
La reedicion reciente de la primera novela (corta) de Francisco Umbral, "Balada de gamberros" (1) es un acontecimiento editorial por supuesto y tambien señal infalible y certera para los que de una forma u otra nos interesamos en su obra y en su figura. En el prologo, del propio Umbral, escrito en 1980 se ve presentada como la matriz de lo que el propio autor llama "la novela de la infancia y de la adolescencia" (las suyas propias) Inicio, si ¿matriz o molde matricial tambien, como lo da por sentado el propio autor y a sus ancas sus princiales estudiosos y comentadores? No estoy ya tan seguro. Aunque solo sea porque en la obra de Umbral aflora un panel a parte de los otros en los que se puede dividir o descomponer su extensa obra escrita, y es lo que el critico que mas se habra volcado en el estudio y comentario de su obra escrita, Miguel Garcia posada, da en llamar en una edicion recientisima de poemas del autor (2) -ineditos muchos de ellos- sus "novelas negras"
Lo "negro", rayano en criminal o en lo policiaco (o en lo carcelario), no habra -por razones o motivos que requieren sin duda un analisis profundo y detallado- merecido hasta hoy un tratamiento a parte en los estudios sobre Umbral y sobre su obra. A mi desde luego "Balada de gamberros" me parece ofrecer claves potentes y mas que suficientes a primera vista de comentario y explicacion de las titulos u obras de Umbral mas caracteristicas de su serie "negra". Entre las que sin ninguna duda cabe citar "Travesia de Madrid" -finalista del premio Alfagura 1965-, "El Giocondo", "Madrid 650", y "Los metales nocturnos" Miguel Garcia Posada incluye tambien en la serie (negra) "Mortal y rosa", pero es obvio que este titulo, para algunos, -mujeres sobre todo- la mejor de todas sus obras, se merece un tratamiento a parte, por lo dificilmente clasificable aunque solo fuera. A menos que quepa asumir literalmente y de una forma integral el calificativo de "crimen" que le mereceria a Umbral la muerte de su hijo (por causas naturales)
Balada de quinquis...de "gamberros" que me diga. Ese calificativo -de "gamberros"- que daria titulo precisamente a la primera novela corta de Francisco Umbral -en la medida que parece a primera vista ofrecer claves autobiograficas de lo mas visibles- suscitaba profundos interrogantes en su biografa Ana Caballe (3) hasta el punto que acababa desestimandolo como improcededente o exagerado. Cargada de razones sin la menor duda. Ocurre no obstante que una clave de explicacion, virgen hasta hoy en los estudios sobre el autor -en eso soy formal y categorico-acierta a presentar las cosas a mi juicio de una forma radicalmente diferente, revolucionaria yo diria incluso desde el punto de vista de la critica. Y me refiero por cierto a la que nos ofrece el fenomeno de lo "quinqui" (o merchero) -del que ya me habre ocupado en algunas de mis entradas en esta bitacora y en otros sititos- inseparable sin duda de un estudio o analsis biografico de la infancia del autor, y en concreto de una fase (aun temprana) de la misma en la que se veria ya privado de escolaridad por decision soberana de su propia familia como lo recoge Ana Caballé en su biografia.
Y la hipotesis de una reeducacion traumatica de Umbral aun niño derivada en linea recta de la experiencia no menos truamatica que le producriira su encuentro fatal e ineluctable desde la edad temprana de los once años con ciertos colectivos marginales -y enparticular con los gitanos y los quinquis o mercheros- me parece fatalmente inseparable a la vez de aquella fase de su infancia sin escolarizar que duraria varios años, librado en cierto modo a su propia suerte. En "Balada de gamberros" describe Umbral varias gamberradas que propia hablmante deberian ser clasficadas de otra forma, y yo desde luego las calificaria por mi cuenta y riesgo de quinquillerias (o de "mercheradas") Los gamberros de Valle Inclan -aquel pesonaje de su "Ruedo Iberico" por ejemplo, Adolfito Bonifaz, amigo o querindongo de la propia reina segun el autor-, las gamberradas que protagonizan aunque acaben mal a veces (en enfrentamientos con los "guindillas" y con muerto o muertos por medio) son otra cosa muy distinta desde luego de las gamberradas que cometen los "gamberros" umbralianos: carecen descde luego de ese "humus" o caldo de cultivo sociologico -criminogeno o de delincuencia- que ofrece a todas luces en cambio, en las novelas "negras" de Francisco Umbral, el fenomeno de los quinquis o mercheros. A menos que haya que calificar de criminogena o de nido de delincuentes la propia corte de Isabel II...
Las gamberradas de esta primera novela corta de Francisco Umbral que aqui estamos comentando son unas gamberradas muy especiales desde luego. Y muy distintas de lo que el vulgo considero siempre -em España me refiero y en la sociedad española de las personas normales- como tales. El rapto colectivo y con violencia -a manos de payos mandados por un payo no se olvide...- de una gitanilla, bailarina precoz de doce años; el robo en banda organizada, sin violencia en cambio -una "mercherada propiamente hablando, o "mercheria"-; y en fin el robo sobre la marcha por desalojo (incruento pero violento) de sus ocupantes- de un automovil en plena carretera y la huida delante de las fuerzas del orden, con ocasion de una fiesta campestre en peno campo o descampado que me diga. Y entre medias una fiesta o festival improvisado de "rock" que acaba degenerando en desmanes e intervencion de la policia.
Las "gamberradas" acaban -fatalmente se diria- alcanzando un rango de fenomeno/de/sociedad indiscutible en la novela de Umbral por la cobertura que les acaba dando de pronto la prensa -y con ella la opinion publica de la España de entonces, de mediados de los sesenta- que no duda en evocar "un recrudecimiento de la delincuencia". Y el comentario del autor a "toda aquella chachara de los periodicos" no puede ser mas revelador, y significativo: "la respuesta de la sombria, sorda y muda ciudad en cuyo arroyo (sic) me habia debatido hasta los deiciseis...Hasta los dieciesiete años. Ahora por fin contesta" (4) Algo que a algunos nos parece ofrecer todos los visos de una cuenta pendiente desde luego: la que arrastraria Umbral -de su infancia y de su adolescencia-, a traves de su trayectoria y de los titulos mas "negros" -y sintomaticos y reveladores- de su obra escrita.
(Con la sociedad de las personas normales por cierto. Como lo acabaria fatalmente vertiendo en otro de las paneles mas emblematicos de su obra escrita, el de sus novelas "guerracivilistas")
(1): "Balada de Gamberros" de Francisco Umbral, ed. Menoscuarto, col. Entretanto 5, 2009
(2) "Obra poetica (1981-2001)" de Francisco Umbral (edicion de Miguel Garcia Posada) Seix-Barral, col. Los Tres Mundos, 2009
(3): "Francisco Umbral. El frio de una vida" de Ana Caballe, Espasa Calpe, 2001.
(4): Op. cit. pp. 96-97
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català