
Francisco Umbral -lo saben aqui ya muchos- ocupa mi tiempo, o buena parte de él desde hace un rato, y no voy a decir que aspire a leerme toda su obra escrita empresa mas que titanesca en verdad pero si que aspiro a terminar de sobrevolarla por llamarlo asi de una vez por todas....Durante mi ultima estancia en Madrid dedique buena parte de mi tiempo hacer indagaciones en blibliotecas y librerias -Cuesta Moyano incluida faltaria mas- por su cuenta en busca de libros suyos que faltaban todavia en mi propio repertorio (mental), titulos suyos de los mas antiguos o de los mas recientes, y tambien en pos -no lo oculto- de colaboraciones periodisticas suyas pero no las que todo el mundo recuerda o elogia -del Mundo o del Pais incluso- sino de otra etapa mas antigua, mucho menos conocida y divulgada, pre-transicional por llamarla asi (con ayuda de un eufemismo discreto) y a fe mia que algo ya encontre, un elogio suyo por ejemplo -diario Ya del año de gracia de 1970- a los Reyes Catolicos y a la España en fase de recobrar su unidad entonces que no tiene desperdicio....Pero prosigamos. Y es que deambulando por los quioscos ambulantes de cuesta Moyano me llamo la atencion que algunos de los vendedores lo evocaban de forma familiar (Paco Umbral) -la regla por lo demas, entre los que le concieron en vida- como si le hubieran tratado mucho, o o hubieran tenido entre sus clientes mas asiduos...Algo que venia a corroborar esa impresion -un tanto desazonante, no lo niego- que albergue de él de antiguo, de alguien que por las razones que fueran se hallaba en sintonia con un sector de la poblacion, de entre el pueblo mas pueblo -para que negarlo- lo que redundaba sin duda en favor suyo para la posteridad, y que vendria a avalar un lado autentico de su figura de literato y hombre publico, de su faceta popular,castiza o camechana (a sumanera), de cronista de la villa (por detras de toda la quincaya...) o asi me lo parecia al menos....
Uno de los tableros mas destacados de la obra escrita de Umbral lo constituye sin discusion sus novelas, cuentos relatos -y escritos suyos inclasificables (los mas quizas)- de sabor costumbrista (madrileño) que al madrileño que soy -del barrio Arguelles, que él amaba tanto...- le habra dejado siempre menos indiferente -lo menos que se puede decir- que a otros muchos de sus lectores. Madrid es tema imprtante en verdad enla obra -tanvasta e de circunscripcion tan dificil-de Francisco Umbral. Y presta su nombre a algunos de los titulos del escritor, mas divulgados (y vendidos) Durante mi ultima estancia en Madrid sin duda por mor de un femoneno de siple sintonia ambiental me dedique a buscar y a leer algunos de ellos a la vez que aprovechaba algunos otros de mis ratos libres para visitar zonas o barrios madrilenos -de sus afueras- que me fueron virgenes siempre hasta hoy, lo confieso sin complejos, como por ejemplo el Cerro del tio Pio -lo que de él queda me refiero- y toda esa zona de la barriada madrileña de Vallecas, lugar o mas bien vivero de lugares umbraliano si los haya, tan omnipresente por la via de la mencion explicita o de la evocacion mas o menos vaga en sus novelas y relatos costumbristas. Desde donde se podia divisar -de lo alto del cerro- todavia hoy, una vista de la ciudad que tenia algo de arquetipico (al reves) igual o parecida a la que a mi se me ofrecio siempre en las zonas o barrios de Madrid que frecuente, en donde naci y creci, grosso modo identicas, solo que al reves: como el enves de la hoja o el negativo (casi) de la foto qe lleve yo siempre fija en mi retina, lo que dara aqui a algunos idea del problema -o del desafio mas bien- que elmadrilenismo de Umbral tan cacareado y tan celebrado de lo mas alto con ocasion de su fallecmiento a mi, madrileño enacimiento tambien como él, me plantea.
