
Malaga es una ciudad extraña, fea a primera visita, desapacible, poco pulcra en algunos de sus barrios; como una tierra de nadie, zona portuaria y a la vez campo de batalla de antiguo -desde siempre se diria-que no deja de verse surcada de misterios y fatalmente tambien preñada de encantos mas o menos ocultos y secretos. Tierra de conquista sobre todo Malaga la española. Y de reconquista. Como lo fue en el 36, que me diga en enero del 37. Me estuve paseando por ella ayer domingo mañana y tarde, presa de sentimientos encontrados que me decian interiormente que no se trataba de una ciudad mas como otra cualquiera. Picasso, Maria Zambrano, los liberales (golpistas) andaluces del diez y nueve, la moreria tan cerca (al otro lado del estrecho) -presente incluso en las omnipresentes enseñas blanco y verde andalucistas- todos me parecieron al final de balance de la visita fantasmas a penas, cortinas de humo, sombras chinescas que desfiguraban la capital andaluza o las escondian mas bien y la disimulaban al visitante. Mas aun, como si no estuvieran destinadas a penas mas que a ocultarla y a disimularla de un unico visitante, de una persona sola, y precisamente, me explico, de mi mismo.
Malaga, antes que tierra de nadie (no man's land) tierra de (re) conquista. Es lo que me venia raudo y de improviso a la mente ojeando y leyendo y releyendo sobre todo las ultimas paginas del libro -en las estanteriasde las principales librerias madrileñas- "La Transicion desde dentro" de Jose Miguel Orti Bordas (1), el que fue ultimo jefe nacional del SEU y subsecretario general del Movimiento ( y procurador en Cortes) y mas tarde subsecretario de Gobernacion (con el ministro Rodolfo Martin Villa), antes de pasar a jugar un papel politico de segundo orden (relativo) tras la transicion, en el cuadro del partido fundado por Manuel Fraga, el PP, que fue Alianza Popular en sus inicios. En las ultimas paginas de su libro de memorias de la Transicion recientemente publicado evoca Jose Miguel Orti Bordas la guerra civil española y en concreto el frente de Madrid, en octubre noviembre del 36 y el encuentro en tierra de nadie que habria tenido entonces lugar entre dos viejos amigos de los tiempos de las luchas politicas en la Universitaria madrileña, el uno oficial de las tropas nacionales, y el otro un destacado dirigente comunista, que aprovecharon una pausa en los combates para liar la hebra y fumarse una cajetilla de tabaco entera juntos, recordando tiempos antiguos (y felices) Lo que parece venir a glosar por confesion propia -y a modo de balance- la trayectoria politica del autor, y en substancia toda una vida.
Los grandes emblemas o divisas son luminosos por demas y a la vez fuente de oscuridad y de confusionismo como lo era la verdad misma para el pensamiento antiguo (en la historia de la tradicion filosofica) Y que Jose Miguel Orti Bordas evoque precisamente ese lance de un encuentro en "tierra de nadie" -tan trivial y tan sintomatico a la vez- al final, como en guisa de conclusion, de su libro de memorias aporta sin duda una tentativa de (auto) justificacion de su propia conducta en el capitulo (espinoso) de la legalizacion en los primeros tiempos de la Transicion del partido comunista y paralelamente de la operacion rocambolesca -teledirigida desde el ministerio de la Gobernacion entonces precisamente-del regreso (triunfal) a España del marques de Paracuellos, Santiago Carrillo. Pero ofrece en cambio -se me antoja- poca luz de futuro en la singladura que atraviesa España en la actualidad marcada de pies a cabeza del debate -a todo arder- sobre la ley (funesta) de la Memoria historica. Y es que Jose Miguel Orti Bordas, parece arrastrar a todas luces en su mente -como me ocurrio a mi ayer por momentos visitando Malaga la misteriosa- cierta confusion, capciosa e insidiosa entre "una tierra de nadie" cualquiera (como un Chicago años treinta) y nuestra comun patria española, tierra de conquista y a la vez de reconquista.
