Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Sesenta Aniversario (en la ciudad donde naci)

24.07.09 | 18:31. Archivado en Semper Idem (en defensa propia)


(Dedicado a todos los mios, a mis viejos amigos y camaradas; a los que a pesar de todo -por mas que me desaprobasen o censurasen- nunca llegaron a alejarse definitivamente de mi. Y tambien a los que aqui me leen)

Hoy cumplo sesenta años. Sin trampa ni carton. Decia Ramiro -hace ya tanto- que a los mayores de cincuenta años se les debia vedar todo puesto de direccion. Y en un prologo a una edicion bastante reciente del Quijote que cayo en mis manos en Bruselas -en la FNAC- se podia leer que el Quijote -Don Alonso Quijano pues-, era ya un anciano a sus cincuenta años..."Senior", tercera edad, y entre medias como colandose o queriendose colar otra palabra y concepto a la vez (anglosajon) que me oi explicar sufriendo un examen en Belgica de neerlandes. "Medior", "mediores": los que ya no son "junior" o "juniores" y que alcanzan ya una edad que por una razon u otra asume o acepta mal aun -la edad "esa" me explico y con ella "su" generacion- el ser ya considerados "seniors" que me diga viejos. El mundo cambio, con la guerra civil española, con la guerrra mundial, con el concilio y el posconcilio, con la revolucion cultural, la revolucion informatica que se siguio la caida del Muro (y mucho mas) Y la esperanza de vida -¿espejismo realidad?- se alargo y crecio de pronto como conejito magico, de la suerte, o de cajon de ilusionista es verdad; del que nunca acabamos de fiarnos del todo y por eso nos seguimos mirando al fondo del espejo no para saber de donde venimos (ya) sino para ver si reconocemos sus orejas o su cola de conejo jugueton (y engañador)

¿Perdi mi vida -y no solo mi juventud- estos casi veintinco años (y mas) de autoexilio y de expatriacion? Algo de tiempo sí perdi -lo admito y reconozco-, pero no solo yo sino toda mi generacion. ¿Culpable mi expatriacion (solo) o tambien la democracia (y la transicion)? Ya dije y conte repetidas veces en este blog que Belgica a pesar de todo me dio o regalo una segunda juventud, por mas que me la hiciera en cierto modo pagar (en bueno o mal comercio, que mas da) Los rojillos de mi generacion -la mayor parte ¿como expresarlo si no?- se iban a comer el mundo y ahora cuando me los cruzo por la calle de vuelta, sin reconocerme y reconociendolos a penas a veces yo, me tengo que rendir a la evidencia que por ellos tambien paso el tiempo con o sin expatriacion. Yo fui un joven brillante lleno de promesas -y no lo digo solo yo-, pero añoro poco la verdad el tiempo aquel de mi (primera) juventud. Por razones complejas en lo que lo ideologico jugo sin duda un papel a la medida de la influencia exhorbitante y desorbitada que tuvo en el periodo aquel (de tardo/franquismo, finales de los sesenta principios de los setenta) Y tambien por rzones que tenian sin duda solo que ver conmigo, intimas o "existenciales" como se les da en llamar. Pero todo aquello ya paso. Y si no dejo de bucear en la memoria no es por nostalgia alguna de un tiempo que ya se fue, por suerte o por desgracia (que de verdad que no lo se)

