Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

El crucifijo, y la regla...de la Madre Maravillas

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Comparaciones odiosas pero a mi la polemica en llamas de ahora me trae recordaciones. De otras polemicas mas o menos fundadas y a la vez mas o menos capciosas...En el tema del aborto por ejemplo y tambien en otra polemica mas estrechamente relacionadas con el tema que nos ocupa que desataron en el pasado films considerados blasfemos e irreverentes en su momento, y pienso en particular en « Jesucristo Superstar » (principios de los setenta) y tambien en « Je vous salue Marie », mas tarde, del frances Jean -Luc Godard (de confesion protestante) que llego a provocar atentados con bomba incluso en una sala cinematografica de la capital francesa. En mi primer blog, con motivo de la campaña electoral, dedique una serie de entradas al capitulo denso de moralidad y buenas costumbres que figuraba en la agenda electoral de los dos principales partidos contenndientes. El tema del crucifijo en las escuelas no figuraba en la agenda en cambio, por voluntad propia sin duda de los que la habian fijado mas que presumiblemente de antemano, por ser los que llevan siempre –me refiero a la era democratica que vivimos- la iniciativa en esa tematica tan melindrosa. Y me refiero por cierto a la izquierda española. Si se han decidido ahora a encender las teas incendiarias y a desenterrar el hacha de guerra en el tema (es un decir) no es puro azar sin duda, sino que se los habra dictado la conjuntura -de crispacion- y el estado de la guerra (fria) que enfrenta al equipo en el gobierno y a su presidente «con un sector considerable de la sociedad española» –como acabo de leer acertadamente en la prensa digital- en tematicas sensibles como esta. Y la hora, en el momento en que me pongo a escribir, la marca sin duda la derrota estruendosa que se ven obligados a enjugar en el terreno de la ley de la Memoria historica ( de su aplicacion), tras el desenlace final, traducido en un fiasco clamoroso –mas que cantado- de la inciativa del juez Garzon en materia de desenterramientos. Estan nerviosos, frustrados y se sienten por tanto obligados a cargar baterias y a relanzar la artilleria dialectica de sus pesos pesados, y me refiero sobre todo a individualidades mas o menos en la orbita de la izquierda y de los socialistas; academicos e intelectuales, escritores, periodistas, y otros agentes del poder cultural al servicio mas o menos declarado de los intereses del partido que gobierna. Y pienso en particular en un articulo que me habra sorprendido por su particular virulencia en el Pais de ayer del catedratico de historia (s’il vous plait) de la Universidad de Zaragoza, Julian Casanova, del que sabia sus simpatias y sus partidismos, pero del que tambien habia leido –siguiendo consejos del terceros- trabajos sobre la guerra civil y la persecucion religiosa que desentonaban un poco por el prurito de objetividad y de ecuanimidad que proclamaban, ligeramente distantes de lo que es la tonica general en el conjunto de la literatura recuperacionista y del sector de la prensa que les suele hacer el caldo gordo en el tema.

Aprovechemos el momento psicologico pues, de desmoralizacion y nerviosismo del adversario, para guardar la cabeza fria sobre todo, en el analisis de la situacion y en el abordaje de la polemica. El crucifijo es una imagen, ni mas ni menos. De convicciones o de creencias. No es una estatua cualquiera pero es un estatua en cierto modo tambien, quiero decir que entra (un poco) dentro del debate secular sobre el tema de las imagenes, religiosas y no religosas. Y decir de entrada que ni la iglesia española ni sus voceros podran pretender a estas alturas del partido obligar a sus fieles a ser mas papistas que el papa, me explico a ser mas conciliares que lo fue el concilio en el tema….Tras el concilio, imagenes y estatuas si no desaparecieron mundo atraves, si que sufrieron trasnformacions, mutaciones y travestimientos del mayor calado, y entre quitar crucifijos y vernos obligados as oportar como nos vimos el arte religioso –mas o menos teñido de iconoclasia- que se impuso por todas partes a partir de entonces y que seria la regla y la tonica en las decadas que se seguirian, no se yo la verdad de que lado se encontrase la opcion menos mala...

