
¡Ya esta bien de payasadas! Veintitres años presenciando de cerca la perpetua dimision de la politica exterior española en primera fila de la palestra europea -que es lo que da vivir en Bruselas- son ya demasiados años que nos llevan, a decir o a gritar, ¡basta! Moratinos, el PSOE en general, son los correividiles del extranjero en la politica española. No digo que "la derechona" -como la llamo Umbral, que bien que viviria al final de su vida a costa de ella- no tuviera o no siga manteniendo sus compromisos y obtemperaciones inevitables en el mundo que nos toca vivir pero en Belgica por ejemplo, para su clase politica, socialistas o no socialistas, el PP -como lo probaron al final de la era Aznar sobre todo, con el 11 de Marzo- seguiria encarnado el enemigo de siempre, una caricatura historica con los mismos trazos oscuros con que nos vemos retratados los españoles de antiguo en la Leyenda Negra. El PSOE en cambio es lo conocido, son a todas luces la banda de amiguetes con los que siempre se puede llegar a un entendimiento, y por eso -y no lo digo con mayor resentimiento de lo que que se merece la cosa- no me tope nunca o casi nunca en mis años de expatricion alli con ellos (PSOE's y asimilados); sin duda poraque transitaron siempre por unos canales privilegiados que nos estan sin duda vedados a los demas españoles residentes en Belgica (y en general en territorio de la Union Eurpea)
¿A que ha ido a Gibraltar el ministro socialista de Exteriores? Por las fotos se diria que a divertir y a hacer reir a sus anfitriones. ¡Un poco de decencia por lo menos! Gibraltar es una espina clavada desde hace tres siglos en la conciencia colectiva de los españoles. La presencia de un politico español en suelo del Peñon bajo la enseña britanica -engalando ademas, hoy dia de la visita, ventanas y balcones, sus calles y sus plazas-, si alguna razon extrema o algun motivo gravisimo la exigiese o permitiese "in extremis" deberia verse siempre rodeada de un ambiente y de un tono de luto y de silencio y no como si fuera una fiesta. España no es Argentina, Gibraltar no son las Malvinas y una diplomacia española minimamente decente y digna y con sentido de patriotismo y de (autentica) Memoria historica deberia sentirse investida del deber sagrado de hacerselo saber o darselo a entender a la clase politica britanica y a su opinion publica. Por la via de los gestos expresivos y contundentes por lo menos. Y en cambio se diria que siguen empeñados en humillar la imagen exterior de la nacion todo entera, conviritiendo nuestra accion diplomatica y nuestra politica exterior en una pura farsa (flamenca)
Estaba yo en pleno fregado judicial de los varios que tuve en Belgica cuando tuve que comparecer en sala de tribunal en el palacio de Justicia de Bruselas. Mi caso era sonado, los periodicos belgas (y no solo) habian hablado no poco de mi, de manera que al llegar a la puerta de la sala no me debio extrañar el apercibirme que tenian montado un dispositivo de seguridad relativamente imponente, y el primero que se aproximo -para cachearme por cierto- fue un agente de paisano, pelirojo, de baja estatura que hablaba el frances con un fuerte acento ingles y que me acabo confirmando como me sospechaba ser ciudadano britanico...al servicio de la justicia y de la magistratura belga, tan simple y tan "correcto" como eso. Que los Paises Bajos (belgas) del Sur -teritorio geostrategicamente inviable o "imposible"- siguen siendo hoy como ayer protectorado de las grandes potencias y en particular de la mas cercana y a la vez la mas anti/española de siempre en su diplomacia y en sus intereses geopoliticos y estrategicos, no es sin embargo mas que un secreto a voces: por lo menos a quienes -residentes o no residentes alli- no consentimos en taparnos los ojos al repecto.
