
« Falange y Literatura » de Jose Carlos Mainer. Editorial Labor, 1971. Antologia de textos -acompañada de una larga introduccion y comentarios del autor- de los mas grandes nombres de la Falange literaria. Como un relampago iluminador -todavia me acuerdo- en aquel ambiente radioactivo, en aquella situacion de surrealismo total, si se la contempla ahora, mirando hacia atras sin prejuicios, de una cultura de los años del tardo/franquismo (el mas tardio) copada hasta el colapso por una inflacion de literatura marxista sin precedentes ni antes ni despues en ningun otro pais de Europa occidental (de antes de la caida del Muro), cuando en los escaparates, en las vitrinas, en Madrid como en provincias desafio a quien sea a contradecirme- no se veia otra cosa. Su autor, autoridad indiscutible en el tema desde entonces, cargaria hasta hoy con lo que todas luces se acabaria volviendo un fardo duro y pesado de llevar para él. Esa fue al menos la impresion que me dejo de una conferencia,, de final un tanto borrascoso, que pronuncio a principios de 1999 en el Instituto Cervantes de Bruselas sobre la prensa en España durante la guerra civil (zona roja). Al final, es cierto, en el turno de preguntas y respuestas, le cuestioné sobre el librito, de titulo tan ruidoso aun entonces, a lo que me respondio rapido como el relampago, como presa de cierto embarazo y con una ligera sonrisa en los labios- que era un libro que no pensaba volver a reeditar nunca mas, sin que se dignase a explicar las razones. Se siguio justo a la salida una notable pelotera dialectica delante de testigos, de una parte del publico asistente, entre ellos la entonces directora del Cervantes de Bruselas, Maria Victoria Morera, visiblemente consternada de una situacion tan tensa, que al contrario de lo que yo me temia no me hizo expulsar « manu militari » del edificio, de milagro (yo diria)
Las razones que Jose Carlos Manier se nego a exponerme a mi las desvelaria años mas tarde en el prologo al libro « la Corte literaria de Jose Antonio » ya aqui citado (en mi blog me refiero) En un parrafo extenso, a modo de justificacion de su silencio de tantos anos sin duda, recordaba que el tema de la guerra civil le era familiar desde niño, y que la « culpa » (sic) de su antologia (falangista) la tenia sus lecturas infantiles de la revista « Vertice » que llevaba a casa su progenitor « teniente medico del Ejercito de Franco » « Poco despues » continuaba explicando- pudo « cambiar de bando » (sic) Y es que acabo comprendienddo « que la razon y la emocion estaban con aquellos que aparecian retratados en los campos de concen tracion o en las mujeres enlutadas que alzaban el brazo (llenas de espanto) » Concluia evocando la « experiencia purgativa de una defeccion (sic) y el saludo a uns nuevas banderas » distanciandose asi « del fanatico incurable al que le gustan cualquier tipo de bandereas » ( loc. cit. p. XI ).Y esta claro que Jose Carlos Mainer como todo el mundo tiene derecho cambiar de opinion y parece perfectamennte razonable a la vez el que sufriera un proceso de evolucion ; en principio ya digo (aunque en su caso no se tratase de simples opiniones, sino de "bandos" beligerantes enfrentados en una guerra civil a vida o muerte)..Ocurre que sus explicaciones tan tardias adolecian de lagunas y de puntos oscuros poor demas (yo diria) « Poco despues » escribe, como a a modo de descargo, y de su texto de elucidacion se diria que se esta refriendo al periodo que sugio justo a seguir aaquellos años de su niñez, en los que leia la revista falangista aquella que traia su padre ; cuando en realidad todavia en 1971 -Jose Carlos Mainer ya habia dejado de ser entonces un adolescente hacia un rato- ese « cambio de bando » al que aludiria mas tarde no estaba todavia ni mucho menos claro...
