
Cuento de navidad, de estas tierras de Flandes. Corria el primer dia del invierno, la noche aquella del 21 al 22 de diciembre del año ya tan lejano de 1991, una de las mas largas de mi vida (desde que aqui resido) en plena era felipista interminable y en España muchos que ahora aqui quizas me leen vivian una infancia o adolescencia o primera juventud mas o menos feliz y despreocupada, a mi en cambio me reservo el destino todos aquellos años -primeros de mi estancia en Belgica- una existencia para que ocultarlo un tanto perruna en el plano al menos de las condiciones materiales, y tambien de lo que ahora se llaman "calidad de vida" Mas tarde, esas condiciones se acabarian aliviando un poco pero eso no me evitaria nuevas pruebas -mucho mas duras e insufribles si cabe, la carcel (una vez mas) entre ellas- pero eso, como diria el poeta, quedese para otro dia. El caso es que aquella noche primera del invierno (oficial) particularmente fria me pillo a mi desde muy temprano a la salida de la localidad flamenca de Kortrijk -pronunciado (que es cosa brava...) mas o menos Kortrek, y en español antiguo Cortrique- "tirado" a la entrada de la autopista en direccion de Brujas en donde esperaba acabar arribando aquella misma noche (todavia), camino de Ostende… Se sucedio una odisea de varios horas de espera con un intervalo en el que me decidi a pedir limosna a un automovilista que se paro en un semaforo, con lo que puede entrar en un cafe y reconfortarme un poco y asi evite el desfallecimiento y cobre fuerzas para seguir haciendo auto stop –otras dos horas...- hasta que al cabo de mil peripecias me encontre a primeras horas de la mañana en Ostende, sano y salvo, deambulando por las calles mas o menos repuesto pero sin dormir en esperar de poder encontrarme con algun alma caritativa, de mis conocidos me refiero. La odisea se termino en un albergue para jovenes de Brujas donde vine a parar a media tarde y antes de salir de nuevo para cenar y ambientarme un poco decidi echar un sueño despues de todo una noche de insomnio. Sueño reparador, pero no solo el sueño esa vez, porque lo que me desperto fue la musica navideña de un carrillon cercano -visible desde la ventana de mi cuarto- que disipo de mi interior como por ensalmo penas, desanimos y otras miasmas. Como nuevo, con la musica navideña aquella ya digo. Y el recuerdo tan entranable y tan agradable me acompanaria inseparable en lo sucesivo. Magia navideña de los carrillones flamencos, de la navidad crstiana con musica -e imagenes- de la Vieja Europa!....
En mis años de Econe vivi immerso en una atmosfera de recogimiento, de fervor y de piedad tradicional en los que la liurgia tradicional -en su variante mayormente francesa- y el canto gregoriano ocupaban una plaza central y dominante. Y con ellos el culto de las imagenes. Recuerdo algunas en especial, que contrastaban fuertemente por lo anacronico -ya entonces en aquellos años del posconcilio- con el caracter rabiosamente moderno y funcional hay que decir de las instalaciones del seminario (para entonces), suelo de moqueta por todas partes, amplias cristaleras, cierres automaticos en puertas y ventanas, tonos claros y alegres en muros y paredes...y el rumor o el murmullo de cantos y plegarias en latin llenando el aire en permanencia. Econe era tal como yo lo vi y lo vivi un verdadero espectaculo ; de un trozo del pasado que nadie se habia acordado de dar muerte como diria el poeta y sobrevivia montaña adentro en aquel rincon y aquel desfiladero que formaba el rio Rodano, antes de ir a volcarse en el lago Leman al pie de los Alpes suizos. Lo que atraia nubes de curiosos de mil leguas a la redonda y de mucho mas alla sobre todo en las misas del domingo por la mañana, que asistian por la tarde aun al rezo de Visperas. De las imagenes del seminario recuerdo en particular algunas apostadas en los pasillos en los rellanos de las escaleras y no solo en la capilla, de un estilo san/sulpicio (frances) un poco cursis para gustos foraneos pero no menos autenticas, del (santo) cura de Ars, de Teresita de Lisieux (del niño jesus) y de (san) Pio X. Y recordandolas ahora al calor de esta polemica inconoclasta el contraste aquel me parece mucho mas vivo y llamativo entre la funcionalidad moderna de aquel enorme edificio y unas estatuas o estatuillas tradicionales que por un lado nadie parecia haber llamado alli, como intrusas (un poco) o como invitadas tan solo, y por otro en cambio parecian las verdaderas reinas alli dentro, como si todas aquellas muestras de arte arquitectonico ultramoderno -de un tufo inoclasta indesmentible...- hubieran acabado en fin por venir a rendirles pleitesia y homenaje (como les correspondia)
