Tal y como nos habíamos atrevido a anticipar en nuestro comentario anterior, el vencimiento trimestral de futuros y opciones se produjo el viernes en niveles muy similares a los de cierre del la semana anterior. Con ligeras subidas en el caso de las Bolsas americanas (S&P +0,3%, Dow +0,7%, Nasdaq +0,2%), y asiáticas (Nikkei+0,9%, Shanghai Composite +1,9%), y con ligeros retrocesos en el caso de la española (Ibex-2,2%) y del Eurostoxx (-0,6%).
De nuevo el problema de la deuda periférica europea ha sido protagonista, tanto por el anuncio de posible recorte de rating de Moodys hacia España como por la cumbre europea. La gran lectura que cabe hacer de la cumbre europea de jueves y viernes es que, al no haber soluciones fáciles al complejo problema de la deuda (pública y privada) de los países periféricos, se ha optado, nuevamente, como ya se hizo en mayo, por ganar tiempo, si bien esta vez vemos ya una alusión al gobierno económico europeo y a la introducción futura de cláusulas en las emisiones de bonos que faciliten la reestructuración. Hay avances , por tanto, pero, a pesar de las manifestaciones de firmeza de los líderes europeos al finalizar la cumbre en defensa del euro, bajo el difuso y nada tranquilizador latiguillo de "haremos todo lo que sea necesario para garantizar el euro", lo cierto es que, a fecha hoy, la impresión es que no se sabe como meter mano a un problema que, al final , sólo tiene tres salidas posibles : la reestructuración ordenada de la deuda, el default, o la ruptura del euro.
El proceso de reestructuración ordenada, y esta es la novedad desde fines de octubre, va unido a una mayor unión fiscal y política de la zona euro, bajo unas reglas comunes de actuación futura, porque para reestructurar de forma ordenada todos tienen que poner algo encima de la mesa. Los acreedores tendrán que rebajar sus pretensiones de cobro y Alemania tendrá que poner algo de su parte, le guste o no. La posibilidad de que se haga una reestructuración ordenada pasa porque todos pongan algo, y el precio que exige Alemania es que se avance de forma decidida hacia el gobierno económico europeo. Algunos siguen soñando con la posibilidad de que las deudas se reduzcan sin reestructurarlas, pero, salvo milagro, esto no parece posible con un bajo crecimiento como el se espera para las economías más endeudadas, como la nuestra.
Por eso el escenario más probable es el de reestructuración y es el escenario hacia el que avanza, muy tímidamente aun, el comunicado de la cumbre. La palabra "reestructuración" provoca más rechazo del que sería deseable, y se ha eliminado del nombre del futuro "Fondo permanente de estabilización" que se supone entrará en vigor en el 2013, pero sigue siendo la palabra clave. Si no se quiere hablar de "reestructuración" ordenada se puede hablar de "gestión" ordenada del problema de la deuda, pero al final es lo mismo. Y lo que hay que saber es que cualquiera de los otros escenarios, default o ruptura del euro, son mucho más traumáticos y desestabilizadores, por lo que hay que pensar que al final se impondrá la cordura.
Por eso todo lo que está pasando hay que interpretarlo, a nuestro juicio, bajo la clave de la preparación de un modelo de reestructuración que aun no está maduro.
Además de este tema, hemos vuelto a ver esta semana, a nivel global, buenos datos. En Estados unidos, las ventas minoristas navideñas están en sus niveles máximos desde hace tres años, el índice de la Fed de Filadelfia fue bueno, los datos de viviendas también, y asimismo los datos de empleo semanal.
Todo esto ha propiciado que los índices americanos estén en máximos de los últimos dos años. Ahora bien, el futuro del S&P no acaba de romper el 1.250, y se le ve falto de impulso. Esta situación, unida a una volatilidad (Vix) en mínimos, apuntaría a un recorte en las Bolsas americanas, que es muy probable, pese a que los resultados empresariales del cuarto trimestre se esperan buenos, como ya lo ha anticipado esta semana Oracle, con sus buenos números.
Estamos en las dos últimas semanas del año, con muchos operadores ya cerrados. No debería haber grandes movimientos, al acabar este tercer año de la crisis, año en el que , si nos olvidamos de lo que ha pasado en España, vemos que parecen estar dando resultados los esfuerzos de los Bancos Centrales por encauzar de forma ordenada la digestión de la Gran Deuda, es decir, el estallido de la enorme burbuja de crédito.
En 2011 las Bolsas volverán a moverse entre un menor crecimiento global y un mantenimiento de las políticas monetarias expansivas. No es mal escenario para la renta variable, pero a corto no vemos catalizadores al alza.
Como decíamos, las Bolsas americanas están en máximos de hace dos años, el Dax igualmente en máximos pre Lehman, el Eurostoxx en un nivel intermedio, y el Ibex no puede superar el 10.000, tras un año aciago. Entre las emergentes, hay de todo, pero Shanghai no ha podido consolidarse por encima del 3.000. Con los tipos del bund alemán ya por encima del 3% y los del T bond en el 3,33% , lo que a la vez eleva los tipos de todos los restantes activos de renta fija, el dinero podría refugiarse a corto en la renta fija, a la espera de una mayor definición y de valorar los resultados empresariales.
No se ve fuerza para superar los niveles máximos en las Bolsas americanas, a la espera de enero y los resultados empresariales. En las europeas, sin embargo, la cumbre se puede traducir en un alivio para los Bancos a corto plazo, lo que favorecería una subida suave de cara a fin de año.
Con la vista puesta en el año que viene, esperemos que los esfuerzos y desvelos de Alemania por intentar un cauce ordenado para el problema de la deuda periférica de la zona euro den sus frutos, ya que este va a seguir siendo uno de los grandes temas del 2011, sobre todo para España.
Miércoles, 30 de mayo
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