Fatalidad historica y lucha de clase en los analisis posmarxistas (a vueltas con la crisis del regimen islamico irani)
24.06.09 @ 21:00:48. Archivado en Historia secreta y discreta del franquismo, La amenaza latente de la revolucion islamica del Iran

En un informe "alternativo" que se recogia ayer en las paginas (digitales) del diario El Mundo se colaba un prejuicio de los mas tenaces en los analisis y comentarios de politica internacional que circulan por el mundo (de la posguerra) El analista, un irani partidario de antiguo del lider nacionalista Mossadeq refugiado tras la revolucion irani en los Estados Unidos y que su presentador español retrataba como un opositor al regimen de la revolucion islamica parecia en sus declaraciones desestimar el valor de la protesta encurso por culpa del analisis idelogico marxista -o pos/marxista como se quiera- que en sus palabras se veia plasmado. Una insurrecion llamada a apagarse a corto plazo por el caracte burgues (o pequeño/burgues) de sus integrantes; los hijos de los ricos que dejaron el pais en la estacada cuando la guerra Iran-Irak mientras que las clases bajas o populares -las que parecen ahora precisamente apoyar al candidato del poder (Admaddinejad) fueron (segun él) los que mandaron sus hijos a la escabechina de aquella guerra.
En una entrevista el dia anterior en la radio estatal belga francofona oia yo en cambio otra campanada sensiblmente diferente, de una profesora irani refugida en Belgica cuando hacia alusion a la juventud de los manifestantes de Teheran y sobre todo a la realidad sociologica -indesmentible a lo que parece- de un pais joven en pleno crecimiento demografico (al contrario que les ocurre a España y a otros paises occidentales) Un setenta por ciento de la sociedad irani -segun la profersora exiliada- se veria compuesta en la hora actual de elementos jovenes.
El rigor del analisis marxista -de hoja peremne a lo que parece- resiste tenaz todas las criticas (y autocriticas) entre marxistas y posmarxistas a tantos años ya de la caida del Muro. Y en ese analisis el elemento o el factor rural "verbi gratia" campesino parece seguir primando o viendose privilegiado a pesar de todos los mentis que ofreceria la experiencia de la Rusia estaliniana de los años treinta (y finales de los veinte): la redencion no puede venir mas que del campo pues y como ese no parece ser el caso en los analisis de ese tipo que se merecen los acontecimientos que viene sacudiendo al Iran, la revuelta alli se ve fatalmente sentenciada, o remitida como hubiera dicho Leon Trotsky "a las alcantarillas de la historia"
El factor juvenil del elemento joven jugaria tambien un papel decisivo y prototipico -poco estudiado no obstante entre historiadores -en el estallido y discurrir de la guerra civil española. En mis años de unviersidad el enfoque que se llevaba la palma (del favor de mis companeros de estudios me refiero) lo era sin duda el que traducia aquel slogan repetido y voceado por todas partes entonces -en los campus y en los claustros- de "una guerra del ejercito contra el pueblo"
Lo cual no dejaba de arrastrar un poso de verdad historica y sociologica si se traducia "pueblo" por ls estratos rurales del mismo sobre todo y las periferias industriales de las grandes ciudades (concretamente Madrid, Bilbao y Barcelona) Y la excepciones -algunas de ellas grandiosas- como la acttud del campesinado en Navarra o en Castilla la Vieja venian en cierto modo es cierto a confirmar a penas la regla y su validez pretendidamente universal como una ley de bornce de la historia contemporanea. Pero el gran mentis se lo aportaria a esa ley historica y a la vez socialogica -y de valor por ende un tanto relativo- no una excepcion sino otro fenomeno de caracter general que se dio en la guerra civil española y lo fue la irrpucion de la juventud como fuerza con nombre propio, mas o menos organnizada.
Los años sesenta (en su final) conocerian otro fenomeno -que me pillaria a mi de lleno- y fue el de la irrupcion -en España al menos- de la universidad de masas. Espectaculos ineditos en España hasta entonces -y para un joven adolescente mucho mas todavia- fijos todavia en mi retina de aquellos anfiteatros llenos a abarrotar de varias centenas de estudiantes, de unos cursos como el de mi primer año de Economicas de cerca de un millar de alumnos inscritos repartidos en tres o cuatro grupos...
