Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

La Memoria madrileña de la guerra civil (laguna flagrante de la obra de Umbral de corte madrileñista)

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Uno de los aspectos que mas interrogan (y desazonan) en la campaña recuperacionista –en pos de la rexhumacion y rehabilitacion de la memoria de los vencidos de la guerra civil- lo es a mi juicio el caracter regionalista, de « tierra chica » que la acompaña. Las obras de los recuperacionistas –de las que me he leido de un tiron ya mas de una- son por lo general obras monograficas sobre un lugar, un pueblo, o localidad o region determinados. Mayormente regiones, todas ellas, que se verian afectadas por ese fenomeno (triste) y deletereo del maquis (comunista) de los años cuarenta. En Leon, en Jaen, en Cordoba, en Sevilla, en la Mancha, en Extremadura, o en la cuenca minera (asturiano/leonesa) -o en el Pirineo- zonas de procedencia preferencial de la mayor parte de los « historiadores » que se nos inflige desde hace ya un buen rato …en todas ellas estrago el maquis y hubo lucha (y de que manera) Madrid la capital de España, centro geografico de la peninsula se diria que permanece silenciosa entretanto, en todo ese fregado dialectico que se traen algunos a costa o a riesgo de la paz civil y de la concordia entre todos los epsanoles. Y la excepcion (ruidosa se me concedera) se diria que se veria mas amplificada aun –en su onda auditiva- con una obra de Francisco Umbral que me ha ocupado ya en el pasado y lo seguira haciendo (promitto) en el futuro proximo, « Madrid 1940 », ejemplo de memoria fingida, reconstruida (artificialmente) y de prestado a la vez como ya aqui habre definido (mayormente) el fenomeno de la memoria tal y como se da en Francisco Umbral, en todas y cada una de sus novelas guerra/civilistas.Lo que nos lleva de bruces al tema de esta entrada, y lo es el madrileñismo de Francisco Umbral, se sello costumbrista…Y guerracivilista.

El tablero madrileno es importante en la obra « umbraliana », ya aqui lo habre registrado. Su trayectoria de novelista o de escritor debuta por ahi precisamente a principios de los sesenta con cuentos y relatos de los que a penas se conserva un eco. « Balada de gamberros », « Tamoure », « Travesia de Madrid » -finalista (solo) del premio Alfaguara 1965, que le llevaria a una grave depresion nerviosa- y un poco mas tarde, « el Giocondo » e incluso « Trilogia de Madrid » -escrita a modo de memorias…- estan ambientadas todas ellas en el Madrid (radiante) de los sesenta (tempranos), los años de mi infancia y mi adolescencia, y cabe decir que el Madrid que en ellos consigue verter Francisco Umbral no me es dificilemente reconocible, leidos ahora tantos años despues, a parte –como ya lo registre en mi entrada anterior- de ese tufo a marginalidad social y a quinqulleria que se merece todas los interrogantes posibles e imaginables desde luego ; pero por lo general el Madrid que describia Francisco Umbral en sus primeros tiempos de escritor –y que amo sinceramente por lo que se deduce, con pasion comprensible de provinciano recien llegado- era un Madrid señero –lo reconozco- que tendria poco que ver con ese otro artificialmente reconstruido (y fingido) de su novela guerra/civilista « Madrid 1940 », ni tampoco con ese Madrid de extrarradio (Este), visto como del reves, esperpentico y plagado de muertos y de miseria humana, de mugre y de cochambre –que se diria que era lo que a Francisco Umbral le tiraba o le iba…- de « Madrid 650 » la mejor en mi opinion, ya digo, de sus novelas costumbristas.

En « Madrid 1940 » emerge en cambio con todo sus esplendor esa memoria/de/prestado –quinqui y gitana, gitana y quinqui a la vez- sobre la guerra civil española. Despues de haber agravado hasta un grado sin precedentes en nuestra historia anterior, el clima social y la atmosfera de convivencia en amplios sectores de la España rural, como fue el caso en particular en el Sur de España, en Andalucia, en la provincia de Jaen por ejemplo, en el pueblo de los mios, y de haber sufrido despues -muchos de ellos, no todos- una represion que tenia muy a menudo poco (o nada) que ver con motivos politicos, como lo ilustra a las mil maravillas el episodio ya muchas veces evocado en mis entradas del ladron roba/gallinas –un quinqui a todas señas- de « La Leyenda del cesar visionario » ; los colectivos mas marginales de la España de las minorias (sociologicas) iban a encontrar de golpe en Francisco Umbral un vocero de sus quejas y de sus cuadernos de agravios seculares, focalizados ahora en torno a la guerra civil española.