El otro movimiento tradicionalista en el plano de las creencias que frecuente aquellos años, la TFP -de los que aqui ya he hablado- tambien se distinguian por su culto a las imagenes en particular una principalisma sobre todas las otras, la virgen de Fatima que en las sedes de la TFP en Brasil en España y no solo, que tuve ocasion de visitar se veia por todas partes entronizada, propiamente hablando. El olor a cirios, a incienso, el ruido de las cuentas de aquellos rosarios immensos (« tercios ») como lo de las ordenes antiguas (religiosas y militares) rozando (casi) el suelo que todos empuñaban -es la palabra- en cuanto que tenian sun segundo libre mantenian una temperatura antigua medieval casi que tenia sin duda algo de reconfortante (o de ahogadizo segun los gustos) En la Falange primera asi en vistazo somero no parecen haber influido enfoques o filosofias esteticas demasiado precisas, pero si hay alguna impresion que se deprende de la historia de sus inicios y balbuceos lo es la de modernismo, y vanguardismo tambien, pero de un vanguardismo tentado de romanticismo y de un modernismo conflictivo y en tension, siempre en pugna con otra tendencia igual de fuerte de vuelta a las formas clasicas, como lo ilustra la trayectoria del que seria gran mentor intelectual del regimen lo mismo que lo habia sido de Jose Antonio y de su corte literaria de Jose Antonio y me refiero al maestro D’Ors que empezo de modernista en su juventud y acabo volviendose un apologeta ardiente de las formas clasicas (y barrocas...) como lo atestigua su libro –un clasico en la materia- sobre el tema (1). Y de hecho el arte monumental y arquitectural de los primeros años del regimen de Franco consagraria esa tendencia. En ese libro fundamental –« De lo barroco »- evoca Eugenio D'Ors un movimeinto que me trae resonancias mas o menos familiares de mis años psados entre franceses y mas o menos arropado por una cultura y un arte tipicamente franceses y lo es cuando recordaba su participacion -decada de los treinta me figuro- a las Decadas de Potigny, en el corazon de la Borgoña y centro de un movimiento artisitco y cultural de enorme irradiacion los años treinta, en trono a la figura de Paul Desjardins un intelectual frances –de ascendencia laicista- que se gano la etiqueta de "neocristiano" por su admiracion del jansenismo de Port-Royal, y que acabo coqueteando con la Colaboracion (un dato historico irrefragable) De la evocacion de aquellas discusiones entre eruditos y epecialistas sobresalia una frase que recoge el maestro d'Ors en su libro cargada de resonancias e interrogantes y lo era "la tradicional resistencia del espiritu frances al barroco", en lo cual se refleja una constante, una linea divisoira que me diga, crucial en cuestion de gustos; de gustos artisticos y de gustos en las cosas del espiritu, en estrecha relacion (a veces) lo uno con lo otro. Y no es un puro azar si aquel debate sobre el arte barroco tuvo precisamente como teatro la iglesia y la abadia cisterciense de Pontigny, no lejos de Dijon capitan de la Borgoña (hispanica), ni que su principal inspirador Paul Desjardins ya mencionado proclamase su admiracion por el movimiento jansenista.
En la proyeccion de un film al que asisti los primeros tiempos de mi estancia en Bruselas con el telon de fondo de la crisis del jansenismo y de la triste suerte de persecucion y ostracismo de la corte que muchos de sus partidarios acabarian corriendo en tiempos deLuis XIV, se narraba la historia de un musico de la corte perseguido por delito de jansenismo, uno de aquellos "solitarios de Port-Royal" -como se les llamo- que huyendo del mundanal ruido y de los ambien tes cortesanos buscaron refugio en una vida campestre en parajes y regiones los mas apartados de la Francia rural; y por curioso que pueda parecer de un film ambientado todo él en un perfume, y en unos gustos musicales y artisticos tan franceses en apariencia, la banda sonora se lo prestaba la musica de viola de un compositor catalan de nuestros dias. Como en camisa de once varas, ya digo, el querer meterse a distinguir o a trazar lineas claras y diafanas de demarcacion entre formas culturales y gustos artisticos. Cuestion de gustos, las imagenes como el arte en general inclusive el arte religioso. Y en un escrito poco conocido de un escritor de mi propio gusto -por su estilo (como ya todos aqui saben)- y me refiero a Francisco Umbral y a su titulo « La Belleza convulsa", me llamo la atencion, como en un eco de la actitud general que fue siempre la suya -tal y como se ven plasamadas en ciertas constantes biograficas que recogia muy pertinentemente Ana Caballe en su biografia-, su prefrencia por las formas plasticas figurativas...