He buceado mucho -aqui son todos testigos- en la Memoria colectiva desde que me puse aqui a escribir; en mis viajes de regreso periodicos, desde hace algun tiempo, habre buceado no poco en mi memoria individual y familiar tambien. Y nunca por regodeo o por gusto (malsano) del recordar o del rememorar sino que al contrario el sentimiento penoso e incofortable al principio me habra acompañado fatalmente a veces -como aqui ya lo habra dejado escrito- de estar atravesando el rio -de aguas turbias y turbulentas- del Tiempo de los antiguos. Como cuando estuve en el Espinar -pueblo de mis vacaciones veraniegas de niño y adolescente- en Semana Santa, o en Paracuellos en Navidad. Ni tampoco tuve la sensacion de dejarme arrastrar por la fatalidad, esa diosa antigua que se reviste de muchos hombres y el de la Memoria (o Mnemosina) sin duda uno de los mas potentes y cargados de sortilegios de entre todos ellos. "Memoria procellosa" le oi una vez citando a los clasicos a Fernando Savater en una conferencia que dio en Bruselas en 1996, a comienzos de la era Aznar, refiriendose sin duda a mi, a las palabras que habia pronunciado dentro del reciento justo antes de su intervencion. Y a riesgo de ser tachado de fariseismo, de creerme mejor que los otros (o tan solo diferente) me apresuro a dejar sentado de la forma mas solemne aqui que nunca fui un esclavo de la Memoria ni un adicto de ella tan siquiera, como otros (y no digo nombres)

Fue en cambio mi acompañante lo admito, sí, en todos los largos años que trasite por rutas o sendas de (auto)exilio en casi completa soledad. La Memoria fue mi leal compañera, sí, como la Muerte lo era de los legionarios (en la cancion) A cada cual su destino, sus fregados y sus luchas y tambien -como diria Heidegger- sus heroes y sus muertos. Y yo me senti obligado a veces a cargar a cuestas con ella -sin duda movido de una peculiar vocacion- cuando la vi atacada y vilipendiada y despreciada y ninguneada y maltrecha incluso y maltratada en todos estos largos años de democracia (tras la transicion) Y fue sin duda lo que me salvo: la vida para comenzar, porque estoy vivo todavia (¿o no?) aunque a veces no me lo creo del todo cuando echo la vista a tras o miro a mi alrededor de regreso a España a cada vez, la larga lista de victimas -de mi edad o mas jovenes incluso que yo- que se habra cobrado ya la democracia española (aunque lo llamen cancer o como quieran) desde los tiempos de la transicion. Y me salvo tambien de la expatriacion. De la expatriacion definitiva quiero decir como le paso a otros (muchos) exilados. Lo que consiguio sin duda o hace que hoy cada vez que estoy de vuelta me sienta mucho mas cerca de los que me hablan, de los que me cruzo por la calle -sin duda en su mayoria "una nueva generacion"- que me lo sentia hace diez años a penas y no hablemos de lo estratofericamente lejano que sentia todo y todos en mis años de juventud (primera). "Mucho mas lejanos -como lo dejado escrito en un poema perdido- de lo que ni imaginar osabas siquiera"

Bueno pues hoy no. Hoy, tras veinticinco años (casi) de autoexilio en Belgica me siento mas que nunca español. Y me siento todo lo que soy por dentro ademas: madrileño de nacimiento, y andaluz, de este lado de Despeñaperros es cierto; pero con mis raices del otro, y que no dejaran nunca de influir en mi. Y me siento tambien (un poco) valisoletano, y de Malaga y de Almeria y de todas los sitios o lugares -de paso, de visita- que habre consignado fielmente en esta bitacora desde hace casi un año ya. Y todo eso se lo se lo debo con certeza a la Memoria: el que haya dejado por fin de sentirme extranjero o por partida doble, en tierra extraña y entre los mios por asi decir. Y eso sin duda contiene una promesa que me diga un mensaje cargado de ellas, del tiempo por venir. Que es lo que de verdad me interesa. El pasado ya paso. Y precisamente lo llevamos con nosotros porque ya paso y el pasado que/no/pasa en cambio es porque no es pasado aun sino presente que hay que lidiar, que es lo que mayormente me habre propuesto dese el principio hacer aqui. ¿Un futuro a los sesenta años?: esa es mi apuesta, o mi ordago a la grande, aunque aqui todos o casi todos sin duda que se habian dado ya antes cuenta.

(La apuesta resuelta de futuro de los que eran mayores, de la generacion de nuestros padres, de nuestros hermanos mayores: lo que "entonces" tan cruelmente nos falto)

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