El extrarradio Sudeste de Madrid y en general toda sus periferia, teatro de operaciones de antiguo de quinquis y gitanos en sus cambalaches y trapicheos, y en particular la zona madrileña de la ribera (Sur) del Manzanares, del lado del Puente de Toledo, punto de paso obligado hacia ese otro extrarradio de los Carabancheles, cementerios y sacrementales de esa parte de la aglomeracion madrilea, son sin lugazr a dudas uno de los « lugares de la memoria » –como dicen los linguistas- mimado y privilegiado si los haya en las novelas guerra/civilistas de Francisco Umbral y enparticular en « Madrid 1940 » la mas provocadora tal vez, la mas guerra/civilista y a la vez la mas ambigua y desconcertante tal vez de todas ellas, que le permite a su autor reconstruir y fantasear no poco sobre una memoria de los vencidos, de la resistencia heroica/antifascista de los Carabancheles –« ciudad sagrada del marxismo » ( !?) y de las barricadas y altavoces de General Ricardos tres anos durante, desde el principio casi, hasta el final de la guerra civil- que surgen de nuevo al final de la Leyenda del Cesar Visionario ; lo que como ya aqui he dicho no es mas que un a memoria/de/prestado inventada para consumo de sus lectores mayoremente, y en modo alguno una memoria propia, ni suya ni de los suyos tampoco….

Francisco Umbral plagia a la derecha (una forma tan solo de hablar) –a su manera, no exenta de talla intelectual y de genio artistico (concedo), glosadora « condensatoria » como algunos la llaman - sin perdones ni contemplaciones, y se hace a la vez el portavoz de la extrema izquierda (mas extrema…) en su quehacer literario –y escrituristica- a costa de la memoria y en particular de la memoria de la guerra civil : esa es sin duda ninguna la linea matriz (aurea no me atreveria a decir) de su estrategia de escritor mas o menos politico, de periodista de actualidad y de hombre publico invariablemente mantenida dese los tiempos de la muerte de Franco, de la transicion politica y de la llegada de la democracia: paralela o equivalente por lo demas a esa tactica tan suya tambien de la « rosa y el latigo » que emplearia en su tarea de critico y de cronista social como agudamente lo habran señalado tantos sus corifieos como sus adversarios. Rosas para la izquierda, y latigazos –y salivazos y vergajazos, como los que llevarian quinquis y gitanos de antiguo a manos de la guardia civil- a derechas sin distincion de matices ninguna por cierto, pero solo despues, ya digo, de la muerte de Franco (y casi simultanea, la de su propio hijo, muy triste, de una leucemia que Umbral nunca mas le perdonaria a nadie….)

Hasta el punto que al final de su vida se sentiria obligado por decirlo asi a una especie de mea culpa (no poco clamoroso), en el ultimo titulo de los publicados en vida suya , « Amado siglo XX », en un extenso capitulo con el no poco signficativo titulo « Mi larga marcha a la derecha » Se le olvido tal vez pedir la mas minima disculpa a quien fuera….Y tal vez que haya que acabar perdonandoselo en aras de la concordia social, de los muchos millares y millones de españoles que acabarian habituandose –hasta volverse adictos o dependientes casi- de su prosa diaria periodistcia o de sus « novelas » y sobre todo en el nombre de esa Voz autentica, de « la otra memoria » (de los vencedores humillados y calumniados y difamados del 36) que emerge sin falta como de golpe en las mejores al menos de sus novelas.