Al contrario, la impresion que parecia imponerse al lector de enntonces que fue « grosso modo » la mia- era mas bien que el autor, en un tema tan inequivoco, con unos textos de su cosecha todo menos repobradores (ni de signo anti-falangista del tipo que fueran), y habida cuenta ademas del caracter todo menos contestatario de la editorial que escogeria para publicarlo, una de las grandes firmas del mercado editorial de los años del regimen de Franco, se perfilaba como una figura de cierto relieve al menos de la cultura oficial de entonces. Como lo corrobaria una entrevista a todo destaque, con foto acompañando, en plena juventud - que le publico en Enero del 72 el diario « Pueblo » en las paginas culturales del diario, que animaba entonces Damaso Santos, con motivo de la aparicion de su antologia, y donde hacia un elogio del esfuerzo renovador en el plano cultural que represento la Falange en sus inicios. Y lo que concuerda ademas con la voluntad de ocultacion (y de olvido) de la que habra dado muestra durante tantos años en el tema, a seguir a la muerte de Franco y la llegada de la democracia ; como si se hubiera visto investido hasta hoy, en el seno de los estamentos culturales que fijan criterios y marcan rumbos en el regimen actual de monarquia democratica, de una funcion de albacea (como si fuera) o de guardian de un testamento (literario, y politico e ideologico a la vez) que por tantas rfazones comprensibles habia que guardar a toda costa enterrado y bien enterrado, como si el tema levantase apollas solo con mentarlo. Y me refiero a la Falange literaria en sentido estricto, y en un sentido mas amplio a treinta años grosso modo de literatura espanola de prosa y de poesia- desde el final de la guerra civil, hasta los años finales del regimen de Franco; que es precisamente el periodo que abarca precisamente la monografia a la que en mi blog ya aludi, de Antonio Iglesias Laguna (Op. Cit.)
En un encuentro fugaz que tuve hace unos dias aqui en Bruselas con un conocido de nacionalidad peruana, con el que converso de todo tipo de temas y asuntos de vez en cuando desde hace ya un buen rato, cai en la cuenta algo de lo que no me percatado del todo hasta la fecha, y fue cuuando mi interlocutor, abogado de profesion tengo entendido, residente de antiguo en Belgica, y hombre a la vez de vasta cultura y de inquietudes literarias mas que visibles, me dio a entender con cierto deje de desprecio de lo mas espontaneo, y no exento de cierta cordialidad proverbial en él- que literatura española para él era poco menos que sinonimo de lieteratura (hispano) americana; desde que se produjo el « boom » sobre todo,me figuro, de finales de los sesenta (Garca marquez, Vargas Llosa, Cortazar, Carpentier y no sigo) y que para él la literatura (española) de la España de la posguerra era poco menos que inexistente, o insignificante. Lo cual da idea de la magnitud del desafio que ennfrenta un español cualquiera por miminas inquietudes literarias de las que se precie, y lo es esa situacion de colonialismo cultural a la inversa sin parangon ninguno en otras areas linguisticas occidentales, ni en el frances, ni en el aleman, ni en el italiano, ni siquiera en el area cultural de influencia anglosajona. Algo -humildemente lo reconozco- que Francisco Umbral no dejaria de denunciar (a su manera) Como si el « boom » aquel, aquel fenomeno de explosion editorial, tan abrupto y desvastador, como un cataclismo o sacudida sismica de finales de los sesenta hubiera venido a renovarlo todo...y a ahuyentar a la vez fantasmas incomodos, para alivio de todos; como si los albaceas de un legado tan comprometedor e incomodo de la falange literaria, la prosa y la poseia espanola de la posguuerra-, o pretendidos tales, hubieran encontrado un allibi ideal que ni pintado en aquel fenomeno de neo/colonialismo cultural de la madre/patria a cargo o a manos de escritores oriundos (de sus antiguas colonias) La Falange literaria no vendria a ser en resumidas cuentas en las perspectiva que aqui evoco- mas que un producto efimero y caduco de una epoca, de un periodo bien preciso de nuestra historia, el de la posoguerra, que no se merecia ya sitio siquiera en los anales de la literatura contemporanea en lengua española.
