Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

El culto (de martirologio) a Garcia Lorca (I) Lorca, oraculo -a su pesar- de la guerra civil española

10.11.08 | 11:32. Archivado en Autor, La Otra Memoria
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El folletin en torno a los restos de Garcia Lorca anunciaba ya un "climax" imminente –a su aparicion cantada ya en portada a toda plana del New York Times me refiero por cierto-, cuando nos llega la noticia de la medida « cautelarisima » de la Audiencia Nacional que suspende todos los desenterramientos ya en curso decididos en el bando del juez/estrella. ¿Y que va pasar despues, ahora ya? La opinion publica en España, y en el extranjero tambien, contiene la respiracion unos momentos ; los familiares del poeta entre tanto –es mi impresion al menos…- respiran (entre profesiones de fe democratica), y ganan tiempo...La temperatura religiosa del caso Lorca o si se prefiere el va y viene de los avatares y de la magnitud y densidad cambiantes de su culto de martirologio habran pasado al primer plano en cualquier modo : en foco de la actualidad todo ello, junto y bien revuelto, hoy como hace dos años con ocasion del 70 Aniversario de su muerte (y del estallido de la guerra civil), cuando escribi mi trabajo -que colgue en foros de internet- "Barranco del Viznar, el Armaguedon que acecha". E inversamente proporcional a la direccion del fenomeno que aqui apunto se encuentra otro, paralelo y a la vez de sentido contrario –tanto en la subida como en el descenso-, a saber la guerra de propaganda internacional sobre la guerra civil española, y con ella la reactualizacion periodica, intermitente y sin fin (aparente) de una de sus principales « armas de destruccion masiva » por llamarla asi, a saber el tema Garcia Lorca...

El PP en el poder hizo una politica de mal/menor en relacion al felipismo (socialista), de saneamiento de la economia, de imponer -o intentarlo- una mayor seriedad en la cosa publica…nada que decir o que objetar ; pero un aspecto imperdonable de su gestion lo fueron ciertos capitulos flagrantemente… vergonzosamente desantendidos de la politica cultural y la politica internacional en relacion estrecha con la guerra civil, conmo lo fue el despertar revanchista de la (otra) memoria, de los vencidos, precisamente bajo sus mandatos; mas visible aun -desde fuera al menos- con el realumbramiento periodico, intermitente, fatal, insoslayable, -no se cuantas veces ya en los años que llevo en Belgica viviendo…- de episodios de la guerra (internacional) de propaganda sobre la guerra civil española. ¿No tiene nada que decir los gobiernos españoles, no tenia nada que decir –o decidir-un gobierno PP (de derechas) en todo lo que se lleva escribiendo fuera de España –impunenmente tantas veces- sobre la guerra civil española, en esa guerra de los Setenta Años (de propaganda) – aseguir al Primero de Abril del 39- a la que los españoles assisten (se diria) de meros testigos, y con el bozal bien puesto por cierto ?

La Transicion marco todos los apectos de la sociedad española, hasta lo mas nimios, pero en el plano cultural sin duda mas que muchos otros ; y uno de los puntos mas flagrantes y a la vez mas desatendidos y pasados en silencio lo habra sido el estado de los estudios historicos en relacion con la guerra civil española. Antonio Iglesias Laguna –in memoriam- dejo constancia escrita, en su historia de la novela española publicada en 1969 cuatro años antes de su muerte, de un punto de vista historiografico español sobre la guerra civil, propio, autoctono, y a la vez de indisfrazable espiritu patriotico que sonaba ya un poco a epigonia, o a punto final ; en visperas como se encontraba el tema -entre españoles- de sufrir una embestida decisivo de la historiografia extranjera en el tema y de sus grandes budas intocables, algo en vigor hoy todavia. La iconografia en torno a la muerte de Federico Garcia Lorca conoceria entre tanto un auge paralelo hasta el punto que el culto de martirologio que su evocacion hoy por hoy rodea habra alcanzado un verdadero apogeo en ultimos años, a medida que se acercaba el Setenta Aniversario. Las espadas habran seguido (sorprendemente) en alto entre tanto desde entonces, en espera sin duda de la ceremonia (necrofila) que la entronizaria definitivamente en la memoria colectiva….

