Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Francisco Umbral y los prosistas de la Falange

22.11.08 | 20:05. Archivado en Autor, Falange y Literatura
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La prosa de la Falange –como él la llama- puebla de fantasmas la obra de Umbral sobre todo en su ultima fase –desde la muerte de Franco- la mas celebrada y la mas prolifica del conjunto de su obra escrita. En conversaciones en privado con amigos y conocidos Umbral no se recataria nunca en confesar que los domingos le daba a veces por irse a la madrileña cuesta Moyano, donde le conocian bien como yo mismo lo puede comprobar, a buscar y comprar –al peso- prensa antigua, « de la epoca » (de la del Regimen me refiero) que luego « fusilaba » a mansalva en sus articulos y en sus libros….Su actitud hacia los grandes prosistas de la Falange (y del Regimen) fue distante desde el 75 sobre todo, ya digo, pero de una distancia insuficiente e impotente a la hora de impedir rebrotes inesperados insolitos de "la otra memoria" –la de Umbral él mismo, la suya, la mas propia- como aqui ya habre explicado….En sus diccionarios (varios) de literatura aquellos prosistas hoy mas o menos « malditos » se ven reconocidos a veces meritos luengos pero luego no deja de pasarles la factura de la irrision y de la ironia (picaresca) En su ultimo libro « Amado siglo XX » volvia todavia a la carga –a lo grande- en el tema en una serie de capitulos que les dedicaba. Ridruejo fue sin duda el que mas huesos de roer le daria, hasta el punto que nunca le llego a perdonar (del todo) pero son tambien un tanto sintomaticas –en lo que se puede deducir de la corrresdpndencia publicada en un libro rerciente sobre el celebre falangista (disidente)- la exquisitez y la correccion, el tono comedido, deferente y cumplido en extremo, que traslucen las respuestas que Dionisio le daria, como si no quisiera problemas (y punto) Sobre todo eso. Como si al antiguo delegado de prensa y propaganda del Regimen le oliera Umbral a chamusquina por los cuatro costados, como si hubiera acabado por calibrar lo delicado -y arrriesgado- de su postura de disidente precisamente tras toparse con una figura –solitaria, enigmatica, atipica, inquietante- como la de Umbral que seria un don/nadie mucho tiempo desde los incios de su carrera madrilena, pero que fue siempre « grosso modo » alguien sin/problemas con el regimen, y que nunca llego a traspasar por mucho que diera a entender lo contrario la barrera intangible que separa a las victimas de exclusion social -de lo que Umbral tanto se doleria siempre-, de los individuos perseguidos...y eso era mas que suficiente para andarse con él con tiento, sin contar con la influencia real, directa o por correas de transmision (jerarquicas) mas o menos encubiertas de las que Francisco Umbral disfruto durante una fase primera de sus carrera que seguro que hacian de él alguien (potencialmente) peligroso…en un sentido estrictamente politico al menos.

En su libro « Madrid 1940 » -mas o menos autobiografico como todas sus novelas guerra/civilistas- evoca Umbral entre bromas y veras sus contactos con Alcala 44, sede de Secretaria General entonces. Y entre bromas y veras cuenta tambien que le acabaron dando alli una pistola Star, nuevecita, flexible y manejable….¿Fue Umbral ademas de censor –como lo reconoce implicitamente en sus escritos- un informador tambien, un « provocador » incluso, con poderes mas o menos «plenipotenciarios », el de poder usar -o portar- arma de fuego por ejemplo, como tantos habia entonces –y no me duelen prendas a mi, franquista y joseantoniano, el reconocerlo y los sigue habiendo-, y como lo evoca de manera ficcional en esa novela? La cuestion desde luego se acaba imponiendo en seguida al estudioso menos prevenido de su obra y de su figura. Los indicios multiples y la impresion general que se desprende de su figura al trasluz me dio que pensar (siempre) que si….Y si eso fue cierto, es de por si mas que suficiente –estaran aqui de acuerdo conmigo- si no para aclarar del todo, si para arrojar luz a chorros sobre ese actitiud tan compleja de amor y odio hacia Ridruejo que se desprende de sus escritos hasta en los mas tardios….

