La relativa tranquilidad de la semana pasada en las Bolsas, tranquilidad por la que habíamos apostado en nuestro anterior comentario, se rompió bruscamente el viernes al destaparse la caja de los truenos de una posible intervención o rescate inmediatos de la economía española. Algo que ya había anticipado la semana pasada el presidente del Bundesbank, Jens Weidman, quien, como decíamos en nuestro anterior comentario, no es persona que suela decir cosas a la ligera.
El mal resultado de la subasta de bonos del Tesoro español del jueves, el reconocimiento explícito por parte del Gobierno de que el crecimiento en 2013 también va a ser negativo, la afirmación oficial de que ya no queda dinero para pagar los servicios públicos y la petición de ayuda por parte de la Comunidad Valenciana encendieron todas las luces rojas en la sesión de cierre semanal del viernes.
La consecuencia fue un desplome de la Bolsa española, con impacto, aunque no muy fuerte, en todas las Bolsas europeas y también con cierto impacto, aunque menor, en las plazas americanas. En el conjunto de la semana en general las Bolsas se comportaron bien, subiendo el Dax más de un 1% y el Cac francés cerca de medio punto porcentual. También el Dow Jones, el S&P y el Nasdaq subieron en torno a medio punto porcentual y el Nikkei y el Shanghai Composite cedieron un ligero 0,6% y 0,8% respectivamente.
La clave de este buen comportamiento de las Bolsas hay que buscarla en los resultados empresariales, que en general han sorprendido favorablemente respecto a las expectativas. Estos buenos resultados han compensado el hecho de que ya el lunes Draghi dijese que los bonos "senior" de los Bancos europeos no viables podrían sufrir quitas y en la que Bernanke el martes pintó un triste panorama de la economía norteamericana en su comparecencia semianual ante el Congreso, panorama que el propio FMI se encargó de ratificar al alertar sobre un menor crecimiento de la economía global en el 2013.
Ahora bien, siendo España una economía muy relevante, cuyo rescate podría provocar no solo un efecto dominó a Italia y una desestabilización completa de la zona euro con repercusiones obvias en el conjunto de la economía global, cabe preguntarse por qué el impacto que está teniendo los problemas de España en otras Bolsas es tan limitado o, dicho de otra forma, por qué hay un castigo tan concentrado en nuestra Bolsa, que ya cae en el año un 27% mientras el Dax sube un 12,4% y el S&P un 8,4%.
Una posible respuesta sería que una intervención de la economía española no va a seguir el modelo "griego" que luego también se ha aplicado a Irlanda y a Portugal, sino que se hará bajo un nuevo modelo. Este nuevo modelo podría basarse en al idea que defendió Monti en el G20 hace un mes, a saber, que los mecanismos de intervención no impidan a la economía intervenida seguir acudiendo a los mercados primarios de emisiones para financiarse. Es decir, que se trabaje más sobre el mercado secundario pero permitiendo un acceso continuo a los mercados de emisiones.
Esta propuesta no es fácil de articular, pero seguro que la burocracia europea buscará las fórmulas para conseguirlo, ya que es una propuesta muy eficaz para arreglar no solo el problema de España sino los que puedan venir en Italia o incluso en Francia. Mantener el acceso al mercado exige a los diferentes países seguir haciendo sus deberes, y les exige tomar las duras medidas que hay que tomar para mantener la credibilidad de los mercados. Es una disciplina de mercado adicional a la impuesta por los organismos europeos de rescate o por el FMI.
En los próximos días o semanas se va a ir viendo si finalmente, como todo parece indicar, la economía española es intervenida, lo cual sucederá a menos que el Gobierno español haga un serio planteamiento de medidas que incluyan una revisión profunda de nuestro modelo administrativo y del modelo de pensiones, sanitario, energético y de protección laboral, con un enfoque estructural absolutamente diferente del modelo táctico de subidas de impuestos y pequeños e insuficientes recortes del gasto público "paso a paso" seguido hasta ahora.
La intervención no tiene por que ser un drama para las Bolsas, si se hace debidamente, e incluso puede ser positiva en términos de eliminar incertidumbres.
En todo caso, y a nivel más general, el futuro del S&P se mantiene, al cierre del viernes pasado, en los 1.359 puntos, un territorio intermedio bastante confortable. En general los grandes índices mundiales están haciendo su digestión de forma relativamente ordenada.
Tenemos esta semana muchas empresas que anuncian resultados, como Apple, Amazon, Exxon, Philips, Telefónica, Iberdrola o Repsol, entre otras. Hasta el momento, de las empresas del S&P que han publicado sus cifras, un 67% han batido las expectativas de beneficio, aunque solo un 40% han mejorado sus ingresos. Esto indica que las empresas se han adaptado a las menores ventas y se han hecho más eficientes. Tenemos también, en el plano macro económico, el dato preliminar de crecimiento del PIB americano en el segundo trimestre, que se publicará el viernes.
Hacer un pronóstico para esta última semana de julio es difícil, ya que es imprevisible como pueda desenvolverse la situación de España. A nuestro juicio por debajo de los 6.000 puntos hay que tomar posiciones en el Ibex 35, lo que se puede hacer de forma conservadora mediante la compra de opciones call.
Por Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4 Banco
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Señores el desastre esta a la vuelta de la esquina, no hay escapatoria. Esto se va al garete.
Prepárense a regresar a los años 50 por la culpa de nuestros políticos.
Todos una banda de delincuentes, un ejemplo Jaume Matas, Camps? Que los dirigentes del pp tomaban de ejemplo, los eres en Andalucía etc. etc. Esto es un bodrio más de 100 imputados por corrupción y nadie en el talego, viva España. Como quieren ustedes que Europa confié en nosotros!
Lunes, 20 de mayo
Juan Carlos Ureta
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Rolando Rodrich
Jaime Noguera
Kiko Rosique
ClickTrade