Francisco Umbral -su biografa no autorizada Ana Caballé lo explica con detalle en su libro indispensable (1)- nacio en Madrid -en la Inclusa- pero su madre se lo llevo de vuelta a valladolid justo despues, donde crecio, y ya novolveria para quedarse mas que a principios de la decada de los sesenta, ya casado, tras un incidente sonado en Leon en el marco de su epleo de entonces, de locutor radiofonico, sin el menor cariz politico pero que le llevaria a enfrentarse -de forma de lo mas idiota e dimprudente a primera vista- a la Seccion Feminina Local y a instancias decisorias de la prensa local del Movimiento, lo que le acabo decidiendo -al cabo de unas semanas- a poner tierra por medio como solucion mas prudente y oportuna, mal que le pesase a protectores y mentores suyos tan influyentes como Miguel Delibes, director entonces del Norte de Castilla....En su Trilogia de Madrid de caracter autobiografico como todos o casi todos sus titulos -su libro mejor segun Eduardo Haro Tecglen, amigo/enemigo suyo- cuenta en detalle sus inicios (duros) en la capital madrileña. Y uno de los trozos del relato que mas me llamo la atencion lo fueron las paginas que dedica a su estancia de los primeros meses en el extraarradio del lado del arroyo Abroñigal (por lo que cuenta) que como sin querer se me antoja que me habra ofrecido una clave decisiva de explicacion en el desentrañar de la significacio primera de la obra umbralina y de su propia personalidad (que me diga de su faceta humana ) Y me refiero a sus contactos o a sus lazos -inrrefutables en mi opinion- con ese mundo de la marginalidad tan puesto ensolfa de antiguo ya la vez tan mal co ncoido que forman los quinquis -los " cromañones" del arroyo Abroñigal como asi los evoca en el libro Francisco Umbral, y como asi se llama él mismo hacia el final de la novela...- mas concidos entre ellos mismos como mercheros. "Un quinqui vestido en Christian Dior", la formula -que tanto le gustaba- no era en Umbral, al final, un simple desatino....
En "Madrid 650" tal vez la mejor de verdad -en mi modesta opinion- de todas sus novelas -si contar conese ctablero a parte que forman sus titulos guerra/civlistas- su protagonista principal un joven marginaldel barrio de la Hueva (sic) -zona Este del extrarradio madrileño, en el cinturo/rojo como el mismo autor en un momento dado se siente obligado en recalcar, del mapa electoral de la villa y corte que trajo consigo la democracia (y el felipismo socialista))- se ve recubierto de todos los trazos distintivos de un quinqui de lo mas caracteristico: delincuente violento, leal y solidario con los suyos, y valiente y con agayas hasta la muerte (hasta el asesinato que me diga); y que arrojaba sus victimas, todos los que de una forma u otra le hacian sombra- eso ya es cosa de Umbral- en un pozo de cal viva a las afueras del barrio....Y cabe decir que por muy masl que lo pasase Umbral en aquellas semanas meses a lo sumo que paso viviendo en chabolas -por lo que da a entender- del lado del arroyo Abronigal (hoy desaparecido) a su llegada a la capital, esa fibra o esa cuerda de marginalidad social, de un tufo (a quinqui) tan incofundible no le venia -apuesto lo que sea- de aquella experiencia efimeera o transitorio tan solo sino que evoca en él a todas luces algo mas profundo, y tambien mas antiguo remontandose sin duda a la infancia (madre de todas sus desdichas)
Francisco Umbral -Ana Caballe lo revela en uno de los capitulos mas elucidantes de su biografia- se vio en un momento de su infancia, por culpa -si cabe hablar asi- de los suyos exclusivamente, privado de escolaridad; y ello a pesar de que su madre (que se hacia pasar por su tia) era funcionaria en funciones del ayntamiento de Valladolid....-de los años triunfales de la posguerra estoy hablando- sin duda para no tener que acabar tarde o temprano revelando la condicion de hijo natural (de padre desconocido) del niño, al llegar (me figuro) el año de ingreso del bachillerato.Francisco Umbral entra a partir de ahi en una tierra de nadie en un reyno de las sombras, por no decir un valle -o un umbral...- de la muerte...civil (o social) , de lo que sabemos poco la verdad, a parte lo que se trasluce -sin parar pero por la via de una memoria fingida- por todas partes en su obra escrita, marcada de cabo a rabo toda ella de un sello o una marca autobiografico, y memorialista, ficcional y a la vez fingida (como ya digo)....Un niño de familia bien, "de derechas" como él tanto lo carcarearia que se vio condenado a callejear desde tan tierna edad en la España de Franco en aquellos años triunfales cuando la Iglesia/madre guardiana de la infancia triunfaba omnipresente y cuando los escaso resquicios que se le escapaban en ese terreno acotado (educacional y formativo) bien se apresuraban en "subisidiar" otras asociaciones ou organismos -de la Falange, del Movimiento...- y que sin embargo como digo se pasaba el santo dia tirado en la calle, en el rio (no muy lejos de donde vivia) como tanto recuerda en sus novelas; me hace pensar -a mi al menos-en la triste suerte de una parte de la España campesina del Sur que se vio por culpa de la politica (funesta) de desamortizaciones desatada por el liberalismo español decimononico arrojada a la intemperie y abocada a ir a juntarse debajo de los puentes, junto a los rios, a los pobladores de antiguo de aquellos parajes, que unsiglo despues los seguian llenando de su presencia....Y a partir de ahi, de ese dato nimio y trivial y anecodotco en aapriencia -en mi modesta opinion- todo se clara en la vida e incluso en la obra escrita de Francisco Umbral y sin ello no hacemos mas que andar entre enigmas (todavia)

Y se puede decir que de antiguo de antes incluso de leer la biografia mencionada me acompaño aquella impresion diafana que se acabaria convirtiendo en conviccion apodictica pero de la que no me habre decidido a hablar (o a escribir) largo y tendido -dejando de una vez la via de los subterfugios y de los eufemismo- solo tras haber visto hace unas semanas una foto de archivo de uno de los reportages por cuenta de Umbral que habre consultado en Madrid durante mi ultima visita, en uno de sus mometos de mayor exito e ipacto social, tras recibir uno de su spremios literarios, en la que se le ve encompañia de Eleuterio Sanchez "El Lute" -rebosantes de satisfaccion y de felicidad los dos se diria...El Lute es quien es todos lo saben y yo aqui tengo poco que añadir si no es la aureola (intimidante) de prestigio que le acompañaba entre algunos -de los suyos, me figuro- en aquel mundo carcelario que tuve ocasion de penetrar (y soportar) en Portugal, y en aquellos años primeros del felipismo que coincidieron con los de la alcaldia del viejo/profesor....Cuando decian que el Lute habia encontrado trabajo de abogado en el ayuntamiento, como yo lo pude leer (absorto) desde el fondo de mi celda portuguesa....