Pero en todo ello la memoria madrileño a de la guerra civil, de antes y despues de ella, queda en entredicho, en la penumbra por lo menos: el Madrid de la Belle Epoque –que lo siguio siendo durante la Gran Guerra…- de los « madriles » castizos –« de derechas » que Umbral tanto denigra-, del barrio de Chamberi, del Arguelles destruido y reconstruido despues de la guerra civil, en donde naci y en donde creci, que para Umbral se diria qu nacio (solo) cuando él llego a madrid. Un Arguelles –de plata y oro y azul- de los cincuenta y de los sesenta (tempranos) como lo llevo siempre bien fijo y bien fresco en mi retina, que surgio o renacio de las ruinas de la guerra civil. « Benditas las ruinas -escribio Agustin de Foxa, y que no se me tome a provocacion ni nguna- porquue en ellas estan la fe y el odio y la pasion y el entusiasmo y la lucha y el alma de los hombres » Y ese Madrid de la Ciudad Universitaria, de las pistas del Seu, del barrio de Princesa, lleno a abarrotar de gente joven a todas horas del dia hasta altas horas de la noche, del parque del Oeste, de los bulevares, que se extendian hasta Chamberi por un lado y por el otro hasta el barrio de Salamanca, le debe poco a Francisco Umbral no porque no lo halagase en un momento dado todo lo que pudo –por las razones y motivos que sea- sino porque le negaria a la vez su nacimiento legitimo en las ruinas y en las trincheras, y en la sangre y en el sufirmiento que fue el precio de la Victoria….En las fosas de los miles y miles de madrileños (de pro) caidos en Paracuellos…O es que acaso los que crecimos como fue mi caso –nacido en una de las tipicas zonas de casas militares pegando a la Universitaria- practicamente en zona batida, de linea de frente de cuando la guerra civil tendriamos que avergonzarnos de ello mas de lo que se dignaria en reconocer Francisco Umbral de la oscuridad de sus propios orignes ?...

El madrileñismo de Umbral por mucho que los responsables politicos y municipales de la Villa y Corte se apresuraran a nombrarle madrileño « honoris causa » a su fallecimiento no deja de ser problematico y conflictivo, con un tufo o sello de pretencioso (e incluso de impostura y suplantacion) propiamente indesmentible ya digo. Y lo prueba e ilustra a las mil maravillas otro de los tableros importantes de su obra escrita, el mas celebrado tal vez de todos los suyos, y lo es el relativo al lenguaje, al habla de la gente en la calle, del pueblo me refiero, y muy en particular al lenguaje o al habla popular madrileño….Esos diccionarios « chelis » y demas, por ejemplo, en los que imita -a la perfeccion- el habla « transicional » (como yo lo llamo) que se extendio como una mancha de aceite -o como la peste segun los gustos- con el adveimiento de la democracia, entre niños y grandes, entre chicos y chicas, de un tufo inconfundible a carcel y delincuencia que nunca acabo de entrarme lo confieso.

El « macho » del franquismo seria o sonaria por veces tal vez excesivamente bronco o abrupto (a algunos) pero carecia de ese ferrete de ignominia y de marginalidd (a/social) del « tio » -o del « tronco »- que le sustituiria (por no hablar de la jerga -tipicamente quinqui o gitana- que le reserva Umbral al sexo feminino en sus escritos y en particular en sus novelas, como bien lo pone de manfiesto Ana Caballe en el ultimo capitulo de su biografia); y ya digo que nunca acabo de entrarme, hasta el punto que me hizo dudar -lo confieso-de mis propias raices y de mis propias origines : en la carcel portuguesa para comenzar y mas tarde sobre todo despues cada vez que lo oia aqui en Belgica de labios de los emigrante/españoles (que se veia que lo tenian bien asimilados)

Umbral, ya digo, trataba y dominaba ese tema, con maestria pero lo que mas me extraño, a mi que nunca le habia visto ni oido en persona, fue una retransmision -cuando su fallecimiento- del famoso incidente con Mercedes Mila (« yo he venido a hablar de mi libro ») en la que se traslucia un acento, una forma de hablar que tenia poco de madrileño….ni de madrileñismo digamos « normal » ni del madrileñismo « cheli » mas o menos adulterado que a él a lo que parece tanto le tiraba…De prestado todo en él, el lenguaje como la memoria, se esta tentado de concluir es cierto. Lo uno con lo otro, si bien se mira…Y ahi tambien –dicho sea en su descargo- es donde trasluce o reluce la complexidad del personaje y da idea a la vez de la magnitud del rompecabezas (mental) que el analisis de la figura y de la obra de Francisco Umbral nos brinda a los que de una manera u otra nos sentiamos (y nos sentimos) « aludidos » por lo que escribia….

