La destruccion salvaje de la lapida de Pedro Bernardo (la justicia da la razon a los reclamantes)
25.06.09 @ 19:51:16. Archivado en La Ley (funesta) de la Memoria historica

Un juzgado de lo contencioso administrativo acaba de dar razon a un recurso interpuesto por el obispado de Avila en una de esas decisiones surrealistas que se van por lo visto haciendo costumbre en la España de la democracia. Decide por un lado la anulacion de la medida de retiro de una lapida commemorativa en las paredes de una de las iglesias de la localidad abulense de Pedro Bernardo ordenada por su consistorio municipal y por el otro ordena su reposicion, lo que es letra muerta dado que la lapida habia sido ya destruida al momento de su retiro que decidio de hacer efectivo el constistorio muncipal bajo su propia responsabilidad, por la via de hecho.
El obispado habla en nota hecha publica de "acto de vandalismo" en lenguaje un tanto clerical por cierto porque la palabra que se impone es la de iconoclasia y de mayor gravedad si cabe por el hecho de que fue un acto impuesto arbitrariamente por las autoridades municipales. Destruyeron la lapida a piquetazos. Estaba dedicada "a Jose Antonio Primo de Rivera y a los caidos por Dios y por España" y es significativo que la inicativa del recurso partiera de responsables eclesiasticos, si se tiene en cuenta que la Iglesai española hasta ahora y por regla general habra tratado de mojarse lo menos posible en el tema de la ley funesta de la Memoria historica.
La iglesia española en su conjunto habra seguido de antiguo, desde lo tiempos del pontificado polaco, una linea de actuacion en la materia que se asemeja por muchos aspectos al compromiso historico que ya aqui denuncie, sellado en su momento sin la menor duda entre el gobierno socialista y la iglesia catalana -a traves de su brazo secular, la CiU- que les permitio ("in extremis") el sacar adelante la Ley funesta y controvertida. En tiemmos del papa polaco se propiciaron desde las alturas del poder eclesiastico, todo lo que se pudo, la democracia e incluso el socialismo (gubernamental) por lo menos hasta la caid del muro sin el menor reparo o escrupulo que se vieran inspirados de cerca o de lejos en imperativos de un deber de meoria (historica); pero al mismo tiempoo discurriria paralela una tentativa de rehabilitacion de martires y caidos del 36 y en general de lo que por mi cuenta y riesgo di en llamar damnificados de la persecucion religiosa durante la guerra civil española.
Y asi en un etapa ya no temprana del pontificadode polaco pero no antes de la efemerides tan señalada del año poco trivial de 1982 -el de la llegada al poder del gobierno socialista de Felipe Gonzalez y cuando me detuvieron a mi en Fatima (en eso soy fomal y categorico)- en lo que se daria en llamar la fase (tardia) de "rearme moral" de la era del papa Wojtyla, dieron comienzo las campañas y ceremonias de beatificaciones y canonizaciones subsiguiente de martires de la guerra civil española. ¿Gesto sincero -de alcance e intencionalidad autenticamente espirituales- o maniobra a penas tactica o de alta politico de las autoridades vaticanas?
Esta claro desde luego que la inicativa suponia un cambio por no decir una clara ruptura de la linea de conducta inaleterable que habia sido la seguida en los dos pontificados precedentes, en el periodo cronologico que abarca al concilio y al posconcilio, del de Juan XXIII y el de Pablo XVI. Y no solo a nivel vaticano: a nivel de la iglesia española el cambio (primero) de actitud se vio de lo mas visible en la ponencia celebre (tristemente) de la Asamblea conjuta de obispos y sacerdotes presidida por el cardenal Tarancon a principios de la decada de los setenta aun en vida de Fracno en la que se instaba a la iglesia española -aun me lo se de corrido- "a pedir perdon en nombre de un pueblo dividio por una guerra entre hermnaos"
La ponencia no prospero por poco, por falta de mayoria suficiente es cierto, pero el escandalo que produjo entre muchos no fue flaco desde luego, sin duda objetivo ultimo de sus pomotores. Pero no solo a nivel pastoral, a nivel de historiografia -de historia de la iglesia me refiero-el cambio de orientacion lo fue de cien ochenta grados. Y de boton de muestra se me ocurrre la obra -publicada por la BAC justo antes del concilio- de Antonio Montero que despues llegaria a obispo con Juan Pablo II, en el que se contabilizaban con nombres y apellidos mas de diez mil martires de la persecucion religiosa en la guerra civil. Paul Claudel: "once mil martires y ni una sola apostasia". Durante los añoso finales del regimen de Franco y principios de la transicion aquel libro era imposible de encontrar desde luego en las librerias, y menos aun en las librerias religiosas. Entre tanto los vientos y los tiempos cambiaron Don Antonio llego a obispo y los muertos sin duda ya no le pesaban tanto (1)
El suceso de Pedro Bernardo sin embargo es emblematico e innovador por dos conceptos al menos. En primer lugar por el letrero o nomenclatura de la lapida destruida que incluia a Jose Antonio en cabeza de "los caidos por Dios y por España". La maquinaria canonizante y beatficante que se puso en marcha en dtiempos del papa polaco -en una fase insisto ya no tan temprana de su pontificado- se esforzo siempre con el maximo cuidado y dilgencia en separar por asi decir el grano de la paja, unos caidos de otros, los de condicion eclesiastica (masculina o femenina) de los demas: en substancia de aquellos a los que su condicion de laicos o de seglares en el momento de su muerte no les podria ya quitar "in vitam aeternam" el apelativo -convertido entre tanto en un sanbenito o dicterio inapelable- de fachas (o de fascistas) Ni siquiera por el hecho de no detentar en el momento de su sacrificio arma ninguna. Y asi cabe preguntarse -una pregunta que me hice yo siempre desde luego- qué habria distinguido a los caidos (no eclesiasticos) de las fosas de Paracuellos -su immensa mayoria-de otras victimas de la persecucin en zona roja beatificables o canonizables y de hecho hoy ya santos o beatos...