Corrian los principios de los setenta y me dio por frecuentar la misa de los domingos que celebraba el reverendo padre don Jose Aragones, antiguo rector del seminario docesano de madrid, en la iglesia del Hospital del Niño Jesus -de la que era entonces cura parroco- donde acostumbraba a pontificar con brio y una veheencia extarordinaria, el rostro a veces rojo escarlata de los accesos de santa indignacion (y colera biblica) -y una erudicion escrituristica y telogica ademas, de otras epocas- y a lanzar sin respiro sus flechas y venablos, qué digo, sus rayos y relampagos domingo tras domingo en contra de todos en la iglesia de entonces –papa y obispos incluido- y a mayor gloria del Caudillo, al que no es faltar un respeto a su memoria si digo que lo tenia ya -en la practica- canonizado (en vida); en una iglesia pateticamente (semi) vacia que todo hay que decir, si se exceptuaban un puñado de irreductibles –entre ellos unas feligresas, siempre de lo mas asustadas- y de los que los jovenes debiamos ser por regla habitual no mas que tres o cuatro cada domingo. Para venir a decir que la capilla aquella del Niño Jesus estaba bien provista de imagenes antiguas, en donde el viento del concilio –el del papa juan- a todas luces no habia soplado lo mas minimo todavia, algunas muy bellas e impresionantes, y acabe cogiendo la costumbre de quedarme un rato mas a solas, al final de aquellas misas, para prolongar un poco mis preces y devociones, abrazado a los pies –traspasados por los clavos- de la imagen casi gigantesca de un cristo crucificado que presidia una de las alas laterales de la capilla. Hoy recuerdo con simpatia, compresion y benevolencia la experiencia aquella, habida cuenta ademas de la situacion dura y dificil que atravesaba entonces, a imagen y semejanza de la singladura tan delicada y tan dramatica –en aquellos tiempos de mutacion cultural y de revision (o puesta en tela de jucio) de las mas arraigadas creencias-, que atravesaba igualmente la sociedad española y en particular su estamento universitario, y mas en particular los que viviamos y soportabamos dia a dia la situacion -cobrando « in crescendo », por momentos, todos los perfiles de una guerra civil larvada a penas- que se vivia entonces en la Universitaria madrileña. Y me viene inevitablemente a la mente, evocando aquellos momentos de fervor religioso –que nunca renegue por cierto-, la famosa escena que narra Maurras en una de sus obras « blasfemas » (de juventud), de « Antinea », en su capitulo « el museo de Atenas » de los pasajes que le valdrian la condena potificia abrazandose con no menor fervor que el mio a una estatua de lo mas clasica, antigua, representando a Fidias… « Ecce dominus ascendit et conmovebuntur simulacra a facie ejus » -« y he aqui que se alzo el señor y los simulacros desaparecieron de su vista» , dice la biblia; lo que se puede interpretar –y de hecho lo fue tantas veces en el curso de la historia- de muy distintas maneras ; es un hecho no obstante que no somos musulmanes –hablo por mi por lo menos- ni celadores (« verbi gratia ») de una religion que no tolera la menor estatua o imagen; y a las imagenes y estatuas el valor en principio pues se les supone, entre catolicos…A unas mas que otras tal vez, pero en principio a todas ellas…