En mi blog antiguo que todos aqui pueden consultar (www.juanfernandezkrohn.blogsspot.com)- colgue este verano una entrada sobre el libro « Travesia de Madrid » de Francisco Umbral, finalista del premio Alfaguara 1965, que se me antojaba significativo assaz de la trayectoria seguida por su autor, y mas que caracteristico a la vez de una primera fase de su carrera de escritor y de periodista, en la que se me aparecia retratado mas bien como un epigono de lo que se podria llamar franquismo literario ; o en otros terminos, uno de los ultimos representantes de la literatura española de la posguerra (de antes de la Transicion politica) Y es cierto que a ese titulo y otros muchos- Francisco Umbral, a pesar de todo, habra sido uno de los exponentes mas destacados del dique que la literatura en lengua espanola de la peninsula no habra dejado de ofrecer en algunas de sus grandes individualidades al menos- a ese aluvion editorial del otro lado (hispano) del charco, que habra llegado a anegarnos (casi) por momentos desde finales de los sesenta. Un « pero » me opondran de inmediato tal vez alguunos, y es la influencia en Umbral, reconocida tanto por el interesado como por la critica de su admirado Pablo Neruda, algo que admite una explicacion de lo mas sencilla a mi juicio. Neruda, premio Nobel, premio Lenin, premio Goncourt y no se cuantgos otros grandes galardones internacionales del mayor rango en el mundo y enla epoca que fue la suya, -un autor americano pasado como lo estuvo por la amtosfera europea de los años treinta, y mas tarde por otras muchas- es sin duda uno de los grandes astros de la literatura en lengua española en el mercado editorial hoy por hoy, y una de las figuras poeticas mas indiscutibles en nuestra lengua, rodeado de un mito (y tabu a la vez) tan espeso y tan intocable como el que rodea tal y como lo tengo ya aqui ya explicado- el culto (martirial) reservado a la figura de Federico Garcia Lorca. Me ocupare sin duda « in extenso » en el futuro del tema, pero lo que cabe aqui ya decir es que ni la prosa lirica ni la prosa a secas de Francisco Umbral se ven muy influidas por el autor chileno (comunista) ; no muy beneficiados de ella por lo menos.
Boton de muestra lo ofrecen a mi juicio dos de ,sus poemas de que reproduce Ana Caballe en su biografia (op. cit.), de marcado caracter autobiografico, y en los que se reconoce, cierto, una clara influencia nerudiana. Lo que no esta muy claro en cambio es si los dos poemas -de calidad poetica idesmentible- salenn muy favorecidos, o mas bien al contrario. Son dos pemas de gran « hondura autobiografica » cierto y de gran fuerza y belleza en las imagennes y metaforas (tipicamente umbralianas), si su impronta y su vena de inspiracion se la toma prestado su autor al vate chhileno (comunista)es algo que no esta tan claro a mi juicio. El ritmo (americano) en cambio el punto debil de esos poemas por no decir de la obra de su autor en general-,mas lento y parsimonioso, de una cadencia muy otra que la del español de la peninsula -hablado como escrito...-, si parece en cambio tipicamente nerudiano.
En el primero de ellos, titulado « Noctuario intimo » (loc. cit. pp. 120, 121) evoca Umbral su vida pasada desde los anos (tristes) de su infancia, de hijo de padre desconocido. « Llamar infancia a todo aquello » escribe en los mas versos mas bellos del poema a mil juicio. « Infancia es una larga y blanca palabra que dice arenas nuevas, vida rubia. No le va la palabra a lo que cuento » Y en el otro « La Cita », una paginas mas lejos (loc . cit. p. 129) : « Quedandome parado, aqui parado, cuando se embota de belleza, de belleza y de sangre, el ir viviendo, como una tarde que nadie se ha acordado de dar muerte y se prolonga cielo adentro » Y un poco mas lejos (loc. cit p. 130), « Soy yo-o me lo parece- la cita que tenian con la paz, aunque mas tarde todo se destrenza y la armonia en restos vuela y va" (loc. cit. p. 131) Y esta claro que hay algo en la evocacion autobiografica umbraliana, de lirismo, de belleza primordial indiscutible, en el segundo de los poemas citdos sobre todo- de arcaica, castellan o de castellano/viejo, que escapa a influencias cualesquiera. Simple boton de muestra en mi opinion del influjo de asimilacion o de enfeudamiento que ejercen los nombres (mas) consagrados en el firmamento de las letras. Umbral era nerudiano en aquello sobre todo que tenia de « rojo » o de comunista sobre todo, por sus simpatias mas que nada o querencias intimas como aqui ya lo habre explicado, ya entonces, aunque solo las destapase a la muerte de Franco, para que andarnos con eufemismos; que sufrio al mismo tiempo la infuencia inevitable del influjo poetico de Neruda, parece tambien dificilmente rebatible, en el ritmo un tanto penoso, ya digo, y en las formas ampulosas y un tanto rebuscadas sobre todo, bien visible en su conjunto en los dos poemas aludidos ; pero ello no hace mas que testimoniar si cabe del fenomeno de neo/conialismo cultural al que aludi mas arriba.
