Decíamos en nuestro anterior comentario que no esperábamos mucho de la última semana de septiembre y, efectivamente, ha sido una semana bajista, pero carente de grandes movimientos, que se ha saldado con ligeras caídas en las Bolsas americanas y asiáticas (el S&P cayó un 0,2% en la semana y el Nikkei un 0,7%) y con pérdidas algo más abultadas en las europeas, cayendo el Eurostoxx un 2,1% en la semana y el Ibex un 2,6%.
Pese a estas caídas semanales, las Bolsas, sin embargo, han finalizado un mes de septiembre histórico, con subidas mensuales que hace muchos años que no se veían, y también un tercer trimestre muy positivo, con fuertes subidas para todas las Bolsas.
El resultado final es que el viernes pasado el futuro del S&P cerraba por encima de los 1.140 puntos, el petróleo por encima de 81 dólares barril, y las restantes materias primas, sobre todo el cobre, en general fuertes, en un contexto en el que los nuevos avatares de Irlanda y Portugal parecen estar digiriendose ordenadamente por los mercados financieros, aunque los diferenciales de las deudas periféricas (Grecia, Portugal, Irlanda y España) hayan vuelto a acercarse peligrosamente a los niveles del pasado mayo. En definitiva, una saldo más que satisfactorio para un tercer trimestre que al empezar amenazaba tormenta y en el que algunos veían incluso la sombra de un posible crack en agosto. La relajación del calendario de adaptación a las nuevas exigencias de capital de Basilea y el renovado compromiso de los Bancos Centrales con las inyecciones de liquidez han sido las claves de esa tranquilidad veraniega.
Pero ahora lo interesante es ver como están las cosas de cara al cuarto y último trimestre y que es lo que cabe esperar de las Bolsas. Un trimestre en el que seguimos viendo las dos fuerzas dominantes y contrapuestas: una, positiva, la mejora de la situación de las empresas cotizadas y, otra, negativa, los problemas macro no resueltos, que, como decíamos la pasada semana, reaparecen de nuevo por mucho que se trate de esconderlos en el armario.
Empezando por la macro, es cierto que una parte del mundo está creciendo de forma sostenible (ahí está el dato de crecimiento de la producción industrial china del pasado viernes para ratificarlo) pero, a la vez, la economía norteamericana pierde fuelle y la zona euro no sólo no crece sino que además no es capaz de encarar una solución para los problemas de deuda de los países periféricos, un problema a todas luces no resuelto pese a los propagandísticos intentos oficiales (stress test bancarios incluidos) de demostrar lo contrario. Lo mejor que cabe esperar por el lado macro es que haya crecimiento económico a nivel global, pero ese crecimiento estará muy lastrado por la zona euro y por la debilidad de la recuperación norteamericana, será débil y muy asimétrico.
Precisamente por eso, todos intentan ganar capacidad exportadora y desean que sus divisas estén bajas, en una guerra que finalmente conduce a decisiones erróneas de los Bancos Centrales y de los Gobiernos, las mismas tan denostadas decisiones que llevaron a la debacle que estalló hace tres años. En lo que se refiere al euro, además, la última derivada de las devaluaciones sería la tentación de salir del euro o de romperlo, lo que es impensable dado el nivel de soporte político, pero no deja de ser curiosa la fortaleza actual del euro dado ese riesgo.
Llevada al extremo, la guerra de las divisas podría ser uno de los elementos potencialmente desestabilizadores en el cuarto trimestre, a la luz de las amenazas de unos y otros (léase de China y de Estados Unidos, que son al final las dos potencias en juego) pero, a nuestro juicio, esa guerra es demasiado peligrosa para todos como para que vaya más allá de algunas escaramuzas.
Lo normal es que el dólar vuelva, en algún momento, a tomar su senda alcista con el euro, un euro al que afectarán los problemas de las economías periféricas, e igualmente cabe esperar que el yen japonés y el franco suizo frenen su escalada, en los niveles actuales o un poco más arriba. En cuanto al yuan, que en septiembre se ha revalorizado un 1,7% respecto al dólar, Pekín seguirá intentando, y además lo conseguirá, que el calendario de revalorización respecto al dólar sea muy gradual y suave, pese a las urgencias americanas.
En el plano empresarial, nuestra apuesta es que las empresas (lo mismo que las familias) han entendido esta crisis mejor que los responsables políticos y han ido haciendo sus ajustes y sus deberes. Esperamos que los resultados reflejen, en general, la adaptación de las empresas a un entorno de desapalancamiento y de crecimiento bajo, y su capacidad de seguir generando beneficios en ese entorno. Esto, unido a unos tipos de interés de los bonos largos que, de nuevo, son, como al final de agosto, los mejores amigos de la renta variable, al haber vuelto casi a los mínimos de agosto (el bund alemán a diez años cerró el viernes al 2,3% y el T bond del Tesoro americano al 2,5%) da soporte a las Bolsas.
Así, pese a una macro que arrastra problemas y que no acaba de coger el ángulo adecuado, somos positivos con la renta variable. Al empezar el cuarto trimestre los índices americanos están en positivo en lo que va de año, pero el Nikkei pierde casi un 11%, y los europeos, con la excepción del Dax alemán, están en negativo. El Eurostoxx pierde casi un 8% en el año y nuestro Ibex un 12,5%.