Es igualmente obvio no obstante –siglo hablando por cuenta propia- que el soltar amarras me esperaba a la vuelta del camino como quien dice, y que si hubiera seguido abrazado rezando a los pies clavados y ensangrentados de aquel cristo gigante hubiera sido (un poco) para mi como enterrarme en vida, mi juventud por lo menos… Por aquel entonces –me viene la idea al vuelo, asi de pronto- hice una visita al convento de la Madre Maravillas en el cerro de los Angeles , todavia en vida su superiora creo recordar –un domingo caluroso de julio o agosto o asi…- y el recuerdo de aquella hermana, que me recibio tras las rejas de la celosia, joven aun, de gran clase por lo que se percibia, de una conversacion agradable y culta, me dejo mas que pensativo, y hoy tantos años como pasaron no dejo de sentir un ligero regusto amargo cuando recuerdo aquel encuentro, y desde la distancia del tiempo transcurrido, de la experiencia que da la edad sin duda, me parece calibrar mucho mejor lo tragico e irrevocable de una tamaña ruptura con el mundo. No condeno, que conste; pero no podria hoy desearlo ya o aconsejarselo mas a nadie, y mucho menos a una hija mia….La madre Maravillas (Pidal y Chico de Guzman) permanece asociada en el recuerdo a la celebre escena –emblematica de la persecucion religiosa en el 36, de las mas conocidas y divulgadas- del fusilamiento a manos de un puñado de milicianos de la estatua gigante del sagrado corazon en el cerro de los Angeles durante la guerra civil española, y por ahi se juntan o se agarran los dos cabos sueltos de la polemica actual entre el gobierno socialista y las instancias eclesiasticas, o como diria Bossuet, « los dos extremos de la cadena »... El libre albedrio –es una de los grandes descubrimientos, lo confieso que me habran deparado tanto tiempo de rumiar cosas mas o menos en solitario en mis años de autoexilio- ocupa un papel central en la vida interior para los catolicos, y fueron los españoles precisamente –como lo recordaba certero Eugenio Montes en su celebre articulo « La vuelta del duque de Alba » en ABC, de la decada de los treinta- los grandes campeones de tan alta idea en tiempos de las guerras de religion tras la eclosion del protestantismo, cuatro siglos antes pues de la declaracion conciliar « dignitatis humanae » sobre la libertad religiosa.

« Desde que el hombre nace esta ya maduro para la muerte », reza un apocrifo del barroco aleman, « El campesino de Bohemia» (y no del Garona..) que afeccionaba particularmente Martin Heidegger. Quiere decir que la muerte es algo que de una manera u otra tenemos que enfrentar –con coraje y hombria- a cada instante de nuestra existencia. Quiere decir que no debemos dejarnos vencer por ella (en vida) de ninguna manera, y el enterrarse en vida de algunos claustros -salvo motivos, o circunstancias especialisimas - se aparenta mucho a una claudicacion, si, ante la muerte. O ante el enemigo actual o en potencia(de carne y hueso) Una ilustracion ejemplar mas elocuente que muchas palabras: a saber, el conflicto que opuso o decian que oponia entonces a los conventos (carmelitas) de la madre Maravillas y la iglesia española en aquellos tiempos revueltos del posconcilio, que nos hizo volver la vista a algunos, y que ese nombre tan cargado de promesas (maravillosas) se encendiera como una chispa en nuestra mente aunque solo fuese unos momentos. De hecho la madre Maravillas acabo entendiendose con los de arriba, con la iglesia espanola, el cardenal Taracon a su cabeza entonces, con el Vaticano, o por separado, o con ambas instancias a la vez, no lo se, pero lo que sí supe entonces es que les habian acabado concediendo una dispensa (especialisima) para poder conservar la regla conventual (de obedencia absoluta) en la fidelidad mas estricta y rigorista -eso decian- a la fundadora de su orden. El resto, que no era poco, se lo trago por supuesto –por obediencia- la madre Maravillas: el concilio, las nuevas orientaciones y por supuesto la nueva misa o el nuevo/misal (« novus ordo ») del papa Pablo VI, que era el principal caballo de batalla de los integristas (en Francia sobre todo), lo que trajo a la luz del dia que lo unico en definitiva que interesaba sobre todas las cosas a la aguerrida madre, lo unico en lo que no estaba dispuesta a transigir lo era, no su forma de rezar o practicar el culto, sino la forma de vida al interior de sus conventos, a saber las reglas…en singular que me diga: la que regia los contactos entre monjas alli dentro y de todas las monjitas con la madre superiora….En lo unico que la madre no transigio o no quiso obedecer …- y que se me perdone el desatino- fue en que no la obedecieran a ella…Y estaba ya claro a partir de entonces para mi, joven seminarista/integrista del seminario de Econe, que el combate de aquellas monjas me interesaba ya mucho menos; y acabe pues desinteresandome del todo (hasta hoy) del tema.