Dicho eso es cierto que muchas de las observaciones que Umbral se permite sobre la poetica del antiguo delegado de prensa y de propaganda –que era la que se impuso en zona nacional desde el principio- parecen vistas hoy completamente de recibo. Al llegar al soneto mil (no se cuantos) la maquina Rdiruejo se detiene….le hacia decir en su « Leyenda a uno de sus personajes –un rojo/republicano, maestro de escuela y poeta aficionado. Pura mezquineria de Umbral, por lo demas, como tantas de las suyas, porque el personaje de Dinisio Ridruejo escapa por todas partes a esa caricatura de simple hacedor de versos (y sonetos)Y desde luego lo que no le concede nunca Umbral, como digo, es la condicion de perseguido que llego a alcanzar, por lo menos en una fase tardia (tras el contubernio de Munich sobre todo, en 1962, en los incios de la carera madrileña de Umbral ): autentica y no mas o menos imaginaria y autocompasiva como fue el caso de su "odiador" -el termino se le toma prestado al mismo Umbral- por mas que este no dejase de quejarse y de « llorar » siempre hasta el final de su vida. Y se estaria tentado a primera vista de decir que los silencios (flagrantes) de Umbral en el tema Ridruejo lo fueron para evitar de amonestar (o molesdtar) lo mas minimo al Caudillo; aunque la situacion dificil por la que acabaria atravesando aquél escapase completamente al control del entonces jefe del Estado que segun testimonios mas que fidedignos guardo siempre aprecio a su antiguo recluta…« A Dionisio, que no le falte nada » se le habria oido decir incluso(como lei hace poco) en una publicacion digital española….Como quiera que fuera. Dionisio Rdiruejo murio en libertad y en la cama (y en su casa con los suyos), en 1975 (justo antes de su antiguo mentor) Y segun datos que me revelo no hace mucho un estudioso de la figura de Jose Antonio, en 1957 figuraba todavia con toda normalidad dentro de los registros –con derecho a nomina- de la Secretaria General….

Ridruejo no contaba ya nada o muy poco -es cierto- cuando Umbral empezo su carrera madrileña pero otros prosistas de la Falange –propiamente hablando o en sentido mas o menos ampliado al menos- si que contaban entonces no pco, y con todos ellos Umbral se guardaria mucho de faltarles las formas (en lo que fuera) La biografia de Ana Caballe, tan reveladora tan indispensable e insoslayable a la hora de abordar la figura del escritor se topa a veces por no decir por todas partes con impnderables de naturaleza politica e institucional que escapan sin duda, por fuerza mayor al analisis y escuritnio yexceden de una forma u otra a su improba tarea biografica (o autobiografica) y de critica literaria. Porque como bien lo muestra la escritora catalana ella misma, Umbral fue, llego a ser funcionario (de nomina) de los de antes de la muerte de Franco, -del Instituto de Cultura Hispnaica (por lo menos) - y no solo simple periodista « free lance », a la intemperie en permanecia, viviendo a penas de (miseras) colaboraciones, como deja entender en sus novelas «madrileñas » (sobre todo) Periodista/funcionario o funcionario a secas pues, Francisco Umbral, con derechos, garantias, escalillas, escalafones, nominas, antiguedades trienios, pluses, y demas y sobre todo con superiores jerarquicos enton ces aun ubicuos y onnipresentes entonces aun. Como lo fue Juan Aparicio altisimo respnsable de prensa y de propaganda del regimen hasta muy entrado los años sesenta.

A Juan Aparicio –jonsista de la primera hora, de los que siguieron a Ramiro en su escision de la Falange…- lo recuerdo yo todavia, paseandose con su mujer del brazo por la madrilena calle de Alberto Aguilera, zona de Princesa –tres o cuatro veces me cruce entonces con ellos por lo menos en aquellos años de la Universitaria- ya mayor, silueta un poco achaparrada (por la edad sin duda) y con una guerrera o chaqueton un tntao curioso encima que concuerda sin duda con esa imagen literaria que de él daria Umbral de alguien que gustaban de uniformes (a sus manera) Juan Aparicio lo era todo en el mundo que frecuento Umbral en Madrid en sus inicios y sin su visto bueno mas o menos explicito no habria podido dar ni un pasos en Madrid (y no solo en sentido figurado…) Lo controlaba todo y en especial las publicaciones en las que Umbral haria sus primeros pinitos de periodista cultural/literario (« verbigratia » mas o menos politico), tales como « Punta Europa » y sobre todo la « Estafeta Literaria » que dirigia un falangista de pro, Luis Ponce de Leon, que aparece fugaz en sus novelas…Algo, todo o que llevo expuesto que viene a cuestionar –si no a poner claramente en entredicho- esa faceta tan reconocida por todos, tan celebrada y tan cacareada en el momento de su muerte del profesionalismo integral de Francisco Umbral, de alguien que vivio (siempre) de, por y para su pluma exclusivamente. Del perfecto plumifero que moriria ademas con las botas puestas- a imagen y semejanza de sus grandes prototipos, Quevedo y Valle Incan en primera linea. Lo que le confieriria un aurea de prestigio suplementario y lo protege e inmuniza su vez contra las criticas.

