Los inversores han decidido la primera semana de febrero ver el lado positivo de las cosas, representado fundamentalmente por los buenos datos de manufacturas y servicios en la economía norteamericana, y por los discursos de Bernanke y Trichet, a ambos lados del Atlántico, asegurando que están lejos las subidas de tipos. Si la economía se recupera y los tipos no suben, parece lógico que las Bolsas lo celebren, si bien para ello los inversores deben ignorar otras noticias menos agradables.
De esta forma, ni la inestabilidad en Egipto ni el informe de empleo de la economía americana en enero, mixto tirando a malo, han podido desinflar el optimismo reinante en las Bolsas y finalmente el futuro del S&P, tantas veces señalado como el verdadero indicador adelantado de las Bolsas mundiales y de la confianza o desconfianza de los inversores, logró finalizar la semana por encima de los 1.300 puntos. A la vez, casi todos los índices importantes de las Bolsas mundiales conseguían nuevos altos, pese a que el petróleo y otras materias primas siguen su escalada y pese a que los tipos de interés de los bonos largos de los Tesoros americano y alemán alcanzaban también máximos de los últimos meses.
En relación con la deuda periférica europea, el hecho de que el viernes no se alcanzase un acuerdo en la cumbre de Bruselas, siendo así que durante la semana la prensa financiera había alimentado las expectativas de un "grand bargain>gran acuerdo para establecer el modelo definitivo de solución de la deuda periférica, pone de relieve que la maduración política de ese acuerdo es lenta, y que requiere esfuerzos adicionales. El tiempo muerto impuesto por Alemania tras la primera semana de enero se está interpretando por algunos como un avance, siendo así que en realidad es una muestra de las enormes dificultades de llegar a un modelo de reestructuración ordenada de la deuda periférica y de ponerlo en escena sin crear turbulencias. Algunos economistas, como Willem Buiter, economista jefe de Citigroup, hablan ya abiertamente de que Grecia no podrá evitar el default si no se hacen quitas del 30% al 50% en su deuda.
A nuestro juicio no se están ponderando adecuadamente los riesgos de que el avance en la zona euro hacia un modelo de reestructuración genere o bien turbulencias financieras en los mercados, o bien un impacto importante sobre el crecimiento de las economías periféricas, al estilo de lo sucedido en Grecia, o bien ambas cosas a la vez, es decir, impacto sobre el crecimiento y episodios de inestabilidad financiera.
Este es uno de los riesgos que van a estar ahí por lo menos hasta marzo, cuando se espera que finalmente se llegue a ese "gran acuerdo" (grand bargain) entre las economías fuertes y las economías necesitadas de ayudas en la zona euro. Pero hay más. Por ejemplo, la amenaza de inflación, con unas materias primas que siguen subiendo y un dato de subida de precios del 2,4% en la zona euro en enero. O el riesgo de deuda soberana USA cuya posible bajada de rating daría lugar a una fuerte inestabilidad.
Todos estos riesgos "macro" conviven con el buen tono de los inversores, que piensan, con razón, que a medio plazo las acciones son mucho más atractivas que los bonos. Hay una cierta lucha entre alcistas y bajistas. Los alcistas se fijan más en que la economía global está empezando a salir de la gran recesión, y que, como dijo Bernanke el jueves en su discurso ante el National Press Club, la economía americana podría empezar a coger velocidad este año. Los bajistas se fijan en los riesgos macro, como, por ejemplo, en que la deuda griega sigue siendo un 150% del PIB y cada vez parece más impagable, o que en Irlanda hay elecciones el 25 de febrero y los ganadores pueden imponer la reestructuración de su deuda bancaria, o que Portugal no acaba de entender bien la magnitud de los ajustes a realizar, o que los problemas de algunos sectores como las Cajas españolas, que deben hacer un esfuerzo grande de reconversión, pueden dañar al conjunto de la banca europea. Por ahora los alcistas están ganando esta batalla, pero no hay que descartar episodios de turbulencias, más bien al revés.
No acabamos de ver claro que haya que incrementar posiciones a estos niveles, niveles para algunas Bolsas máximos de los últimos treinta meses. Preferimos esperar, manteniendo o incluso reduciendo algo la exposición, aun a costa de perdernos un rally que podría llevar al Ibex hasta los 11.500 puntos.
Nuestra tesis esencial antes de empezar el rally en septiembre pasado era que los bonos eran el mejor amigo de la Bolsa, ya que los bajísimos tipos de interés del bund y del T bond iban a movilizar dinero desde los bonos hacia la Bolsa. Entonces el bund tenía un tipo de interés cercano al 2% y el T bond estaba cerca del 2,5%. Hoy eso ha cambiado, el bund está a un 3,26% y el T bond a un 3,64%. Con estos tipos ya no es tan claro el trasvase de dinero de bonos a Bolsa. Más aun si las materias primas siguen subiendo (el cobre superó los 10.000 dólares la tonelada la semana pasada) y alimentan nuevas presiones sobre la inflación y sobre los tipos de interés, cambiando la opinión del BCE.
En definitiva, con el S&P y el Dax subiendo más de un 4% en lo que va de año, el Eurostoxx subiendo un 7,5%, el Ibex un 10% y el Nikkei un 3%, pensamos que se están minusvalorando los riesgos macro económicos y políticos, que no son muy diferentes a los que había en la primera semana de enero, cuando las Bolsas caían. Por ello, preferimos esperar para ver mejores oportunidades en precios o para confirmar si definitivamente el futuro del S&P es capaz de superar de forma clara y sostenida el 1.300, antes de tomar nuevas posiciones en renta variable.
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HAY DOS DEMANDAS.
¿Se acuerdan cuando, sin reconocerse la burbuja inmobiliaria, se decía que padecíamos "inflación de activos" en contraposición a la estabilidad general de precios de bienes y servicios?
Ahora es al revés:
1) Demanda Ordinaria = empleo + inflación;
2) Demanda Extraordinaria (Inmobiliaria) = desempleo + deflación
Unicidad de la Política Económica: no se puede servir a la vez a dos Demandas de dinámicas contrapuestas.
Hay que optar por la Demanda Ordinaria, como quieren nuestros acreedores externos.
La recuperación depende del saneamiento de la Demanda Extraordinaria, que no debe ser reinflada, sino amortizada.
Estamos sufriendo todo lo malo del pinchazo de la burbuja, pero no gozando de sus ventajas.
Enhorabuena!
Por fin mis acciones empiezan a subir que vaya dos años de aburrimiento. Espero que no se les suba a la cabeza y que sigan tratándonos a los clientes tan bien como ahora
Lo dicho, enhorabuena y suerte en esta nueva etapa.
Gracias maestro, para servirle estamos.
¡La que habéis montado!
¡Cómo me alegro!
Seremos clientes de vuestro banco, por supuesto.
Cuando me enteré, pensé: "¡mira!, el primer banco español inmovirgen".
Enhorabuena.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Jaime Noguera
ClickTrade
Juan Carlos Ureta
Kiko Rosique
Rolando Rodrich
Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames