Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

"Martin Descalzo" de Francisco Umbral, Premio Mariano de Cavia 1990 (recogiendo el guante, con el honor en juego...individual y colectivo)

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En su articulo "Martin Descalzo" que le merecio a Umbral el premio Mariano de Cavia en Mayo del 90 (1) -y que encontre en Madrid en mi ultima visita- se emplea el escritor en una loa del sacerdote periodista, muy enfermo ya y no lejos de la muerte, que por sus acentos y ditirambos alcanza el rango casi del himno triunfal por no decir de la aclamacion medieval (carolingia) Al padre Jose Luis Martin Descalzo, dicho sea de entrada, lo conoci yo personalmente...Fue, si mi memoria no me falla, una tarde a principios de los setenta, en una conferencia delante de un publico nutrido, jovenes estudiantes la mayoria, que pronuncio en ICADE -Areneros, en la madrileña calle de Alberto Aguilera- en donde aproveche yo al final el turno de preguntas y respuestas para cuestionarle de algo que ya no recuerdo, cuanto el contenido, pero de una forma polemica, de eso estoy seguro, y recuerdo que me dejo hablar hasta el final -lo que le honra en el recuerdo- y tambien las expresiones de extrañeza por no decir de irritacion que se leia en los rostros conocidos que me cruce a la salida y que daban idea si necesario fuera del prestigio que el cura Martin Descalzo difundia y del grado de apego a su persona que sin duda conseguio inspirar entre muchos (en vida) Cuando me detuvieron en Fatima se creyo sin duda en el deber (de conciencia) de abrumarme aun mas de cargos y acusaciones evocando aquel encuentro de forma mas o menos hostil o beligerante -del "odio" (sic) que yo respiraba-, aunque se equivocara en el lugar del encuentro, y tal vez sin duda que me confundiera con otro tambien; lo que no dice mucho asi de entrada de la objetividad y de la ecuanimidad que en tan alta estima sin duda que tenia....En paz descanse, como quiera que sea. Pero si lo evoco aqui no es por culpa suya sino por culpa -si se puede hablar si- de Umbral, su ardiente propagandista. Y es que como simbolo el referido articulo no tiene desperdicio, en mi opinion: del cuño o del sello religioso-o clerical y anti-clerical a la vez por paradojico que parezca- - que arrastra la figura de Umbral, algo que a mi por lo menos no me paso nunca desapercibido.

El cura Martin Descalzo -todos aqui estaran de acuerdo- no fue precisamente un don/nadie en la iglesia española del posconcilio en la era del cardenal Tarancon, la que nos trajo la democracia. Nunca los que aqui me lean habran leido u oido algo parecido por cuenta suya sin duda en las ultimas decadas, pero me traicionaria a mi mismo si no dijera aqui -negro sobre blanco- que para mi la tarea periodistica cotidiana de informador religioso -y de jefe de la seccion de Religion del diario ABC en los inicios del posconcilio, no se si incluso de antes, en la decada de la segunda mitad de los sesenta hasta mediados de los setenta- y la lectura casi obligada que se imponia entonces de sus articulos y colaboraciones se acabo convirtiendo en una especie de calamidad biblica, o una forma de suplicio particularmente insoportable y mortificante, un poco como la tortura (china) de la gota de agua, y si lo recuerdo aqui es porque me parece algo de lo mas arquetipico de esa forma de encismamiento a la que ya aludi que instauro como practica eclesial el concilio (y el posconcilio) y que consistia en trillar o separar al interior del rebaño las ovejas o los fieles entre buenos y malos, "verbi gratia" entre progresistas y tradicionalistas, o como ellos decian de preferencia –en una expresion que se utlizaba entonces en aquello inicios del posconcilio como un dicterio o un sambenito, de antorcha de apestado o farolillo de leproso-, "integristas pre-conciliares" o "integristas" a secas, todo junto o por separado, en unas campañas de guerra psicologica paralelas a las que se vivian en otros terrenos y que confluian todas en la misma direccion: la demolicion o auto/demolicion del regimen de Franco por las buenas o si no fuera posible por las malas; en otros terminos desde dentro y a la vez desde fuera; el caballo de Troya y a su lado el asalto -tan soñado- al palacio de Invierno, al del Pardo que me diga. Hacer pasar el Mensaje -politico y religioso, religioso y politico a la vez- con toda la vaselina (o uncion clerical) posible e imaginable, pero hacerlo pasar como fuera; era de lo que se trataba en resumidas cuentas. Algo que a mi al principio del todo -adolescente salido de la niñez a penas - me pillo como a todos o a casi todos desprevenido.. Pero por poco tiempo, tambien es cierto; hasta que vi y pude calibrar y alcalimetrar por mi mismo como se vivia y en que se traducia toda aquella efervescencia entre los de mi generacion y en particular entre mis compañeros de estudios -y de promocion- en la Ciduad Universitara madrileña.