Esta claro que el "boom" latino/ché (como decia Umbral) en la España de las ultimas decadas, es indisociable de la mutacion cultural tan radical que se produjo en España a mediados de la decada de los sesenta que aqui ya tengo descrito y explicado bien en detalle- paralelo en cierto modo al menos a la guerra de propaganda que se ejercio de todos los cuadrantes en contra del regimen en vigor en España aun entonces y de las campañas de subversion tanto desde dentro como desde fuera que tenian su origen en el bloque de paises comunistas en particular la (ex) Union Sovietica- de antes de la caida del Muro, que la overtura de los archivos del Kremlin acabaria por destapar a la luz del dia si dudas todavia cupieran. Lo que precede no se pretende en modo alguno un pliego de descargo o una auto/excusa por cuenta propia, pero si es cierto que el fenomeno de rechazo en todos los ordenes- de la mutacion cultural aquella fue paralelo en cierto modo en mi a ese otro de alergia (insuperable)que me inspiraron siempre los titulos mas preciados y celebrados de aquel nuevo tipo de literatura. Garcia Marquez, por poner el ejemplo mas ilustre y mas carcteristico, fue siempre para mi huerto (o fuente) sellada lo reconozco. Ni « Cien años soledadd », ni « El otoño de partriarca », ni uno ni otro: por mas que lo intentase no pasaba nunca de la segunda o de la tercera pagina, no conseguia ni penetrar nunca, siquiera un poco, esas murallas de letras, y de palabras sin puntos ni comas, pagina tras pagina. Ignacio Aldecoa lo llamaba segun lo recoge en « Los Alucinados » Francisco Umbral- « una literatura de locos » (Yo no me lo habre mostrado nunca « tanto » en mi vida desde luego) Y me lo corroboraria si cabe la lectura muchos años mas tarde- de unos articulos del premio Nobel colombiano en el Pais, sobre su propio pais, Colombia y ciertos paisajes (deslumbrantes) de una region -de la cuenca del rio Magdalena- que yo habia tenido ocasion de visitar cuando alli estuve. Y lo era la calidad y el genio indiscutible que traslucia rebosante de aquellas paginas digamos « normales » de Garcia Marquez, comparadas con el estilo inconfudible de sus titulos mas celebres.
La literatura española de la posguerra, "la prosa (y poesia) de la Falange" como la llama Umbral o "la literatura fascista española", como la describe -y diagnostica y cubre de anatema- en un celebre y voluminoso estudio, Julio Rodriguez Puertolas (1) se veria enterrada en un proceso de amnesia (progresiva) que comenzo ya a mediados de los sesenta, simultaneo con el « bomm » latino/che, y se veria consumada con la muerte de Franco y la transicion politica. Con él se verian ennterrados tambien una pleyade (interminable) de titulos y de nombres, de los que la antologia de Jose Carlos Mainer no recogia mas que una pequña muestra, mas o menos prototipica. « Los muertos que vos matais gozan de buen salud » y aquel fenomeno literario renace sorroendentemente hoy en el interes y en la sensiblidad de los mas jovnes como lo muestran trabajos recientes, entre ellos el titulo citado sobre Jose Antonio y su « corte literaria » que Jose Carlos Mainer se sentia obligado a todas luces de saludar y dar la bienvenida en el prologo, pero solo como punto (o broche) final, o si se prefiere como una losa lapidaria suplementaria encima de la otra que el mantenia firmemente pegada en torno al "tema" desde 1971, cuando publico su celebre antologia ; como se desprende de los parrafos iniciales del prologo aludido en donde reconoce que la actualizacion de « Falange y literatura » era una tarea « pediente » de la que el titulo de los heramnos Carbajosa junto con otro de autora alemana, « Vanguardistas de camisa azul », de aparicion simultanea- sobre los autores de vanguardia de los años veinte y treinta, de significacion falangista- venian a dispensarle como si fuera. « Ya no hace falta », con clui. « Y no sere yo ni siquiera en ese punto quien ceda el paso a la nostalgia » (loc. cit.) Como alibi no lo hay mas perfecto o que mejor cuadre, no me digan.