Genio y figura ya digo el personaje al que aludo y no se me ocurre mas que decir de él porque en realidad de lo que aqui quiero hablar no es de él personalmente sino mas bien de un asunto de memoria, o si se prefiere de memoria colectiva....Los quinquis -algo que llama la atencion estoy seguro a todos aquellos a quienes que de una forma u otra las suerte les haya deparado el tener que entrar encontacto con ellos-, tienen conciencia de grupo a parte, no dire pueblo porque son palabras mayores (de un lenguaje racial, etnico o racialista) y sobre todo porque otra cosa que llama la atencion en ellos sobremanera es el prurito tan visible y llamativo de sentirse españoles, mas aun que el resto de los españoles...No es obice no obstante que la Historia de los dos ultimos siglos hizo de ellos un grupo a parte con sus propias costumbres, sus propios principios -como ellos mismos lo recalcan siemre a tiempo o a destiempo- y tambien con su propia memoria....La etnologia (antropologica) habra dejado sentado que el grupo sociologico se define como tal por una memoria propia (y distinta) Y yo creo que el axioma dificilmnte puede encontrar dispensa a la hora de aplicarselo a los quinquis o mercheros. Es lo que yo senti, y pude comprobar y oir con mis propios oidos en aquel periodo de mi vida de cohabitacion forzosa en la carcel portuguesa.
Los quinquis o mercheros arrastran, es cierto, una memoria propia que se remonta siglos atras con toda probabilidad pero que se proseguiria en su discurrir -como un punto de paso obligado- los años de la guerra civil española. Los quinquis o mercheros que yo conoci en prision eran todos -sin excepcion- de izquierdas, lo que contrastaba -ya lo he escrito aqui- con el mapa digamos un poco mas contrastado de las tendencias o preferencias politicas o ideologicas que componian el resto de los reclusos alli dentro (no solo de los de nacionalidad portuguesa). Y en alguno de ellos la memoria de la guerra civil se veia acompañada incluso de reivindicaciones precisas y concretas que revestian tonos y formas revanchistas sin la menor duda. Eran rojos porque los suyos lo habian sido en la guerra. Y punto. Lo cual no era obice -entre parentesis- que el mismo que te hablaba asi te evocase justo a seguir familiares suyos tambien....que estuvieron en la Division Azul. En el mundo -hermetico- de los quinquis se suele distinguir entre los mercheros cien/por/cien -de nacimiento- y otros que consideran de los suyos por la via de la "educacion", de la reeducacion que me diga o de la crianza....Lo que nos lleva derecho al caso de Francisco Umbral otra vez.