De un "iconoclasta" ideologico, y literario (un poco) tambien, de su talla –como no hay dos en la literatura española de las ultimas decadas- que otra cosa hubiera cabido esperar sino justo todo lo contrario. De todas es sabido en cambio el gusto y aficion de Francisco Umbral por las virgenes romanicas como la que presidia su despacho o gabiete de trabajo en una relacion directa -se me antoja de repente- con ese problema "termico" –psicosomatico, de lo mas serio- que le acompaño toda su vida durante, que Ana Caballe simbolizaba en la frase tan certera que sirve de titulo a su biografia -"el frio de una vida"- y que le puso tantas veces en situaciones incomodas por no decir inimaginables buscando siempre abrigo por dentro, por debajo de la ropa, con frecuentes desaguisados por culpa del derroche de papel higienico a lo que se veia obligado, en los cuartos de baño por todas partes donde iba...Y nada mas logico despues de todo que con tamaño problema Umbral se acabara mostrando alergico –lo menos que se puede decir- a las formas plasticas del arte moderno ("deshumanizado") que tanto frialdad y frio fisico incluso habran difundido en redor (y entre personas de sensiblidades digmoas normales) e irradiado incluso, hasta las cuatro esquinas del planeta.
El barroco español en poesia lo simboliza mas que otro Luis de Gongora, advocacion suprema del sonado certamen poetico de Sevilla que daria lugar a la generacion del 27 (durante la Dictadura) El nombre de Gongora se esconde no obstante –en la historia de literatura-entre brasas como quien dice de una antigua polemica entre los Antiguos y los Modernos que hizo estragos en España al final del siglo de oro, con decadas de adelanto a otra analoga que acabaria estallando en Francia, nuestra vecina. Curiosos por demas los rasgos simbolicos que cobran en vision retrospectiva los dos principales protagonistas de aquella querella, de un lado Luis de Gongora, italianizante, que viviria condenado al ostracismo los ultimos años de su vida y que se hundiria en el anonimato a seguir, hasta que los de la generacion del 27 vinieran a desenterrarlo siglos mas tarde. Del otro un tradicional o tradicionalista en poesia, Cristobal de Castillejo, que vivio casi siempre allende los Pirineos -en aquellos tiempos de guerra de religion- y acabaria instalandose en Viena donde moriria y seria enterrado....Y es curioso que Federico Garcia Lorca uno de los grands nombres de la generacion del 27 nacido bajo la advocacion de un Moderno como digo, fuera en su poesia esencial un Antiguo, fiel a la linea (central) de nuestra tradicion poetica, a saber el romancero....y se encontrase por consiguiente, en aquella polemica esencial que tanto habia estragado tres siglos antes, menos en la linea d Gongora y mas en la de Castillejo...
El soneto. "Al llegar al soneto mil (no se cuantos) -escribe Umbral- la maquina Rdiruejo se detiene" A mi el soneto –« un soneto me manda hacer Violante que en mi vida me he visto en tal aprieto »- me dejo siempre frio, lo confieso. Por el tufo inseparable sin duda a importado a extranjero. Y de hecho la poesia de Ridruejo irrumpe a chorros y borbotones -ya aqui ha quedado dicho- ...no en sus sonetos sino en sus escenficaciones grandiosas, clasicas y a la vez romanticas (o modernas y modernistas) La liturgia, que me diga la para/liturgia falangista -copiada, o en una mimesis (parcial) de las para/liturgias nazi y fascista– « marca Ridruejo », de quien dejo su huella personal e intransferible en las grandes ceremonias de la zona nacional y de la immediata posguerra hasta bien avanzados los cincuenta, tuvo como caracteristica esencial -hija de su epoca- el ser una (para) liturgia de masas, como sin duda lo fue el ceremonial litugico y guerrero de la tradicion medieval de la España de la Reconquista. Una liturgia triunfalista de Victoriales medievales y bajo/medievales que tuvo del otro lado de los Pirineos su equivalente en el ritual de las Aclamaciones (carolingias) del Medioevo
Iconoclasia y desterramientos. Lo uno con lo otro en la actualidad polemica de estas ultimas semanas. Y no es casualidad ninguna. La zona roja fue indementiblemente iconoclasta en el terreno de« la cultura de la muerte »-de los entierros- como los recuperacionistas aficionan tanto decir, igual que en el plano de la cultura a secas por mucho que ahora digan. En Barcelona, los primeros dias de la guerra civil, Andres Nin -que luego acabaria sufriendo la suerte terrible que se conoce, a manos de sus compañeros de viaje- declaraba triunfante: "la clase obrera -cito de memoria- ha resuelto el problema de la iglesia a su manera, expeditiva y es que no habra dejado en pie ni una siquiera"....El ministro Alonso declaraba ayer que "para no reabrir las heridas hay primero que cerrarlas » (o algo asi) y se diria oyendolos - a él y a tantos otros con los mismos tonos y acentos o parecidos- que la herida o las heridas a las que aluden tradujera una frustracion tan soterrada como antigua de algunos, de no haber podido dar a los suyos cristiana sepultura....Un anacronismo por partida doble....La herida persiste por cierto -de lo mas cardena y amoratada en algunos-, pero se trata por mucho que digan de una infima minoria (y entre ellos, en primera fila, hay dolor! el jefe del gobierno a todas luces) Y cuando hablan « de cerrar las heridas primero », algunos no podemos por menos de ponernos a pensar en terminos de "unos" y "otros" como si para cerrar las heridas de los menos hubiera que reabrir las de los mas, y viceversa.... Dilema insoslayable que da idea del punto muerto –o a punto de estalllido si se prefiere- en el que se haya esta querella.