El texto y la actitud de clara y energica protesta del cura parroco de Pedro Bernardo parece pues querer reivindicar la condicion de martir -a parte entera- de Jose Antonio que murio confesando hasta el ultimo minuto su fe catolica, inquebrantable en todo momento de su vida, por mas que su fe en la victoria tuviera momentos -explicables- de desfallecimiento en las ultimas semanas antes de su muerte heroica. Y ello abre desde luego una brecha en el caparazon o costra (espesa) de beaterio y de santurroneria que se habia venido formando en los ultimos años -en la fase final sobre todo del pontificado del papa polaco- en torno a lo que doy enn llamar "una cofradia de damnificados de la persecucion religiosa" en la guerra civil, heredores de las victimas de aquella, y detentores de todos los beneplacitos vaticanos y de todas los "nihil obstat" eclesiasticos habidos e imaginables, desde los tiempos del papa polaco.
¿Por que seria mas canonizable la madre Maravillas por poner solo un ejemplo -el mas emblematico tal vez de boton de uestra- que el grupo de mujeres de entre los sitiados del Alcazar que tras la homilia -derrotista y desmoralizante- del canonigo Vazquez Camarasa, magistral de la catedral de Madrid, mandado como emisario por los asediantes (como un torpedo en la linea de flotacion en resumidas cuentas) se fueron de immediato en delegacion a ver al coronel Moscardo para decirle que ellas preferian morir alli dentro del Alcazar con sus defensores, que salir libres y en vida junto con aquella canalla de fuera, con lo que consiguieron levantar de golpe la moral -no poco maltrecha y tambaleante tras aquella visita- de sus defensores.
Pero el sueceso de la iglesia de Pedro Bernardo ofrece otro aspecto particularmente emblematico; y se lo da su situacion geografica que pone en destaque un aspecto "grosso modo" virgen entre los celadores y defensores de la memoria de los vencedores, explotado en cambio a fondo por los recuperadores de la memoria de los vencidos y lo es la topografia de la memoria, el enfoque topografico de la misma. Los vencidos reexhuman sobre todo lugares de ignominia y deshonor (real o presunto) para los verdugos de sus victimas; los "otros" -sin postergar reexhumaciones igualmente urgentes como las de las fosas aun por reabrir de Paracuellos- deberiamos esforzarnos en cambio en rehabilitar si no claramente en reexhumar altos lugraes de heroismo, el Alto del Leon -de los Leones de Castilla- por poner un ejemplo (el mas a mano)
Y es que que no me parece ni casual ni trivial en modo alguno que este suceso tan emblematico de protesta eclesiastcia ante un caso tan flagrante de aplicacion (escandalosa) de la ley de la Memoria historica se haya producido en la provincia de Avila en una zona geografica pues cercana a las lineas del frente tal y como quedaron establizados en las primeras semanas del Alzamiento en aquella zona, y que como tal pagaria de una cosecha de muertos particularmente elevada -en la defensa del Alto sobre todo, por supuesto- su contribucion al Alzamiento. Lo que parece ahora haber reemergido en la protesta masiva del pueblo, y no solo de sus responsables eclesiasticos.
(¡¡¡Alto de una vez a la Ley iconoclasta!!!)
(1):"Historia de la persecucion religiosa en España (1936-1939)" de Antonio Montero Moreno, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), 1961 (No se veria reimpresa hasta principios de los ochenta)
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Juan Fernandez Krohn
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