Stalin es un espectro tenaz; por mas que lo entierren, por mas que los muros caigan ahi sigue en danza mas vivo que nunca como lo prueba la pieza de teatro en escena desde hace dias en el teatro del parque (du Parc) de Bruselas "El piano de Stalin" ("Master Class") del britanico David Pownall. "Pokaianie" ("Arrepentimiento" en español) del cineasta georgiano Tenguiz Abouladze (1986) que se veria bautizado "film de la Glasnost" -y que presencie en el festival de cine de Gante de octubre del 87 a poco de llegar a Belgica- me venia a la mente ayer siguiendo los dialogos de esta pieza teatral desde un cuarto/balcon sepulcralmente vacio -como casi todo el anfiteatro tambien- en este teatrito tan coqueto y recoleto entre arboles en el centro de Bruselas. La pieza se acaba con un Stalin repanchingado en una butaca tras una de sus explosiones furiosas donde se acaba quedando dormido, pero mas triunfante y poderoso (y mas simpatico) que nunca, mientras los otros tres protagonistas los compositores Shostakovich y Prokofief , y el ministro de la Cultura Jdanov dejan la sala en silencio y de puntillas. La satira al final engrandece a su victima lo mismo que las tentativas de enterrarla -en Pokaianie- no hacian mas que darle alas...
El telon de fondo historico de la pieza lo llenan por asi decir los dos celebres compositores y a la vez un episodio de la historia de la Union Sovietica el Congreso de Escritores del 48 en el que los dos nombrados se verian puestos en la picota, y condenados por decreto justo a seguir. Prokofief habia gozado de gran fama y reputacion internacional antes de volverse a la Union Sovietica a principios de los treinta. Shostakovich era mucho mas joven y de una forma u otra criatura del propio sistema; pero tanto uno como el otro eran "modernos" y sobre todo "occidentales" por demas a ojos del padrecito de los pueblos. Y es curioso que entre filigranas de esta comedia un tanto bufonesca resurja un episodio capital de la historia del regimen sovietico que puede ser puesto con facilidad en paralelo con el repliegue estrategico que seria el suyo como consecuencia de la segunda guerra mundial y de la invasion alemana en todos los planos y en particular en los terrenos ideologico y religioso por el que la vieja tradicion rusa se veria rehabilitada en la masa de la poblacion; y a sus ancas es como se veria evolucionar al arte sovietico. Y asi por ejemplo el cineasta S.M.Eisenstein, niño bonito del regimen y figura estelar del "realismo sovietico" acabaria produciendo un film apologetico tan extraño e insolito como "Ivan el Terrible", de cuya banda sonora se veria encargado el mismo Prokofief precisamente.
En el discurso de Andre Jdanov al congreso se ensalzaba a los antiguos -a los "grandes" (Tchaikosvski, Mussorski, Rimski-Kosarkov) de la musica rusa- y los modernos se veian arrojados al quinto infierno, Prokofief y Shostokovich en primera fila de todos ellos. En ese contexto se situa la escena de la pieza teatral que estuve presenciando ayer, en donde se ve a los dos compositores de visita en el Kremlin, en presencia del mismo Stalin -y de su ministro de Cultura- que les habia convocado para hacerles componer una cancion -musica con palabras- al gusto del pueblo y en definitiva para ponerle musica a una letra que él mismo habia compuesto. La pieza no se sale (ni un milimetro) de lo politicatemente e historicamente correcto sobre el personaje (Stalin) por supuesto. Y me venia a la mente oyendo las palabras que le prestaba el protagonista que hacia ese papel, una conferencia a la que asisti hace año y medio, aqui en Bruselas, de Tzevetzan Todorov, gran nombre de lo literariamente correcto en las ultimas decadas...de antes y de despues de la caida del Muro. En ella diserto sobre el arte y los movimientos totalitarios del siglo XX y vino a defender la tesis que los grandes lideres totalitarios de los años treinta (Hitler, Mussolini y Stalin) se habian visto a si mismos como artistas, de la Politica (con mayusculas) En el caso de los dos primeros citados la tesis corbraba perfiles apodicticos desde luego, en Staline la cosa no me parecio en cambio a mi tan clara.
Como si entre dos perfiles mas o menos contrapuestos -el de artista de la revolucion y ese otro (mucho mas inquietante) de "ingeniero de las almas" (sic) como el propio Todorov llamaba al padrecito de los pueblos en su conferencia- resbalase y titubease insensiblemente la orientacion de la historia y de la biografia....Y en la pieza teatral de ayer Stalin se revela desde luego como un gran manipulador de conciencias, dominado a su vez por obsesiones de tipo artistico y musical (entre otras) pero lo ideologico predominaria siempre a todas luces en el personaje. Hasta en su evocacion por ejemplo de Jack London, que le sirve de inspiracion de su letrita: socialista norteamericano de principios del siglo XX y especie de mirlo blanco -rojo que me diga- en la historia cultural de los Estados Unidos...La obra me parecio bastante bien lograda, y la actuacion de los protagonistas elogiosa por mas que la lengua francesa privase a no dudar a los dialogos -en parte siquiera- de muchos de sus encantos originales. Pero la impresion dominante del espectador al final -la mia al menos- lo es la del mensaje historicamente/correcto que queda volando o revoloteando,tras los aplausos y la reaparicion y desaparicion de los actores, en medio de la sala. Y me lo confirmaria el propio comentario del escenarista belga, leida en Internet justo despues, donde evocaba la muerte de Garcia Lorca (faltaria...)
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
Atticus-444
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Paulino Toribio