Los pueblos que no aprenden de la historia estan condenados a repetirla. Y a mi el fracaso historico (grandioso) –de resultas de una derrota mundial- de España y de los españoles en estas tierras « belgicas », en estos antiguos paises bajos (catolicos) del Sur -« pays/bas espagnols », como aun dicen- me habra dado ideas (a mares) en los ventidos años que llevo aqui residiendo. En un film que vi en mis primeros años de estancia aqui basado en la novela de Margarita Yourcenaar (de origen flamenco) « La obra en negro », que llevaria a la pantalla el cineasta belga André Delvaux, con el telon de fondo historico de la presencia española en Flandes desde los tiempos de las guerrras de religion, habia algo que traslucia claro como la luz y lo era que la libertad (sana) de costum bres –tras las formas licenciosas incluso que acababa cobrando en la pantalla por omentos- la defensa y salvaguarda del libre albedrio en definitiva estaban entonces, de por mucho, mas bien del lado de los españoles de los Tercios –y de su famigerado comandante, el duque de Alba- y no del de aquellos protestantes mas o menos pordioseros -traduccion literal de apelativo de "geux" (o "gueuzen") que por aqui se usa...- y mas o menos rigoristas a la vez, pubidundos y puritanos. Y la figura del protagonista, mitad ficticia mitad historica, que segun un profesor belga al que se lo comente mostraba una doble paternidad o modelo de inspiracion – a medio camino entre el protestante español Miguel Servet, y Paracelso, el celebre alquimista suizo- no venia en mi opinion mas que a tratar de conjurar o de exorcisar una imagen o impresion tan evidente, al mero espectador desprevenido….

La derrota española en Europa acabo por consumarse, y ese fue –como lo señalaba profetico Ramiro Ledesma en su « Discurso a las juventudes de España »- el precio historico a pagar para que la contrarreforma o digamos el catolicismo en su version anti-protestante sobreviviera: los hijos «segundones» –los españoles- pagaban una vez mas por los primogenitos, por la « hija predilecta » (fille ainée) de la Iglesia. En todos los ordenes y en todos los dominios. Y por supuesto en el terreno de la moral y las buenas costumbres, y un rigorismo de comportamientos individuales y colectivos y « pari passu » un endurecimiento de la disciplina tanto en el orden civil como en el eclesiastico o canonico/eclesiastico –en clara ruptura con habitos y practicas en vigor de antiguo entre los españoles por lo menos-, se acabaria imponiendo y pasaria a ser la regla en la cristiandad, « urbi et orbe » sin duda, y sobre todo en el mundo hispanico. Y de Ignacio de Loyola, por ejemplo sobreviviria –en la memoria colectiva llena de imagenes- su insistencia (obsesiva) en las penas del infierno, y del santo Juan de la Cruz la tonsura mas o menos ridicula o anacronica (ya en su tiempo); y de la madre Teresa de Avila aquello (apocrifo) de « entre santa y santo pared de cal y canto », la mejor manera sin duda de conjurar como fuese la Verdad historica (con mayusculas) de como fueron las cosas, de como sucedieron en la realidad de los hechos…En mi blog vengo utilizando la formula de « la historia revisada (o revisionista) de los dogmas », y un corolario inevitable de la misma lo seria su aplicacion a la biografia, y me refiero (sobre todo) a las vidas de santos….

La profesora catalana Ana Caballé -biografa de Francisco Umbral que he venido citando en mis entradas sobre el escritor fallecido- dio el pasado año una conferencia a universitarios belgas, aqui en Bruselas, en el cuadro de un curso de literatura española, y a la que asisti; y el tema lo fue la literatura femenina en las letras en lengua española que ilustro con cuatro ejemplos mayores de la historia de nuestra literatura, a comenzar por Teresa de Avila. La naturaleza de su relacion epistolar (y no solo) con « Eliseo », apelativo que daba a su interlocutor –no otro que el brillante jesuita, escritor, moralista, hombre de leyes y distinguido predicador y consejero en la corte de los grandes, en España como en Italia, que fue el padre Baltasar Gracian, confesor de la celebre reformadora durante algun tiempo-, se veia objeto como digo de un analisis riguroso en la conferencia de Ana Caballe que dejaba caer por tierra, sin roces ni estropicios, de la forma mas natural y espontanea a la vez, esa imagen de santa y santo separados por una pared de cal y canto a la que aludi mas arriba….