Pero España tampoco es Belgica. No somos un pais (mas o menos) artificial, protectorado de ninguna (gran) potencia sino que pertenecemos -todos los españoles- a una Nacion que lo fue ella misma (y de las mayores) no hace tanto tiempo. Una cuestion, o si se prefiere, el imperativo irrnunciable de un deber sacrosanto de Memoria historica, precisamente. En uno de los foros digitales, hoy, alguien trataba de cerrar el pico de los detractores de la visita de ahora invocando el tratado de Utrech (de 1711), como un hecho consumado por los siglos de los siglos. Un tratado se denuncia en virtud de otros mas antiguos y España, en su tradicion diplomatica tan añeja sí tiene y dispone sin duda de un arcon de lo mas profundo en donde rebuscar piezas y documentos "ad hoc" sin necesidad de tener que seguir invocando unos principios (democraticos) -de autodeterminacion- que en el fondo nos son extraños y de los que hoy por hoy saben servirse habilmente nuestros enemigos (estrategicos) a la hora de cerranos convenientemente la boca, como lo llevan ya haciendo y demostrando decadas en el tema. Ceuta y Melilla, a ellas me refiero sobre todo. Dos plazas españolas, atalayas y eslabones imprescindibles e irrenunciables de nuestra presencia historica del otro lado del Mediterraneo que no estan ni nunca estuvieron en venta. Que lo sepa bien, que alguien (autorizado) se encargue de hacerselo saber bien claro al correveidile socialista. Ante el silencio de la Corona.
¿Pero como podria ser de otra forma? Utrecht (1711) es una efemerides gravada al agua fuerte en la Memoria (escarnizada) de los españoles; pero es tambien una mas en la serie larga e interminable de dimisiones en la escena internacional de la dinastia borbonica (española); de los "noventayochos" de nuestra decadencia interminable como bien claro lo formularia en una obra imperecedera Ernesto Gimenez Caballero (1) Pero es algo mas aun, y tenia que ser sin duda alguien -como en mi caso- residente ya largos años en Belgica quien se sintiera en el deber de recordarlo ahora. Utrecht sanciono y sello hasta hoy la presencia (humillante) de una soberania extranjera (inglesa) en suelo de la Peninsula, cerrando desde entonces a todo lo que no fuesen intereses de la Gran Bretaña un Mare Nostrum degradado desde entonces en simple mar/interior -y condenando asi en la practica a una muerte lenta a la vez a una civilizacion catolico/mediterranea. Y a la vez tambien -con la perdida definitiva de Flandes- el funesto tratado sanciono la muerte del Imperio español en suelo europeo mas alla de los Pirineos. Como si lo uno ni pudiera ir sin lo otro. Como si nuestra mision imperial hubiera sido -hasta entonces- garantia suprema y salvaguarda de la integridad y de la inviolabilidad del suelo patrio (dentro y fuera de la Peninsula)
(¡¡¡Alto a la humillacion: a una politica exterior de traidores y vendepatrias!!! )
(1): "Genio de España" de Ernesto Gimenez Caballero, ed. de la Gaceta Literaria, 1932 (no seria reeditado en la posguerra)

La corriente migratoria que alcanza a España en pleno rostro desde hace ya años y en particular alguno de los colectivos que la protagonizan habra originado se quiera o no un sindrome de nerviosismo entre muchos y la subsequente irritabilidad o exarcebacion de sensibilidades en materia de acusaciones (y replicas) de racismo y derivados. Y pienso en particular en el colectivo procedente de Rumania -el mayor hoy tal vez por su cuantia en suelo de la peninsula- y en concreto en uno de sus componentes y me refiero a los gitanos (de aquella procedencia) La proganda anti/racista nos inunda ya hace tiempo desde luego en una cerrada defensa de ese grupo demografico, al socaire de una de las corrientes dominantes en la opinion impulsada a drede por la politica del actual gobierno socialista y en virtud de uno de sus "leit motifs" confesados y privilegiados, la defensa de las minorias. El libro al que hacia alusion en una de mis ultimas entradas (1) denso y documentado sin lugar a dudas parece una obra de encargo a todas luces desde luego, obra ademas de un antropologo, que parece que sean los unicos que pueden permitirse hoy dia tratar unos temas (etnicos, raciales) rodeados de tanto tabu entre españoles, a condicion sin duda de acabar rindiendo el obligado tributo de pletiesia a los canones y baremos de lo politicamente correcto en vigor en la materia.