El lenguaje de Umbral me refiero al autentico, literario ,castellano/viejo de la region de los suyos, donde crecio y donde vivio en su primera juventud tiene algo de señero, de autentico y de primigenio, lo reconzco; como lo habran puesto de manifiesto estudios importantes que se le habran dedicado sobre el tema. Pero es un castellano a años luz de esa jerga de la que tanto alardeaba en simultaneo, en sus titulos mas costumbristas. Las adunaciones (y adumbraciones), los entoñares…los perailes y gudamacileros...los turbiones, los manantios… los menestrales, los recentales, los camastrones… -y no sigo- son a penas una pequeña muestra de un repertorio interminable de terminos que Umbral emplea de moneda corriente en sus novelas y que a mi madrileño que se precio siempre de bien hablado (y « escribido ») me sonaban a nuevas por completo….Pero ese es un leguaje que tenia poco que ver con la memoria (de encargo) de la que Umbral se haria con tantisimo gusto el portavoz : es un lenguaje, un habla popular, erudita aveces, que es el que hablan y escriben sin duda (aun hoy) las gentes de Castilla la Vieja (y de Leon), que fue el area geografica matriz donde se forjo nuestra nacionalidad y volveria a ser base territorial, mas de un milenio despues, del Alzamiento de 1936….Y que no es el mio -lo confieso- pero al que rindo con gusto homenaje y (en cierto modo) pleitesia.

Madrid renacio, vive siempre y crece y sonrie en sus primaveras y otoños –tan fugaces y tan deslubrantes- de preferencia, y de ello doy testimonio con gusto de mis viajes repetidos y a veces -en elpasado- muy espaciados desde que aqui resido, en Belgica (intinterrumpidamente), desde hace ya (casi) ventidos aos, desde aquellos infaustos (y tristess) tiempos cuando aterrice en Madrid de vuelta de Portugal tras mi cautiverio alli, en tiempos del viejo profesor, que no se veia y sentia mas que suciedad y cochambre y malos modos y malos humos por todas partes. Tierno Galvan –todo acaba al final atado y bienatado en la hermenutica de Umbral, de su obra y de sus figura- era el otro gran icono de madrileñismo que Umbral alardeo no poco y abandero incluso en un momento dado. Curioso por demas lo seria no obstante que el viejo profesor que llego a alcalde de Madrid con el socialismo (felipista) -protector « titulado » del Lute (y otros)- se sintiera siempre obligado por lo que fuera a ocultar sus origenes a sus propios paisanos…madrileños ; que al final resulto que no era soriano como el dijo siempre sino nacido en el madrileño barrio de Embajadores, del que por una curiosa paradoja tal vez, se oye poco tambien en la obra umbraliana.

Coagulos de memoria –y no pocos- en el viejo/profesor que fue durante los años del franquismo director de la unica academia de ingreso enla escuela diplomatica (por favor !) que existia en Madrid entonces, como nos lo confio una vez Eugenio Vegas Latapie en su tertulia (principios de los setenta)….Y es que Tierno Galvan, como Francisco Umbral, se llevo sin duda a la tumba una memoria propia del Madrid y de la España de la posguerra, pero se llevo sobre todo con el otra memoria –mas o menos inconfensable- de un madrileñismo de baja estofa (y con perdon) que murio -y bien muerto y enterrado- con la guerra civil del 36. Un Madrid -como lo recordaba el madrileño Antonio de Obregon desde los microfonos de Radio Burgos durante la guerra civil- de buenos sueldos, « de situaciones laborales y economias saneadas » (sic), de cafe, copa y puro en la comida los domingos en familia y del catecismo marxista en el bolsillo de padres a hijos, que sufrieron menos de la crisis de los años treinta que las clases medias; que daria al final lo que daria : en el patio ensangrentado de cadaveres -en la retina para siempre fijo, de mi difunto padre, muy joven entonces que vivia en una pension de estudiante en la vecina calle de Altamirano- del cuartel de la Montaña, el 19 de julio del 36… "Los que mas nos odiaban » concluia en su radiotrasnmision el escritor madrileño (de clase media)….

Y Umbral –deo gratias- no acerto, es cierto, a resucitar ese odio funesto en sus novelas –por mucho que se empeñase tal vez-; sin duda porque no era él mismo (propiamente) madrileño….

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por jcah 18.11.08 | 05:36

    Pues escribe bastante mejor que la mayoría de blogueros. ¿No será envidia?

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 17.11.08 | 12:55

    Y tu ademas de ultramontano pareces (asi a primera vista) mas papista que el papa...(mas ultramontano de lo que lo eran el papa polaco y su modelo de dialogo catolico/marxista desde luego)

    Saludos

    Krohn
    (desde Belgica)

  • Comentario por Ultramontano 17.11.08 | 11:00

    Además de ser Vd. el tipo que intentó asesinar a Juan Pablo II, tiene una forma de escribir horrible. Vaya joya que ha fichado este medio digital.

Miércoles, 30 de mayo

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