La hora pues es (muy) grave, cierto. Y el nerviosismo y la precipitacion de sus principales protagonistas del lado de los desenterradores se diria que alcanza tambien un climax, en paralelo. Su tarea no obstante –de desenterradores- se les antoja de pronto tan herculea y titanesca, a todas luces, que no saben bien por donde empezar, o por donde seguir, y se diria que hubieran decidido tirar por la calle de en medio o liarse la manta a la cabeza, con todas las consecuencias. El Viznar, y a la vez el Valle de los Caidos, ¿y por que no ? (¡Mas madera que es la guerra !) Mas tentador, mas codiciado, si, con su grandisima cruz, este ultimo, para los aprendices de iconoclastas que padecemos, -como lo señalaba inteligente hace poco Victoria Prego- que lo fueron las estatuas de los budas en el Afganistan para los integristas talibanes y su fanatismo anti-occidental e iconoclasta. Nada mas logico por otra parte, si –como aparentan- lo que se trata a toda costa es reescribir la historia desde cero, y me refiero en concreto a la historia de la guerra civil española. El sueño es duro, de una blancura espectral (y demente a la vez) pero en la religion/de/combate que habran intentado erigir toda costa hasta ahora el icono Garcia Lorca amenaza de pronto con no augantar bien el envite; con que al final no alcance a estar a la altura de las circunstancias de lo que desean y de él esperan los guerra/civilistas, o al menos los mas revanchistas de entre todos ellos. Me explico.

En una edicion publicada en el 2007 en Belgica de una seleccion de poemas de Federico Garciia Lorca figuraba a modo de prologo un texto de Michel del Castillo –garcia/lorquiano ferviente si los haya- que se me antoja que ha pasado desapercibido, victima de un boycot tenaz sin duda por muy discreto que se pretenda….El autor « oriundo » mencionaba en él lo que denominaba « malentendidos » (« malentendus ») en torno a la figura de Garcia Lorca. Dos en concreto, los que en detalle analizaba en el texto: la faceta indiscutiblemente politica del poeta (uno) ; y (dos) su homosexualidad (notoria) Y con su abordaje de dos puntos de analisis tan silenciados y a la vez tan polemicos y escabrosos en la figura del poeta granadino, Michel del Castillo, visitante asiduo del Viznar, que en el transcurso de los años habra pasado noches en vela (poetica) –como el mismo cuenta en sus libros- en el sitio mismo que se presume cobijar los restos del poeta, no pretendia mas sin duda–como se trasluce de la lectura de esas lineas-que el depurar la religion (poetica) garcia/lorquiana de todo lo que no fuera pura poesia, y por ende –se me antoja a mi- desembarazarla de un culto de martirologio que por muy pacifista que se quiera no amenazaria menos hasta hoy -durante decadas- de venirseles encima a los contemporaneos del poeta que estuvieron en el otro bando de la guerra civil (que me diga a sus descendientes)