Pensamos que los resultados empresariales y la ya mencionada ayuda de los bonos largos van a provocar un cierto trasvase de fondos en el cuarto trimestre hacia la renta variable, lo que ayudaría a los índices que están en negativo en el año a acercarse a los niveles de enero. Esta idea se vería muy confirmada si el dólar vuelve a recuperar posiciones con el euro, como esperamos. Los riesgos vienen de la macro, y ponen un techo a las subidas, pero su efecto no es inmediato.
Por ello nuestra estrategia para el cuarto trimestre sigue siendo comprar en caídas y tratar de explotar las asimetrías en los precios de los valores y de las categorías de activos. Asimetrías como las que vemos, por ejemplo, entre el gas natural y el petróleo, o entre las materias primas agrícolas y las metálicas o el oro. En un entorno de bajo crecimiento estructural, seguimos aplicando de forma muy rigurosa la disciplina de precios a la hora de comprar, evitando activos a acciones caras y apostando por lo que, teniendo buenos fundamentales, se ha quedado atrás.
En la primera semana de octubre tenemos ya algunos resultados empresariales, como los de Alcoa, Pepsi, y Banesto, todos ellos el jueves, pero son aún poco significativos y es difícil que tengan impacto. Lo que influirá más es la macro, y en ese contexto conoceremos el martes el ISM de servicios de septiembre de la economía norteamericana y el viernes el informe de empleo también de septiembre, junto a muchos otros datos en la zona euro y junto a la reunión el jueves del BCE. Nuestra idea será comprar si esas noticias o los mensajes del BCE provocan caídas.
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¡Ojalá!
Ya sabe usted que sigo en el balneario centroeuropeo:-)
No sería usted el caballero con quien me crucé ayer al salir del cybercafé...
Madre mía. ¡Estamos sincronizados!
¡EXTRA, EXTRA!
Se rumorea que las fanatizadas hordas hombrenuevistas realizarán su último y apocalíptico congreso en Jonestown...
http://www.youtube.com/watch?v=yCNHQmKs6DA
Es una maravilla, concentrarse en desarrollar un proyecto empresarial sin lastres hipotecarios de naves, oficinas o chalets con sobreprecio.
Y además, así debe ser.
Es cierto, el apoyo del Sinn Fein es escaso en la República de Irlanda, cuya población se mofa muy sanamente de los Plastic Paddies.
En los mixtificadores Völkisch irlandeses la denuncia legítima de agravios reales padecidos no era (y es) más que la excusa para realizar una especie de paraíso étnico-tribal que realmente consiguieron, mientras que hoy en día la población católica en el Reino Unido es, siendo minoritaria, muy importante e influyente.
Pero en fin, dediquémonos a cosas mucho más importantes. Por ejemplo, este homenaje a unos fugaces (cual lágrimas en la lluvia, je,je) comentaristas bladerunnerescos que pulularon por "ahí"...
http://www.youtube.com/watch?v=U56NMn7SAv4
Mi cita de Joyce no ha sido inocente.
Una cosa es Dublín y otra Belfast.
Queda claro, no obstante, que el problema de Irlanda no es que sea un paraíso fiscal de facto para intereses americanos, sino que ha tenido una burbuja inmobiliaria muy importante, que ha pinchado y ahora tiene que administrarla.
Nosotros, contra lo que actuamos es contra eso de que "tienes un problema financiero por malas prácticas bancarias o regulatorias", cuando lo que te ha pasado es que te has endeudado para comprar una cosa que no valía lo que has pagado por ella.
Nosotros no tenemos que hablar del IRA, del Tratado de Partición, etc. A nosotros nos basta con decir que el independentismo irlandés es el de verdad de una comunidad oprimida y pobre, a diferencia de lo padecemos aquí.
Pero no sabe usted, Sr. JC10, que cada vez que no permite publicar un comentario inocentísimo hace llorar al Niño Jesus.
Por cierto, se han dado cuenta que JC10 ha cambiado "su" fotografía en el blog. Antes estaba de perfil y ahora sale, con su estolidísima jeta (perdónenme la expresión je,je), de frente. Menos mal que tenía una botella de Primperan a mano...
- su "Voces Ancestrales" es un libro muy revelador en torno a los muñidores de las mixtificaciones nacionalistas irlandesas
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Paisos_catalans_belfast.jpg
http://farm3.static.flickr.com/2480/3892448143_70ca16497a_m.jpg
Por cierto, los Guinness eran protestantes:-).
Gracias por los vídeos, es usted muy amable.
Por favor amigos, no caigamos en la trampa de la Irlanda estereotipada que el implacable movimiento Völkisch irlandés vende con tanto éxito entre los incautos.
Es cierto que no son los actuales habitantes de la República de Irlanda, sino los Plastic Paddys http://en.wikipedia.org/wiki/Plastic_Paddy los que explotan de una manera desvergonzada el victimismo mientras ocultan un pasado de "limpiezas étnicas" y líderes siniestrísimos como Patrick Pearce, O'Duffy...
De acuerdo, el final de Dublineses/Los Muertos es antológico http://www.youtube.com/watch?v=bCYMwT-Oikw, pero no será usted "uno de esos" que exhiben el infumable Ulyses en su biblioteca, je, je.
A los irlandeses que hay que reivindicar son: el divertidísimo Flann O'Brien y su sátira demoledora del "mundo étnico-céltico" La Boca Pobre y por supuesto al gran Connor Cruise O'Brien, además de su delicioso ensayo sobre Burke, -
Miércoles, 30 de mayo
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