Apostábamos la semana pasada por una parada técnica de las Bolsas, para descansar tras las subidas acumuladas en septiembre y octubre, y, efectivamente, las subidas de los tres índices americanos (Dow, S&P y Nasdaq) y la de nuestro Ibex han sido testimoniales, del entorno del medio punto porcentual, y en Asia el Shanghai Composite ha estado plano y el Nikkei ha bajado un 0,77%. Sólo el Eurostoxx ha sido capaz de desmarcarse de esta tónica de tranquilidad, con una subida del 2%, impulsado por el magnífico comportamiento de algunos valores industriales y bancarios alemanes, franceses e italianos.
Los resultados empresariales han aportado básicamente un tono positivo, con las cuentas de Citi el lunes abriendo la semana muy bien, pero algunos de ellos, como los de Credit Suisse, cuyo resultado neto cayó un 74% en el tercer trimestre, o los de Bank of America y Goldman, que tampoco fueron buenos, siguen recordándonos que el escenario económico dista de estar despejado.
A nivel macro, China ha sido muy protagonista, primero el martes anunciando un endurecimiento crediticio, al subir 25 puntos básicos el tipo de préstamos a un año, lo cual enfrió a las Bolsas, y luego el jueves, al anunciar una ralentización del crecimiento de su PIB al 9,6% en el tercer trimestre, ralentización que, sin embargo, fue bien recibida por unas Bolsas que siguen situando en China la gran, y casi la única, esperanza de crecimiento para los próximos años. Otra economía importante, Alemania, daba buenas noticias el viernes, con el optimismo empresarial reflejado en la encuesta IFO. Y finalmente, otro protagonista de la semana ha sido el Gobierno inglés de Cameron , cuyo responsable de economía Osborne está realizando sin duda la política de ajuste más seria de Europa , en una apuesta decidida por la ortodoxia económica. El resultado lo veremos en pocos meses, pero lo que hasta ahora vamos viendo nos gusta y pensamos que va a funcionar.
Sin embargo, pese a todos estos datos empresariales y económicos, donde realmente están puestas las miradas es en la anunciada segunda ronda de relajación monetaria cuantitativa, que previsiblemente iniciará la FED en su reunión de la primera semana de noviembre, ya conocida popularmente como QE2. Los apoyos a favor de esta nueva ronda se extienden y el viernes pasado era Christopher Waller, director de análisis de la Reserva Federal de San Luis, el que daba por hecho el próximo inicio de la misma.
Hay que preguntarse, por tanto, por las derivadas de la QE2, y conectarla con la guerra de las divisas. Uno de los gestores más finos del momento, Mohamed El Erian, de Pimco, decía esta semana que, al final, el efecto de la QE2 y de la guerra de divisas es que todas las monedas, como "asset class", van a caer respecto a las materias primas, ya que aunque el objetivo sea que el dólar caiga, para que el dólar caiga, otras monedas deberían subir, y el problema es que nadie quiere que su moneda suba. Por tanto, compartimos la idea de este gestor, y nos atrevemos a decir, además, que las monedas, como categoría de activo, van a caer también respecto a las acciones cotizadas, a la renta variable.
Otra derivada de la QE2 es que hasta que la FED no consiga su propósito de elevar la inflación, habrá QE2. De ahí que el bund y el T bond esta semana hayan cedido posiciones. Y, finalmente, otra derivada, ya comentada, es que la QE2 apoya a la renta variable.
Por eso apostamos por un noviembre básicamente positivo para las Bolsas, si se inicia la QE2 como está previsto. Otra cosa son los efectos, en primera y en segunda y terceras rondas, de la QE2 para la economía. Sin necesidad de recordar de nuevo la gran lección de Japón, lo cierto es que la QE2 por sí sola no va a arreglar los males de fondo, y, por el contrario, si se entiende mal, puede ser una medicina con efectos secundarios y hasta constituirse en el problema. Pero esperemos que los "vigilantes" de los mercados eviten estas derivadas.
Entramos en una semana con importantes datos económicos, sobre todo en EEUU, algunos del sector inmobiliario, y con muchísimos e importantes resultados empresariales, como los de Exxon, Procter&Gamble, Microsoft, Arcelor, Deutsche Bank, Santander, BBVA, entre otros muchos.
Aunque no pensamos ni mucho menos en términos de inicio de un nuevo "bull market", que requeriría no sólo inyecciones monetarias sino expectativas reales de crecimiento sostenido, seguimos manteniendo, como lo venimos haciendo desde finales de agosto, una buena opinión para la renta variable en esta recta final del año. Una renta variable muy apoyada por los Bancos Centrales, que por ahora celebran ese apoyo olvidando los problemas que quedan por resolver.
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O mucho me equivoco o el pelusilla de neg le ha vuelto a borrar los comentarios a nuestro Jimmy Mcmillan cañí.
http://www.elmundo.es/america/2010/10/22/estados_unidos/1287764094.html
¡Qué horror de sociedad!
El testimonio Rent Is Too Damn High tiene mucho que ver con el discurso pisitofílico creditofágico.
"The main position of the RITDH Party is that rent in the city of New York is too high for the residents and should be lowered to relieve financial stress, end poverty, and increase employment".
"For the 2009 mayoral campaign, part of the party's name, consisting of the word "damn", was removed from the official ballot on account of the name being 17 letters, two more than legally permissible under state board of elections guidelines".
En la Inmo-Capitulación, con la sangre ya oficialmente corriendo, ¿toca o no generar, en paralelo con el discurso ppcc clásico, otro con el mismo mordiente pero menos "damn"?
En vez de ir en ppcc a los JC10s, ¿no es mejor que hacerlo como El comentarista observador?; y, a los NeGs, ¿no es mejor como EiP, Everything is Paying (sometimes in English)?
Parece que los pillados no dan su brazo a torcer y no pretenden sino hacer escarnio del que lleva toda la razón, incluída la ironía final al hombrenuevismo:
http://www.youtube.com/watch?v=x4o-TeMHys0
Miércoles, 30 de mayo
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