El "malentendido politico" es sin embargo indisociable de la evocacion del poeta granadino y de su biografia. Federico Garcia Lorca para comenzar, era un retoño de la Institucion Libre de Enseñanza, bastion de ideologia krausista en España desde el siglo anterior. Lo cual quiere decir mucho y a la vez no quiere decir nada, en relacion con la guerra civil particularmente, me refiero. Porque si es cierto que la afamada institucion (de ideologia laicista, y « pari passu » sopechada -y sospechosa- de estar situada en la orbita de la masoneria) protagonizo una encarnizada lucha con la iglesia catolica española durante un siglo en pos del control de las conciencias –de los centros de enseñanza y de las catedras universitarias-, tambien es un hecho incuestionablemente cierto que en nuestra guerra civil conoceria un protagonismo nulo (« grosso modo ») -por el bien de ella misma- al cabo o en el desenlace o punto final de una linea de circonvalacion en su fase de descenso que la habia llevado a perder parte de su protagonismo a nivel nacional durante los años de la Republica –por paradojico que ello parezca-, paralelamente al auge y crecimiento de posturas idelogicas extremas que preconizaban de una forma u otra el uso de la violencia. Y se daria incluso la paradoja que figuras estelares de la intelectualidad española que veian sus nombres y sus trayectorias estrechamente asociadas a la Institucion se encontrarian de una forma u otra del lado del bando nacional durante la guerra civil, y me refiero a Miguel de Unamuno, a Manuel Garcia Morente, decano de la Facultad de Filosofia y letras de la Complutense en los años que precedieron a la guerra civil, y a Jose Ortega y Gasset gran nombre del pensamiento filosofico español del siglo XX de un sello aleman indiscutible, tanto en su formacion y trayectoria como en sus principales obras y escritos. A los que por mi cuenta y riesgo me permito añadir el nombre de Ramiro Ledesma Ramos, el fundador de las JONS (del que su maestro Ortega, al conocerse la noticia de su muerte diria : « Han matado a un intelecto »)

Ni el pacifismo de la Institucion Libre de Enseñanza no obstante, ni una vocacion poetica indesmentible conseguirian inmunizar de radicalizacion politica al poeta granadino, como lo lamenta en el prologo citado Michel del Castillo que lo compara por la via del contraste con el caso de Baudelaire, de una supervivencia en el recuerdo -como la que le habra deparado el destino- indisociable en opinion de aquél de su apoliticismo precisamente. La radicalizacion politica (hacia la izquierda) que sufriria el poeta granadino no se veria menos plasmada en aquella parte de su obra escrita que veria la luz durante los años de la Republica. Y para comenzar, pasen y vean -en una revista veloz de su faceta dramtica, de sus piezas teatrales-, lo que se da en llamar « el teatro tragico de Lorca » La impronta guerra/civilista del mismo –como ya creo haberlo fehacientemente demostrado en mi trabajo mas arriba me cionado- se me antoja cada vez mas evidente a medida que se habra ido acentuando–hasta el climax inminente que se nos anuncia- la explotacion politica, ideologica, y por ende guerra/civilista del poeta…. « Bodas de sangre », « Yerma », y « la Casa de Bernarda Alba » son las tres piezas clave de un retablo guerra civilista garcia/lorquiano, que a la vez que parodiaban la sociedad española de entonces, o si se prefiere a los nucleos y sectores que se habian convertido en blancos de los ataques (y disparos) favoritos de la izquierda marxista, anuncian ya (como una adivinanza gitana, o paya…) el estallido de la guerra civil española. Y un analisis comparativo del paralelismo entre las fechas de estreno o publicacion y los principales jalones o hitos cronologicos en la cronica de la agravacion de los acontecimientos –en espiral, a tumba abierta- que iban a conducir la sociedad española a los acontecimientos irreversibles de Julio de 1936, se basta y sobra de comentarios….