« Lex orandi lex credendi », una de las consignas centrales de los catolicos integristas tal y como ya la aprendi en Econe. La forma de rezar dicta aquello que se cree. Las monjas de la madre de Maravillas le rezaron durante decadas de la España de la posguerra a la imagen adorada del sagrado corazon desde dentro de aquellas paredes (blancas) de cal y canto, y la estatua gigante aquella, sin duda que seguiria siendo siempre la misma por fuera, pero « por dentro » ya habia cambiado en cierto modo; al ritmo –de paso de carga en aquellos tiempos, cuando yo las conoci- del concilio y de las reformas conciliares, y se diria que aquellas monjitas siguieron hasta hoy fingiendo no darse cuenta –como Lucia de Fatima (icono en vida de anticmiunismo "eclesaistico"), emparedada en vida desde su niñez hasta su muerte no hace tanto, rodeada incluso de un dispositivo especial de proteccion de la fuerza publica de su pais y de donde salio una sola vez en su vida, creo, para besarle las manos (y los pies) al papa -de izquierdas- reynante entonces: como yo la vi siempre en mis años de cautiverio alli-; y como si lo unico que les importara a la madre Maravillas y a sus monjitas fuera el seguir viviendo (y obedeciendo) alli dentro de aquellos claustros, alli encerradas, como fuera, todas juntas….El tema -me lo reconoceran-es de lo mas apto e ideoneo a alimentar fantasmas y obsesiones –de toda laya- como lo fue siempre y como lo sigue siendo (no es culpa mia) Y Francisco Umbral, fino observador y catador intuitivo de temas literarios o comercialmente literarios (y a la vez cargados de morbo) lo capto bien, que le dedicaria capitulos y episodios sustanciosos –de los mas procaces por cierto a veces…- de sus novelas, sobre todo de sus novelas guerra/civilistas….

Las imagenes son solo imagenes, ya digo. Lo cual no quiere decir que no se merezcan muchas cosas…y por supuesto proteccion cuando se las ataca –y se las destroza- como habra ocurrido tantas veces a lo largo de la Historia. Como ocurrio en Flandes « entonces », donde fue la explosion iconoclasta, precisamente –lo que los flamencos llaman pudicamente « tempestad de las imagenes » (beeldenstorm)- lo que encenderia el conflicto y lo que llevo en primera instancia a los gobernantes y responsables flamencos de entonces –en la persona de Margarita de Parma- a pedir socorro a España y sus celebres Tercios….Desde entonces, y mas concretamente desde la paz religiosa y politica que marco el tratado de Munster (de Westfalia) al final de la guerra de los treinta Años, las cosas quedaron claras en Europa en el tema: la frontera en lo sucesivo, geografica y religiosa al mismo tiempo, no podia estar mejor definida, al Norte, fuera imagenes, al Sur una profusion y exhuberancia barrocas que nos acompañarian siglos durante a los españoles despues (noche y dia) El concilio dijo o definio tal vez poco en el tema pero las consecuencias practicas, a tenor de lo que se respiraba a ese )proposito en aquella augusta asamblea no ofrecio a nadie la menor duda….Y de hecho a partir de entonces fueron paulatinamente deaspareciendo de iglesias y catedrales, de conventos y monasterios (hasta que llego el pontificado de lapa polaco y con él su icononomania eslava…que tambien habia sabido expltar en su provecho el padrecito Stalin...) Personalmente –que quede bien claro a la hora de formular o extraer conclusiones- me gustan las imagenes, no tengo nada contra ellas. Unas mas que otras, es cierto: las medievales –las romanicas, policromas, con sabor jacobeo, a Reconquista- mas que las barrocas (sobre todo las que plagarian los lugares de culto en suelo de la peninsula…) Me parecen –todas ellas- testigos fieles y compañeros inseparables de nuestra Memoria colectiva….Pero no son mas que imagenes (o estatuas), sigo insistiendo, quiero decir que no vale la pena encender otra vez la guerra o la pre-guerra civil (sólo) por ellas. Una cuestion de gustos, de gustos espirituales en definitiva, un poco –y que no se escandalice nadie por el comparativo- igual que la fiesta taurina; hay taurinos –legion de ellos- en España, pero tambien anti-taurinos, y son muchos….Las imagenes tienen la tradicion a favor de ellas, es cierto ; sus enemigos en cambio arrastran una sospecha o una etiqueta –iconoclasta- un tanto embarazosa, y cercada de aprensiones (legitimas) y de sospechas ….Pero revestida de sus credenciales tambien –en todos los ordenes-, nadie se las niega…y de iconos tambien –aunque el termino suene un tan o paradojico- siempre (mas o menos) en alza, como el de Picasso y sus pinturas; y no fui yo sino Ortega y Gasset en su celebre ensayo sobre « la deshumanizacion del arte » quien señalo (o denuncio) el caracter iconoclasta de ciertas tendencias artisticas en auge en sus tiempo como el cubismo, y en general de lo que se dio en llamar « el arte abstracto»….Aunque con ello el maestro no dijese o no quisiese decir gran cosa y de hecho se le haria en lo sucesivo poco caso en el tema, por aquello sin duda que detecto en él, en su celebre ensayo (hoy practicamente olvidado) de « Genio de España » Ernesto Gimenez Caballero –de lo mas lince-, en donde comparaba a don Jose Ortega y Gasset con las urracas, que dan el grito en un sitio y ponen los huevos (sic) en otro muy distinto….El estigma iconoclasta –algo que hoy en fin se debe poder decir- no quedaria menos inseparablemente asociado desde luego a la memoria del pintor malagueño (comunista) y a su obra, practicamente desde sus inicios incluso…