Y soy consciente escribiendo todo lo que precede que a algunos el analisis –de Realpolitik- que aqui esbozo les pueda parezca somero y caricaturesco por demas, como una politizacion abusiva o una aldulteracion impropia del mensaje conciliar, que se veia a si mismo -en la mentes y en los espiritus de los que lo llevaron a cabo- como emminentemente espiritual, segun lo pretendieron siempre; ocurre que la abrumadora mayoria de los destinatarios del mensaje, los catolicos del mundo entero y en particular los catolicos españoles y en el mundo hispanico -visto ahora con la perspecctiva del tiempo transcurrido- lo vio o lo acabo viendo no asi, si no al reves (casi) y no me refiero solo a los catolicos españoles de a pie, sino tambien a sus obispos y cardenales y en los medios franceses integristas que eran los del seminario de Econe oi yo siempre un chascarrillo que rezaba "que los obispos del Centroeuropa habian ido al concilio a dar lecciones; los españoles en cambio, a recibirlas"; lo que lleva a sentar la hipotesis -que en mi, como aqui se figuraran, los que me lean cobro rapido un grado de conviccion apodictica- que aquel fuera precisamente el objetivo o el "leitmotif" principal si no de los que lo convocaron –del buen/papa/juan y de sus mas intimos colaboradores de la Curia vaticana- si de los que presionaron de una forma u otra a las autoridades romanas en aquellos tiempos revueltos en la esfera internacional de principios de los sesenta a dar un paso…o a mover ficha en esa direccion -de la adpatacion, del "aggiornamiento"- de preferencia a otras....

Como quiera que sea el cura Martin Descalzo fue uno de los obreros mas destacados -de la primera hora- de esa politizacion indesmentible -encismante, de izquierdas- del mensaje conciliar tal y como acabo siendo acogido, y vivido e intrepretado entre españoles. Y el articulo que le valio a Umbral tan cotizado premio literario sonaba, entonces como ahora -cuando se publico como ventiaños despues (casi) como ya pasaron-, a una consagracion o a un homenaje a titulo postumo de aquella tarea periodistica, religiosa y a la vez politica o de politica/religiosa o de religiosidad mas so menos politica o socio/politica (como se quiera), de su amigo el cura/periodista. Y es que acierta en él a poner en foco como quiera que sea -involuntariamente sin duda- el sello religioso...o el tufo clerical inconfundible si se prefiere que arrastraria (para mi) el mismo Francisco Umbral, ya digo, toda su vida; y a la vez la marca -la cicatriz yo diria- que dejaria traslucir tan a menudo en sus escritos, de un pasado sin duda de relacion o contactos estrechos con la madre/iglesia; particularmente en su infancia, pero yo diria que hasta bastante mas tarde aun, hasta muy avanzada su carrera de periodista y de escritor -ya instalado en Madrid- y de la que solo se desprenderia y desmbarazaria claramente (de forma de lo mas expedita y por las buenas) con la muerte de Franco y la llegada de la democracia.