En que momento de su infacia en que circonstancias precisas entro Umbral de lleno en contacto con el mundo de la marginalidad social no es el tema que aqui me ocupa aunque si pienso que no seria un punto muy dificil de elucidar al cabo de una tarea de desciframiento paciente o metodica de todoas las claves autobiograficas -como la que emprenderia Ana Caballe con su biografia- que se ofrece al lector, por miles, a lo largo de suobra escrita. Esta claro como quiera que sea que el encuentro le marcaria al rojo para el resto de su vida hasta el punto que su vision de las cosas, su concepcion del mundo por decirlo enforma mas intelectual se resentiria (nunca mejor dicho...), como se trasluce en todos sus escritos y particularmente -de entre todos ellos- en los de caracter mas marcadamente memorialista. Y es lo que configura el problema central -y domiante en mi opinion- de la obra y de la figura de Francisco Umbral, precisamente
Francisco Umbral se cabo haciendo el heraldo -en una entrevista a doble pagina en el diario Mundo a principios del Milenio que todavia a recuerdo- de un nuevo resurgir de la memoria colectiva. Y las lineas directrices de lo que entonces a bombo y platillo se le veria propugnar concidiria extrañamente con pautas de conducta y de actuacion que serian las de los recuperacionistas en los años que se seguirian...La memoria de Umbral es la madre de todos nuestros problemas, de todo lo que nos vemos ahora a bocados a afrontar por culpa de la (funesta) ley de la memoria historica. De eso estoy hoy intimamente convencido. Una memoria propia, en parte reconstituida (legitmamente), visual en partes tambien, de ciertos acontecimientos o estampas o situaciones que sinduda contemplo o de los que fue testigo (inocente) de nño durante la guerra civil y en la immediata posguerra, pero es tambien una memoria inventada de noveal/ficcion en gran parte. Y es sobre todo - como habre acabado de clcluir tras lun largo cavilar- una memoria fingida.
Umbral finje lo que no fue -un rojo e hijo de rojos- y sobre todo finge o quiere hacer pasar hechos, sucesos o acontcimientos mas o menos relevantes de nuestro pasado mas o menos reciente o mas o menos remoto -los que se relacionan sobre todo con la guerra civil- por lo que de ninguna manera fueron. Su Leyenda del Cesar Visonario y en la misma medida sus demas titulos guerra/civilistas falsifican la Historia -una version de ella al menos tan cargada de visos de legitimidad como lo pueda estar la version politicamente/correcta que es la moneda en circulacion en el tema desde los tiempos de la transicion politica-, y sobre todo habra con seguido contaminar la memoria colectiva de todos sus complejos y obsesiones. Eso es lo que acabe concluyendo tras un largo y paciente rumiar como digo. Pero hay algo mas que solo ahora habre venido a tener claro en mi mnete..
En una obra imprtante -de las ultimas suyas-, del filosofo frances Paul Ricoeur sobre el tema de la memoria se daba constancia escrita de un fenomeno que su autor hacia remontar a las guerras de religion del s. XVII y que definia com el conflicto de "dos memorias" (irreconciliablelmente) opuestas, que se disputan la conciencia individual y colectiva en suelo europeo desde entonces. Dos memorias como las que se cruzan por todas partes en la obra guerracivilista de Francisco Umbral. "Dos voces" (entre otras muchas) -en terminologia lijnguistica actual- que se dejan mas so menos oir en sus relatos sobre la guerra civil (o cronologicamente situados en aquel periodo de nuestra historia)de las que una de ellas cobra sin duda un caracter hegemonico dominante casi siempre, en funcion del contexto y de la coyuntura historica de la sociedad espaola en los años que fuerone scritas y de los criterios y baremos de lo politicamente correcto en vigor todo ese tiempo, desde los incios de la transicion politicia.
Lo que se reviste a su vez en determinados momentos, en escenas señaladisimas de las novelas guerra civilistas...de Umbral un perfil o aspecto inconfundible de voz extraña, ajena (y mas o menos impuesta)...de cara a una "otra voz" que irrumpe de pronto como surgida del fondo (abisal) de la Memoria (San Agustin) -individual y colectiva- y como rompiendo tabus y barreras e interdictos tambien del genero ideologico (e historigrafico), que se revela la voz autentica personal incofundible de su autor; lo que le retrata y en lo mas hondo le caracteriza. Y la tarea que me he propuesto en el futuro proximo es precisamente de iventariar esos sobresaltos de Francisco Umbral, esos emergencias imprvistas de la Otra Memoria (semi/enterrada tras la Transicion) en sus novelas guerra/civilistas.
Porque la voz dominante en las novelas de Umbral es como digo una voz ajena..pero en parte -lo que la hace cobrar complejidad y fuerza de incantaciona a la vez- es tambien, en mi opinion, una memoria/de/prestado me explico una memoria de adopcion que Umbral acabaria por doptar o asumirir a tras un largo y laborioso y penoso proceso de (re)aclimatacion cultural -o de reeducacion- que sufrio sin duda en aquel periodo tan traumatico -sin escolarizar- de sus años de infancia (los mas tardios)
En crudo: la memoria fingida de la guerra civil tal y como Umbral la habra "vendido" con exito a los españoles en la ultima fas -la mas prolifica- de su vida yde su carrera es una menoria de minorias, un memoria marginal -quinqui y gitana, gitana y quinqui a la vez-, lo que resalta mas si cabe aun con las erupciones misteriosas que surcan a rafagas sus novelas guerracivlistas- de su memoria individual, la suya propia, y de los suyos (de su familia "de derechas)
(1): "Francisco Umbral. El frio de una vida" de Ana Caballe. Espasa, 2004
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català