Por esa y muchas otras razones queda claro de que lado estan mis simpatias en el tema, pero sigo instiendo que nada en él justifica el reencender la pre-guerra civil ni siquiera el agravar el clima de crispacion -de tan elevado voltaje ya- que en estos momentos respiramos…Pero hay otra razon de fondo, otro motivo mas dominante aun subyacente a mi juicio en la polemica. Y mas que significativo de lo que aqui quiero decir o dejar a entender lo es una polemica que enfrenta en el tema desde hace unos dias a dos personas de distinto sexo, escritores los dos (y ambos tambien de izquierdas, en la orbita del Pais uno y otro, si mis conclusiones o mis impresiones no me fallan) y me refiero a Almudena Grandes y a Antonio Munoz-Molina. Y sin entrar en el fondo del debate que les habra opuesto, queda claro para mi desde luego que hay muchas españolas –mayormente de izquierdas tal vez, pero no creo que sea la regla- que arrastran un problema (personal) con la Madre Maravillas. Algo que tiene estrechamente que ver en mi opinion con ese fenomeno que ya apunte en mi blog primero (www.juanfernandezkrohn.blogspot.com) -en los panfletos electorales que dedique a las ultimas elecciones generales, y en concreto al que dedique a la candidatura, tan emblematica, de Rosa Diez- que nombre por mi cuenta y riesgo « rebelion de las mujeres » en un paralelismo –no solo de terminologia, en mi intencion- con ese otro del siglo anterior que Ortega llamo « rebelion de las masas » Vivimos immersos –de lleno- en la era de « la rebelion de las mujeres », como nuestros padres, o nuestros abuelos mas bien, vivieron en aquella otra de « la rebelion de las masas »….La mujer de hoy o si se prefiere muchas de nuestras contemporaneas -en el nacimiento de la sociedad globalizada a la que asistimos- se ha cansado ya, asistidas de una montaña de razones sin duda y a la vez de no pocos pretextos muchas veces de seguir siendo victimas de muchas cosas ; como lo fueron sin duda la madre Maravillas y sus monjitas, que como a menudo ocurre –en una especie de ley de bronce de la Historia con minuculas « verbi gratia » de la historia de las almas, o de los itinerarios interiores- sufrireron sin duda mucho en sus vidas y lo hicieron pagar tambien , al contado (de la mejor buena fe, o sin escrupulos ninguno) haciendo sufrir a los demas, o a los que los rodeaban.