La etnologia, el estudio de la etnias y de las razas, como lo denuncio valientemente el escritor y antropologo frances -pasado por la Argentina de los años de la guerra mundial-, Roger Caillois en su discurso precisamente de recepcion en la Academia francesa de Claude Levy-Strauss -que dedicaria a aquellos magterias lo esencial de su carrera y de sus viajes de exploracion y tambien de su obra escrita-, tiene no poco de ciencia/ficcion y tambien de literatura fantastica, si se me apura: un gigante de pies de barro que no consigue disimular su falta de consistencia cientifica -indisociable de las ciencia exactas- por debajo o por encima de un masa informe de datos y de hallazgos de lo mas atipicos por veces, curiosos y policromos, que llevan recogiendo desde hace mas de dos siglos exploradores, viajantes, o simplemente buhoneros y charlatanes en las cuatro esquinas del planeta. Y el autor de la obra que aqui evoco no les va sin duda a la zaga en una obra que se ve acompañada de un acopio increible de datos y de descubrimientos, sin nada o poco que ver asi a primera vista con las lines directrices de lo que parece pretender probar en su trabajo y sí mucho -tal vez- con el impulso dominante que parece moverle, a saber un complejo de culpabilidad abrumador que le lleva todo derecho a una puesta en solfa del conjunto de nuestra historia (contemporanea), a mayor gloria -una vez mas- del pueblo gitano que sale del lance bien enhiesto, de pueblo/martir por cierto, sin sombra o mancha cualquiera de culpa ninguna (ni individual ni colectiva)
Raza y racismo. El autor de la obra que aqui comento embiste sin el menor empacho a lo largo de sus paginas contra toda clase de tabues etnicos o raciales como si tuviera (él tambien) una especie de patente de corso en la materia. Como si en la defensa, que me diga en la acusacion primera que sirve de hilo conductor de su libro -el racismo anti-gitano- todo valiera, toda clase de argumentos, morales, ideologicos y por supuesto etnologicos o "antropologicos". Al servicio de las tesis mas gratuitas y aleatorias. Por ejemplo en materia de cante flamenco. Porque no podia ser por menos desde luego que la tesis -una entre muchas- que debia verse fatalmente privilegida al cabo de la obra no sea otra por cierto que la que atribuye a los gitanos la paternidad (absoluta) del "cante" (jondo) haciendo caso omiso de otras partaciones culturales, de otras culturas y civilizacion con las que el pueblo gitano entraria en contacto en sus sucesivas migraciones milenarias "indo/europeas". Por ejemplo la pista de Bizancio. Pero eso equivaldria a destronarlos de su ranno de pueblo/creador por encima de otros pueblos, entre los que siempre cohabitaron; y en el que se ven erigidos de antiguo, en virtud de una especie de dogma historico y antropologico que se veria (solemnemente) proclamado en la celebre -y no menos discutible- "teoria del duende" de Federico Garcia Lorca.
Hay sin duda un trasfondo facilmente perceptible en la obra que aqui comento, susceptible tal vez de poder redimirla a pesar de todo y me refiero al contexto ambiental inseparable que le ofrece el ya largo conflicto en el pais vasco y el elemento tambien que le acompaña indisociable, a saber, un mensaje de nacionalismo (vasco) de un fondo racista indesmentible. Pero en su embestida (loable) sin duda contra el racismo "vasco/ariano" de los vascos/separatistas -como lo califica- se diria que su autor se viera obligado a dar una de cal y otra de arena: todo en el mismo saco, racismo/eusquera y una posturas o interpretaciones historicas perfectamente legitimas y defendibles, indisociables -lo admito- de los nombres principales de la Falange primera y tal y como se verian ilusgtradas y plasmadas sobre todo, con genio litelrlario indiscutible, en uno de los escritos tardios -"España germanos contra bereberes"- de Jose Antonio Primo de Rivera: una vision racial -o se se prefiere "racialista" como lo llamaria el historiador Sdtanley Payne- que se ve sin mas descalificada -bajo la etiqueta de "racismo nordico"- en la obra que nos ocupa.
