "fabula" me hace pensar un poco a la apologia del crimen (literaria) que brindo a sus oyentes el escritor y abogado frances Jacques Verges hace ya mucho en una conferencia que pronuncio en un anfiteatro universitario -lleno a reventar- al que yo tambien asisti, residiendo ya en Bruselas. Una pulsion no obstante de autojustificacion permanente subyace a todas luces en la obra umbraliana que compite se diria con otra -del tipo confesional- que pugna continuamente por salir a luz en su obra aunque no siempre lo consigue. Umbral empieza disculpandose de las cosas de las que se va a confesar en sus novelas, pero al final deja siempre al lector sumido en una mar de dudas, de lo que pretendia confesarle me refiero. Su fabula encierra tambien una apologia desenfrenada del desnudo corporal, algo que el catolicismo contemplo siempre con muchos mas distingos y considerandos de los que da entender Umbral en su postura tan confesadamente o explicitamente anti-cristiana y anti-catolica, en un plano "fabulador" o teorico por lo menos. Y el ejemplo al que alude -del cardenal Segura liandose a golpes de escoplo contra desnudos artisticos en su diocesis, años cincuenta- no pasa sin duda de lo anecdotico o de lo excepcional; de lo fuera de tono y de contexto, o de su tiempo si se prefiere. Un caso atipico Umbral, ya digo; un poco como lo fue el celebre marques de Sade que Umbral no deja de citar en el libro. Hijo (en cierto modo) de su epoca, Francisco Umbral, la España de los años cuarenta -de su adolescencia-, cuando las casas de lenocinio se veian mas toleradas que lo serian mas tarde, en la decada de los sesenta: respondiendo a presiones internacionales si hay que creeer al autor, y lo plausible del fenomeno al que apunta lo prueba la ley que se dicto en Francia en 1946 prohibiendo formalmente ese tipo de establecimientos acusados en el espiritu y mentalidad del nuevo poder politico en Francia surgido de la segunda guerra mundial, de "colaboracion (colectiva) con el ocupante".
El capitulo mas cargado de secreto umbraliano, por llamarlo asi lo sea tal vez el "del falo lumpen" cuando se piensa la importancia y el relieve que lo "lumpen" socialmente hablando adquiere en la biografia y en la obra de Francisco Umbral. Lo lumpen -explica Umbral con categorias marxistas o postmarxistas en su "fabula"- esta constituido por elementos de la clase obrera que se desentienden del conflicto (de la lucha de clases quiere decir) por falta de conciencia de clase o quizas, añade el autor de su propia cosecha, "por un exceso de lucidez." Y los compara a cierto genero de primates que se aislan del resto de su especie en las orillas de los rios y que acaban asegurando ellos solos la sobrevivencia de esta ultima. El halago no puede ser mayor, no se me diga, porque esta claro a quien se refiere Umbral con esos primates mas previsores en el fondo que el resto, con esos electrones libres que escapan a todas las reglas de la fisica atomica (y cuantica), y lo es naturalmente el mundo idealizado de los quinquis (y gitanos) del Pisuerga de su infancia y de su adolescencia con los que nunca romperia sus lazos afectivos y emocionales -o afectivamente y emocionalmente complices si se prefiere- a lo largo de su vida. Arquetipicos del falo/lumpen lo son en opinion de Umbral Don Juan y Casanova con lo que parece erigir el donjuanismo (picaresco) de nuestro Siglo de oro por un lado, y por el otro el libertinaje (ilustrado) del XVIII, de insignes antecesores en el plano del linaje espiritual del lumpen marginal, del microcosmos de minorias sociologicas marginales -quinquis y gitanos- al que alude en este capitulo de su fabula. En la serie de novelas guerra civilistas de Umbral se nota una teologia mas o menos criptica o disimulada, paralela a mi juicio a la filosofia o teologia de caracter moral y raiz anti-cultural (de contra/cultura) a la vez, profundamente subversiva que destila esta obra trangresora e irreverente (igual que otras suyas) y que por mas que no se manifestase nunca mas que de una forma latente no deja de maravillar a distancia que no le crease mas problemas con la censura franquista; y que explica harto desde luego las que le acabo creando tras la llegada de la democracia.
Y ahi puede que resida a mi juicio ese comunismo tan visceral, tan arraigado, tan epidermico en Francisco Umbral que tanto sorprendia e intrigaba a uno de sus principales detractores, Ricardo de la Cierva. Comunismo de compañero de viaje, cabria apostillar, que quedaria immortalizado en la instantanea aquella de su vida, un tanto chaplinesca, a la que alude alguna vez -con resentimiento- en sus obras memorialistas, cuando Carrillo "le dejo tirado en las rondas"; y fue en una manifestacion del PC durante la Transicion, -como lo cuenta en detalle en "Y Tierno Galvan subio a los cielos"- que transcurrio desde la glorieta madrileña de Legazpi hasta la de Anton Martin en la que los dirigentes comunistas a comenzar por el marques de Paracuellos se fueron excusando uno tras otro en el trayecto, hasta dejarle solo pronunciando el discurso de clausura (que debio ser de antologia) Algo que no les perdonaria (para variar en el, desde luego) Un hombre, un autor, en "el umbral" (de vertigo) de la marginalidad, de un mundo sin ley -y sin moral- (o con ley y con moral propias) de las grupos asociales, y propicio a todas las aventuras (a cual mas grotescas): esa seria una de las glosas que el maestro d'Ors -que Umbral tanto admiraba- no hubiera puesto pero ninguno en firmar por cuenta de aquel, de su obra y de su trayectoria.
(1): "Fabula del falo" de Francisco Umbral, Kairos, 1985
(2): Op. cit. p.
(3): Real decreto de Abril del 77 "sobre libertad de expresion", que agravaba las penas previstas en materia de injurias, calumnias, y pornografia. En Marzo del 89 veria una luz nueva ley de Prensa (anti-libelo) que Umbral tambien consideraria dirigida contra él.
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Creo que quien hizo uso primero del Real Decreto sobre Lib. de Expresión, fue, en junio de 1977, Manuel Fraga Iribarne, para querellarse contra el periodista gallego Francisco Cerecedo, "Cuco" Cerecedo, por sus artículos en Diario 16 "Y Fraga cogió su fusil"......
Domingo, 19 de febrero
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