Plumifero hasta la punta de los dedos, Francisco Umbral, sin duda alguna…y ademas confesor, no digo del rey y de la reyna pero si de altos secretos de Estado de entonces- de algunos de sus servicios mas eficaces- y mas tarde del regimen –de monarquia democratica- que se nos inflige a los españoles desde la muerte de Franco…Y no solo en el tema politico…y ahi ya nos adentramos en un terreno un tanto subterraneo, y lleno de zonas de penumbra. En su biografia ya tantas veces mencionada recoge Ana Caballe un comentario del que fue uno de los grandes gestores de la cultura oficial del regimen desde las paginas literarias del Pueblo, Damaso Santos, que conocio bien a Umbral (primera epoca) y que se quejaba de la mano larga que tenia éste en materia de censura, y quien dice censura entonces, en el campo ademas de la narrativa -años del tardo/franquismo- queria decir sobre todo moralidad…y buenas costumbres –« verbi gratia » toda la tematica (y casuistica) mas o menos relacionada con el sexto mandamiento (y asimilados)…- Que si hay una cosa que llama la atencion en la prosa umbraliana, sobre todo a no inciados, lo es sobre todo su procacidad y su estilo soez tan fuera de lo comun, hasta el punto que se puede decir que uno de los tableros esenciales de sus obra escrita lo costituyen novelas del tipo erotico en las que la carga, llamativa en extremo, de morbo o morbosidad (del tipo erotico/sexual), aparece como algo intimamente indisociable de la intriga. Umbral en aquellos años de justo antes antes de la movida era el unico o uno de los pocos que parecia poder permitirse libertades en aquellos temas tan melindrosos. Y lo seguiria haciendo -y mucho mas- despues de la muerte de Franco, por supuesto. Por la no/se/cuanta milesima parte de todo lo que Umbral dejaria escrito en materia de amores, amorios, escarceos o simples aventuras eroticas con menores de edad (treceañeras y ni siquiera), en la Europa de la UE hoy se habria llevado buenos disgustos con los tribunales (coreccionales). …Y lo garantizo, de testigo directo, yo mismo, de los muchos años que llevo ya en Belgica residiendo…

Como quiera que sea es ese un tema –junto con su asociacion estrecha a ciertas figuras y fenomenos de la delincuencia y de la margalidad social que aqui ya habre abordado- menos explorados y mas plagado de oscuridad de la figura de Umbral, como lo pone de manifesto el capitulo (de exploracion) que le dedica al tema Ana caballe al final de su biografia. La mujer el sexo el erotismo fueron sin duda ingrediente esencial de la obra novelistica –y asimilable a ella- de Francisco Umbral pero si las claves biograficas en "el tema" se reducian a su aventuras (contadas) extramaritales es algo que no vi nunca muy claro del todo, lo reconozco….Pero ya digo que por ahi entramos en "el umbral" verdaderamente (y no solo en sentido figurado); en un reyno de las sombras de analisis y diagnostico dificil pero no del todo inexporable. Al tiempo...Fue ese tema, ese aspecto de los mas « impresentables » en mi opinion de la prosa umbraliana, el factor decisivo sin duda, no solo de su escasa por no decir nula penetracion en el mercado editorial en lenguas extranjeras -« cutre » por demas para gustos foraneos, por emplear un vocablo (« transicional ») que Umbral tanto aficionaba…- sino tambien de su fracaso polvoriento en el diario ABC de lo que yo fui mas o menos testig directo otra vez en 1993 en la etapa en la que colaboro en dicho diario que coincidio con una de mis estancias fugaces en Madrid, desde Belgica donde venia ya hace tiempo residiendo a la que se seguirian diez años (diez) de ausenncia completa….Lo que no es obice ninguno -todo lo que precede- a la hora de reconocerle un aspecto, autentico –de libertad interior en todos los ordenes- indesmentiblemente presente en suobra y en la imagen que se desprendia de su personalidad humana en vida incluso, tan incoformista e irreverente a veces. Lo cortes no quita lo valiente.