La publicacion a titulo postumo y tardia -en 1997- del ensayo de Jose Antonio "España germanos contra bereberes" habra supuesto un trauma indiscutible para algunos, joseantonios fervorosos entre ellos de los que me precio en conocer (de sobra) a alguno de ellos. La revelacion de lo que les parece ser una flagrante atitud racista de Jose Antonio en el ocaso de su vida les resulta una vision insoportable y no habran dudado por tanto en negarla lisa y llanamente, queriendo ver a toda costa en ello un texto "apocrifo" o un dislate a penas de su autor, explicable por las circunstancis tan dramaticas -de aislamiento y de encarcelamiento- de la que se verian rodeadas las ultimas semanas de sus existencia. Pero se trata a mi juicio de una tormenta en un vaso de auga y no otra cosa. La acentuacion o puesta en destaque del elemento "germanico" a lo largo de nuestra historia española -y en especial en el capitulo crucial de la Reconquista- ofrece tantos visos de legitmidad como la puedan tener otras teorias sobre el ser historico de los españoles. Y desde luego -no se me negara- no carecen de las mas excelsas credenciales (academicas)
Porque los godos (o "germanos") del ensayo tardio de Jose Antonio no son en resumidas cuentas mas que una traduccion -literal, yo diria- de "las minorias egregias" (y rectoras) que se ven postuladas sin ninguna clase de tapujos en el ensayo "España invertebrada" de Ortega; y entre todas sus versiones posibles. "La peor" (de todas), comenta lugubre y melancolico -y rindiendole homenaje por asi decir, a su manera- el autor (de izquierdas) de una obra con fondo de guerra civil española que cayo en mis manos no hace mucho pasando en revista la biblioteca de una universidad en Belgica (2) Queda no obstante a mi juicio un (ultimo) hueso duro de roer en este ensayo de Jose Antonio escrito ya en capilla como quien dice y lo es el reconcilmiento implicito que parece desprenderse de sus paginas, de sus parrafos mas criticos y cruciales (y melnacolicos) -que el auutor citado no se priva por cierto de recoger y pner biende releve- del fracaso historico de la convivencia entre españoles, o si se prefiere de un matrimonio historico malogrado no consumado entre las dos Españas, o entre los dos polos historicos que habran regido nuestra historia: entre una minoria visigoda dominante y una masa sometida hispano/romana, entre "lo germano" y "lo berebere".
El "de profundis" joseantoniano se reviste hoy no obstante a todas luces, de un indiscutible valor de profecia. La alianza o el compromiso hostorico -o la serie de ellos- o si se prefiere "el espacio historico de enunciacion" (como dirian los linguistas) que hizo posible la nacion española subistiria al final o acabo prevaleciendo al cabo de los siglos y los diluvios y no acabaria saltando en pedazos; como lo hizo en el pais vecino en cambio con la Revolucion francesa el pacto historico que se habia visto sellado mas de mil años atras entre otro pueblo germanico dominador, los francos, y una mayoria dominada o colonizada galo/romana, no menos romanizada de lo que lo estaria una mayoria de hispano/romanos en los inicios de la España visigoda. La filiacion gotica sobrevivio en España en cambio hasta hoy, ya digo. Y con ella un pequeño "resto" (germanico) -de indudable raigambre biblica-, al que alude Jose Antonio al final de uno de los parrafos, y que se incluye -certeramente y no menos maliciosamente- entre las paginas de la obra que aqui estoy comentando (de antropologia) Del que testimonia "una misteriosa voz de la sangre" que evocaba tambien -no menos misteriosamente- Jose Antonio en otras partes de su texto. "Que nos ligaria (a los españoles) -hasta hoy- a los destinos de Europa"
(1): "Historia del racismo en España" de Jose Maria del Olmo, ed. Almuzara, 2009
(2): "Fascismo y franquismo" de Ismael Saz Campos, Universidad de Valencia, 2004, p. 75
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
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Antonio García Fuentes
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Paulino Toribio
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