Umbral en su "novela de la infancia", como la llama Ana Caballe- mil versiones (y titulos) distintos y un solo relato verdadero...verosimil que me diga (por debajo, con todo, de las disimulaciones, de las falsificaciones, de las ficciones y de las imposturas)- habra dejado constancia assaz de sus años de monaguillo -por ejemplo "en "Pio XII, la escolta mora y un general sin un ojo"-, y de congregante/mariano -en "las Ninfas" (y en tantos otros) No consta no obstante -aunque por que habria que excluirlo?...-que llegara a ser seminarista....Se sabe ademas que en sus años de adolescente frecuento la sede de los "luises" en Valladolid –de alumnos y antiguos alumnos de los jesuitas- en donde se encontraba, como lo recoge Ana Caballe, en su biografia (2), la tarde del dia de fiesta aquel cuando le llego la noticia infausta de la muerte de su madre. En el ultimo de sus tiulos publicados justo antes de su fallecimiento, "Amado siglo XX", se creia incluso en el derecho (o en el deber) de evocar -de nuevo- un episodio penoso de su infancia en el que se habria visto victima de abusos sexuales por parte de un sacerdote, a partir de lo cual nunca mas -dice- volveria a poner en una iglesia…Pero hay una faceta en la trayectoria profersional (y publica) de Francisco Umbral que no habra sido hasta ahora puesto de relieve en modo alguno, y lo es lo que cabe llamar de militancia o de adscripcion en el seno de una corriente politica e ideologica que se podria calificar propiamente de "integrista" en los años immediatamente anteriores al inicio del posconcilio (en la practica) y que coincidiria con los inicios de su carrera periodistica y novelistica en Madrid, tras marcharse a toda prisa de Valladolid, a principios de los sesenta.

En la biografia de Ana Caballe se puede leer que una de las cartas de recomendacion -de Miguel Delibes- con las que llegaria a Madrid lo era precisamente a la revista Punta Europa (3) "Horresco referens"...y no exagero si se piensa la imagen que se habia ganado -tal y como yo la recuerdo-, entre la masa del alumnado cuando yo entre en la universidad, aquella publicacion y la corriente ideologica que simbolizaba, de un tradicionalismo pre/conciliar acentuado cierto...y de un cuño a la vez indiscutiblemente anti-falangista o por lo menos anti-Lain y anti-Ridruejo, representantes excelsos de lo que en dichos circulos se denunciaba como "la minoria (astillada) del 36", acusados de deriva ideologica mas o menos oportunista; y recuerdo una conferencia que dio en el CEU en la primavera (u otoño) del 66 -año clave como aqui ya habre dejado sentado- el director de "Punta Europa", Vicente Marrero, a la que asisti en compañia de otros miembros del FES con intenciones polemicas, de reventarle incluso el acto llegado el caso, aunque al final no llegara la sangre al rio. Vicente Marrero, que Umbral evocaria con tintes ligeramente peyorativos, de irrision destilantes, -"el cubanito canario" lo llama en "los Metales nocturnos"- seria el autor de una obra voluminosa de gran impacto en su momento sobre nuestra guerra civil, titulada "la Guerra civil española y el trust de cerebros" (el trust lo eran los que Umbral llamaria mas tarde « los laines") que se acabo convirtiendo -para mi y alguno que otro- en una especie de "vademecum" anti-comunista o de biblia -en materia historiografica, de la guerra civil- del franquista perfecto, anque yo asi nunca me lo sintiera entonces....Y en una epoca precisamente en la que Umbral se encontro entre sus colaboradores habituales....a años luz pues del estado de espiritu y de la evolucion de sus posiciones religiosas y a la vez ideologicas tal y como las deja entender en el articulo galardonado cuando evoca las reeuniones (nocturnas) con el padre Martin Descalzo en una cafeteria de moda de Valladolid (años cincuenta) de las que segun él saldria nada menos que "la nueva telogia" que iba triunfar en el concilio un poco mas tarde...Que si hay que clasificar de alguna forma el periodismo politico, culutral, literario e incljuso religioso de Umbral en la fase pre-transicional, anterior a la muerte de Franco y a los inicios de la transicion politica -indesmentible por mas que privilegiase temas del ambito cultural o literario en sus colaboraciones (en el diario "Ya", en "Punta Europa" o incluso en "la Estafeta literaria")- seria de por su caracter ligeramente critico frente al regimen -simbolizado paa él quizas en la prensa del movimiento, publicaciones y organismos e intituciones afines (como la seccion femenina)- pero sobre todo de por un sello inconfudible, de derechas, "integrista"...y "reaccionario", en un sentido esto ultimo mas anti-falangista por cierto que anti-marxista; pero no menos adicto y leal al regimen de entonces y a sus instituciones. Y troncalmente...petrificadoramente clerical por cierto.