De Sor Patrocinio –comparaciones odiosas-, la famosa « madre de las llagas » del reynado de Isabel II, discipula y devota del no menos celebre (santo) padre Claret –en un trasunto del padre Gracian de nuestro relato de antes, que se diria…- pintaria Valle-Inclan en sus novelas esperpenticas (del « Ruedo Iberico») un retrato de lo mas implacable y sin concesiones; y sin embargo dejaba relucir bien claro a la vez el pasado tan traumatico –de persecucion y de sufrimiento- que arrastraba la celebre religiosa, tan influyente, y tan intrigante como lo fue -por lo que el escritor gallego dejaba a entender- en la España aquella (isabelina); del tiempo que habia andado desterrada arrostrando calamidades sin cuento con otras hermanas de su orden por esos montes de dios allende los Pirineos, por culpa de sus lazos –familiares sin duda- con el bando carlista (de los vencidos)…Muchas de nuestras contemporaneas como digo decidieron o concluyeron de pronto pues, en las ultimas decadas sobre todo, que se habian cansado de seguir sufriendo por culpa propia aunque fuera o por culpas ajenas, y en eso me da que sea dificil o factible siquiera el querer llevarlas la contraria….

Los pueblos que no aprenden de la historia…, ya digo. Y la iglesia española –y cuando digo iglesia me refiero siempre o casi siempre a los que la dirigen- parecio adolecer las ultimas decadas de lagunas flagrantes de memoria , aunque el tema se preste a mil malinterpretaciones como lo ilustra el articulo (virulento) al que hice alusion mas arriba del historiador Julian Casanova. Las lagunas de memoria a las que yo aludo en concreto cubren el pasado español en el siglo XX y en particular la guerra civil española y uno de sus capitulos mas dolorosos y sangrientos –algo que en un articulo en el Pais de hace unos meses reconocia el propio Julian Casanova, en su capitulo al menos referente a Cataluña-, de la persecucion religiosa en zona roja (en algunas regiones,cierto, mas que en otras) Y si hay una moraleja que se puede inferir del penoso episodio que acaba de protagonizar el juez Garzon lo es el silencio –mas o menos generalizado- que habra observado una vez mas la cupula de la iglesia española, y con ella –mas flagrante aun- los voceros mas señalados de su « brazo secular » (el Partido Popular) …que nos habran dejado una vez mas de lo mas solos a los « fachas » (sin duda para que no sirviese de precedente)….Y es que se diria que la iglesia –y sus doctores , y tambien sus defensores-aprovecha ahora la ocasion que ni pintada para hablar fuerte en el tema del crucifijo y similares, despues de haber callado tan ruidosamente escuchando sir rechistar recriminaciones reproches y acusaciones que la afectaban de lo mas directamente, en temas de enterramientos y desenterramientos por cierto, y tambien de desapariciones y de ejecuciones de la guerra y de la posguerra…

El crucifijo en las escuelas –su supresion que me diga- es hoy por hoy un caballo de batalla para lo que en mas alla de los Pirineos sobre todo se da en llamar corrientes « laicas » (« verbi gratia » laicistas, en lengua española) que en suelo de la UE son hoy por hoy mayoritarias. Y si dudas hay sirva el pequeño detalle de la noticia del incidente del crucifijo dada sin falta con todo destaque –como si no tuvieras otras del extranjero en ese noticiario del diario hablado- en la radio estatal belga francofona (controlada por los socialistas) Encender el combate o aventar el fuego en ese tema preciso es –en mi modesta opinion- llevarlo al terreno donde quieren llevarlo nuestros adversarios, en otras palabras hacerles el juego mas o menos conscientemente. Y no es de recibo por ciedrto a menos que se consienta en correr el riesgo de la descalificacion (tanto moral como politica)

A mi el crucifijo no me molesta, su ausencia tampoco: a condicion que se supriman a la vez, sin la menor dilacion ni el menor titubeo tampoco –en la escuela, para comenzar, objeto de la polemica- otros signos de apartenencia religiosa, como el velo islamico por ejemplo…


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