Un aspecto ademas del teatro tragico de Garcia Lorca es particularmente visible de puertas a fuera y es lo que di en llamar la imagen de Leyenda negra –difamante y deshonrosa- que se habra acertado a exportar por culpa suya, de su teatro tragico precisamente, en el extranjero, y a costa de la mujer española. Los principales personajes femeninos de las piezas tragicas de Lorca, la madre en Bodas de Sangre, que quiere lamer la sangre de los que mataron a su hijo, Yerma que lleva su esterilidad hasta la locura y por supuesto Bernarda Alba, transunto de una pariente mas o menos cercana del poeta (como lo habra reconocido el propio Gibson) -que retrata de los trazos mas negros y esperpenticos en una pieza que acabo (ojo) de escribir justo en visperas del estallido de la guerra civil- son todos ellos como digo de una anormalidad psicologica tan inaudita como irrefutable y su exito indesmentible en el extranjero –Pirineos arriba sobre todo- no puede honestamente verse disociado de una imagen de Leyenda Negra que nos acompaña fatalmente puertas a fueras a los españoles (y a las espanolas) y que no hara dejado de verse alimentada –con sus altos y sus bajos- desde hace cuatro siglos…En Francia, en Belgica, en Suiza y en tantos otros paises se habra aplaudido a rabiar Yerma, Bernarda Alba, la madre de las Bodas de Lorca y otros personajes femininos (menores) del autor granadino durante decadas, porque los que aplaudian no veian en definitiva mas que reenforzada asi –¡ay dolor a cuenta nuestra !- la propia imagen que de los españoles y de las españolas tenian, y « pari passu » sus propios fantasmas, obsesiones y complejjos « españoles » -sobre Espana y los españoles todos- o por expresarlo de una forma pudica, con la forma del historiador Francois Furet, la « pasion española » de la izquierda, puertas a fuera…¡Flor de escarnio y de humillacion colectiva !….

Uno de los tabus –varios y espesos- que rodea la figura de Lorca lo es su gitanismo indiscutible, en su vida como en su obra escrita. Lo que me llevo a abordar en el trabajo aludido lo que di en llamar « el problema de la cultura gitana en Andalucia »…y lo que nos llevaria sin duda lejos por los caminos de la etnografia y del analisis socio/cultural –y a la vez historico…-, de las minorias en suelo de la peninsula y en primera linea de todas ellas los giitanos por cierto…Y a seguir "nota bene" otro grupo importante, de cultura y costumbres mas o menos agitanadas, que se ven asi mismos primos hermanos de los gitanos, y me refiero en concreto a los « quinquis », o mercheros (Y un analisis de la obra escrita –ingente- de Francisco Umbral al referido tamiz arrojara sin duda avalanchas de luz sobre nuestro pasado mas o menos reciente, en una relacion estrecha incluso con la guerra civil de 1936…) « El romancero gitano », el « Poema del canto jondo », el « Llanto por la muerte de Ignacio Sanchez Mejias » son titulos emblematicos de la obra poetica de Garcia Lorca, y de un gitanismo a la vez indesmentible. Federico Garcia Lorca –payo hasta prueba de lo contrario en su genealogia- no deja menos de hacerse eco, en su obra escrita como en su vida, de la memoria gitana, lo que lleva como por arte de ensalmo a poder situarlo en la orbita de la Otra España, o si se prefiere de una triple memoria disidente : la memoria homosexual, la memoria de la España islamica…y de los vencidos de la guerra civil española, lo cual es muy facil y asequible de mostrar y de probar con ayuda de una lectura un poco atenta aunque solo sea del conjunto de su obra y de un enfoque de su propia trayectoria. O tambien de una evocacion somera aunque fuera de algunos otros de su titulos emblematicos (« El divan del Tamarit », « Sonetos del amor oscuro » « El Publico » « obra irrepresentable » como el mismo la denominaria -de clara intencionalidad pederasta; o el poema dedicado al poeta norteamericano homosexual, Walt Whitman…) La cultura gitana en España –algo que se deberia poder decir hoy sin mayores consecuencias. ..- no habra dejado de ser a lo largo de los siglos, desde los inicios de la Era Moderna, una cultura problematica, sobre todo alli donde mas y mejor arraigo alcanzo, y me refiero a Andalucia, hasta el punto que se puede hablar de ella como de una cultura esencialmente marginal que acabaria cobrando - precisamente en la obra de Garcia Lorca - unos rasgos indesmentibles de contra/cultura….Lo que no facilita las cosas a la hora de ensayar un enjuiciamiento ecuanime del valor y significacion que se deben merecer para la posteridad la evocacion de la figura del poeta…