La memoria de Umbral -ya lo haber dejado aqui fehacientemente sentado- es (en parte) una memoria/de/prestado y al igual que traduce -como creo haberlo tambien demostrado- un proceso de reeducacion traumatica inciado en él al final de su niñez (cuando fue privado de escolaridad por culpa de los suyos) refleja a su vez un renegar -por muchos eufemismos de los que se quiera rodear la cosa- de sus raices catolicas o al menos de su adhesion de antiguo -la suya y de los suyos- a la santa/madre/iglesia. Y asi Umbral a la vez que respiraba e iba absorbiendo (al crecer) una memoria de izquierdas indesmentible -de quinquis y de gitanos- que le haria acabar cobrando ese perfil un tanto extraño e insolito, genuino y a la vez de prestado como ya creo haberlo señalado, de rojo o de comunista con-ven-ci-do, mas rojo aun que los propios comunistas, que tanto habra impresionado a algunos de sus criticos, como por ejemplo al historiador Ricardo de la Cierva, fue asimilando a la vez como digo el anti/clericalismo de aquellos mismos sectores, por no decir sus odio o desconfianza del catolicismo y de la iglesia…Y el concilio –o el posconcilio- con el anticlericalismo de fachada, en contra de la iglesia/institucion (a costa, entre parentesis de un neo-clericalismo de izquierdas)- que instauraria y propagaria por todas partes no vendria mas -a él sin duda como para muchos otros tambien- que a suministrarle un alibi que ni pintado, de resultados infalibles; de algo en definitiva que llevaba dentro de antiguo...Y que guardaria bien dentro hasta el final de sus dias. Como lo prueba la acusacion -infamante, deshonrosa- que se permite aun en "Amado siglo XX" a la que aludi mas arriba, en un extenso capitulo de intencionalidad reconciliadora en apariencia -a modo de balance final de toda una vida- bajo el titulo "Mi larga marcha a la derecha"; lo que prueba e ilustra una vez mas que en Umbral el perdonar era tarea costosa, que no acababa nunca de rematar como quien dice...

En la entrevista que me hicieron hace unas semanas en "Religiondigital" me definia -o me vi obligado a hacerlo si se
prefiere- en terminos de nacional/catolico...lo que habre (re) definido o caracterizado en otros lugares de este blog como una religion del honor (antes que otra cosa) Ocurre que el honor de los españoles es -siempre fue- un honor de catolicos ante todo, lo que quiere decir que pasa como punto de paso obligado por el honor del catolicismo, de nuestro catolicismo español por encima de otra cosa. Al precio de la imagen de aquellos o aquellas cosas que lo deshonran aunque sea....Y viene a cuento lo que aqui insinuo de la plaga -como una epidemia- que se extendio en la iglesia universal durante los años (precisos) del pontificado de Juan Pablo II, de abusos de menores a cargo de miembros del clero, que habra suscitado oleadas de indignacion -de sacudidas sismicas incluso- a escala planetaria (casi) desde entonces- y que habra colocado en tan mala postura a las instancias jerarquicas -hasta sus mas niveles mas altos- y las habra obligado a gestos y palabras de excusa a la deseperada a veces. Y la acusacion (infamante) de Umbral al final de ultimo libro viene sin duda pulsar o explotar esa fibra herida (y escandalizada) de la conciencia de los catolicos, en España no menos que en otros sitios.

Lo que no hace mas si bien se mira que poner de relieve o acentuar el contraste entre una (nueva) religion garcia/lorquiana de la que Umbral se erigiria de antiguo en uno de los mas ardientes propagandistas -sobre todo a partir de su libro de mediados de los sesenta, "Lorca, poeta maldito"- y el viejo catolicismo (español) de fidelidad a la memoria de los suyos y la suya propia en defintiva: Francisco Umbral no le perdonaria (hasta el final) ni a la iglesia española ni al clero de su infancia los cargos que les reprochaba -de los que habria sido presuntamente victima de niño- y se portaria garante a ojos cerrados en cambio de la buena imagen de su icono preferido en el mismo tema (escabroso), precisamente. Me explico: no le perdonaba, no le perdono nunca al clero de su infancia, a la iglesia triunfante (y a la vez martir) de la Cruzada, de la iglesia del pre/concilio la conducta deshonrosa de ciertos eclesiasticos indignos de entonces, -atipica e impropia de la dignidad y de la investidura que ostentaban- pero no mostro nunca por cierto ni el menor viso de comprension que otros no hubieran perdonado tampoco -como él- cargos analogos a los que el reprochaba...en la persona (en cambio) de Garcia Lorca; hasta hacer de él como lo hizo objeto preferencial -hasta el final, hasta su ultimo libro incluso- de un culto de martirologio que ya habre descrito en este blog con pelos y señales; que tanta influencia y relevancia habra cobrado al cabo de los años y tanta responsabilidad arrastra en el proceso de crispacion que vivimos los españoles -catolicos en una abrumadora mayoria- en el marco de la aplicacion -proseguida contra viento y marea, y aunque arda Troya- de la ley de la Memoria historica, a la que un tanto impavidos asistimos.

