Tras una semana en la que los mercados (Ibex -7%, Eurostoxx-3,8% mientras las Bolsas americanas apenas se movían) han vuelto a dejar claro lo que los responsables políticos se empeñan en negar, a saber, que el problema de la deuda periférica europea necesita un plan global de reestructuración, la única incertidumbre que cabe ya es la del modelo y el calendario de dicha reestructuración. Es decir, la duda no es si Portugal y España van o no a entrar en procesos de rescate, la duda es, más bien, cómo y cuándo se va a iniciar la reestructuración global de la deuda europea. Y todo indica que debe ser más bien pronto, tal vez incluso el primer ensayo tenga ya lugar con Irlanda.
El tránsito de modelo de rescate que se diseñó en mayo, basado en ayuda financiera a los países a los que el mercado se la niega o se la pone muy cara, hacia un modelo de reestructuración como el anunciado del SDRM (sovereign debt reestructuring mechanism) no va a poder esperar hasta el 2013. Va a tener que ser más rápido, por dos razones. La primera es que el propio anuncio de un plan de reestructuración a fines de octubre ha precipitado el proceso ya que ningún inversor desea invertir en activos que puedan entrar en reestructuraciones, y menos aún sin conocer el alcance y el mecanismo de las mismas. La segunda razón conecta con España, y es que como ha venido a decir el propio Axel Weber, el Fondo de rescate europeo no es suficiente para rescatar a todos los necesitados, luego hay que reestructurar.
Pasamos así al calendario, lo cual conecta, de nuevo, con la presión que haya sobre España. El pasado viernes el diferencial de tipos llegó a superar los 260 puntos y el tipo de interés del bono del Tesoro a diez años alcanzó el 5,2%. Esto indicaría que los mercados apuestan por una rápida intervención, y que no se creen el mensaje del Gobierno, como antes no se creyeron el de los Gobiernos griego o irlandés. En este mismo sentido de un rescate inmediato apuntarían las palabras del Presidente de Banca Cívica, Enrique Goñi, del pasado jueves en un encuentro sectorial, diciendo que estamos en un "precolapso financiero", en una "crisis de liquidez que va a peor".
Sin embargo, hay razones para pensar que las cosas se diferirán algo en el tiempo. La razón principal es, precisamente, que debería estar más maduro el modelo de reestructuración de la deuda, ya que sin un modelo claro, el rescate formal de España puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza. Por otro lado, la propia escala y calidad de la economía española, no ya de sus pasivos sino de sus activos, hace más viable la idea de una reestructuración, que no consiste sólo en quitas, sino también en vender activos, alargar plazos y ajustar rentas. Tenemos una gran economía, aunque ahora en horas bajas por los errores cometidos.
En cuanto al modelo de la reestructuración, una idea puede ser la de Roubini de emitir bonos europeos para ser canjeados o para sustituir por otra vía (incluida la compra en mercados secundarios de deuda) a la deuda de los países rescatados, pero a la vez estableciendo un programa claro y riguroso de ajustes y de reformas estructurales. Todo esto dista de estar políticamente maduro, y por eso lo normal sería que pasen aún varios meses hasta que lo veamos en escena. Pero a veces los acontecimientos se precipitan y los tiempos se acortan.
En definitiva, estamos ya ante un problema de toda la zona euro, no solo de algunos países o de España. Estos e ve muy claro en la cotización del euro, que ha caído fuertemente, hasta 1,32 con el dólar, pese a la QE2 practicada por la FED americana. Y también se ve en el comportamiento del bund alemán esta última semana, al subir su tipo de interés al 2,7%. Es decir, el bund ya no es visto como un activo refugio, porque la segunda derivada de la crisis periférica le tocará inevitablemente.
Por ello hay que buscar una solución global, en la que Alemania tendrá que pensar no solo en cuánto van a poner los acreedores privados sino también en cuánto va a poner ella. Y hay poco tiempo, no podemos esperar a que se haga demasiado tarde (too late), ni prolongar más tiempo ese modus operandi de dejar pudrirse los problemas, cuando estos ya están sobre la mesa. Ya no vale la propaganda, es decir, ya no valen los stress test publicitarios de julio, ahora hay que buscar soluciones de verdad.
Es posible, incluso probable, que el BCE actúe de nuevo, como en mayo y junio, poniendo dinero para ganar tiempo, pero aun así habrá que actuar con cierta rapidez.
Al otro lado del Atlántico, sin embargo, las cosas mejoran. Todos los últimos indicadores son buenos, y el black friday parece que se ha saldado con buenas ventas minoristas, las mejores de los últimos cuatro años. Hay que ver lo que pasa el lunes, el llamado cyber monday en el que se miden las ventas por Internet, pero las sensaciones son buenas.
Entramos en una semana cargada de referencias. Además de los ya citados datos sobre ventas en el inicio de la temporada navideña, veremos los ISM de manufacturas y de servicios, y los PMI en la zona euro, así como la confianza del consumidor americano medida por la Conference Board, el Beige Book, y, sobre todo, el informe de empleo americano en noviembre, el viernes.
La duda es si todas estas referencias harán o no pasar a un segundo plano el problema de la deuda periférica de la zona euro. Sería bueno que los mercados den un respiro, por las razones expuestas. A nivel de indicadores técnicos, el futuro del S&P sigue en niveles cómodos, sin alejarse demasiado del 1.200, pero el Ibex, está cerca de un soporte peligroso, como es el 9.500.
Una vez más la esperanza viene del otro lado del Atlántico. De ahí podría venir una cierta calma, que permita a la zona euro definir su plan global de arreglo. Esta semana es clave para ver si la caída de España, que es el país con potencial desestabilizador, se para o no. Si se para, y nuestra apuesta es que lo hará, no hay que confundirse. El problema no se habrá terminado, simplemente se habrá aplazado hasta dentro de unos meses o semanas, pero si se diseña un plan de reestructuración serio y creíble, los mercados responderán favorablemente, en nuestra opinión.
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Copio lo que decía éste genio hace nada.
La idea clave que hemos venido manteniendo a partir de septiembre, de un buen cuarto trimestre para la renta variable, ha tenido un reflejo claro en el mes de octubre, con subidas impresionantes en casi todas las Bolsas.....Al igual que hicimos al empezar octubre, apostamos por la renta variable también en noviembre. Los índices están en zonas complicadas. Al S&P le va a costar superar el 1.200, al Eurostoxx le va a costar superar el 2.900 y al Shanghai Composite el 3.000. El Nasdaq está algo recalentado tras sus fuertes subidas y el Dax también. Pero, pese a todo ello, y también pese a la situación de la deuda periférica europea (el bono irlandés a diez años superaba el 7 % esta semana) cuya solución quedará para más adelante, pensamos que aún queda un cierto recorrido a la renta variable en esta recta final del año, y que es más fácil que ese recorrido adicional lo tenga en noviembre a que lo tenga en diciembre.
Sin comentario...
Sr. Ureta (no digo D. Juan Carlos porque suena regio... y aquí por encima de lo regio está quien estudia y se esfuerza y saca AE o ACyB), lo que más me ha gustado de su artículo ha sido la clave que nos da sobre el comportamiento del bund. En primavera, con Grecia, el bund subió varias figuras mientras el euro bajaba. Ahora no pasa eso. El euro baja, pero el bund también. Algo ha cambiado. Y usted apunta la expliación: el bund ya no funciona como activo refugio. Un salud cordial
Miércoles, 30 de mayo
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