El ABC –por parajodico que puda parecer- fue vivero de otros grandes prosistas de la Falange, que me diga de los que Umbral considera tales –lo que extrañaria a mas de un falangista veterano- y entre los que incluia a Jose Maria Peman y a Cesar Gonzalez Ruano. Peman ademas de escritor dramaturgo y periodista (politico) fue tambien poeta, algo que hoy se silencia sistematicamente, sin duda porque la poetica en vigor hoy dia, en democracia, se ve estrictamente supeditada a los baremos rigidos de lo politicamennte/correcto pero un poema como el de la Bestia y el Angel que Vicente Marrero comentaria en anchura y extension en
su titulo tan voluminoso sobre la guuerra civil « la Guerra de españa y el trust de cerebros » no pude dejar de figurar en unos anales de Poesia española contemporanea. Y Peman fue ademas expnente de ese clericalismo politico –por pardojico que parezca, por muchas aristas
anti-clericales que ofreciera su figura, « volterianas » como Umbral las califica - que impregnarian la carrera y la obra umbraliana en su primera epocoa como ya tuve ocasion de ponerlo de manifiesto en la entrada sobre su articulo « Martin Descalzo ».

Pero el gran modelo reconcido de los prosistas de la Falange para Francisco Umbral lo fue sin duda cesar Gonzalez Ruano, el señorito «perdis » (como se decia antes de la guerra) monarquico y ademas amigo personal de Jose Antonio al que le hizo alguna entrevista en los anos de la Republica. A Cesar Gonzalez Ruano lo vi, me lo cruce yo una vez –tendria yo no mas de quince años- en el invierno del curso escolar 1964-65, unos meses pues o un año a penas antes de su muerte (recien ha poco cai en la cuenta) a la altura del madrileño teatro de la Zarzuela cercano a la calle Alcala y a la glorieta de la Cibeles. Iba yo con mi pandilla de amigos de entonces, ya de noche noche, cuando lo vimos aparecer en la penumbra, o digamos que fue uno de mis amigos, hijo de escritor que lo reconocio en seguida, segun salia del teatro, con la fachada al fonddo iluminada; y ante la indecision de los otros, me acerque a él y le pedi un autografo que me concedio con gusto. Mostraba su proverbial bigote de siempre, llevaba sombrero, guantes, bufanda y un paraguas en la mano, y sus ademanes, solemnes, elegantes, eran los que cabia esperar de una personaldiad como la suya; una silueta que guarde siempre bien fresca, y que reverdece en mi memoria ahora cuando su figura parece salir del ostracismo tan injusto al que se veria condenado despues de muerto.

A Cesar Gonzalez Ruano –« cesarisimo » lo llama en « los Alucinados »- le dedico Umbral un libro interesante « la Escrituura perpetua » que me habre leido de un tiron durante mi ultima visita a Madrid, hace unos meses. Cesar Gonzalez Ruano fue a todas luces el modelo de escritor perfecto por autonomasia para Umbral, del escritor de profesion que nunca hizo otra cosa y que vivio de ello hasta el final de su vida (entre parentesis la imagen aqui descrita concuerda con un chascarrillo que lei por su ecuenta no hace mucho, que le dedicaban los rogelios jovenes del tardo/franquismo: el sobre/cogedor le llamaban...) Y tal vez que Umbral creyese o pretendiese imitar lo bastante a su modelo pero habia algo en el viejo escritor monarquico mdrileño,…que me diga un algo tipicamente umbraliano que brillaba por su ausencia en él y lo es ese aspecto camaleonico y tambien el tema de la picaresca explotado hasta limites tan pateticos a veces, estrafalarios, tanto en las novelas guerra/civilistas de Umbral como en la imagen de hombre publico que a difundir acertaria con tanto exito por cierto; aqunque tambien ahi Umbral pretendiese sin duda imitar al joven calavera que habia sido CGR como testimonia (entre otros) en una de sus novelas el escritor italiano Curzio Malaparte. Y sobre todo CGR es, o representa como nadie una imagen señera del viejo Madrid, de mis años de infancia, de adoquines y de farolas de gas; y del viejo ABC (y del "Blanco y negro") que se recibia diariamente desde hacia decadas, de antes, mucho antes de la guerra en casa de mis abuelos. Umbral vendria a simbolizar –tras su muerte sobre todo—un Madrid ya no poco diferente, de la Transicion y de la democracia (del que me extrañe bastante tiempo por voluntad propia) y tambien el Madrid del tardo/franquismo –el de (sus) « dias felices en Arguelles »- que era un Madrid presa ya o a punto de serlo de la gran mutacion cultural de mediados de los sesenta que sufriria la sociedad española a todos su niveles, y en todos sus estamentos, de lo que aqui habre venido disertando. Astro sin par como quiera que sea, CGR, de la literatura española de la posguerra.