«La Falange literaria», su retorno imparable acompaña inseparable en la evocacion- de las figuras de Franco y de Jose Antonio, y la imagen de nuevos Dioscuros que inevitablemente cobran. En su libro « la Leyenda del Cesar Visionario » escribe Umbral « in extenso » de los que él llama los « laines », que identifica con los intelectuales de la falange, en aquellos primeros años del regimen, de los años de la guerra civil; que él ve como intelectuales autenticos por mas que sufgrieran posteriores derivas ideologicas y que veia al cabo sustituidos por una recua -interminable en la enumeracion- de segundones, en lo que él llama «la segunda glaciacion » del regimen. Un nombre sintomatico por demas no obstante, en esa presentacion tan suya, tan caricaturesca que traza Umbral del paisage cultural de aquellos primeros años del regimen de Franco: y me refiero al nombre y a la figura de Federico de Urrutia que presta el titulo precisamente a la novela de Umbral que aqui estoy aludiendo. « La Leyenda del Cesar Visionario » es el titulo precisamente de unos versos (excelentes en todos lo ordenes) de los « Poemas de la falange eterna » del celebre escritor (y apologeta). Andres Trapiello en su obra documentada- « Literatura y guerra civil » los evoca como un amsijo de lugares comunes « irrelevante » en lo que sin duda se muestra (muy) injusto. Y es que la figura de aquel rapsoda de Franco y de Jose Antonio es inseparable del fenomeno todo menos irrevelante de un resurgir de poesia heroica que trajo la guerra civil, a ambos lados de las trincheras, no digo que no, pero sobre todo -algo en cierto modod logico- del lado de los que vencieron. Una corriente poetica -de caudal incontenible- de la que Francisco Umbral quedaria tributario para la posteridad, lo que es facil de demostrar (al tiempo)
« Buenos o malos nuestros gustos son nuestros » y a la mente me viene el nombre de Alvaro Cunqueiro que despertaba sorna y sarcasmo en el peruano (amigo) que evocab mas arriba. Cunqueiroi dicho sea de pasada- puede ser considerado por muchos conceptos -como el propio Umbral lo reconce een el capitulo que le dedica en la obra ya citada de « Los alucinados »- precursor (o padre putativo) de lo que mas tarde se daria en llamar « realismo magico (sudamericano) » Pero para mi su figura permanece indisolublemente asociado a unos versos suyos de los mas bellos que habre leido en mi vda, de uno de sus relatos de viajes y cacerias (gallegas) donde evoca una escena de caza, delante la pieza -muerta a tiros- que acababan de cobrarse sus compñeros de partidas. « Le cerre los ojos a la corza porque de quietos preguntaban »...
A mi siempre me gusto mas la literatura espaola de la España de la psguerra que yo mame y en la que aprendi a leer y en la que se forjo y se acabo cimentando mi sensibilidad (poca o mucha) poetica y literaria. « Buenos o malos nuestros gustos son nuestros » Y yo siempre preferi auqella literatura a todas las otras literturas hisananicas, el boomm latino/che, los autores delexilio...o « los cientos ochenta escritores » del felipismo.
Un simple cuestion de gusto, si, y sin duda a la vez tambien un deber (sagrado) de memoria : en la evocacion, subliminal e inconsciente, sin duda, de los miles de jovenes universitarios madrileños, intelectuales en ciernes, artistas o poetas, todos o casi todos ellos, caidos en Paracuellos y en otras sacas y matanzas de los primeros meses de la guerra civil. Que dejarian un vacio sobrecogedor en la posguerra que otros vendrian a llenar a la larga (gratuitamente)
"Historia de la literatura fascista española" (2 vol.) de Julio Rodriguez Puertolas, Madrid, Akal (reedicion), 2008
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català