En que medida el gitanismo de Lorca condujo a su radicalizacion politica es algo de indagacion harto dificil sin duda ; no lo es en cambio que en la misma medida en que se iba sintiendo portavoz de la Otra España (la de las minorias) en el permanente conflicto –entre dos Memorias- de la que habra sido teatro desde el siglo XVI la Historia europea y en particular nuestra Historia española, se iba posicionando inevitablemente a la vez del lado de uno de los dos bandos beligerantes de la guerra civil en puertas….Como lo prueba una evocacion escueta de su trayectoria en los ultimos meses que precedieron al incio (declarado) de la guerra civil: en particular de actuaciones, y declaraciones suyas del mayor eco e impacto en aquella atmosfera incandescente al borde del estallido, de la primavera del 36 : su presencia irrefutable en actos -y en recogidas de firmas- del Socorro Rojo Internacional , organismo del « agit prop » staliniano, por ejemplo, y sobre todo unas declaraciones a la prensa donde atacaba a sus paisanos granadinos, en unas frases acerbas y acrimoniosas en extremo, y donde llegaba a afirmar que « en Granada se refugiaba la peor burguesia de toda Españña » -y donde reinvidicaba y exaltaba a la vez el pasado islamico de la ciudad y denigraba « pari passu » la Toma de la Ciudad (por los Reyes Catolicos) con las peores tintas ….-en un contexto particularmente explosivo como el que conocia la capital andaluza sin parangon tal vez en España en aquellos momentos, tras la anulacion (arbitraria) de las elecciones de febrero del 36 que habian visto el triunfo de las derechas y la repeticion de los comicios en un clima de guerra civil a penas declarada (echar leña al fuego se llama eso, no me digan…)

Pero una parabola de la radicalizacion partidista y guerra/civilista de Federico Garcia lorca la ofrece immejorablemente en mi opinion su pieza teatral « Rosita o el lenguaje de las flores » –en el misma linea de burla, parodia y derision que « la Casa de Bernarda de Alba »- que tuvo su estreno en diciembre del 36 justo a seguir al anuncio de la disolucion de las Cortes y nuevas eleciones para Febrero del 36 un exito de publico y una repercusion en los medios sin precedentes, en Barcelona. « En toda Cataluña –comentaba un diario barcelones, que recoge Ian Gibson en su valiosa biografia- no se hablaba mas que de la pieza de Lorca y de la crisis politica » : lo uno con lo otro, cabria apostillar porque esta claro que la pieza venia como anillo al dedo de una situacion de crispacion y encrespamiento guerra/civillista que iba a entrar en un callejon sin salida y sin retorno posible tras las elecciones de febrero del 36 precisamente.

En su pieza, Lorca se pitorrea –en su estilo inconfundible- de sus propios paisanos disfrazados bajo transuntos facilmente reconocibles, que ocultaban familias conocidas de la ciudad, y arrastraban incluso, -como los Ponce de Leon- nombres ilustres de la historia de España y de la Reconquista (y de la Conquista de Granada). Leyenda negra (en version catalana, que me diga catalanista) en diciembre del 35 en Barcelona al borde de la tragedia : porque si el teatro tragico de Lorca no hacia mas que alimentar y reafirmar fantasmas y complejos españoles allende nuestras fronteras, la imagen de burla (y escarnio) que se permitia de sus propios paisanos Federico Garcia Lorca no hacia sin duda mas que afianzar y endurecer a la vez la imagen (de caricatura) que ipmeraba entonces entre catalanes sobre el resto de Espana y en particular sobre la region espanola tal vez mas arquetipica y caracterisitica vista desde fuera, a saber Andalucia. os mismos -los andaluces- se ven asi… » : sin duda lo que muchos se dijeron entonces en Cataluña…Oraculo -a su pesar- de la guerra civil Federico Garcia Lorca, en sus escritos y en su conducta o trayectoria.

(continua)


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