Y en ese sentido si se puede reponder afirmativamente a la pregunta que se me hizo en la entrevista arriba aludida de si en mi opinion el gobierno de Jose Luis Zapatero, su politica, y la persona del propio presidente del gobierno, son o no hostiles a la iglesia, o al catolicismo: en la medida que la reexhumacion de la Memoria de los vencidos supone una rehabilitacion de todo lo que hicieron en la guerra civil -en su epilogo del maquis de los cuarenta o en sus prolegomenos cruentos durante los años de la II Republica- esta claro que el "recuperacionismo" a la larga se acaba traduciendo por parajodico que les pueda parecer a algunos en una rehabilitacion de un capitulo tan indisociable de la memoria de los vencidos como lo fue la persecucion religiosa (anti-catolica) Por mas como digo que ese anticlericalismo persecutor (y asesino) se esconda o disfrace tras la reinvidicacion de sepultura eclesiastica de todos los que yacen en fosas comunes, y del argumento capcioso de "la cultura de la muerte" -sobreentendido, de la cristiana sepultura (tan española) Porque la memoria de los vencidos no deja menos de mostrar un sello anticatolico como digo...y a la vez iconoclasta: contra las personas, contra iglesias y templos...y tambien contra tumbas y cementerios. Y frente a los que piensen que exagero me remito a un texto fuera de toda sospecha: el libro del ingles Georges Orwel -voluntario comunista en la guerra civil- "Homenaje a Cataluña" en donde describe practicas (salvajes) de profanacion de cementerios -a cargo de milicianas...- en pueblos cercanos al frente en Aragon (en zona roja)....

La loa ditirambica a Martin Descalzo del articulo de Umbral se termina con unas disquisiciones un tanto enigmaticas y sibilinas por cuenta de la Censura (con mayuscula) -"ahora no hay censura, escribe Umbral...tampoco con Franco la habia"...- que no se ve menos cargada de interrogantes, si se piensa en el pequeño detalle -que Ana Caballe muestra o demustra tambien en su biografia- que alguien tan fuera de sospecha, una figura del catolicimmo español pos/conciliar tan emblematica como lo fue el padre Arias -"alter ego" del padre Martin Descalzo en las paginas del diario Pueblo precisamente por aquel entonces....- se habra revelado al final como un censor de nomina –del ministerio de Informacion y Turismo de enton ces- de los mas inflexibles e implacables (4) Y ello si se piensa tambien en las mismas confesiones a medias de Umbral en la materia (5); no se sabe bien si a modo de defensa y exculpacion de su admirado Camilo J. Cela o todo lo contrario, en la biografia que le dedicaria: todos censores, juego de mascaras, baile de disfraces al final, destinada a mi juicio a disfrazar y enmascarar la profunda mutacion cultural (e idelogica) -de perfiles mas que tragicos- que el concilio les lego (hasta hoy) a los españoles.

Y como si algunos -como Umbral- no hubiesen acabado (hasta el final) de verse libres de complejos o sentimientos de culpa. Y ahi estriba precisamente el desafio –algunos diran, « mi » problema, personal e intrasnferible- con la prosa de Francisco Umbral : esa pulsion irrresistible, cierto que me empuja a veces a no acabar por menos recogiendo el guante del desafio tras la lectura de sus novelas o sus columnas. Con el honor en juego esta vez, individual y colectivo : mi honor de catolico español, y el honor de los catolicos españoles todos, y en definitiva del buen nombre de España en el ancho mundo, que acabaria aclamando al papa polaco (gracias a la España catolica e imperial que la Roma pontificia borraria de su memoria en el concilio)

(1): "Martin Descalzo" de Francisco Umbral, diario el Mundo, 10 de diccimbre de 1989, p.9

(2): "Francisco Umbral. El frio de una vida", de Ana Caballe. Espasa Calpe, p. 113

(3): Ana Caballé, op. cit., p. 179

(4): Ana Caballé, op. cit. pp. 375, 376

(5)


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