La prosa de la Falange se ve ademas personificada a traves de las paginas de numerosos escritos de Umbral en las evocaciones y alusiones sin cuento que dedica a la figura de Camilo Jose Cela. Llamar a Cela falangista o incluirle entre los prosistas de la Falange –cosa que Umbral propiamente no hace- sorprendera tal vez a algunos. Lo justifican ampliamente no obstante motivos mas que numerosos: su edad y su trayectoria para comenzar. Su prosa de posguerra –tan representativa, eximia, y arquetipica- y sobre todo sus padrinazgos y protecciones indesmentibles en el cuadro del regimen anterior, mas que obvias. Camilo Jose Cela vivio, escribio y evoluciono en la orbita del regimen y de sus valedores principales en los planos cultural y literario, como lo fue Juan Aparicio, y si dudas aun habia Umbral lo recuerda en la monografia que a titulo postumo le dedicaria. Evoca en ella incluso un encuentro del que fue testigo, de Jose Antonio Giron y el futuro premio Nobel. Cela, en un trazo de su trayectoria que Umbral tomaria sin duda prestado de su maestro, tambien tomo sus distancias cuando creo llegado el momento oportuno. Y su obra de la immediata posguerra tal vez que admita lecturas o interpretaciones a contra luz, « La familia de Pascal Duarte » sobre todo ; pero lo contrario tambien me parece de recibo, es decir el poder leer las obras mas celebradas de su fase liminar -las que mas se relacionan con la guerra civil, « San Camilo 36 » o « Mazurca para dos muertos » simultanea esta multiam con la concesiondel premio Nobel…- a la luz de su obra temprana y de toda su trayectoria anterior, desde sus años jovenes en Madrid, justo antes de que estallase la guerra….

En su libro « Amado siglo XX » se ocupa Umbral no poco de la figura de Jose Antonio, despues de haberlo hecho otro tanto a lo largo de sus escritos y en particular en sus novelas guerra/civilistas y tambien en sus diccionarios de Literatura, en donde lo presenta como un miembro (un tanto honorifico) de « la generacion (poetica)» del 27. La faceta oratoria de Jose Antonio -tan importante- le merece poca atencion a Umbral en cambio y sin embargo –es mi opinion, mi conviccion que me diga- habria un estudio prometedor a hacer de todas las influencias oratorias joseantonianas en los textos umbralianos; del cuño joseantoniano indesmentible en la prosa lirica de Francisco Umbral (como él la llama) por mucho que la desfigure o la disimule a veces con "sus dobles vueltas de tuerca", como el decia, ( vanguardistas o picarescas)

Umbral le reprocha a Jose Antonio influencias intelectuales alemanas, simpatias por el nacional/socialismo y unas ideas suicidas -y trasnochadas- sobre la patria y el patriotismo que compara con las de los integristas islamicos. Comparaciones odiosas, ya digo. Las alusiones « alemanas » tampoco son muy elegantes, aunque ya sabemos que la elegancia personal no era el punto fuerte de Francisco Umbral. Jose Antonio estuvo una vez en Berlin –en el 34, como lo recoge en su estudio « las Gafas de Jose Antonio » Adriano Gomez Molina- y se entrevisto sin duda con Hitler. De ahi a sentirse en el deber de echarselo en cara "in aeternum" a él y a sus partidarios y celadores de su memoria a titulo postumo -en un libro ademas que cobra un poco por volutad expresa de suautor, un caracter testamentario- va un trecho que Umbral no duda en cruzar (se diria)

Poco elegante ya digo, cuando se piensa sobre todo que fue ese viaje –un viaje no mas- lo que le costaria en defintiva la vida a Jose Antonio: el pretexto principal que se invocaria contra él segun consta (Adriano Gomez Molina, loc. cit.) de las actas de su juicio del tribunal popular que le juzgo y le condeno a muerte, en Alicante.


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