Fue sin duda uno de "los signos (mayores) de los tiempos", de aquella epoca turbulenta. Pero lo que caracterizaria en cambio la vida en la España de la republica, de los tiempos que immediatamente precedieron al estallido de la guerra civil española lo fue sin duda la irrupcion de un juventud universitaria, un fenomeno unico hasta entonces en nuestra historia. Lo que suponia y traducia sinduda la dimision de una y mas generaciones anteriores...Las universidades venian de antiguo por cierto y la universidad moderna y secularizada, de un siglo antes, pero "las juventudes a la intemperie" que emergerian como fuerza (joven) en la primavera del 36 -de extraccion universitaria en su mayoria- traducian una ruptura generacional en cierto modo con la generacion de sus progenitores (y de sus hermanos mayores) Y fueron ellos sin duda el factor decisivo, el detonante que produjo la chispa salvadora, que pagarian caro sociologicamente hablando: en las lineas de frente y en la represion en zona roja.
Y esta sin duda aun pendiente un analisis completo, por edades y estamentos socilogicos, de las victimas de la represion en zona roja y en particular de las victimas de las mas grandes sacas de la guerra civil y me refiero sobre todo a las de Paracuellos. Para la sociologia posmarxista el factor juventud sigue siendo a todas luces tan irrevelante e insignificante como para sus predecesorers (marxistas) lo seria el factor demogafico...El mito del campesinado fundio no obstante poco a poco en mi cerebro los años que estuve trabajando con mis manos transitando por los circuitos -semi/forzosos- de reinsercion para extranjeros en Belgica. El campesino no era al final mas que una entelequia que arrastraba yo no tanto de mi extraccion sociologica como de mi formacion universitaria...
El Campesino como el Obrero -como el Hombre con mayusculas- no existen de modo alguno. Y en eso me da que soy o me volvi un poco nominalista en reaccion sin duda (hoy como ayer) a las abstracciones demenciales que entronizo la Revolucion francesa. Existen obreros y capesinos de carne y hueso, -en todos los hemisferios y latitudes- con sus problemas y sus prejuicios, su virtudes y sus defectos, por encima de los clises y de los estereotipos. Y lo que desde luego ya no existe si acaso existio alguna vez lo es el obrero de la mitologia -de nuestros fantasmas y obsesiones tambien-, de cuando la guerra civil española.
O al menos habra vivido estas ultimas decadas sus utlimos estertores,sus utlilmos coletazos. De uno de ellos fui testigo presencial en mis primeros tiempos aqui en Belgica en una estacion semi desierta de noche que se vio de pronte invadida por un pequeño piquete de helguistas que impusieron su ley sin el menor esfuerzo a los revisores y maquinistas, de lo mas amedentrados, del tren que estaba a punto de partida...Me impresionaron no digo que no -como me hubiera ocurrido delante de un dragon echando el bofe-, pero eran los ultimos coletazos de un mito renqueante, ya digo.
El mito del Obrero con mayusculas fundio en mi reparando bicicletas (aqui en Belgica) y el del Campesino -de mayusculas aun mayores - trabajando la tierra con mis propias manos...siguiendo los metodos y criterios (rigurosos y rigoristas) de la gricutura biologica tan cara a los ecologistas, de sol a sol y a cuatro patas, durante dos...que me diga tres temporadas completas...La revolucion irani arrastra la leyenda de una revolucion popular de extraccion fundamentalmente campesina en un pais de industrializacion escasa entonces (en comparacion con los paises ocidentales) Lo que se silencia en cambio -algo que puso de relieve uno de los comentaristas españoles de la prensa digital los ultimos dias, Jose Javaloyes- fue el papel decisivo del ejrcito irani en la revolucion islamica de hace treinta años, como fue el caso sin duda tambien en la revolucion rumana de las navidades del 89 (diez años mas tarde)
La historia es libre, el viento de la historia sopla como quiere y donde quiere. Y acaba huyendo al final como de la peste de toda clase de determinismos. Es lo que habra acabado emergiendo de una claridad apodictica en esta larga polemica que se nos habra infligida a los españoles sobre la Memoria historica. La memoria de los vencidos traduce -en la mayor parte de ellos por lo menos, de sus descendientes que me diga- una fatalidad ciega y a la vez el mas grosero de los determinismos. Y el fenomeno se da hasta en una memoria de vencidos "sui generis" incluso, que es como se podria describir la que verteria Francisco Umbral en sus obras guerracivilistas: un vencido del bando de los vencedores, de los que perdieron la paz despues de haber ganado una guerra.
Y no solo en un sentido individual o existencias a penas. Sino que el sello personalo individual -de frustracion- tan indesmentible en el autor mas destacadamente guerracivilista de toda nuestra historia contemporanea arrastra sin duda raices que se confunden con un episodio de un momento critico de la historia -discreta o casi secreta- del regimen de Franco del que Umbral no fue menos uno de los vencidos. Y me refiero a su crisis interna mas grave (del bienio crucial 56/57): un combate de minorias -falangistas y anti/falangistas- no menos primordial y acerbo y decisivo en su desenlace. Como un combate de gladiadores. Con sus vencidos y vencedores.
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Juan Fernandez Krohn
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