Yo vaya de entrada no estoy de acuerdo con Jose Miguel Orti Bordas en lo que postula o defiende en su libro, como no lo estaba entonces, cuando era uno de los ultimos dirigentes del regimen que vestia camisa azul y seguia practicando (impunemente) la simbologia falangista en mis primeros años universitarios, absolutamente proscrita -so pena de ostracismo e incluso de males mayores- en unos medios universitarios que eran los mios, y tambien por regla general en los ambitos oficiales ya entonces, como si gozase (él tambien) de patente de corso, y como si quisiese o pretendiese ignorar (oficialmente) el ambiente que reinaba por todas partes ya en la España de entonces, y en especial en los "campus universitarios". Y si me he propuesto comentar -y analizar un poco- aqui su libro lo habra sido por la misma razon por la que me permiti evocar aqui hace unos dias a Jose Utrera Molina: en su calidad ambos de actores y protagonistas principales de unos años cruciales y decisivos, los del final del regimen de Franco, del franquismo tardio o del tardofranquismo; un periodo historico que encierra todavia no pocos secretos para la immensa mayoria de los españoles. Y su libro por si cabian dudas da inicio en octubre del año crucial de 1956, una efemerides -como ya aqui lo tengo señalado- de la mayor importancia y transcedencia en la historia (mal conocida) del regimen de Franco.
Pero lo que me habra movido de verdad, de verdad a coger de urgencia la pluma ojeando el libro que aqui comento lo son unas confesiones un tanto clamorosas e inauditas a principios del libro (2), del encuentro misterioso -que tuvo al autor, Jose Miguel Orti Bordas, de testigo- de "un ex-ministro de Franco" en Madrid del que no da el nombre y que designa a todas luces -a riesgo de verme contradicho que no lo sere de seguro- a Jose Antonio Giron; con el que fue brazo derecho de este ultimo, Luis Gonzalez Vicen, falangista vallisoletano igualmente, tambien de la primera hora, fundador y dirigente principalisimo de los Circulos Jose Antonio -de los que en su momento como todos aqui saben estuve de lo mas cerca- y que en el libro se ve presentado como habiendo ejercido en un momento crucial de la historia (secreta) de la lucha contra el maquis un protagonismo heroico y decisivo desde la jefatura de los servicios de informacion de la Secretaria general del Movimiento (Alcala 44) "El ex-ministro de Franco" aprovecho el encuentro -segun Jose Miguel Orti Bordas- para pedir claramente a su interlocutor principal Luis Gonzalez Vicen la preparacion y ejecucion de un atentado contra el hombre fuerte ya entonces del regimen, Luis Carrero Blanco.
He dudado antes de abordar este asunto espinoso (y melindroso), lo confieso. Pero no podia menos rendirme a la evidencia leyendo esos parrafos enigmaticos que me estaban interpelando directamente como quien dice: si en las alturas del regimen de Franco, presa de la mayor crisis de su historia se abordaba con toda seriedad -como parece darlo a entender el autor de este libro- la hipotesis del atentado personal, del (semi)magnicidio en definitiva contra los responsables mayores de lo que se consideraba una desviacion esencial a las lealtades supremas, y un delito o crimen de Alta Traicion en definitiva, no se me ocurre una vez mas que las misma linea de defensa ante los que llevan tantos años acusandome -y persiguiendome- por un delito de magnicidio (supremo) que no cometi en modo alguno en definitiva. Que el que este libre de pecado que tire la primera piedra.
Y me veo libre al mismo tiempo, de pronto, de una montaña de escrupulos y complejos a la hora de hacer un llamamiento urgente a sacudirse la conciencia, y a un despertar de la Memoria heroica (en cada uno) En visperas del 18 de Julio.
(1): "La Transicion desde dentro" de Jose Miguel Orti Bordas, Planeta, 2009
(2): Op. cit. pp. 24,25,26
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català