Estaba yo recien salido de la carcel portuguesa cuando entre en contacto en Madrid con los fieles españoles de una secta protestante holandesa (fundamentalista) a la que pertenecia el pastor Hegger del que aqui tambien habre hablado y nunca olvide la impresion deplorable que me produjo la pasion iconoclasta que confeso en mi presencia –con descripcion en detalle de los destrozos y tropelias de los que se jactaba- de uno de aquellos adeptos españoles (compatriota, y ex-sacerdote catolico...) Fue un abrirseme los ojos, lo reconozco. Y la aversion de aquello, como un guarda/fuegos inseparable, me acompañaria siempre por los desiertos de Europa como yo los habre llamado; por esos yermos culturales y espirituales -despojados de toda marca familiar, de todo punto de referencia conocido, de tan pocas imagenes y estatuas en definitiva- de mas alla de los Pirineos...Y de las pocas que haya, de las que se toparon en mi camino, todas ellas (casi) -como por una curiosa paradoja- se verian recubiertas o acompañadas de una nitida significacion anti-española (aqui en Belgica) Desde la estatua de Francisco Ferrer de la que ya hable, hasta las de Egmont y Horn, promovidos martires del estado belga independiente. Una derrota mundial -de España en los siglos XVI y XVII- bajo el signo o la maldicion iconoclasta...A penas ahora acabe dandome cabal cuenta (hasta los monigotes representando soldados españoles de lols Tercios -y colgados "nota bene" de las vigas de los techos...- dando la bienvenida al turista en el meson "Au Roy d'Espagne" de la Grande Place, en el mismisimo centro de Bruselas...
El punto critico en la crisis desatada por la iniciativa del juez Garzon se veria alcanzado como consecuencia de las ordenes de desenterramiento dictadas por su sustituto en relacion con los restos de Garcia Lorca y…con los enterramientos en el Valle de los Caidos. El hispanista irlandes Jean Gibson ponia las cartas sobre la mesa hace algunas semanas cuando confesaba sus ganas (irrersistibles) de ponerle una bomba a la cruz de la Basilica…Quieren desenterrar -dicen- para volver a enterrar cristianamete (a los que renegaron de todo tipo de cristianismo), o no sera que no se trata en el fondo mas que volver a desenterrar como hiceron en el 36 (en zona roja)?
« Cuidate (España) de las calaveras sin las tibias y de las tibias sin calaveras...cuidate del que come tus cadaveres, del que devora muertos a tus vivos!», escribio justo antes de su muerte, alguien fuera (tambien) de toda sospecha, el peruano Cesar Vallejo (comunista), en « el mas enigmatico de los escritos sobre la guerra civil » (Trapiello)…
(Antropofagia e iconoclasia -necrofila-, todo junto y bien revuelto en zona roja. « No eran malos –reza un apocrifo…o me lo he inventado yo mismo?- eran mucho peores de los que nos imaginabamos »)
(1): "De lo barroco", de Eugenio D'Ors. Madrid, Aguilar, 1944
(2): En "Cuidate España de tu propia España!" del poemario "España, aparta de mi ese caliz!", de Cesar Vallejo, publicado a titulo postumo. En las mayor parte de las ediciones -en la de la Habana de 1961, por ejemplo...- no figura ese poema.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català